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miércoles, 4 de mayo de 2011

¡MALDITAS GUERRAS! - 43

Ayer, en el cuelgue contra la guerra y la violencia, Joseph Rotblat (Premio Nobel de la Paz en 1995) nos hablaba del Manifiesto Russell-Einstein que él mismo firmó en 1955. Considero que se trata de un documento importante que deberíamos recordar para que no se olvide y para que se sigan defendiendo sus contenidos y luchando por ellos.

Dicho Manifiesto fue un texto redactado por Bertrand Russell y apoyado por Albert Einstein, firmado por once grades científicos, en Londres. el 9 de julio de 1955.

Firmantes de Manifiesto. En la parte superior de izquierda a derecha: Max Born, Perry W. Bridgman,
Albert Einstein, Leopold Infeld, Frederic Joliot-Curie
y Herman J. Muller.
En la parte inferior: Linus Pauling, Cecil F. Powell, Joseph Rotblat, Bertrand Russell e Hideki Yukawa.

En medio de la Guerra Fría, los firmantes mencionados alertaban de la peligrosidad de la proliferación de armamento nuclear y solicitaban a los líderes mundiales buscar soluciones pacíficas a los conflictos internacionales.

El texto de este Manifiesto fue el siguiente:

Manifiesto Russell-Einstein

«En la trágica situación que enfrenta la humanidad, creemos que los científicos deben reunirse en conferencia para evaluar los peligros que han surgido como consecuencia del desarrollo de armas de destrucción masiva, y para discutir una resolución en el espíritu del borrador adjunto.

Estamos hablando en esta ocasión, no como miembros de esta u otra nación, continente, o credo, sino como seres humanos, miembros de la especie Hombre, cuya existencia continuada está en duda. El mundo está lleno de conflictos; y, por encima de todos los conflictos menores, la lucha titánica entre comunismo y anticomunismo.

Casi todo quien es políticamente consciente tiene profundos sentimientos sobre uno o más de estos asuntos; pero queremos que ustedes, si pueden, aparten esos sentimientos y se consideren sólo como miembros de una especie biológica que ha tenido una notable historia, y cuya desaparición ninguno de nosotros puede desear.

Debemos procurar no decir ni una palabra que pueda atraer a un grupo más que a otro. Todos, igualmente, están en peligro, y, si se entiende el peligro, existe la esperanza de que podamos evitarlo colectivamente.

Tenemos que aprender a pensar de nueva manera. Tenemos que aprender a preguntarnos, no sobre las medidas que deben tomarse para asegurar la victoria militar de cualquier grupo que prefiramos, pues ya no existen tales pasos; la cuestión que nos debemos formular es: ¿qué medidas deben adoptarse para evitar una contienda militar cuyo resultado será desastroso para todas las partes?

Bertrand Russell presentando el Manifiesto a los medios de comunicación.

El público en general, incluso muchos hombres en puestos de autoridad, no han imaginado lo que supondría verse envueltos en una guerra con bombas nucleares. El público en general aún piensa en términos de destrucción de ciudades. Se entiende que las nuevas bombas son más poderosas que las antiguas, y que, mientras una "bomba-A" pudo arrasar Hiroshima, una "bomba-H" podría destruir las más grandes ciudades, como Londres, Nueva York y Moscú.

No cabe duda de que en una guerra con "bombas-H" las grandes ciudades quedarían aniquiladas. Pero ese sería uno de los desastres menores a los que nos tendríamos que enfrentar. Si todos en Londres, Nueva York y Moscú fueran exterminados, el mundo podría, al cabo de unos pocos siglos, recuperarse del golpe. Pero ahora sabemos, especialmente tras la prueba de Bikini, que las bombas nucleares pueden expandir gradualmente su destrucción sobre una superficie mucho más amplia de lo que se había pensado.

