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miércoles, 7 de septiembre de 2011

CUARTETO CEDRÓN y PACO IBÁÑEZ. ENCUENTROS Y GRABACIONES - II

Un tercer testimonio importante de los encuentros que mantuvieron en París, Paco Ibañez y el Cuarteto Cedrón fue la grabación, en 1977, de un curioso álbum en el que en una cara del LP el Cuarteto Cedrón interpretó 6 poemas del poeta argentino Raúl González Tuñón; y, en la otra, Paco –acompañado del Cuarteto– lo hizo de 6 poemas del chileno Pablo Neruda, los seis pertenecientes a la obra "Veinte poemas de amor y una canción desesperada" (1923-1924)



El Cuarteto Cedrón –integrado en aquel momento por Juán Celdrón, Miguel Praino, César Stroscio y Carlos Carlsen– grabaron los siguientes temas:

• "Juansito caminador"
• "A la luz de la fogata"
• "Milonga de la ganzúa"
• "Eche veinte centavos en la ranura"
• "La calle del agujero en la media"
• "Polka de la tarjeta de cartón"

Paco Ibáñez, por su parte, lo hizo de los siguientes poemas-cantados de Neruda:

• "Me gustas cuando callas porque estás como ausente"
• "Todo en ti fue naufragio"
• "Puedo escribir los versos más tristes esta noche"
• "Inclinado en las tardes tiro mis tristes redes"
• "Te recuerdo como eras en el último otoño"
• "Para mi corazón basta tu pecho"


En la carpeta de aquel hermosísimo disco –gran joya de los coleccionistas– editado en el sello "Pauta" de Ariola –que cordinaba Charo García–, José Manuel Caballero Bonald publicó el siguiente texto:

«Pablo Neruda y Raúl González Tuñón se han juntado ya para siempre en un capítulo ejemplar de la historia del hombre y de la historia de la poesía. Nacidos y muertos en una misma latitud del mundo de habla castellana, también los reunió a ambos un idéntico fervor por la vida y una idéntica forma de respuesta a las ofensas de la vida. Tanto el poeta chileno como el poeta argentino actuaron juntos en la vanguardia política que sobrepasó sus propias fronteras geográficas y se convirtió en una especie de símbolo universal de la lucha por la libertad del hombre y de la cultura.

Por eso, y por otras muchas cosas, resulta especialmente oportuno este reencuentro discográfico de Neruda y González Tuñón. Los poemas suyos musicados en interpretados por Paco Ibáñez y el Cuarteto Cedrón poseen, además, un común rasgo distintivo: el del sondeo emocionado en la propia intimidad. Se trata, en cierto modo, de una poesía que ha preferido la tregua del amor y de la personal experiencia urbana, al diario batallar en defensa de un mundo acosado por la injusticia. Junto a esos grades temas sociales protagonizados por toda una colectividad, Neruda y González Tuñón retornan una y otra vez al entrañable ejercicio de una poesía casi susurrada, de acento confidencial, revestida de todos los adjetivos elementales con que también se expresan las grandes epopeyas íntimas del amor y de la vida de cada día.

Paco Ibáñez y el Cuarteto Cedrón han acertado plenamente en su acuerdo selectivo para  musicar poemas de Neruda y de González Tuñón. De algún modo, han querido insistir en el recuerdo de un perfil de la obra de esos dos grandes poetas comunmente desplazados de los repertorios discográficos usuales. No cabe duda de que para el chileno y para el argentino la poesía amorosa o retratista también supuso como un magistral complemento de la poesía de combate. La música y la voz de Paco Ibáñez y del Cuarteto Cedrón no hacen sino reafirmar, íntegra y emocionadamente, esa puntual evidencia».

Pablo Neruda –a la derecha– y González Tuñón –a la izquierda–
con  otros amigos en Madrid, 1937
Un cuarto testimonio de los encuentros musicales entre Paco y el Cuarteto Cedrón en París se produjo en 1977, en el disco "Chansons traditionnelles d'Argentine", obra que se editó en Argentina, en 1994, con el título de "Tradicional". En aquel disco se recogían los siguientes temas:

"Yuyo verde" (Homero Expósito - Domingo Federico)
"Arrabal amargo" (Carlos Gardel - Alfrede Le Pera)
"A fuego lento" (Horacio Salgán)
• "Pobre gallo bataraz" (Adolfo Herschel - José Ricardo)
"Pedacito de cielo" (Homero Expósito - Enrique Francini/Héctor Stamponi)
"Sur" (Homero Manzi - Aníbal Troilo)
• "Volver" (Carlos Gardel - Alfredo Le Pera)
"La trampera" (Aníbal Troilo)
"La mariposa" (Carlos Gardel - José Razzano)
"Mano blanca" (Homero Manzi - Antonio de Bassi)


En este LP, Paco Ibáñez tocó la guitarra e hizo coros en la canción "Pobre gallo bataraz", cuyo texto es el siguiente:

«Pobre gallo bataraz, 
se te está abriendo el pellejo. 
Ya ni pa' dar un consejo, 
como dicen, te encontrás, 
porque estás enclenque y viejo, 
¡pobre gallo bataraz! 

