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sábado, 28 de enero de 2012

CANTIJUEGO - DISCOS ESPECIALMENTE RECOMENDADOS

En el "cantijuego" de este fin de semana vamos a "jugar" con 16 discos a los que personalmente considero como recomendables; algunos de ellos ya los he comentado en el blog, y otros los comentaré en los próximas semanas.

En los siguientes dos recuadros aparecen fragmentos de las cubiertas de esos 16 discos: ¿Cómo se llaman cada uno de ellos? ¿Cuál es el nombre de su creador?




Y ahora... ¡a cantijugar"...; y después, te recomiendo que ahorres un poquito y te vayas comprando esos "disquitos"...; merece la pena...; ¡llena de música tu vida!....

Como siempre te aguardo en el apartado de "comentarios".

SAMUEL VIDAL Y SU IRRESISTIBLE SEDUCCIÓN

Samuel Vida.

Para iniciar con alegría y con esperanza este nuevo fin de semana quiero dedicar un pequeño, pero apasionado, "cuelgue" a SAMUEL VIDAL, uno de nuestros más jóvenes y admirables guitarristas.

Samuel cultiva la magia –nada fácil– de acariciar las cuerdas de su guitarra extrayéndoles auténticos sentimientos, latidos, "quejíos" y hasta palabras...; ¡sí palabras!...; porque Samuel consigue humanizar su música impregnándola de sueños y de silencios interiores que –infiltrados en los sonidos de su guitarra– consiguen seducirnos irresistiblemente y sugerirnos todo tipo de evocaciones y de confidencias...

Escuchar a Samuel tocar su guitarra es, en realidad, sumergirse en el universo de lo insopechado, de la sorpresa, del encantamiento, de la pasión, de qué se yo... ¡Os lo aseguro, es un auténtico placer!

Tiene 23 años –pocos años pa'lo mucho que ha aprendido–, viene de Murcia, acaba de aterrizar en Madrid y, habitualmente acompaña a diversos cantautores, entre ellos, a dos de los que más admiro: María Rozalén y Muerdo. Es una maravilla percibir y gozar de esos acompañamientos...; ¡siempre lo he dicho y siempre lo repetiré!, en un concierto de cualquier cantor, o en la grabación de cualquiera de sus discos la presencia y la magia que aportan los músicos es clave e imprescindible y, sobre todo, si se trata de jóvenes grandes músicos como SAMUEL VIDAL.

María Rozalén, Samuel Vidal y Muerdo
durante uno de sus conciertos en la sala Lbertad 8.

viernes, 27 de enero de 2012

MÚSICA, PAZ Y LIBERTAD



Ayer, con motivo del tercer "cuelgue" dedicado a Manuel Cuesta, rescaté en número 18 de periódico, o folleto, de cuatro páginas "Mágica Música" publicado en el invierno del año 2001. En su segunda página me reencontré con un artículo de Nacho Bracho, titulado «Nosotros los afortunados», en el que hablaba, ya entonces, de Afganistán: «Millones de personas en Afganistán –erscribía Nacho– han estado durante largo tiempo sometidas a la prohibición de escuchar música. Una prohibición real y estricta».

Efectivamente, a partir de 1996, con la llegada de los talibanes al poder en Afganistán, se prohibió la música en aquel país; se quemaron y se destruyeron los instrumentos musicales que no pudieron esconderse; el Instituto Nacional de Música fue prácticamente destruido; y los profesores tuvieron que exiliarse o buscar otros trabajos para poder sobrevivir.