Se asegura con excelente autoridad que puede fabricarse ahora una bomba que sería 2.500 veces más potente que la que destruyó Hiroshima. Tal bomba, si explotara cerca de la superficie o bajo el agua, enviaría partículas radiactivas a la capa superior del aire. Descenderían gradualmente e irían llegando a la superficie de la tierra como mortífero polvo o lluvia. Ese polvo fue el que afectó a los pescadores japoneses y a los peces que capturaron. Nadie conoce la amplitud con la que podrían esparcirse esas letales partículas radio-activas, pero las mejores autoridades son unánimes al decir que una guerra con "bombas-H" podría posiblemente señalar el final de la raza humana. Se teme que de utilizarse muchas "bombas-H" habría una muerte universal, inmediata sólo para una minoría, pero para la mayoría en lenta tortura de enfermedad y desintegración.

Se han formulado muchas advertencias por eminentes científicos y por autoridades en estrategia militar. Ninguno de ellos dirá que pueden asegurarse las peores expectativas. Lo que dicen es que tales resultados son posibles, y nadie puede tener la seguridad de que no se hagan realidad. No hemos encontrado aún que las opiniones de los expertos en estos asuntos dependan en ningún grado de sus posiciones políticas o prejuicios. Sólo dependen, hasta donde nuestras investigaciones han revelado, del grado de conocimiento de cada experto en particular. Hemos descubierto que los hombres que más saben son los más sombríos.

Aquí está, entonces, el problema que presentamos, crudo, horrible e ineludible: "¿Vamos a poner fin a la raza humana; o deberá renunciar la humanidad a la guerra?" La gente no se plantea esta alternativa porque es muy difícil abolir la guerra.

La abolición de la guerra exigiría desagradables limitaciones de la soberanía nacional. Pero lo que impide quizá comprender la situación más que cualquier otra cosa es que el término «humanidad» suena vago y abstracto. La gente apenas se imagina que el peligro es para ellos y sus hijos y sus nietos, y no sólo para una humanidad vagamente aprehendida. Apenas se imaginan que son ellos, individualmente, y aquellos que aman quienes están en peligro inminente de perecer angustiosamente. Y por eso confían en que quizá deba permitirse que la guerra continúe siempre que sean prohibidas las armas modernas.

Esta esperanza es ilusoria. Cualesquiera acuerdos que se alcancen en tiempos de paz para no utilizar "bombas-H", no se tendrán por obligatorios en tiempos de guerra, y ambas partes se pondrán a trabajar para fabricar "bombas-H" en cuanto estalle la guerra, porque si un bando fabricase bombas y el otro no lo hiciera, quien las fabricase resultaría inevitablemente victorioso.

Aunque un acuerdo para renunciar a las armas nucleares como parte de una reducción general de armamentos no equivalga a una solución definitiva, serviría para ciertos objetivos importantes. [...] Debemos, por tanto, dar la bienvenida a un acuerdo, aunque sólo sea como un primer paso.

La mayoría de nosotros no somos neutrales en los sentimientos, pero, como seres humanos, tenemos que recordar que, si las cuestiones entre el Este y el Oeste deben decidirse de forma que den alguna posible satisfacción a cualquiera, sea comunista o anticomunista, sea asiático, europeo o norteamericano; sea blanco o negro, tales cuestiones no deben decidirse por la guerra. Debemos desear que se entienda esto, tanto en el Este como en el Oeste.

Tenemos ante nosotros, si queremos, un progreso continuo en felicidad, conocimiento y sabiduría. ¿Elegiremos en cambio la muerte, porque no podemos olvidar nuestras disputas? Hacemos un llamamiento como seres humanos a seres humanos: recordar vuestra humanidad, y olvidar el resto. Si podéis hacerlo, está abierto el camino hacia un nuevo Paraíso; si no podéis, se muestra ante vosotros el riesgo de la muerte universal».

IMANOL LARZABAL - III. ...Y A PESAR DE TODO SIGUIÓ CANTANDO A LA LIBERTAD Y DANDO VUELO A SU PASIÓN POÉTICA

Para Imanol, su obligada salida de Euskadi fue tremendamente dura y desgarradora, pero en ningún caso supuso una rendición respecto a su compromiso personal en defensa de la libertad y, sobre todo, respecto a su actividad creadora.

Imanol Larzabal.
En 1987 grabó un doble LP titulado "Joan erorrian" ("Idas y vueltas"), recopilatorio de las canciones más significativas hasta ese momento.

