("Sentido utópico". Paco Cifuentes)
Escuchándole –(a mi sus nuevas canciones hace tiempo que me persiguen)–; dejando que su voz honda nos penetre...; permitiéndole que nos escudriñe hasta las entrañas..., podemos darnos cuenta de que todavía seguimos «de pie en mitad de la plaza»; de que aún no corremos el riesgo de «perdernos en la nada»; de que, a pesar de todo, se nos despliega «mucha vida que comernos en frente»...; y de que puede que, en cualquier momento, se nos arrime «un buen golpe de suerte»...
("Una vieja canción francesa". Juan José Téllez)
Todo esto, y mucho más que me reservo tras el umbral de mis silencios, es lo que me ha hecho percibir y sentir el nuevo disco de
Paco Cifuentes. Un disco en el que tras sus dos aproximaciones anteriores –
«Adicto» (2006) y
«La vida aparte» (2009)–
Paco –pienso yo– ha logrado encontrarse con su verdadera identidad: con su voz y sus silencios; con su música apasionadamente tejida de limpieza y de aparente –sólo aparente– simplicidad; con sus poemas y sus poetas; y, sobre todo, con su "peazo" de humanidad que, incontenible y rota en su garganta, se echa a cantar.
En
«Mientras todo arde» –dejando al margen otras posibles subjetividades– destacan dos cualidades que creo que merecen ser destacadas.
En primer lugar –ya antes lo insinuaba– la calidad de su voz, de su dicción, de su canto, que alcanzan una nitidez, una profundidad y una belleza extraordinarias.
Paco en este disco rescata su voz –la suya, la propia, la que la vida le ha donado– y la trasciende, la alimenta de silencios, y la hace música... Y a partir de ahí, contando con ese instrumento músico-vocal –insisto, extraordinario– de su voz, el resto de las intervenciones musicales que van surgiendo en el disco son las imprescindibles –no sobra ni un acorde–; las que
Javi Ruibal –productor– y
José Recacha –arreglista– han intuido como precisas para acariciar, alimentar y subrayar, con absoluta delicadeza y respeto, el canto de
Paco. Intervenciones musicales instrumentalmente protagonizadas por los propios
Paco Cifuentes, Javi Ruibal y
José Recacha, junto a
Felipe Benítez Reyes y
Shahar Rosenthal.
La segunda cualidad que merece la pena ser resaltada en este nuevo disco de
Paco Cifuentes, es su riqueza y variedad poética.
Paco a la vieja y más auténtica usanza trovadoresca incorpora en su disco canciones en las que es autor de la letra y de la música, y otras en las que musicaliza e interpreta textos de poetas amigos a los que admira.
Entre esas canciones compuestas sobre textos poéticos ajenos, figuran, por ejemplo, la que ya he mencionado en varios
"cuelgues" anteriores, me refiero a
«Una vieja canción francesa», de
Juan José Téllez –canción que cada vez que la escucho pone todos mis sentimientos
"patas arriba"–;
«Libélulas», de
Lara Moreno;
«Viejas glorias», de
Felipe Benítez Reyes;
«Vino entre amigos», de mi entrañable amigo
Roberto Terán;
«Hubo luz», de
David J. Calzado; y
«Gasolina», poema magistralmente musicalizado por
Paco, en el que su autor
Tito Muñoz desnuda su tremenda sensibilidad y su ternura; poema-canción que supera a otras canciones escritas por
Tito para
Serrat o
Víctor Manuel, en la que nos narra esta conmovedora y solidaria historia:
«Se tiñó el pelo color automóvil,
sintió la fiebre de la gasolina,
pelando en la cuneta mandarinas,
aguardó un camión cromado, inmóvil.
Cruzaron la avenida de palmeras,
el celofán cimbreando en las piscinas,
el anuncio del toro en la colina,
los espejismos de la carretera.