Situación que se mantuvo inalterable hasta el año 2001, año en el que Nacho Bracho escribió el artículo al que antes hacía referencia. «Aunque a fecha de hoy –continuaba escribiendo–, veintidós de noviembre de dos mil uno, nadie sabe ni cómo ni cuándo acabará el conflicto, en los últimos días se ha visto algo de luz. Se ha vista la luz  y se ha escuchado el sonido de la paz. ¿Cuál es el sonido de la paz?... La música; simplemente la música, cualquier música. Música sonando en tocadiscos polvorientos, transistores baratos y discos pisoteados y guardados celosamente por sus dueños esperando tiempos mejores... Sólo si hacemos un esfuerzo de emotividad podremos imaginar una fracción del efecto reconfortante, balsámico, ilusionante, unificador, curativo y pacificador que ha tenido para muchas personas el volver a escuchar música. Una auténtica transmisión de felicidad en forma de ondas sonoras».

El regreso de la música y la recuperación del derecho a poder volver a escucharla, fue para los habitantes de Afganistán, y, más concretamente, de Kabur, una profunda esperanza para el reencuentro con la paz y con la libertad. Concretamente, el pasado 14 de enero en el diario digital "El Universal", de Caracas, se recogía la siguiente noticia:

Los jóvenes afganos recuperan el valor de la música.

KABUL. «Sonidos musicales de instrumentos de cuerda asiáticos o de un piano clásico salen de un edificio de dos pisos en el centro de Kabul. Aquí, en la única academia de música de Afganistán, se les enseña música a los estudiantes con la esperanza de que los instrumentos les den consuelo en tiempos de guerra y pobreza. Los chelos y los violines vuelven a la escena para revivir un rico legado musical alterado por décadas de violencia y represión. “Estamos comprometidos con reconstruir vidas arruinadas a través de la música, debido a su poder sanador”, expresó Ahmad Sarmast, líder del Instituto Nacional de Música de Afganistán».

Como complemento de esta noticia son hermosas y esperanzadoras las siguientes imágenes tomadas igualmente del periódico "El Universal", de Caracas:

En Kabul, una de las ciudades más grandes de Afganistán 
y una de las más golpeadas por la guerra, 
140 jóvenes tratan de rescatar la tradición musical de su pueblo.
Hace unos años, la existencia de una academia musical 
en Afganistán era impensable. Durante más de una década, 
la música estaba prohibida en el país –gobernado por el régimen talibán–, 
bajo penas de lapidación.

La realidad es distinta ahora. Viejas canciones de los años 70 
se escuchan en las calles de Kabul, mientras los niños y adultos 
aprenden a tocar instrumentos afganos 
tradicionales en la única academia musical de su país.
En medio de la guerra y pobreza, sobre el sonido de las bombas, 
los chelos y los violines vibran, empuñados 
por un grupo de niños afganos que, con los instrumentos como arma, 
llevan una lucha diaria contra el desconsuelo.
Pese a las dificultades, el director confía en que sus alumnos 
puedan conformar  la primera orquesta sinfónica de Afganistán, 
y detener con la música el sonido de las bombas.

Permitidme por último, para concluir con este "cuelgue", que retome el título que Nacho Bracho le daba a su artículo publicado en "Mágica Música" (2001); él le llamaba «Nosotros los afortunados»; y es verdad, me parece un magnífico título... ¡Somos unos afortunados, entre otros muchos motivos, porque podemos crear música y disfrutar de ella!... ¡Podemos cantar como quien respira!... Así pues, ¡disfrutemos de la música y gocemos de ella!

jueves, 26 de enero de 2012

MANUEL CUESTA III - AMORES, UTOPÍAS, DIVERTIMENTOS Y OTRAS AVENTURAS

Hoy, continuo y concluyo los "cuelgues" que vengo ofreciendo sobre el recorrido musical y poético de Manuel Cuesta, y sobre algunas de las circunstancias en las que se desarrolló ese recorrido; circunstancias que, en realidad, son bastante similares a las actuales, y que considero que deben ser conocidas, recordadas y tenidas en cuenta por los más jóvenes "cantauores" –aprendices o ya consagrados– que, hoy por hoy, se multiplican por todo el país con la muy sana intención de poder "cantar como quien respira".