Dos años más tarde publicó un nuevo disco sencillamente extraordinaria: "Muga Beroetan" ("En la frontera caliente") (1989); obra en la que realizó su primera aproximación a los versos de Alfonsina Storni con una bellísima canción titulada "Al oído", interpretada con Amaia Uranga y con la colaboración del guitarrista catalán Toni Soler; primera aproximación  que se concretó y se amplió, al año siguiente, en el CD "Viajes de mar y luna" (1990), dedicado íntegramente a la poetisa argentina y, en consecuencia, cantado en castellano.

Ese mismo año, Imanol grabó "Amodioaren berri" ("Acerca del amor"), disco en el que volvió a investigar en la canción tradicional euskalduna y la llevó a sonoridades y arreglos modernos, utilizando instrumentos de cuerda de la Orquesta de Euskadi.


Cuatro años después, Imanol dio a luz uno de sus proyectos más ambiciosos, sobre el que trabajó intensamente junto a Karlos Giménez; fue su versión, cantada en euskera –a partir de una traducción, de Gurutzeko Joan Donea "Orixe"– del "Cántico espiritual", de San Juan de la Cruz: "Barne kanta" ("Canto interior"), disco –con portada creada por Chillida– que fue muy poco promocionado y que prácticamente pasó desapercibido.

En 1996, Imanol grabó "Hori bera da" ("Es lo mismo"), con poemas de Rimbaud, Mikel Arregi, Patziku Perurena, Jon Mirande, Mikel Lasak, Joseba Sarrionandia y Jacques Brel, de quien interpreta una bella versión de su "Ne me quite pas" en euskera. En este disco, Imanol contó con la colaboración de Georges Moustaki –cantando es euskera– Paco Ibáñez e Ibarrola.


Paco Ibáñez, Ibarrola, Moustaki e Imanol.
Tres años más tarde, Imanol grabó, junto con Paco Ibáñez el disco titulado "Oroitzen" ("Recordando") (1999) y, seguidamente, nos ofreció sus dos últimos disco-libros editados por "El Europeo", dos auténticas joyas en las que de forma bella y rotunda dio vuelo a su pasión poética, me refiero a "Ausencia" (2000) y "Versos encendidos" (2003).


En estos dos discos, Imanol abre su corazón, su sensibilidad, su música y su voz a los grandes poetas universales a los que admira y que fueron, de alguna manera, sus maestros y sus compañeros de viaje: Lope de Vega, Francisco de Quevedo, Gustavo Adolfo Bécquer, Luis de Góngora, Pedro Salinas, Gabriel Celaya, Pablo Neruda, Alfonsina Storni, Violeta Parra, Jacques Brel, Lizardi, Xabier Lete o Pablo Guerrero, uno de sus amigos más entrañables.

Es este un testamento poético que pasará a la historia de nuestra cultura compartida como el testimonio de un hombre que –como dice Fanny Rubio– "nos ayudó a sustituir la conjugación de matar por la de cantar esperanzado; un hombre que pecó de esperanza, el único pecado que no precisa arrepentimiento». 

Tras su fallecimiento, en junio de 2004, se editó el CD titulado "Imanol in memoriam. Bolona-molona", disco que recoge su último proyecto, un precioso y cuidadísimo recopilatorio de canciones de cuna. En ese disco hay cinco canciones que él no pudo grabar y que, en su ausencia, están interpretadas por Txema Garcés, Antton Valverde, Niko Etxart, Pier-Paul Berzaitz e Iñaki Eizmendi.




EPÍLOGO

Deseo que los tres "cuelgues" que he dedicado a Imanol Larzabal sean mi sencillo y personal homenaje hacia él. Compartimos una muy buena amistad y, en todo momento, estuvo a mi lado respaldando y apoyando todos mis proyectos e iniciativas. Sé que nos quisimos, y sé que jamás dejaré de tenerle presente en mi recuerdo y en mi sensibilidad.

