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sábado, 11 de febrero de 2017

DEL DESCUBRIMIENTO DEL "VINILO" EN "MI VIDA ENTRE CANCIONES"

He pensado que, de vez en cuando, aquí en el blog, voy a ir copiando y comentando algunos párrafos del libro "MI VIDA ENTRE CANCIONES", y alguna que otra anécdota que vaya surgiendo, durante el proceso de escritura, y que merezca la pena comentar y compartir.

De entrada decir que me encuentro FELIZ escribiendo; FELIZ reactivando mi memoria; FELIZ con los amigos y amigas que me llamáis por teléfono para que os sienta cerca; y muy FELIZ –en particular– con los personas –también amigo y amigas– con las que estoy encontrándome a través del proyecto en "Verkami" y de las que estoy siendo y sintiéndome receptor directo de su apoyo y de su generosidad.

Hoy me gustaría comentaros algo relacionado con el tercer capítulo del libro al que he llamado "El imán de la radio, el descubrimiento del vinilo y la historia de un "pick-up" que cambió mi vida".


En este tercer capítulo, tras contar lo importante que fue para mi la radio en los años sesenta, hago una mención a lo mágico que me resultó el descubrimiento de los discos de "vinilo" y de mis primeros "singles". Os copia algunos párrafos que he terminé de escribir ayer mismo:

«Inmerso en ese batiburrillo radiofónico-musical, en 1961, en el colegio de los Hermanos Maristas –año en que repetí curso– tuve la suerte de realizar un gran descubrimiento: "¡Los discos de vinilo!" –"singles" y "elepés"–. ¡Me fascinó tenerlos cerca y poder tocarlos! Recuerdo que aquel año, con motivo de las fiestas del colegio, el hermano Germán, me encargó de poner y quitar los discos que sonaban en el patio, por megafonía, prácticamente durante todo el horario escolar. Todavía no me he explicado por qué me confiaron aquella tarea. 

Los tres días que duraron las fiestas me los pasé prácticamente en la sala donde estaban el tocadiscos y una primitiva y simplísima "mesa de sonido". El primer día abrí el armario en el que estaban los discos que podía libremente "pinchar", y entre músicas y canciones religiosas, y algún "clásico", estaban algunos de los "singles" y de los "elepés" de los cantantes que yo había descubierto y escuchaba por la radio. Curiosamente, lo recuerdo muy bien, había varios singles de Ray Conniff.

¡Como disfruté! ¡hasta me sentía importante! El último día de las fiestas del colegio, no pude evitarlo y le robé un disco a los Hermanos –había tantos, que no se darían ni cuenta–. Y ¡claro! fue un "single" de Ray Conniff. Solamente recuerdo que tenía cuatro canciones y que una de ellas era "Bésame mucho", canción que siempre me ha "puesto", sobre todo desde que en 1990 se la escuché cantar a Paula Molina.

Aquel primer "single" robado era como un tesoro –¡qué magia y qué maravilla el vinilo!–. Pero en casa no tenía donde escucharlo. 

En junio de 1961 aprobé, en un tercer intento, el llamado Examen de Grado Elemental, y mis padres me regalaron, como premio, una pequeña radio –Telefunken– que tenía incorporado, en la parte superior, un pequeño tocadiscos en el que solamente se podían poner y escuchar "singles". Me compré con mis ahorrillos, e implicando a mi tía Carmen –la pianista frustrada– dos o tres "singles" más; pero era una pena, porque en el plato de aquel mini-todadiscos no cabían los "elepés". Si los "singles" me encantaban, los "elepés" eran una verdadera fascinación; como una especie de enamoramiento en aquel momento imposible.»