En el año 2003, Manuel Cuesta grabó otra de sus maquetas titulada «De amores y utopías»; disco en el que integró canciones como "Estatuas de sal" –interpretada con Antonio de Pinto–, "Que vienen" –canción de Alfonso del Valle cantada con él–, "Rumbo al corazón" –con Joaquín Calderón acompañándole al violín–, o "Utopía" canción que escuchada hoy, y en este momento, sigue teniendo plena vigencia.

Maqueta grabada por Manuel Cuesta, en 2003.
La cubierta fue ilustrada por el propio Manuel dibujando
su autorretrato junto a Mafalda.

«No es por molestar
pero hoy me levanté indignado 
por las cosas que han pasado 
por la exaltación de unos 
y la estupidez de otros, 
lo jodido es que nosotros 
aún estemos aquí tumbados [...] 
¿Dónde estan esos valores 
que busco desde hace años?
¿dónde estan esas batallas 
que se libran con los labios?
¿dónde esta la primavera, 
dónde esta mi calendario? [...].
La utopía es una vereda
que te ayuda a caminar
aunque el horizonte
cada vez quede más lejos».

Con anterioridad a la grabación de la maqueta "De amores y utopías" Manuel decidió alternar su estancia y sus actuaciones entre Sevilla y Madrid; fue a partir del año 2001. 

«Ahora me enfrento a un nuevo reto: –escribía en el boletín "Mágica Música"hacer llegar mis canciones al publico madrileño. Cuando llegas a la capital a dejar maquetas por los locales del circuito de cantautores todos te pintan un paisaje tosco, feo y difícil sobre este mundillo. Pero un sueño no se derrumba tan fácilmente, hay que seguir creyendo en lo que uno hace. Tener paciencia».

Permitidme un paréntesis para realizar una breve referencia al boletín "Mágica Música" antes mencionado, iniciativa surgida a principios de los años dos mil, bajo el liderazgo de Máximo García Benítez. Aquel boletín de cuatro páginas –dedicado totalmente a la difusión y a la promoción de la "música popular" y/o de la "canción de autor"–, se autodefinía como "Hoja volandera musical, independiente y gratuita". Fue realmente un sencillo, pero muy eficaz medio de comunicación – impreso, ya entonces, en papel reciclado–, que se distribuía por la mayoría de los locales en los que actuaban los "cantautores", entre ellos las salas Galileo Galilei, Clamores, Libertad 8, Café del Foro, Café Barbiere, Búho Real, Madrid Rock, Suristán, Garibaldi Café, etc. Una iniciativa muy interesante que debería volver a retomarse. (Anteriormente, a finales de los noventa, este boletín tuvo otros nombres, entre ellos, "Músicas para el fin de un milenio").

Boletín "Mágica Música". Nº 18. Invierno 2001.

Ya en Madrid, Manuel Cuesta empezó a cantar, con cierta frecuencia, en la Sala Búho Real, donde grabó en directo otra de sus maquetas titulada "Divertimento" (2002); disco en el que recogió trece canciones de su repertorio habitual, entre ellas las anteriormente mencionadas "No todo está perdido", "A esta primavera", "Utopía" o "Cuando despierte esta guerra", tema que volvió a grabar, tres años después, en su disco "Días rojos" (2005).



Vuelvo a hacer un paréntesis para ofrecer la cubierta del primer número de la "guía de actuaciones" que empezó a publicar la Sala Búho Real en enero del año 2002. Concretamente, para ese mes, se anunciaban, con amplia información, los conciertos de Carlos Chaouen; Piedra sobre Piedra; Luis Felipe Barrio, Matías Ávalos y Carlos Agudo; Bébe; Bromas Aparte; Antonio de Pinto, Marta Aldea y Antonio Toledo; José María Alfaya y el Taller de Reinsertables; Agustín Ramos; Manuel Cuesta; David Demaría;  Doctor Grillo –Paco Bello y Raul Hernández–, Mike Ramírez, Leo Minax, Javier Maroto, Esmeralda Grao, Manuel Macarro, Estación Norte, Lola Sandoval y Eduardo Nogareda.