Supo la muerte en todo lo vivido,
quiso estrenar como charol la noche,
amó el fulgor marciano de los coches
y como el lobo arrancó un aullido.
Pobre Thelma sin Louise en Zaragoza,
que mierda de “road movie” en castellano,
se ocupó de su suerte un triste arcano,
pobre princesa en su fea carroza.
Pasaron Dennis Hopper, Peter Fonda,
montados en el ruido de una moto,
girando por las curvas de anaconda,
gritando con la voz de cristal roto.
Se detuvo aquel ángel del invierno,
para sobarla en un motel sin nombre
y anotó su conquista en su cuaderno,
como suelen hacer todos los hombres.
Pobre Thelma sin Louise en Zaragoza,
que mierda de “road movie” en castellano,
se ocupó de su suerte un triste arcano,
pobre princesa en su fea carroza.
Después amaneció como acostumbran
pelis de carretera americanas,
cuando los fluorescentes se derrumban
y se encienden las frenéticas ganas».
(“Gasolina”. Tito Muñoz)
Por otra parte, entre las canciones escritas, música y letra, por
Paco, imposible dejar de destacar, por ejemplo,
«Mi tren» y, sobre todo
«Este país», poesía-canción
«necesaria» –que diría
Celaya–
«como el pan de cada día / como el aire que exigimos trece veces por minuto»; canción completamente diferente –como él mismo afirma– a la que
Paco sueña hacer un día cuando todo sea más amable y nadie tenga dueño.
Por último, para finalizar este
"cuelgue", creo que merece la pena la lectura del poema que, con el título de
"Rojo", escribieron conjuntamente
Paco Cifuentes y
Roberto Terán, claro exponente de la riqueza poética que caracteriza al disco
«Mientras todo arde»; obra que me permito recomendar porque con ella sé que recomiendo la posibilidad de disfrutar de
la belleza en estos tiempos en los que
la belleza se convierte en un derecho que debemos reivindicar, salvar y liberar apasionadamente.
 |
| Paco Cifuentes y Roberto Terán. |
«Rojo, como el cielo de Madrid,
derramándose.
Loco, como pienso solo en ti,
sonrojándote.
Rostros, que formaban multitud
diluyéndose.
Somos, lo que cabe en este mar
navegándonos.
Fondos marinos,
extraños,
inexplorados.
Ahora siento
que me arde bien la sangre,
como si el tiempo
se pudiera colgar a evaporarse
con los primeros rayos de sol
de la mañana...
Fotos, como cromos antiguos
dibujándonos.
Coros, de los bajos fondos
tarareándonos.
Tan golfos
si amanece y pensamos
que aún es temprano.
Sordos si no suenan nuestras voces conversándonos.
Torsos de un desnudo boreal sorprendiéndonos.
Corchos de botellas que así van acabándose.
Broto del algua si llueve mojándote.
Roncos de gritar nuestros nombres llamándonos.
Lobos tras las lunas de Madrid aullándonos».
(“Rojo”. Paco Cifuentes / Roberto Terán)
Concluyo ofreciendo algunas informaciones sobre el nuevo disco de
Paco Cifuentes:
• En primer lugar citad con admiración real a
Belén de la Puente por sus fotografías y diseño; y a
Amparo Sánchez que ha sido el alma en la sombra de todo cuanto ahora podemos disfrutar en
«Mientras todo arde».
• Decir que Amparo y Paco inician, con este disco, una aventura arriesgada, pero apasionante: me refiero a su propia productora que nace con el nombre de «Estraperlo».
• Y comunicar que el nuevo disco será presentado el próximo
día 27 de abril en la Central Lechera de Cádiz, a las 21.00 horas; y el
día 5 de mayo en la Sala Galileo Galilei, de Madrid, a las 21:30 horas.
• Es importante: La compra del disco puede efectuarse dirigiéndose a
mientrastodoarde@gamil.com
El importe es de 15 euros y el disco se enviará por correo a domicilio.