Pero en tus tiempos, cuidao 
con hacer bulla en la siesta, 
se te paraba la cresta 
y había en la arena un finao. 
Y siga nomás la fiesta 
porque en tus tiempos, ¡cuidao! 

Era de larga tu espuela 
como cola de peludo. 
Y a'más de ser entrañudo 
eras guapo sin agüeria, 
porque hasta el más corajudo 
sintió terror por tu espuela. 

Si en los días de domingo 
había depositada, 
ya estabas de madrugada 
sobre el lomo de mi pingo. 
Había que ver tu parada 
pocas plumas el domingo. 

Y si escaseaba la plata 
o andaba medio tristón, 
entre brinco y reculón, 
me picabas la alpargata 
como diciendo: Patrón, 
ya sabe si anda sin plata. 

Pobre gallo bataraz, 
nunca te echaré al olvido. 
Pimenton y maíz molido, 
no te han de faltar jamás. 
Porque soy agradecido, 
¡pobre gallo bataraz!».

martes, 6 de septiembre de 2011

¡MALDITAS GUERRAS! - 100 + 63

Cuando sueño con la "PAZ", cosa que hago con frecuencia –cada vez con más frecuencia–, suele venirme a la memoria –y al corazón– una bellísima canción titulada "Banana Republic"; es una canción de Steve Goodman, Jim Rothermel y Steve Burgh, que Francesco de Gregori incorporó a su repertorio.

Recuerdo que la primera vez que escuché esa canción fue en el disco que, con ese mismo nombre, grabaron Lucho Dalla y De Gregori, en 1979.



Al año siguiente, Ana Belén grabó esa misma canción en castellano, en su disco "Con las manos llenas" (1980), y nos ofreció una versión realmente preciosa que, al igual que la de Francesco, merece la pena escuchar.




El texto de la canción "Banana Republic" en castellano es el siguiente:

«Existe un país en los trópicos 
donde el sol es un sol de verdad 
y a la sombra de bosques exóticos 
imagínate lo bien que se está. 

Los locos que el mundo no traga 
nos juntamos al anochecer 
dando vueltas a un sueño probable
a un amor que no ha podido ser

Y mientras el mundo se queda 
transitando por la misma vía 
aquí estamos rueda que te rueda 
ahuyentando la melancolía,
cazamos al vuelo a las lágrimas 
las bebemos con vino y con miel 
y aprendemos la risa del cómico 
y salvamos así la piel. 

Existe un país en los trópicos 
donde a veces el frío es mortal 
cuando un alma se enferma de veras 
por anemia de libertad. 

Allí le ponemos dos alas 
le enseñamos de nuevo el vuelo 
y aparece de repente el sol 
calentando nuevamente el cielo».

CUARTETO CEDRÓN y PACO IBÁÑEZ. ENCUENTROS Y GRABACIONES - I

Cuarteto Cedrón.

En la historia de nuestra canción popular en el exilio, durante los años de la dictadura franquista, se produjeron encuentros musicales y artísticos que fueron muy importantes por la creatividad que de ellos llegó a generarse. Uno de esos encuentros fueron los que mantuvieron, primero en Buenos Aires, y después en París, Paco Ibañez y el Cuarteto Cendrón, surgido de Argentina. (Encuentros a los que, dada su fertilidad creativa, voy a dedicarles este, y los próximos "cuelgues" del miercoles y el jueves).

El Cuarteto Cedrón –que en su origen fue un trío– surgió en Buenos Aires, en 1964, y estuvo integrado inicialmente por Juan Cedrón –guitarra y canto–, Miguel Praino –viola–, César Stroscio –bandoneón–, y Jorge Sarraute –contrabajo–. Más tarde, con el paso del tiempo, los componentes del grupo fueron variando, aunque siempre permanecieron en él dos de sus creadores: Juan Cedrón y Miguel Praino.