Tras la grabación de "Dias Rojos" (2005), dos años más tarde, Manuel Cuesta emprendió una aventura musical y poética de extraordinario interés que, lamentablemente, no se dio a la luz y ha permanecido bastante desapercibida. En esta aventura le acompañó el gran poeta cordobés Joaquín Pérez Azaústre –nombrado recientemente director del festival "Cosmopoética" que se celebra anualmente en Cordoba–.

Aquella aventura, surgida, en 2007, del encuentro entre el cantor y el poeta, se concretó en la musicalización, por parte de Manuel, de 12 poemas de Joaquín, y en la grabación de un disco –no editado– en el que cantan los dos –merece la pena escuchar el buen cantar del poeta–; disco totalmente inédito al que titularon "Dingo Bar" –nombre de un bar parisino frecuentado por Jen-Paul Sastre en los años treinta, y en el que se encontraron por primera vez Francis Scott Fitzgerald y Ernest Hemingway–.


Entre los doce poemas de Joaquín Pérez Azaústre, musicalizados por Manuel Cuesta, voy a evocar en este momento el que le daba título a aquella bellísima aventura: "Dingo Bar"…

«Alguna vez te hablé de Dingo Bar
es un lugar que un día dio que hablar
abierto en las mañanas
enormes de un domingo natural
como una barra henchida en un canal.

No hallabas tristeza en Dingo Bar
y sí chicas fogosas, un cancán
bailado por las brujas
prisioneras de un vidrio lagrimal
que por arte de magia era champán.
                                        
La cerveza mejor de Dingo Bar
era la alemana de reserva.  
Los mejores amigos
esos que acababas de encontrar.

Todo el mundo estaba en Dingo Bar:
pintores, capuletos y rufianes,
las novelas a punto 
un atasco gris de soledad
vamos que tenemos que llegar 

Todo era posible en Dingo Bar:
encontrarse con Ava, con François
con Zelda o con la Stein
o con Bridgitte ingrávida de mar
o también un fantasma sideral.

La cerveza mejor de Dingo Bar
era la alemana de reserva.
Los mejores amigos
esos que acababas de encontrar».

Y después... en 2009 y 2011, ˝La vida secreta de Peter Parker", y en esos discos una de las canciones de Manuel Cuesta a la que estoy totalmente "enganchao": "Tu risa en la Alameda"; "enganche" que se multiplica cuando Manuel la interpreta acompañado de su amigo Ismael Serrano... 

De ˝La vida secreta de Peter Parker" ya he hablado varias veces en este blog y no es necesario decir nada más...; ¡o sí!..., recordar este pequeño fragmento de "Tu risa en la Alameda".


«Esta noche quiero llevarte a pasear
y beberme a tragos tu risa en la Alameda
dos leones custodiarán mi alma en el Boulevard
mientras Hércules y César
sonríen desde la arboleda
Si quieres levantarle la falda a esta ciudad
tienes que venir bajo su manto de estrellas
brindaremos por Paco Zapata en el Central
mientras Hércules y César
contemplan la polvareda.

Que hoy habrá revolución,
dará comienzo en la alameda».

miércoles, 25 de enero de 2012

¡NO PUEDO SOPORTARLO!... ME INUNDA LA TRISTEZA, LA RABIA Y LA IMPOTENCIA

En este momento acabo de leer la siguiente noticia: «El jurado declara no cumpable al expresidente valenciano Francisco Camps»...

... mientras tanto el juez Baltasar Garzón está siendo juzgado por autorizar las investigaciones de los atentados contra los Derechos Humanos acontecidos durante la dictadura franquista....

