Recuerdo que los poemas de
Silvia me encantaron sobre todo por la forma tan aparentemente simple en que era capaz de
darle una redimensión poética, y extraordinariamente apasionada y bella, a la cotidianidad. Una poesía «
guapa, provocativa, joven y descarada» –ya lo veréis enseguida, son palabras que son lo que son, y que dicen lo que dicen, pero que no me pertenecen; se las he copiado a otro amigo poeta–
.
Para
Silvia, desde las nuevas tecnologías y su "jerga"; a la más pura gramática tradicional –con sus verbos, sus adjetivos, e incluso el soporífico e insufrible análisis sintáctico; ¡cuánto lo odiaba!–; pasando por los objetos más simples del entorno –un lápiz de ojos, un espejo, el reloj, la cortina, el perchero, un "post-it" o el fondo del extractor–; son fuentes de referencia y de inspiración –¡hermosa inspiración!– para el desahogo, la comunicación y el contagio de mundos y de realidades tan fascinantes como la pasión, la ternura, el erotismo, y, a fin de cuentas, el amor; ya lo dijo
Silvio:
«Sólo el amor engendra la maravilla».
A la salida de aquel primer encuentro poético con
Silvia Gallego, me quedaron en la mente y en el recuerdo muchos –prácticamente todos– los poemas que leyó; y me pasó como aquello que también poetizó mi amigo
Gabrier Celaya cuando decía:
«Recordar mal
que es como se recuerdan los poemas de verdad,
confundir y cambiar
es participar y re-crear
y vivir como propia la obra que el poeta
creía que era suya pero sacó a la calle
tan guapa, tan provocativa, tan joven y descarada
que todos la redecían
y contaban a su modo cómo era
una noche con ella».
("La poesía se besa con todos")
Pues sí, los poemas de esta poeta
"cacereño-granaina" me los he venido
"re-diciendo" y
"re-creando" en el recuerdo y en el pensamiento –con cierta frecuencia– desde aquel día del marzo pasado en que los escuché por primera vez –y es que me gustaron mucho–... Y así he ido tirando con ellos, hasta que hace unos días
Silvia me mandó su poemario anunciado y prologado por el grandísimo
Luis Alberto de Cuenca.
Poco puedo decir yo de este poemario después de lo escrito, sobre él, por Luis Alberto: «"Espía mi bolso" es una auténtica delicia. Parecía que la poesía amorosa había dado todo lo que tenía dentro, que constituía una proeza inasequible escribir algo sobre el amor que no se hubiera escrito de antemano, y hete aquí que tú –se refiere a Silvia– contradices ese parecer desde la frescura, la pícara ingenuidad, la docta sencillez de tus poemas».
Y como poco puedo decir, tan claro y tan cierto, lo que voy a hacer es, sencillamente, responder a la provocación que la propia
Silvia me formula en parte de la dedicatoria que me ha escrito en la tercera página de su libro. Me dice
«"Espía mi bolso"... Ojalá entre tantos pliegues descubras algún tesoro y te lleve a la sonrisa».
Y lo he espiado, ¡claro que sí!... y en el poemario de
Silvia Gallego he encontrado muchos tesoros: sonrisas y
"risas bajo el ombligo", por supuesto...; pero también alegrías sanas y esperanzas reales...; ternuras, caricias y pasiones...; sueños posibles y hermosas desmitificaciones...;
"emociones recargables", placeres y silencios...; texturas corporales, miradas, ilusiones y conjuros...; "besos de almohadilla"...;
"sobres de poesía que suena y sana"...;
"sorpresas parlanchinas"; y amores, ¡muchos amores!...
«Sólo el amor engendra la maravilla».
Y yo me pregunto:
¿y cómo puede caber tanto en un solo bolso?... Lo he pensado mucho, le he dado muchas vuelta y al final creo que he encontrado la respuesta: Espiando el bolso de
SILVIA GALLEGO he descubierto que está lleno de cientos de pequeños latidos y sensibilidades...; que es, lo que podría llamarse,
"un bolso a corazón abierto"... ¡Qué bello corazón!... ¡Cuando quieran comprobar lo que digo y lo que siento. no tienen mas que hacerse con él y escudriñarlo!... ¡Háganlo y ya verán que merece la pena!
Y si viven en Madrid, o alrededores, mañana mismo podrán comprobarlo en vivo y en directo. El poemario
"ESPÍA MI BOLSO" de
Silvia Gallego se presentará a las 20:00 horas en el Café Comercial.