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martes, 1 de noviembre de 2011

¡MALDITAS GUERRAS! - 100 + 100 + 9 - «La visita», de EQUIPO CRÓNICA.

Uno de los lienzos más universales de Pablo Picasso es, sin duda, "El Guernica", obra creada por el gran pintor malagueño en los meses de mayo y junio de 1937 evocando el dolor y el drama del bombardeo de Guernica, ocurrido concretamente el 26 de abril de ese mismo año, durante la Guerra Civil Española.

Este cuadro fue realizado por encargo del gobierno de la República Española para ser expuesto en el pabellón español durante la Exposición Internacional de 1937, celebrada en París.

Posteriormente, en la década de los cuarenta, gobernando ya en España Francisco Franco –el gran dictador–, Picasso decidió que "El Guernica" fuese protegido en el Museo de Arte Moderno de Nueva York. A partir de aquella fecha, el cuadro viajó prácticamente por exposiciones y muestras artísticas realizadas por todo el mundo, y finalmente regresó a España en 1981. Actualmente se expone, de forma permanente, en el Museo Reina Sofía de Madrid.

"El Guernica", de Pablo Picasso. (1937)

Inspirándose en este cuadro de Picasso, dos grandes pintores españoles contemporáneos Manolo Valdés y Rafael Solbes –fallecido en 1981–, integrantes del llamado EQUIPO CRÓNICA, crearon varias obras plásticas verdaderamente extraordinarias; una de ellas –realizada en 1969 – fue la titulada "La visita".

"La visita", de Equipo Crónica (1969)

En este cuadro, como puede observarse, aparece el "El Guernica", de Picasso colgado en la sala de una galería de arte que recuerda al Museo del Prado.

A lo lejos, debajo de una pequeña ventana enrejada, aparece una gran puerta por la que entran a la sala unos hombres elegantemente vestidos con oscuros trajes y medallas; se trata de una visita oficial integrada por militares, políticos y posiblemente algún embajador.

Advertidos de esta visita, no deseada, los personajes del lienzo –víctimas del bombardeo de Guernica– van saltando del cuadro, como pueden, y emprenden su huida... Los políticos y los militares no son de fiar, son los hacedores de las guerras, los responsables de su drama... ¡Imposible soportar su presencia y la frialdad de sus miradas!...  ¡Impresionante, por ejemplo, la fuerza del brazo de la mujer –alegoría de la República– con la "luz" en la mano!...; una "luz" que todavía resplandece alimentándonos a muchos horizontes de libertad y de futuro.

El día de aquella visita, simbolizada en esta versión de "El Guernica" creada por Equipo Crónica, estoy convencido, de que los personajes del cuadro de Picasso estallaron en un alarido común a la vez pacífico y rebelde, esperanzado e insurrecto...

...¡¡¡MALDITAS GUERRAS!!!

lunes, 31 de octubre de 2011

«MUERDO». LA GRANDEZA Y LA DIGNIDAD DE UN INSURRECTO ESPERANZADO


Esta mañana, refiriéndonos a la canción "Mensajes del alma" de León Gieco, recordaba dos de sus versos: «Qué dignidad tan grande la de creer en la vida / con sólo ver una flor brotando entre las ruinas»...; pues bien, hoy voy a dedicar este "cuelgue" a un hombre concreto que posee la grandeza de esa dignidad; un joven compositor que nos dice cantando:
«Hay en la ciudad
algo que va naciendo debajo de tu piel,
raíces que el asfalto van rompiendo.
Imaginad, flores entre el acero,
mundos transformándose,
vidas que rompiendo van,
luz sobre la oscuridad».

Este hombre que proclama su fe y su esperanza en la vida al imaginarse "unas raíces que rompen el asfalto" y "una flor entre el acero" –extraordinaria "razón utópica"–, se llama "Muerdo" (Pascual Cantero); acaba de publicar un CD titulado precisamente así: "Flores entre el acero"; y es uno de los jóvenes creadores que en este momento está siendo capaz de darle un aire auténticamente renovador a nuestra "canción de autor".

Diseño gráfico e ilustraciones de Rocío Merlos.