Lo siento..., ¡no puedo ni soportarlo, ni ocultarlo!...; situaciones así me hieren profundamente...; en este momento me siento triste y lleno de rabia y de impotencia...



Razón tenía Jaime Gil de Biedma cuando a través del canto de Paco Ibañez nos dice:

«De todas las historias de la Historia
sin duda las más triste es la de España,
porque termina mal. Como si el hombre,
harto ya de luchar con sus demonios,
quisiera terminar con esa historia
de ese país de todos los demonios.

A menudo he pensado en esos hombres,
a menudo he pensado en la pobreza
de este país de todos los demonios.
Y a menudo he pensado en otra historia
distinta y menos triste, en otra España
en donde ya no cuenten los demonios.

Pido que España expulse a esos demonios.
Que sea el hombre el dueño de su historia.
De todas las historias de la Historia
sin duda las más triste es la de España».

¡MALDITAS GUERRAS 100 + 100 + 34

Leonard Cohen (Autorretrato).

En el libro «Ilustrísimo Sr. Cohen» que presentaba el pasado 11 de Enero, haciendo referencia a la canción "First we take Manhattan" ("Primero conquistaremos Manhattan") se le formula a Leonard la siguiente pregunta:

«–En la canción hay una fila de personajes grises haciendo cola en la estación de un tren. ¿Adónde van?». Pregunta que hace referencia, en concreto, al siguiente fragmento del tema "First we take Manhattan":


«I'd really like to live beside you, baby
I love your body and your spirit and your clothes
But you see that line there moving through the station?
I told you I told you I told you I was one of those».

«Realmente me gusta vivir a tu lado, cariño.
Amo tu cuerpo, y tu espíritu, y tu ropa.
Pero, ¿puedes ver esa fila moviéndose en la estación?
Te dije, te dije, te dije que yo era uno de esos».

A la anterior pregunta Cohen responde: 

«Es una parte del estribillo de la canción. Se refiere a esas imágenes que se ven en las noticias. Hemos visto a los desposeídos moviéndose por la estación de tren, los vagabundos de nivel más bajo, los indigentes, los refugiados, pero incluso a esa gente que aparentemente disfruta de una mayor seguridad, de situaciones lucrativas, que sienten que aún no han llegado a ningún destino significativo. Mi canción es una llamada para alistarse en un ejército que no existe y que nunca luchará, que saca fuerzas de no combatir. Es un ejército espiritual con armas nada convencionales....».


Leonard Cohen.

Yo hoy, definitivamente, me incorporo a ese grupo de seres humanos que hacen fila en la estación del tren; me incorporo a ese ejército espiritual "que saca fuerzas de no combatir"...; mis armas –no convencionales– siguen siendo la ternura y el poder de los sentimientos, la capacidad que tengo y que mimo –aunque a veces me hace daño– de enamorarme sin fronteras ni etiquetas, la incapacidad hacia la violencia, la rebeldía contra las armas y... ¡como no! un lamento desgarrado que no cesa: ¡MALDITAS GUERRAS!

martes, 24 de enero de 2012

MANUEL CUESTA II - SUS PRIMEROS SUEÑOS Y GRABACIONES

Manuel Cuesta.

Como comentaba ayer, voy a dedicar varios "cuelgues" al trabajo y a la obra del cantautor sevillano MANUEL CUESTA, nacido en 1975, año en que felizmente cayó la dictadura franquista y en que se puso en marcha la gran esperanza del inicio de nuestra transición democrática. (Con estos "cuelgues" no solo pretendo acercarme al trabajo de Manuel; sino también, a través de él, realizar una aproximación al renacimiento de la "canción de autor", en Andalucía, a mediados de los años 90).