El primer encuentro entre Paco Ibáñez y los componentes del Cuarteto Cedrón se produjo en Argentina, en 1970, con motivo de una de las giras que Paco realizó por aquellas tierras; primer encuentro del que nació una entrañable amistad.

Al año siguiente, el cuarteto argentino fue invitado a Europa para dar una serie de conciertos y se produjo, como era inevitable, un segundo encuentro con Paco que, en aquel momento, residía en París. Paco colaboró intensamente en la promoción del Cuarteto en radio y televisión, y les abrió, a sus componentes, la posibilidad de grabar en la compañía discográfica Polydor.

Uno de aquellos discos grabados en París, con Polydor, en 1972, fue el titulado "Le chant du coq cantante" ("Cantata del gallo cantor"); obra basada en textos del poeta argentino Juan Gelman –al que se le concedió el Premio Cervantes en 2007–, musicalizados por Juan Cedrón. Obra mítica, dentro de la historia de la discografía del exilio, entre otros motivos porque en ella participaron Paco Ibáñez –guitarra y canto– y el extraordinario contrabajista François Rabbath.




(A este disco, dado su interés histórico, voy ha dedicarle el "cuelgue" del próximo jueves; "cuelgue" en el que copiaré el texto completo de la cantata de Juan Gelman). 

Tres años más tarde, en 1975, el Cuarteto Cedrón  –viviendo ya su exilio en Francia– grabó con Paco Ibáñez otro disco mítico: fue un single con dos canciones. En la cara "A", Paco grabó el poema de Bertolt Brecht titulado "El ciruelo" –adaptado por Gelman y musicalizado por Juan Cedrón–; y en la cara "B" el Cuarteto incorporó la canción "La calle del agujero en la media" basada en un texto de Raúl González Tuñón.




La canción "El ciruelo", interpretada por Paco, no es demasiado conocida, y es una auténtica joya, en particular por su contenido, y por el tono fuerte y comprometido que Paco Ibáñez siempre sabe imprimirle a sus interpretaciones. (Posteriormente fue también cantada por Soledad Bravo). 

El texto del poema de Brecht –que a mí siempre consigue emocionarme– es el siguiente:

«Hay en el patio un ciruelo
que no se encuentra menor.
Para que nadie le pise
tiene reja alrededor.

Aunque no puede crecer,
él sueña con ser mayor.
Pero nunca podrá serlo
teniendo tan poco sol.

Duda si será un ciruelo
porque ciruelas no da.
Mas se conoce en la hoja
que es ciruelo de verdad».


Esta canción, interpretada por Paco Ibáñez. puede escucharse en el siguiente link: http://www.youtube.com/watch?v=88iKoUPOlko&feature=related

lunes, 5 de septiembre de 2011

¡MALDITAS GUERRAS! - 100 + 62

En 1973, con motivo de la muerte de Pablo Picasso, la revista "Hermano Lobo" publicó esta viñeta firmada por Vargas.


Desde entonces –hace ya más de treinta y ocho años– esa paloma –con su pincel en el pico– revoloetea añorando y haciendo presente el sueño de un mundo en paz.


MARÍA JOSÉ HERNÁNDEZ - II. "SEÑALES DE HUMO"

María José Hernández. (Fotografía: Juan Miguel Morales).

El recorrido artístico de MARÍA JOSÉ HERNÁNDEZ –como analizaba en el "cuelgue" de ayer– ha sido intenso, y de enorme calidad, tanto en el terreno de la interpretación, como en el de la composición; pero creo que, en ese marco, es importante destacar en ella la extraordinaria capacidad poética y musical que posee para componer hermosas canciones; canciones del alma que, como decía Manuel Vázquez Montalbán, fotografían suspiros, y que, en su voz y con su guitarra, nos sumergen –según en que momento– en la pasión o el desarraigo con la que vamos afrontando, de forma cotidiana, este asunto que tenemos entre manos: que es vivir y, a fin de cuentas, amar y sentirnos amados.

Un buen ejemplo de esa capacidad que María José posee, la encontramos extraordinariamente reflejada en su último disco al que titula "Señales de humo"; un álbum de "espectacular belleza" que se ha producido ella misma, y en el que han colaborado Joaquín Pardinilla y Rafa Domínguez –guitarra acústica y eléctrica–, Jose Luis Seguer –batería–, Javier Estella –contrabajo–, Toto Sobieski –bajo eléctrico–, y Sergio Marqueta-Siibert –piano eléctrico y teclados.

(Fotografía de cubierta: Juan Miguel Morales).