Imanol y Marina Rossell en la presentación de mi libro "Crónica cantada de los silencios rotos"
y de la exposición "Arte y canción".  Círculo de Bellas Artes de Madrid, 26 de febrero de 1998.
Al fondo, en la pared, se ven los cuadros originales de El Cubri para el disco "Cantata del exilio",
de Antonio Resines y Antonio Gómez; y de Octavio Colis para el disco
"Malas compañías", de Joaquín Sabina.

martes, 3 de mayo de 2011

¡MALDITAS GUERRAS! - 42

Aunque el "cuelgue" diario "contra la guerra" suelo ponerlo en el blog un poco más tarde, hoy voy a adelantarlo porque quiero ofreceros un texto que es más largo de lo habitual, y he pensado que adelantándolo puede que haya más tiempo para leerlo.

El texto a mí me parece interesantísimo y necesario. Su autor es JOSEPH ROTBLAT (Premio Nobel de la Paz en 1995).


Joseph Rotblat nació en Varsovia en 1908 y falleció en agosto de 2005. Estudió Física en la universidad de Varsovia licenciándose en 1932 y doctorándose en 1938. En 1939, se trasladó a la Universidad de Liverpool para continuar sus trabajos de investigación en Física Nuclear. Formó parte del grupo de científicos británicos que se integraron en el Proyecto Manhattan durante la II Guerra Mundial. Desde 1945 hasta 1949 fue director de investigación en física nuclear en la Universidad de Liverpool. Por motivos de conciencia en contra de la carrera de armas nucleares decidió cambiar su actividad hacia la Física Médica. 

A partir de entonces se entregó a una actividad que marcó profundamente su biografía: crear una conciencia mundial que ayudase a frenar la carrera de armas nucleares, y comprometerse activamente en la defensa de la paz. En 1995 recibió el Premio Nóbel de la Paz en reconocimiento a su trabajo en ese campo. Además, en 1997 fue galardonado con el Premio "Por Una Distinguida Vida Como Líder por la Paz" que otorga la Nuclear Age Peace Foundation.


¿PONEMOS FIN A LA RAZA HUMANA
O RENUNCIAMOS COMO HUMANIDAD
A LA GUERRA?
Joseph Rotblat

«El hecho de que el hombre es el causante de graves daños a sí mismo, es algo muy cierto. A través de la historia hemos presenciado innumerables guerras y las terribles carnicerías que ocasionan. Lo más asombroso de todo es que, en términos absolutos, el mayor número de víctimas ocasionadas por la guerra han ocurrido en este siglo, el "siglo de la inteligencia". En la primera guerra mundial, más de 18 millones de personas perecieron como consecuencia directa de esa guerra. En la segunda guerra mundial, más de 60 millones de seres humanos perdieron la vida. A partir del fin de esa conflagración, se han originado numerosos conflictos, sobretodo en los países en desarrollo, con la pérdida de más de 40 millones de personas. 

En todos estos terribles, trágicos eventos, la especie humana no estuvo del todo amenazada. La principal razón fue la carencia de técnicas para que eso ocurriera. Ahora eso se ha superado por medio del desarrollo de las omnicidas bombas que destruyeron Hiroshima y Nagasaki. La destrucción de esas ciudades fue el heraldo de una nueva era, la "Era Nuclear". La principal característica de dicha era es que por primera vez en nuestra historia hemos adquirido la tecnología necesaria para poner fin a toda la raza humana en una simple acción.

Tal vez algunos crean que estoy exagerando. Nosotros, los científicos que comenzamos a crear la bomba atómica, nunca creímos que eso pudiera ser el resultado de nuestro trabajo. Cuando iniciamos los estudios de la bomba atómica, teníamos una idea bastante aproximada de su enorme y destructivo poder. Sabíamos que habría una terrible explosión, una enorme onda de calor y hasta la lluvia radioactiva. Sabíamos que el uso de dicha bomba podría destruir ciudades como Hiroshima, y más tarde, que las bombas de hidrógeno vaporizarían a urbes como Nueva York. Aun así, creímos que no era una amenaza para la humanidad, porque para eso se necesitaría un enorme número de artefactos, tal vez más de cien mil. Ni siquiera en nuestros más pesimistas pensamientos pudimos imaginar una situación en la que fueran producidas un número tan monstruoso de armas. 

Pero la sociedad humana fue así de estúpida y en unas pocas décadas esas miles de bombas fueron fabricadas [...]. Fue entonces cuando nos dimos cuenta de que nuestro trabajo de investigación nos había conducido al desarrollo de unos medios que podían provocar la destrucción de nuestra civilización y una seria amenaza para la existencia humana misma. Esto supone una enorme responsabilidad para todos nosotros.