Muerdo, con su disco, viene a desmantelar por completo un tópico que desde hace tiempo amenaza y desprestigia –al menos teóricamente– a los llamados "cantautores" –me refiero a los "auténticos", a los que Luis Pastor va a dedicar su próximo disco titulado «¿Dónde están los cantautores?»–; ese tópico consiste en afirmar –generalizando– que en el universo del género conocido como la "canción de autor" existe un divorcio entre sus textos, o contenidos poéticos –más o menos comprometidos–, y la música, que, según dicen sus resabiados detractores, siempre se subordina, empequeñeciéndose, a los contenidos verbales.

Pascual Cantero "Muerdo", rompiendo con todos esos planteamientos nos ofrece una obra en la que queda demostrado que se pueden hacer canciones de extraordinaria belleza, fuerza y calidad musical –como son las suyas–, con textos contundentes y enraizados a la realidad...; textos de lenguaje claro y directo, profundamente críticos y autocríticos –hasta el extremo de la «insurrección»– y, a la vez, apasionados, apasionantes, de alto vuelo poético y descaradamente esperanzadores. Nos dice, por ejemplo:

«Y como el agua a la sed,
como al pulmón el cigarro
así he de darme al querer. [...]
La vida es como un río
y se secan las flores
si faltan los abrazos
y sobran las razones
para empezar a hacerte
consciente de tus pasos
que ya van varios años
andando a trompicones».
("Amor y culpa")

Fotografía de Juana Chi.
«Voy a saltar, borrar el miedo,
voy a juntar voluntad y deseo,
y voy a vivir, vivir creciendo.
Solo esta vez, pero sincero,
voy a empezar a escuchar lo que siento
y todo irá bien, me lo prometo».
(“Me lo prometo”)

E insisto –no me importa ser reiterativo–, esta poética vital y comprometida de Muerdo, cuando se transforma en canción, adquiere fuerza y se redimensiona; se impregna de ritmo y de dinamismo, y te "toca"... ¡vaya si te toca!...; te toca y te remueve... ¡te «muerde» hondo!...; te hace cerrar los ojos y sentir como tuyos sus latidos... –¡qué bien canta este Pascual!–... A ello contribuyen –hay que decirlo– el magnífico equipo que le acompaña en la grabación: David Rodríguez Rojo, Adrián Bartol, Samuel Vidal, Alejandro Martínez –¡cuanto le admiro!–,  Lupita Ainá, José Garres Aguilar, Marino Saiz, María Rozalén, Kanta, la colaboración de Joaquín Castro (Joaq) y la producción y los coros de Rocío Ramos.

En fin, nos encontramos con un CD, compuesto de once temas, y un guiño final, que sorprende; que al menos a mí me ha sorprendido por sus planeamientos –¡todos!–, por su calidad, y, sobre todo, por su grandeza y su dignidad... Muerdo tiene mucho que aportarnos con sus "hermosos pecados", con sus "insurrecciones" –a las que hace muy pocos días le dedique uno de mis "cuelgues" contra la guerra–, con sus "promesas""fragilidades"...; «bebiendo la vida»..., «compartiendo tragos»..., «escuchando a los sentimientos»...; «juntando voluntades y deseos»..., «abriendo puertas y ventanas»..., «borrando miedos»..., «cuidando las alas»..., «armando el corazón»..., «piedra y cristal»..., «viento»..., «volver a volver»..., y a fin de cuentas –uniendo su voz al pensamiento y al voz de Aute– «amar..., prefiero amar».


Luis Eduardo Aute y Muerdo. (Fotogragía de I. Martín).

«Me dice el corazón
que no soy de este planeta,
que caí de algún cometa
fuera de circulación,
O acaso sea un clon
de algo así como un salvaje
que articula algún lenguaje
de una extraña dimensión.


Porque sucede...
que entre la fe y la felonía,
la herencia y la herejía,
la jaula y la jauría,
entra morir o matar
prefiero, amor, amar,
prefiero amar, prefiero amar,
prefiero amor, amar».