El capítulo continua, pero lo interrumpo aquí, porque una vez escritos los párrafos anteriores he vivido una linda anécdota que me apetece compartir: Busqué en internet "radio con pequeño tocadiscos en la parte superior" e –¡INCLEIBLE, MARAVILLOSO!– me encontré justo con una fotografía de la radio Telefunken con tocadiscos que a mi me regalaron hace más de 55 años. Era la siguiente:



Y no dejo de pensarlo, esto es una auténtica recuperación de la memoria contra el olvido de la que me siento inmensamente feliz... Y para concluir por hoy, una cosita, permitidme la claridad: Si os apetece y si podéis –sé que las cosas para algunos amigos y amigas andan mal– echarme una mano para que el proyecto pueda llegar a su fin... ¡Ya sabéis donde!:

lunes, 6 de febrero de 2017

... Y COMENZÓ EL VUELO. ¡AYÚDALE A VOLAR!

En este momento se ha puesto en marcha la campaña de mecenazgo de VERKAMI para impulsa el libre vuelo creativo del libro "MI VIDA ENTRE CANCIONES" que ya estoy escribiendo y que presentaremos el 8 de Junio.



Os dejo aquí en enlace para entrar en la campaña por si os interesa conocerla, por si os apetece difundirla y por si os es posible colaborar.


De antemano, y por supuesto:

jueves, 2 de febrero de 2017

DESDE MI ATALAYA: «MI VIDA ENTRE CANCIONES»... ¡ARRANCANDO!


Vuelvo a "MI ATALAYA" para contaros que ya estoy "a todo gas" con la planificación y la escritura del libro de memorias «MI VIDA ENTRE CANCIONES». 

Volver a la aventura de escribir un libro, después de ocho años –en que publiqué «Miguel Hernández. ¡Dejadme la esperanza!» (2009)– está siendo una experiencia apasionante; más cuando esa aventura me está suponiendo un hermoso proceso de recuperación y actualización de mi propia memoria a lo largo de los 71 años que cumpliré el próximo 11 de febrero.

El libro está en marcha y tengo muchísimas ganas de verlo publicado, de sentir su vuelo, y –en esta ocasión– de poder compartir "lo que he vivido entre canciones", y lo que el universo de la "canción de autor" me ha aportado humanamente. Suelo afirmar –y vuelvo a hacerlo ahora– que la "canción de autor" me ha ayudado mucho a crecer como persona, y a ser –y haber sido– como soy, con mis luces y con mis sombras.

En las "Noches de la UNED".
(Fotografía de Juan Miguel Morales).

En esta ocasión he optado por escribir este nuevo libro con absoluta libertad y sin previos condicionamientos editoriales. Voy a dedicarle el tiempo que sea necesario y, en principio, estoy pensando en autoeditarlo tal y como lo siento y lo concibo. Después, una vez editado, ya me plantearé nuevas opciones para su distribución y venta; tema sin duda clave para que el libro pueda volar y se haga posible un principio que para mí es esencia: "escribir para que te lean", o sea, conseguir que la escritura y la lectura se hagan verdaderos gestos de encuentro y de comunicación.

Para afrontar ese reto y para que pueda hacerse realidad –después de dudarlo y de pensarlo mucho– me he decidido a poner en marcha un proyecto de mecenazgo con la plataforma VERKAMI; experiencia que en el tiempo en que hemos trabajando conjuntamente, diseñando el proyecto, ha sido muy positiva.

Así pues, una vez que hemos realizado dicho diseño, lo lanzaremos –e iniciaremos– a partir del PRÓXIMO DÍA 6 DE FEBRERO.



Hoy aquí, desde "MI ATALAYA", aparte de solicitaros –en la medida de lo posible– vuestra colaboración, quiero expresarle mi agradecimiento al fotógrafo y amigo JUAN MIGUEL MORALES por el vídeo que ha creado –y que difundiremos a partir del día 6– utilizando como fondo musical la canción "Si se calla el cantor", de Horacio Guarany, en las voces de El Cabrero y de Diego Fernández.