Por mi parte, a partir de aquel momento, abandoné el Proyecto Manhattan para dedicar toda mi vida a un nuevo proyecto: "La lucha por un mundo libre de guerras y de violencias; un mundo en el que la ciencia y la tecnología siempre se pongan al servicio de la paz".

En esa lucha, hace cuarenta y dos años un grupo de científicos de todo el mundo firmamos y publicamos el Manifesto Russell-Einstein, manifiesto a través del que quisimos advertir a las personas y a los gobiernos de la crueldad y de los nuevos peligros destructores de las guerras. Esto es lo que dijimos: "En esta ocasión hablamos no como miembros de ésta u otra nación, continente o credo, sino como seres humanos, miembros de la especie humana, cuya continuidad de existencia está puesta en duda." Y continuamos, "ésta es la pregunta que hacemos al mundo, árida, terrible e inescapable: ¿ponemos fin a la raza humana o la humanidad renunciará a la guerra?" Yo soy el único superviviente de los que firmaron ese manifiesto. Por lo tanto, es mi deber, mi misión, continuar haciendo esa pregunta: “¿Ponemos fin a la raza humana o la humanidad renunciará a la guerra?" 

Con el fin de la Guerra Fría, el peligro inminente ha disminuido. Ahora estamos en el proceso de reducir gradualmente los arsenales nucleares y tal vez, lo espero de corazón, deshacernos en un futuro cercano de todas las armas nucleares. No obstante, ese sólo hecho no eliminará el peligro por completo, porque otros medios de destrucción masiva pueden ser inventados por científicos a menos que tomemos las medidas para prevenir que eso ocurra. Debemos desarrollar en nosotros un nuevo sentimiento, el sentimiento de pertenecer a la humanidad, una nueva lealtad, la lealtad a la especie humana. Al hacerlo, no estoy sugiriendo que dejen de ser leales a su nación. Cada uno de nosotros tiene un número de lealtades. Primero tenemos lealtad a la familia, luego lealtad a una comunidad pequeña, y así continuamos hasta llegar a ser leales a la nación. Aquí es donde estamos ahora. Lo que les pido es que agreguen algo más, una lealtad aún más extensa, a la humanidad. Creo que eso es esencial si es que hemos de sobrevivir».
Copyright 1999-2000 Nuclear Age Peace Foundation.

IMANOL LARZABAL - II. EL AMOR, LA PASIÓN Y EL RIESGO DE LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN

Imanol, en su exilio parisino (ver "cuelgue" del 28 de abril de 2011: "Imanol Larzabal - I. Los inicios"), tras publicar su disco "Orain borrokarenean" entró en contacto con otros cantantes españoles, residentes en Francia, como Bernardo Fuster –actualmente miembro de Suburbano– y Elisa Serna.

Con Elisa Serna, en 1974, grabó un LP de ocho canciones y poemas contra la pena de muerte; se tituló "Contra la muerte. Espagne en marche" (Disques Droung). (Sobre este disco ver el "cuelgue" integrado en este blog el martes 8 de febrero de 2011: "Carátulas con historia. Un disco solidario... ¡Un grito contra la pena de muerte y la violencia").

En 1975, coincidiendo con las últimas penas de muerte de la dictadura franquista, Imanol grabó y publicó, también en París, su LP "Herriak ez du bartatuko" ("El pueblo no lo va a perdonar")  (Le Chant du Monde).


Aquel disco estuvo centrado sobre poemas de Gabriel Aresti, fue grabado con la colaboración del grupo de música celta Gwendal. y contó con una cubierta ilustrada con un magnífico y expresivo grabado de Agustín Ibarrola.

Imanol –último sentado a la derecha– con el gupo Gwendal. Francia, 1975.
Tras la muerte de Franco, Imanol regresó al País Vasco, y en 1977 grabó el LP titulado "Lau haiszetara" ("A los cuatro vientos"),

En 1978, se encontraron musicalmente Imanol y el extraordinario pianista Karlos Giménez. De aquel encuentro surgió una buena amistad, y a partir ahí el piano de Karlos no dejó de acompañarle, durante muchos años, en sus conciertos y grabaciones.