Quisiera finalmente, al hilo de esta canción de Aute, hacer una última consideración que considero importante; me refiero al encuentro generacional, musical y emocional que supone que Pascual Cantero se haya fijado y haya elegido en esta canción  –¡bellísima!– como final de su disco; y que Eduardo, con su acostumbrada y contundente generosidad, se haya querido unir –¡sé que encantado!– a la voz y a la sensibilidad de Pascual... Con gestos como éste, a mi –por lo menos– se me realimenta la pasión que siento hacia nuestra "canción de autor" –me gusta llamarla así–..., y además me da alegría... «Eduardo, amigo, ¿te das cuenta?... ¡ahí está el futuro y la esperanza!... ¡Cómo canta este Pascual del alma!... ¡Así da gusto!...; así seguimos y podremos seguir: "Cantando como quien respira"».

LEÓN GIECO. "CRÓNICA DE UN SUEÑO"

León Gieco.
Hace unos meses, con motivo de uno de sus viajes a España, Alejandro Romano –creador y alimentador apasionado del blog "El Templo de las Borracheras"– me regaló un libro biográfico de uno de los compositores e intérpretes argentinos que más admiro: León Gieco. El libro se titula "Crónica de un sueño" (Ed. Planeta, 2011)está escrito por el periodista Oscar Finkelstein –con la colaboración del propio Gieco– y es la segunda edición –actualizada– de una obra que ya se había publicado en 1994. 

Para empezar a hablar de este libro –de más de 500 páginas– llamo la atención sobre su cubierta...; ¡es genial!...; ahí tenemos a un Gieco-niño sencillamente formidable...; ¡que cosita más linda!

Como a principios de noviembre –es decir, ¡ya!– Gieco tiene anunciada la salida de su nuevo disco titulado "El desembarco"; y como, además, el próximo día 20 es su cumpleaños, me reservo para esos acontecimientos el dedicarle varios "cuelgues" inspirados en esta "Crónica de un sueño"; no obstante quiero anticipar un texto escrito por Mercedes Sosa que aparece como prólogo del libro; es un hermoso texto en el que se pone de manifiesto la buena y entrañable amistad que compartieron y la grandeza humana del cantor argentino.

«En el año 83, cuando canté en Ferro y me dijeron "tenes que presentar a Charly –Charly García– y a León", me surgió decir que Charly era el número uno pero que el más amado era León. En realidad, yo conocía muy poco de ellos dos. La vida, por otro lado, me ha ido llevando a saber que hay muchos número uno pero pocos artistas verdaderamente queridos por el público. Además, los número uno pueden caer. No es el caso de León, que está muy conectado con la gente del pueblo, con sus dolores, con sus angustias, quizás por haber tenido siestas pueblerinas en su infancia…

Como dije muchas veces, si no hubiera un León Gieco habría que crearlo, porque es un artista necesario. No hay con quien se lo pueda comparar. No hay nadie que tenga la dimensión de León Gieco.


"Corazón americano". Disco grabado en vivo en el estadio  Vélez Sarsfield
el 21 de diciembre de 1984. Participaron en el concierto Merdedes Sosa,
León Gieco
y Milton Nascimento.
Todas las personas tenemos cosas buenas y cosas malas. León ha visto mis lados malos pero yo nunca pude encontrarlos en el. La humildad, la colaboración, la solidaridad, no son valores muy frecuentes. León los tiene todos. Es de esas personas que miran de frente, que no esconden sus sentimientos. Además, lo adoro como artista, me encanta su voz, me gusta su actitud y su entrega en el escenario. Y cuando se ríe de mí porque me encuentra actitudes de diva, cosas antiguas que uno va tratando de dejar de lado, siento que estoy aprendiendo. Estoy muy contenta de tenerlo como amigo, y de tenerla a Alicita como amiga; son un dúo poderoso, una pareja en serio.

El hecho que León sea una buena persona es para mí una alegría y hasta una sorpresa. Pero lo admiro profundamente como artista. Desde que fuimos por primera vez a Alemania y todo un teatro de pie con sus encendedores prendidos coreaba "Solo le pido a Dios", me di cuenta que era un artista único y universal. Los jóvenes que estaban allí esa noche comprendieron que lo que León canta son versos verdaderamente universales. Por eso lo entendieron, lo apoyaron y lo hicieron suyo desde ese momento.