A su vez, quiero comentar que entre las llamadas "recompensas" que aparecen, en el proyecto con Verkami, me he decidido a ofrecer dos de ellas a las que he llamado "RETAZOS DE MI VIDA" y que seguidamente os explico:

Coincide la creación de mi nuevo libro con la decisión familiar que hemos adoptado de cambiarnos de vivienda buscando un espacio vital más pequeño y económico. Como consecuencia de ello hay varios objetos artísticos que son en realidad "retazos de mi vida" –porque me han acompañado durante mucho tiempo– de los que en este momento he decidido desprenderme, y no tengo mejor forma de hacerlo que vinculándolos a este proyecto y este libro que va a ser muy importante para mí y que deseo compartir entre amigos.

De todo ello recibiréis más información, si os interesa, a partir del lunes que viene; mientras tanto, y como siempre, ¡GRACIAS POR ESTAR AHÍ, TAN CERQUITA!

martes, 31 de enero de 2017

FUE EN 1988...

Fue en 1988, y creo que ha llegado el momento de contarlo. Será uno de los capítulos del libro "Mi vida entre canciones"... Aquel día descubrí que. al margen de otros rollos, no hay mas que canciones buenas y malas; canciones que logran emocionarte o no... ¡Qué ganas de que se recupere y se conozca aquel proyecto y aquel inolvidable y maravilloso encuentro!

lunes, 30 de enero de 2017

CON "ANA GEMA" ("MOLINA") EN "UN LUGAR DEL COLOR"

Hace ya varios días que tenía pensado, y quería sacar un ratito de tranquilidad, para escribir este "cuelgue " de admiración y de agradecimiento hacia una buena amiga –magnífica pintora– que firma como "Molina" y cuyo nombre es ANA GEMA.

Ana Gema Gómez.

Nos conocemos desde hace años y tan solo hace una semana he tenido el inmenso placer de celebrar, con una des sus obras, el más de "un millón seiscientas mil visitas" que ya ha recibido este blog... Lo que personalmente hace que me sienta profundamente afortunado y agradecido.


Hoy, lo que deseo es, por una parte, contaros quien es Ana Gema –para quien no la conozca todavía– y, sobre todo, mostraros algunas de sus obras que actualmente se exponen en el Café Libertad 8 –templo de la "canción de autor" en Madrid–.



ANA GEMA es autodidacta. Pintó su primer cuadro, con 6 años, sobre un panel de madera que le sobró a su hermano de manualidades.

Poco tiempo después ganó un concurso de pintura infantil al aire libre y, como premio, cayó en sus manos una caja de óleos que guarda con enorme emoción en su memoria.

En su casa –durante su infancia y adolescencia– siempre se escuchaba y se tocaba música; canciones de autor: Victor Jara, Aute, Carlos Cano...,  y también mucho rock y folck de la época: Miguel Rios, los Beatles, Rolling Stones, Bob Dylan, etc. 

Desde entonces –siempre con la música como fondo y como referente de su universo creativo– Ana nunca ha dejado de pintar. 

Su primera exposición de pintura colectiva, con pintores profesionales de Castilla-La-Mancha, fue cuando aún no había alcanzado la mayoría de edad.

Su firma “Molina” –que aparece en sus cuadros– es un guiño a su abuela Ana, gran mujer, adelantada a su época que formaba parte de una familia de gran trayectoria cultural de pintores y músicos, y con la que leía y consiguió admirar la poesía de los clásicos.



Cuando Ana Gema llego a Madrid a estudiar Ingeniería, la pintura se convirtió para ella en una forma de ocio que practicaba casi siempre por la noche mientras sus compañeras de casa dormían. 

Colaboró en algunos concursos, ganó premios de diseños de carteles de fiestas en Madrid, como el de las fiestas de Chamberí del año 97; y celebró, con 25 años, su primera exposición individual en Madrid, titulada genéricamente, “Caminando”.

Personalmente recuerdo, con tremenda admiración, la exposición que Ana nos ofreció en un rinconcillo maravilloso y acogedor situado en la Plaza de Gabriel Miró (Las Vistillas, de Madrid), llamado "María Pándora"... ¡Desde entonces la admiro!



Durante su carrera laboral como consultora –”modus vivendi”–, la pintura se convirtió para Ana en una necesidad de desconexión, de calma y de expresión; realizando, en su tiempo libre y en vacaciones. cuadros para amigos, y participando en Certámenes de Pintura al aire libre por toda la geografía.