De 1979 a 1986, Imanol grabó seis nuevos LP: "Sentimentuen hauspoz" ("Alentando el sentimiento") (1979), "Jo ezan" ("¡Dale!") (1980); "Iratze okre geldiak" ("Helechos secos inmóviles") (1983); "Erromantzeak" ("Romances") (1984); "Oroituz" ("A través del recuerdo") (1985) y "Mea kulparik ez" ("No es mi culpa") (1986). En estos discos Imanol, además de cantar algunos temas propios y canciones populares, musicalizó y cantó a poetas como Mikel Arregi, Mikel Azurmendi, Lauxeta, Xabier Amuriza, Rafa Egiguren, Gabriel Aresti, Xabier Lete, Koldo Izagirre, Joseba Sarrionandia, Juan Mari Lekuona, Jon Mirande, o León Felipe.


Tras la aventura creativa que supone la creación, grabación y promoción de prácticamente un disco por año, en 1986, surgió un lamentable incidente que, en el terreno personal, marcó, de alguna forma, el futuro de Imanol. Nos lo cuenta Carmen Peire, su amiga fiel, su representante y su biógrafa en el libro "Imanol. Una voz de tierra y viento", editado por la Fundación Autor.

«Un día de septiembre de 1986, Yoyes –Dolores Gozález Katarain, terrorista reinsertada–, amiga entrañable de Imanol, es asesnada –a manos de ETA; es uno de los episodios más tristes del proceso de transición en Euskadi. Imanol se define; condena públicamente el asesinato, y comienza para él una de las etapas más negras de su vida».


Fotografía de Mikel Fraile publicada en el diario El País.


Catorce años después en el diario El País, del domingo 8 de octubre de 2000, aparecía la siguiente noticia:

«El cantautor Imanol Larzaba ha decidido abandonar el País Vasco harto de las amenazas de muerte que sufre por parte del entorno de ETA. Imanol comenzó  a recibir presiones hace catorce años, después de participar en un homenaje a la ex dirigente de ETA Dolores González Katarain, Yoyes, asesinada por la organización terrorista en su pueblo natal –Ordizia (Guipuzcoa)–, tras haberse reinsertado. Su actuación en el concierto homenaje motivó que dejaran de contratarle para cantar en muchos lugares del País Vasco, al ser reiteradamente boicoteado por lo radicales. No tuvo más remedio que buscar otros escenarios fuera de Euskadi para continuar su actividad. El 5 de noviembre de 1989, Imanol recibió la solidaridad de otros cantantes españoles que se reunieron en un concierto en San Sebastián con el lema "Bajo el miedo". La reciente muerte de su madre y la salida de Euskadi de su amigo el antropólogo Mikel Azurmedi, también por la intimidación que sufría por parte de ETA, han decidido finalmente a Imanol a marcharse de Euskadi».

lunes, 2 de mayo de 2011

¡MALDITAS GUERRAS! - 41

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Ilustración: Kavellido

¡¡¡¡MALDITAS GUERRAS!!!!

ELENA BUGEDO EN EL TEATRO CASA DE VACAS DEL RETIRO, EN MADRID. Un bellísimo espectáculo con nombre de mujer.

Anoche cantó ELENA BUGEDO en el Teatro Casa de Vacas del Retiro, en Madrid...; se rifaba un "beso", y hora y media de belleza y de felicidad; y a mi, como jugaba un montón de papeletas –tenía muchísimas ganas de escucharla– me tocó..., ¡vaya que si me tocó!... Elena volvió a dejarme "calentito el corazón". 

Elena Bugedo en el Teatro Casa de Vacas, de Madrid.
(Fotografía: Laura Rebollo)

El concierto, o mejor decir el "espectáculo", que Elena Bugedo nos ofreció anoche en Madrid, fue un derroche, por supuesto, de "bien cantar" –su voz cada vez es más prodigiosa–; pero a la vez supuso también un derroche musical de imaginación, de energía vital, de alegría contagiosa, de lucha y de superación por lo que se ama...; y a fin de cuentas de "buena y digna canción de autor"... 