Y yo no tengo proteccionismo con León Gieco. Al contrario, siento que el me protege. León es para mí como un hermano muy joven, rubio y de ojos verdes. Nunca pensé en tener amigos artistas porque en muchos casos admiro su obra pero no a ellos como personas. Por otro lado, no podría ser amiga de un artista mediocre. Con León no hay ningún tipo de problema. Es un gran artista y un gran amigo, de esos que no se guardan nada ni en las malas ni en las buenas. 


León Gieco,  Mercedes Sosa y Milton Nascimento.
Además, León es un cable a tierra porque puede ver las cosas con mayor panorama y con mayor sencillez. Una vez estábamos en San Pablo cenando en un restaurante muy lujoso con directivos de la Polygram y yo, sin pensarlo, dije que el vino era una porquería. León me dijo que yo era increíble, que me trataban como a una diosa, me atendían, me llevaban a los mejores lugares, me daban todos los gustos, y yo tenia la caradurez de quejarme por el vino. Sin decírmelo, me estaba diciendo "pará loca, no te hagas la estrella". Fue un aviso, un gesto que me hizo muy bien. Es necesario tener amigos así, porque León, a diferencia de otras personas que me aman tanto que no ven mis cosas malas, me dice todo lo que me tiene que decir sin dejar de amarme.

Nazim Hikmet decía, que había bebido los mejores vinos y comido las mejores comidas pero que lo que le recordaba los mejores momentos de su vida eran las canciones. Por eso cuando escuche "Mensajes del alma" me alegré tanto; comprobé una vez más la inmortalidad de la canción y un nuevo reverdecer de León. Me pareció muy importante que les escribiera canciones a sus hijas y que siguiera hablando de los temas que nadie menciona, sin olvidarse de la poesía. Esa combinación de testimonio y poesía hacen de León un artista diferente. Único. Irrepetible”.

En la canción "Mensajes del alma", citada por Mercedes, hay dos versos que desde el día que se los escuché cantar a Gieco, por primera vez, decidí convertir en faro, o en estrella, en mi caminar por la vida. Esos versos son éstos:

«Qué dignidad tan grande la de creer en la vida
con sólo ver una flor brotando entre las ruinas».

domingo, 30 de octubre de 2011

¡MALDITAS GUERRAS! - 100 + 100 + 8

Ayer, el amigo Alfred me dejaba un comentario en el "cuelgue" "100 + 100 + 7 contra la guerra" en el que me traía a la memoria una canción de JAVIER RUIBAL que tiene mucho que ver con el "abrazo" de Eduardo Arroyo que contemplábamos.

Esa canción se llama "Amada" y su texto es el siguiente:

Hoy otro  abrazo contra la guerra creado por Kiko Rodríguez.
«Límpiame, mujer,
sudor y sangre sólo traigo;
ni siquiera soy aquél
que viste partir.
Mira bien, mujer,
el llanto amargo que derramo:
es lo único bueno
que encontré para ti.

Tanto si vencí
como si vuelvo derrotado,
se asoma la muerte
por toda mi piel;
y si han de venir
para arrancarme de tu lado,
átate a mi cuerpo
de manos y pies.

Amada,
sólo el agua clara
refleja la luna
que ayer adorabas.

Amada,
ya no tengo duda:
no es la misma luna
que llevo en la espada.

Amada,
ya no seré nada
si tú no me llevas
lejos de las armas».


Bellísima y desgarradora canción que Javier Ruibal grabó en su primer LP "Duna", editado en 1982; y que posteriormente incorporó a su disco "Pensión Triana" (1994).



Perdonarme que insista, pero conforme voy escribiendo estos "cuelgues" –consciente, con tristeza, de que lamentablemente me faltan muchos por escribir– más rabiosamente claro me queda que la "guerra es una putada y una locura" que deberíamos exterminar...: destroza vidas humanas, castra sentimientos, anula identidades, ¡mata!, ¡asesina!, ¡es cruel!...; un fracaso de la humanidad y un triunfo del odio y de la locura... 