Ella, en sus obras, no busca la perfección; parte de un lienzo en blanco y deja volar su libertad; bucea en la textura del color; percibe y siente su entorno; y crea y recrea con sus pinceles y sus óleos para conseguir –ese es su principal objetivo– ponerle color a los días; Ana no puede concebir la vida sin el arte, sin el color y sin la emoción.

¡Gracias Ana por estar ahí!... Estos son algunos de los cuadros que en este momento pueden ser visitados y disfrutados en su exposición "EN UN LUGAR DEL COLOR" mostrada en el Café Libertad 8, de Madrid.



jueves, 26 de enero de 2017

YA HEMOS SUPERADO EL 1.600.000 VISITAS EN EL BLOG... ¡Y SEGUIMOS DISPUESTOS A CONTINUAR SEMBRANDO!

Un día más necesito escribir una palabra-sentimiento que me llena de alegría:

¡GRACIAS!, una vez más, porque el contador de visitas de nuestro BLOG: «CANTEMOS COMO QUIEN RESPIRA» acaba de regalarnos un nuevo "redondeo": Ya hemos alcanzado y superado el 1.600.000 visitas.

Hace unos día, me llegó la noticia de que mi buena amiga ANA GEMA GÓMEZ –"Molina"– exponía sus cuadros en la Sala Libertad 8, de Madrid, circunstancia que provocó un bien lindo reencuentro –hace tiempo que no nos veíamos–. 

A partir de ahí, y previendo este nuevo redondeo de visitas en el Blog, se nos ocurrió que podríamos celebrarlo "en" y "con uno" de sus óleos. ¡No os podéis imaginar la enorme alegría que sentí ante tan bella, tierna y generosa posibilidad!

Pues bien, aquella posibilidad, se hizo y se ha hecho realidad, y Ana Gema me ha mandado –y me ha sorprendido– con este cuadro que reproduzco a continuación.


Cuando Ana me explicaba los motivos por los que le había surgido la relación entre el Blog y sus visitas con las imágenes simbólicas de un "bosque" y de las "semillas", me vino a la memoria algo que dijo Víctor Manuel refiriéndose a su trabajo como cantautor: «Mis canciones –dijo– brotan de la tierra como el pino verde o como el trigo blanco.»

¡Maravillosa coincidencia!... Ana me decía: «Cada visita que recibe el Blog es como una "semilla" gracias a la que brotan la música y las canciones, limpiándonos el aire, y permitiéndonos que sigamos "cantando como quien respira".»... Imaginaros la inmensa alegría que me proporcionaron –y lo siguen haciendo– aquellas palabras y el cuadro de Ana; alegría que unida a la cifra mágica del un millón seiscientas mil de visitas me fortalece y me llena de ilusión y de energía para seguir compartiendo desde este "rinconcillo" mi pasión por la música y por la canción de calidad.

Así que, una vez más, con toda el alma, y 1.600.000 –y más– veces repetida ahí queda mi más profundo sentimiento traducido en una sola palabra:

jueves, 19 de enero de 2017

RETRATO ÍNTIMO DE "VÍCTOR MANUEL SAN JOSÉ"

VÍCTOR MANUEL SAN JOSÉ

Estoy creando la entrada de VÍCTOR MANUEL SAN JOSÉ 
en la WEB "CANCIÓN CON TODOS y me ha venido a la memoria 
el "retrato íntimo" –ilustrado por Alfredo Gonzalez– 
que redacté en 1998 para mi libro "Crónica Cantada de los Silencios Rotos. 
Voces y Canciones de Autor 1963-1997." Hoy, me apetece compartirlo 
aquí donde "CANTAMOS COMO QUIEN RESPIRA".