En "Señales de humo", María José le canta a la fragilidad del amor, o quizás a su misterio –¿existe o «es sólo sed»..., «es un espejismo»?...;  «no hay amor sin trampa ni cartón»–...; planteamiento que va desarrollando, a borbotones de sensibilidad y de sentimientos, a través de diez canciones en las que se hace latente la contradicción que existe –posible y real– entre «querer a fuego y dejar de amar»

Diez nuevas canciones en las que parece que el desamor, el olvido y la soledad, intentan reivindicar e imponer su presencia; presencias que se convierten en "Señales de humo" que «dejan una estela de besos perdidos y noches en vela».

«Te di mi corazón en un pañuelo
y sólo te secaste tu sudor,
me diste una versión en blanco y negro
yo te imaginé a todo color.
Vestida de domingo entré en tus brazos
y el lunes se quedó mi corazón
marchito, malherido, hecho pedazos
desparramados por la habitación...
Ahora que los vientos han cambiado
no orientes más tus velas hacia mí...».
("En un pañuelo")

¡Pero no! para Maria José, cuando el corazón se siente desvencijado no todo está perdido, y surgen nuevas y esperanzadoras "señales de humo" que reivindican «volver a sentir como cruje la primavera», o «el amor a la orilla del mar».

María José Hernández. (Fotografía: Juan Miguel Morales).

«Y si me siento sola no voy a llorar,
no quiero recuerdos con sabor a sal.
Si me siento sola no iré tras de ti,
encontraré la forma de sobrevivir.
Si me siento sola tendré que aprender
a reconocerme dentro de otra piel.
Y si me siento sola no voy a parar
hasta que el deseo me vuelva a atrapar.
Si me siento sola no pienso escribir
cientos de canciones con sabor a ti.
Si me siento sola no hay más elección
que sacar del tiesto a este corazón».
("No voy a llorar")

Pero hay más, las "señales de humo" esperanzadoras que María José Hernández desprende en su nuevo disco, son además evidentes señales convertidas en "metáforas visuales"...; en la carpeta del nuevo disco María José renunciando radicalmente a la oscuridad –es decir al sin camino y a la falta de horizontes– se viste de color y de flores, reclama el blanco en su entorno, toma su guitarra, pisa fuerte, mira el horizonte abierto..., y allá, a lo lejos, la «ciudad del olvido».

domingo, 4 de septiembre de 2011

¡MALDITAS GUERRAS! - 100 + 61

Eugene Ogé (1861 -1936) en 1919 creó este magnífico cartel:


Es un maravilloso anuncio publicitario.
¡BENDITAS SEAN LAS PLUMAS CON LAS QUE SE FIRMAN
LOS "TRATADOS DE PAZ"
¡Para la paz, y contra las malditas guerras, no hay mejor arma que la inteligencia!

MARÍA JOSÉ HERNÁNDEZ - I. SIN DUDA, UNA DE NUESTRAS MÁS IMPORTANTES COMPOSITORAS E INTÉRPRETES CONTEMPORÁNEAS

María José Hernández. (Fotografía: Juan Miguel Morales).

En esto de la música y de la canción, y, en general, en todo lo que se refiere a la creación artística, yo cada vez creo menos en eso que llaman "inspiración", y me reafirmo en la idea de que la clave de "buen hacer artístico" está en la sensibilidad, el trabajo, en la constancia –que es una concreción de la disciplina– y en la profesionalidad; cualidades que, desde mi punto de vista, caracterizan la obra de MARÍA JOSÉ HERNÁNDEZ, cantautora aragonesa a la que sigo y admiro hace mucho tiempo.

María José acaba de grabar y editar su nuevo disco titulado "Señales de humo" que presentaré y comentaré mañana. Hoy quiero dedicar este "cuelgue" a relatar las numerosas ocasiones en las que me he encontrado musicalmente con ella; encuentros de los que ha ido surgiendo mi descubrimiento de su sensibilidad, de su profesionalidad, de su buen cantar y, con ello, la admiración a la que antes hacía referencia.

La primera vez que escuché cantar a María José Hernández fue en 1997, en el disco "Paisajes" de José Antonio Labordeta; disco en el que le acompañaba interpretando la bellísima canción "A veces te descubro".

«A veces te descubro
en el pequeño amanecer del viento,
en la frágil virtud de aquel objeto
o contra la temible impunidad del cielo:
A veces te descubro,
pero nunca te encuentro...
Si te encontrase un día
¿qué sería del mundo
y de mi vida?».