Ante el dolor del personaje que protagoniza la canción de Ruibal, hoy sólo me queda mandar a la mierda a todo el armamento militar, a quienes comercializan con él, y a quienes todavía siguen creyendo –interesada y equivocadamente– que la guerra es una solución para la paz... Insisto –y perdón, necesito ser claro– ¡una mierda!

¡¡¡MALDITAS GUERRAS!!!

CANTIJUGANDO CON PEDRO GUERRA, SUS DISCOS Y SUS CANCIONES

Hoy, complementando los "cuelgues" que estoy dedicándole a la obra de Pedro Guerra, os propongo un "cantijuego" dedicado a su discografía y a sus canciones. Este "cantijuego" va a tener dos partes:

PRIMERA PARTE

A continuación aparecen doce círculos; en cada uno de ellos se reproduce un fragmento de la cubierta de 12 de los discos de Pedro. Como su discografía se compone de 13 obras grabadas, es evidente que falta un disco. La primera parte del "cantijuego" de hoy consiste en:

1 - Identificar los 12 discos representados en los círculos y decir cuál es el título de cada uno de ellos.
2 - Identificar y decir cuál es el título del disco que falta.



SEGUNDA PARTE

Identificada la discografía completa de Pedro Guerra seguimos "cantijugando", ahora con sus canciones.

Seguidamente aparecen los títulos de 24 de sus canciones interpretadas por Pedro,  el "cantijuego" consiste en decir a qué disco pertenecen cada una de ellas. (De la discografía, en este caso, vamos a prescindir del álbum "Vidas en vivo" porque es un recopilatorio, cantando en directo, que recoge canciones de varios discos).

Y ahora ¡a "cantijugar"!... Y no te olvides, ahí andamos, en el apartado de "comentarios", o en http://www.facebook.com/profile.php?id=1405725411
esperando tu participación... ¡Feliz domingo!

sábado, 29 de octubre de 2011

¡MALDITAS GUERRAS! - 100 + 100 + 7

¡Me encanta este dibujo del grandísimo pintor EDUARDO ARROYO, nacido en Madrid en 1937!... Me parece una obra que rebosa ternura y sensibilidad... Podría interpretarse como una despedida del soldado y su amada...; pero no, imaginemos una historia distinta... 

Obra de Eduardo Arroyo.

El soldado harto ya de las contienda, de las armas y de la violencia le ha dado un corte de manga a su "mando superior" y de madrugada ha huido del campo de batalla...; alguien puede pensar que es un cobarde...; pues bueno ¡qué más da!. El es simplemente un pacifista enamorado... Y después del encuentro, del abrazo y del beso, ¡a cumplir con la consigna al pie de la letra y apasionadamente!: "¡A HACER EL AMOR Y NO LA GUERRA!... ¿Os acordais de aquello de Paco Cifuentes?... Tendríamos que recordarlo con frecuencia:


PEDRO GUERRA II - SENTIMIENTOS Y EMOCIONES RESCATADAS



Decía ayer que con motivo de la publicación del último disco de Pedro Guerra"El mono espabilado"– voy a dedicarle una serie de "cuelgues" haciendo un recorrido a lo largo de su trayectoria como compositor y como intérprete.

En esta ocasión, ese recorrido biográfico voy a intentar hacerlo de forma diferente a como es habitual, es decir, no "de atrás pa'lante", sino "de alante pa'trás". Voy a partir del "cuelgue" de ayer –en el que comentaba el concierto que Pedro nos ofreció el pasado día 25 en Madrid y la edición de su último disco–, para desde ahí, ir escudriñando sus creaciones anteriores hasta encontrarnos con los orígenes –o las raíces– de su arte, de su poesía, y, a fin de cuentas, de su sensibilidad y de su identidad artística.

En el nuevo disco "El mono espabilado", Pedro Guerra incorpora una canción titulada "Aquella vieja canción" que interpreta con la colaboración de Ivan Ferreiro. En el texto de esa  canción Pedro dice:
«Dejaremos de hablar,
nadie recordará,
en las gastadas esquinas del tiempo
no sonará aquella vieja canción,
y de un modo sutil
sin poder sospechar
se perderá para siempre el momento,
se olvidará aquella vieja canción. [...]