A los 17 años, Manuel inició su experiencia de creación y de interpretación musical tocando en grupos de rock acústico de Sevilla como "Luz de gas", "Cerca del viento" o "Lazy Susans"; actividad que pronto derivó hacia su incorporación en el universo de la "canción de autor" que en aquel momento –mediados de los noventa– estaba resurgiendo en Sevilla en torno a una mítica sala llamada "La Carbonería" y, en gran medida, gracias al impulso creativo de un grupo de importantes jóvenes "cantautores" entre los que se encontraban Alfonso del Valle y Joaquín Calderón. (En concreto, en 1997, Alfonso del Valle grabó su primer disco –auténtico disco de referencia– al que tituló precisamente así: "En la Carbonería").



«Vivíamos una época difícil –decía Manuel Cuesta en un artículo publicado en la "Gaceta Universitaria", en enero de 1999–, para los jóvenes es complicado encontrar trabajo y las perspectivas son malas. El desencanto produce muchas veces pasotismo y pienso que este es un buen momento para los "cantautores"». Testimonio que tiene más de doce años y que parece como si hiciera referencia al presente que estamos viviendo en nuestro país. (Personalmente creo que, como decía entonces Manuel, hoy también es "un buen momento para los cantautores"...; estoy convencido de que muy pronto los hechos me darán la razón).

Pues bien, Manuel Cuesta abandonó su participación en grupos de rock y se incorporó al grupo de "cantautores" que tenían su "rinconcillo" cálido, contestatario y reivindicativo en "La Carbonería" («"La Carbonería" –afirmaba Manueles una especie de refugio en el que uno deja al lado sus problemas y vive todo tipo de situaciones nuevas»).

Empezó cantando todos los lunes, y empapándose de las composiciones musicales y póeticas de los otros músicos y "cantauores" que actuaban a lo largo de la semana, en el mismo local, sobre todo de Alfonso del Valle y de los hermanos Joaquín y Chiqui Calderón.

Manuel Cuesta, Joaquín Calderón y Alfonso del Valle
Alfonso del Valle, Manuel Cuesta, Chiqui y Joaquín Calderón
en "La Carbonería"

Fue en ese clima y en ese contexto rebosante de energía, de esperanzas compartidas, y de ganas de vivir, en el que Manuel grabó su primera maqueta "Perfil de Juglar" (2000) y, un año más tarde, su primer disco titulado "El sonido de lo inevitable" (2001), obra en la que contó con la colaboración de Chiqui Calderón que le acompañó haciendo coros.



Entre las canciones que integraron aquel disco, Manuel volvió a grabar "No todo está perdido" –canción de la que hablábamos ayer–, y once canciones más entre las que figura la titulada "A esta primavera", tema muy significativo de la obra del cantautor sevillano en aquel momento.


«Qué fría esta soledad 
me ha pillado esta primavera 
con el pantalón bajado 
y ha quemado mis quimeras. 

No sé sé podré llegar,  
deshojar las margaritas 
hoy el mundo se derrumba 
y a los poetas los fusilan. 

Cada día hay más preguntas  
y cada vez menos respuestas 
mientras unos las resuelven 
otros mueren en las trincheras. 

Qué bella estás, eres perfecta  
yo diría de cualquier modo 
para mí salvo un detalle 
que eres la mujer de otro. 

Anda ya y qué te frena  
agarrarte a  mi  cabeza  
que me cuelguen si  flaqueo  
a  besarte entre tus piernas. 

Dame el ritmo y los colores 
para el tiempo y la marea  
si te fue mal el otoño 
ámame esta primavera. 

A esta primavera 
no hay quien la entienda 
nos separó la contienda 
y las balas nos negaron. 
  
Si te apuras, si te dejas 
yo te muestro mis heridas 
son las marcas que cambiaron  
el rumbo de mi vida».

III - Y AHORA ¡A DISFRUTAR CON "PABLO.CANO" ESCUCHANDO LAS CANCIONES DE SU "FLOR DE HABANERA" !... Y ALGO MÁS.

Después de los dos "cuelgues" que publiqué hace unos días dedicados al disco "FLOR DE HABANERA" – opera prima del cantau...