Recuerdo que que aquella voz y su forma de cantar me impresionó –¡hermosísima!–, y que José Antonio me habló mucho de ella; la admiraba tremendamente. Al poco tiempo fue él el que me regaló el primer disco de Maria José: "La línea del cielo", producido por Luis Delgado y en el que colaboró Jabier Bergia. (Por cierto, dentro de muy pocos días, el 19 de septiembre, hará ya un año que perdimos a Labordeta).


Homenaje a José Antonio Labordeta. Festival BarnaSants 2011.
Teatro Atrium de Viladecans (Barcelona). 10 de abril de 2011.
De izquierda a derecha: Gabriel Sopeña, Eduardo Paz, Joaquín Carbonell,
María José Hernández
y Ángel Petisme. En esta ocasión María José cantó tres canciones
de Labordeta: "Mar de amor", "No me digas ahora" y "Albada" (con Gabriel Sopeña).

Al año siguiente, 1998, Plácido Serrano –buen amigo de hace tiempo y director de la colección de libro-discos "Aragón LCD Pramer"– me hizo llegar el libro-disco titulado "Orillas. Trece poemas de mujeres hispanas", preciosa obra, musicalizada por Gabriel Sopeña e ilustrada por Ana Aragüés, en la que participó María José Hernández con cuatro canciones: "La luz" –de Gabriela Mistral–, "Paz" –de la poetisa uruguaya Juana de Ibarbourou–, "Danzón porteño" –de Alfonsina Storni– y "Sólo esta luz" –de la poetisa mexicana Isabel Fraile–, canción interpretada con Ludmila Mercerón.

En aquel libro-disco –en el que también participaron Carmen París, Elena Rubio y Ludmila Mercerón–, Gabriel Sopeña escribe: «María José Hernández es una exquisita orfebre, mina de fortaleza con raíces clavadas en la mejor cualidad del canto popular: la convicción de que este oficio es arma de humanidad». (¡Razón lleva!).




A aquel disco-libro de Pramer le siguieron dos más –dos nuevos y gratificantes encuentros musicales con María José Hernández–: en el año 2000 el titulado "Una ciudad para la paz" –en el que participó en cuatro canciones, una de ellas la titulada "La paz por ti" sobre un texto de Rafael Alberti–; y en 2003 el disco-libro "Los amantes de teruel", inovidable obra en la que Maria José, con arreglos de Jorge Sarraute, interpreta doce canciones de Serrat, Mikis Theodorakis, Kiko Veneno y Javier Ruibal, Labordeta, Pablo Guerrero, Javier Bergia, Pedro Guerra, Aute, Luis Pastor, Javier Krahe e Imanol.




Entre los dos libro-discos anteriores, María José grabó su segundo álbum en solitario: "El mar del deseo" en el que colaboraron, entre otros músicos y amigos, Fredi Marugán, Javier Bergia y Javier Coble. Posteriormente grabaría, en 2006, "Círculos concéntricos"; otro de mis encuentros musicales  inolvidables con la cantautora aragonesa.



Y conservo en mi memoria bastantes más encuentros con María José, por ejemplo en los discos de Javier Bergia, "Noche infinita" (1994), "25 años" o "Caracola 2009"; o las conversaciones mantenidas con Francisco Espinosa hablándome de la gira que hicieron conjuntamente a Mexico...; y sobre todo uno, que me impactó profundamente, y con el que voy a cerrar este "cuelgue:

Fue en diciembre de 2008. Asistí a un concierto que ofreció el gran Alejandro Filio, en la sala Galileo Galilei y, de pronto, salió a cantar ella: Maria José Hernandez...; la había escuchado muchas veces, pero nunca en directo...; fue sencillamente emocionante...; ¡como cantó!...; nunca olvidaré aquellos minutos...; se me quedaron silenciosa y secretamente grabados en mis ojos y en mi alma...; tanto me impresionó, que al final del concierto me entró una especie de "rara timidez" que me impidió acercarme a ella para saludarla...

Y ahora, después de todo lo que he contado, surge un último encuentro: "Señales de humo", y aquí estoy, las señales me han llegado, y mañana comentaré lo que ese nuevo álbum me ha sugerido...; y sobre todo lo que me ha hecho sentir.

Fotografía de Juan Miguel Morales –otro gran amigo del alma–
para el disco "Señales de humo", de María José Hernández.

¡ALEGRÍA DE PODER COMPARTIR UN GRAN ACONTECIMIENTO!...

ALEGRÍA DE PODER COMPARTIR ESTE GRAN ACONTECIMIENTO: A partir del próximo 25 de septiembre va a reponerse en cines la película CHICHO o MIEN...