«Mis canciones brotan de la tierra como el pino verde, como el trigo blanco; mis canciones a veces celebran y a veces lamentan la lucha del hombre». Así definía Víctor Manuel, en 1970, la identidad de aquel arte y de aquel oficio en el que se inició intuitivamente años atrás –siendo adolescente– cuando le regalaron su primera guitarra; una guitarra comprada en un bazar de Mieres por ochocientas pesetas.

Veintiséis años después, en una de sus canciones nos dice: «No puedo vivir sin memoria, sin la memoria de cada paso que anduvimos, sin la memoria de todas las cosas que he vivido» (Hermosas palabra esta de "memoria" –aunque a veces sienta miedo de que, de tanto usarla, le hagamos perder su significado y su sentido–.)

La memoria me devuelve, en este momento, a aquel muchacho asturiano que, en el tiempo que él llamó, en alguna ocasión, "tiempo de cerezas", supo fotografiarnos el alma de personajes cotidianos enraizados en la tierra y en la realidad más descaradamente popular; personajes, entrañables como "El abuelo Vitor", "Carmina", aquel minero de la "planta 14", María Coraje, "el viejo coronel, o "el cobarde...; la memoria me devuelve, a la vez, al Víctor profundo e intimista que nos confidenciaba que tenía el alma cansada y que nos transmitía sus sensaciones –sensaciones compartidas– en aquello días tan raros; o al Víctor "confesándose a un reloj", escribiendo un "antipoema", o inundando de "verde" expectativas y sueños de futuro; aquel Víctor que nos hizo un poco más románticos con su "canción para Pilar", y un poco más subversivos a través de sus cantos a la libertad o de sus "versos escritos con dolor"; El Víctor de "Cómicos" o de "¡Ay amor"; el que supo "tender al sol su corazón" y confidenciarse con "la luna"; aquel Víctor que nos devolvió "el delicado olor de las violetas" y que supo reivindicar, junto con Ana, que "siempre hay tiempo para la ternura".



La evolución de todas esas realidades hechas canción –rescatadas en este momento, a través del ejercicio transparente de la memoria– irremediablemente despiertan en mi un profundo sentimiento de gratitud hacia Víctor Manuel por sus canciones, por su lenguaje directo e íntimo a la vez, y, sobre todo, por su sensibilidad; el mismo sentimiento que experimenté cuando él generosamente –junto con Ana y Ricardo Cantalapiedra–, me acompañaron en el acto de presentación de mi primer libro, escrito a mediados de los setenta.

Pero he de decir que este sentimiento personal habría que hacerlo extensivo, y de forma más generalizada, dado que Víctor Manuel ha sido, indiscutiblemente, uno de los creadores que consiguió, ya a finales de los sesenta, que la "nueva canción" –sin perder nada de su identidad– fuera realmente una "canción popular"; una canción de calidad que calara en el corazón del pueblo, es decir, de todos –los intelectuales, los universitarios y la gente sencilla con capacidad de escucha y de silencio, esa gente a la que alguien en su día llamó la "mayoría silenciosa–; una canción capaz de abrirnos, a todos, horizontes y deseos de justicia y de amor a la libertad. Unas canciones, las de Víctor, que siempre permanecerán en la memoria sentimental y ética de nuestro país como el testimonio de un hombre –"perseguidor de sueños"– que sintió la vida como un gran desafío y que procuró contagiarnos cantando, sus "ganas de vivir".

Hoy Víctor ha tomado la opción personal de reaparecer intermitentemente en recitales y nuevas grabaciones; una reaparición en la que, cuando se produce, siempre me parece estar viéndole con esa imagen simbólica –creada por Alfredo González– del "cómico" a su espalda; imagen simbólica del triunfo de la sensibilidad y de la práctica del arte en libertad. «Codo con codo se hará la cultura popular. Aunque la cubran de sal, la semilla crecerá. ¡Cómicos!»


¡ALEGRÍA DE PODER COMPARTIR UN GRAN ACONTECIMIENTO!...

ALEGRÍA DE PODER COMPARTIR ESTE GRAN ACONTECIMIENTO: A partir del próximo 25 de septiembre va a reponerse en cines la película CHICHO o MIEN...