Ilustración que acompaña al texto de "Aquella vieja canción"
en el cuadernillo adjunto al CD "El mono espabilado".

Otra gente vendrá,
otras formas de amar,
otras miradas, distintos deseos,
se olvidará aquella vieja canción,
y de un modo sutil
esa luz morirá
con la emoción anidada en los versos,
se perderá aquella vieja canción».


Esa emoción que anida en los versos de algunas "viejas canciones", es evidente que a Pedro Guerra no le deja indiferente, todo lo contrario, por su parte está dispuesto a hacer todo lo posible para que aquellas canciones no se pierdan ni se olviden. 

Este es, sin duda, el motivo y el sentido por el que Pedro, entre los años 2009 y 2010, se enfrentó a un proyecto precioso, pero, a la vez, arriesgado; la publicación de dos discos –¡dos!– en los que interpreta versiones de "canciones del alma" españolas y latinoamericanas: tangos, boleros, rancheras y coplas... Dos discos que suponen el compromiso del cantor canario con la tradición musical de nuestros pueblos... Dos discos que merece la pena recuperar porque, pese a lo que algunos  críticos pueden opinar, están repletos de belleza y de significado. Esos discos son: "Alma mía" (2009) y "Contigo en la distancia" (2010).



Entre las "canciones del alma" interpretadas por Pedro en aquellos discos, figuran, por ejemplo: "Noche de ronda" y "Piensa en mí", de Agustín Lara; "Ojos verdes" y "Te lo juro yo", de Rafael de León y Manuel Quiroga; "Volvió una noche", "Volver" y "El día que me quieras", de Gardel; "Volver a los diecisiete", de Violeta Parra; "Cuando vuelva a tu lado" y "Alma mía", de María Greever; "Ella" y "Vámonos", de Alfredo Jiménez; "Alfonsina y el mar", de Féliz Luna y Ariel Ramírez; o "Fallaste corazón", de Cuco Sánchez, entre otras.

Un año antes, el 8 de septiembre de 2008, Pedro Guerra ofreció un extraordinario concierto en el Auditorio Pilar Bardén, de Rivas Vaciamadrid, en el que realizó un completo y significativo recorrido por sus mejores canciones, canciones propias –reflejo de su propia existencia–, acompañado de amigos cantores como Ismael Serrano, Bebe, Luis Pastor, Quique González, y Miguel Ríos. Aquel concierto se recogió en directo en el disco titulado "Vidas en vivo" (2008).


Ese mismo año, en enero de 2008, Pedro grabó su disco número nueve titulado "Vidas" en el que le dedica una preciosa canción a su hijo, y del que siempre me quedará en la memoria un fado al que suelo regresar con bastante frecuencia; sobre todo, cuando descubro y siento que las circunstancias de la vida –¡putas circunstancias!– le hacen daño en el corazón a cualquier ser humano del planeta; daño de muerte por la violencia, daño por la violación de cualquiera de sus derechos, daño por la emigración o por las pateras de la muerte, daño... ¡que sé yo!... por la vida cuando se le amputan o se le mutilan las esperanzas y los horizontes.



El corazón mutilado
es el amor sin amor
una luz que se ha apagado.
El corazón ya no canta
tanto dolor lo ha callado
lo ha salpicado el rencor
y ahora quien canta es el fado.
Fado que cantas al son
de un corazón enfadado
oh fado.
El corazón ya no canta
el corazón agraviado
ahora es un bulto sin voz
desposeído y cansado.
El corazón ya no canta
estéril y desangrado
se le negó la canción
y ahora quien canta es el fado».
("Corazón enfadado")

CADA VEZ QUE CONTEMPLO UNA IMAGEN DEL DOLOR Y DE LA DESGARRADORA Y CRUEL INJUSTICIA QUE ESTA VIVIENDO "CUBA Y EL PUEBLO CUBANO" SE ME ROMPE EL ALMA...

... se me saltan las lágrimas, me desespero por la impotencia y siento un infrenable ODIO –¡sí! odio!- hacia el repugnante  Donald Trump y s...