Elena Bugedo en este momento, con su trabajo, le está dando a la "canción de autor" una renovada dimensión; le está dando altos vuelos de belleza y de calidad; la está liberando del oscurantismo al que muchos quieren someterla; esta demostrando que la "canción de autor" puede ser seria y tremendamente crítica, y, a la vez, tierna, alegre, esperanzadora, desenfadada y divertida; la está liberando de todo tipo de "topicazos" y de encasillamientos rancios..., y en fin, hay que decirlo, la está dignificando.

Elena Bugedo en el Teatro Casa de Vacas, de Madrid.
(Fotografía: Laura Rebollo)

El secreto de ese bien hacer y de esa dignificación de la "canción de autor" reside en tres principios que Elena Bugedo practica y tiene muy claros; anoche en la Casa de Vacas pudimos comprobarlo:

Este árbol tan modernista
presenció y gozó del espectáculo
El primero de esos principios ella misma lo expresa diciendo: «En tiempos de crisis hay que darle suelta a la imaginación»... Lo dice y lo practica, porque desde el primer momento en que sale al escenario se produce un estallido de la imaginación...

Imaginación en su presencia –linda, ¡muy linda!–...; imaginación en los textos de sus canciones –con guiños a "Ojos verdes" o a "La violetera"–...;  imaginación en el toque de color que le gusta darle a su escenografia –en esta ocasión un árbol modernísimo repleto de flores–...; imaginación en sus recursos sonoros y orquestales: guitarra –¡que bien toca la guitarra!– cascabeles, megáfono, silófono, un viejo teléfono de la abuela..., a lo que hay que añadir sus propios recursos corporales que llenan el escenario de coros, trompetas y violines invisibles...; en fin, ya lo decía al principio: todo un brillante espectáculo.

El segundo principio practicado por Elena Bugedo que contribuye a su "buen hacer" como creadora también lo expresa ella misma con claridad: «A pesar de todo quiero seguir soñando y tener esperanza»... Y se nota, ¡claro que se nota!; sus nuevas canciones son optimistas, apasionadas, vitales, esperanzadoras...; su "estar" en el escenario tiene un irresistible atractivo –contagia ganas de vivir–...; y aunque actualmente es difícil hacer un nuevo disco, porque no hay dinero ni discográfica que quiera arriesgar en serio por la calidad, ella ya lo tiene pensado y más que pensado...; tal vez se titule «En el jardín de atrás»..., jardín íntimo al que tengo muchas ganas de ser invitado.

Laura Rebollo –preciosa fotógrafa que ama la música– y Elena Bugedo.

Y el tercer principio que Elena Bugeda tiene bien claro es el de ir consiguiendo, día a día, canción a canción, concierto a concierto, una cada vez más creciente madurez; madurez que nada tiene que ver con el envejecimiento, sino todo lo contrario, madurez que acrecienta el atractivo –y Elena cada día está más atractiva–... Ella comenta, en broma, que va a pegar un cartel en su guitarra que diga: «Estoy madurando, perdonen por las molestias».

En fin, y concluyo..., a toda persona que quiera disfrutar a lo grande con la música y la canción, que no lo dude, que vaya a un concierto de Elena Bugedo, o que se decida a entrar, cuando se pueda –¡ojalá sea pronto!– a "su jardín de atrás".

Una cosita más como curiosidad –o como cronica de sociedad al más clásico de los estilos–, en el concierto de ayer en la Casa de Vacas del Retiro, en Madrid, participaron el poeta granadino Juan de Loxa y los cantautores Juan Antonio Muriel –malagueño– y Rafa Bocero –cordobés–; y para que conste aquí está la fotografia familiar que nos hizo Laura Rebollo –¡gracias Laura!.

De Izquierda a derecha: Juan Antonio Muriel, Tonona, Fernando Lucini,
Elena Bugedo, Jua
n de Loxa y Rafa Bocero

domingo, 1 de mayo de 2011

¡MALDITAS GUERRAS! - 40

Hoy, con el recuerdo y la presencia de Ernesto Sábato en el corazón, 
vamos a expresar nuestro rotundo ¡NO! a la guerra, a las armas y a la violencia,
 recordando esta "Carta por la Paz" que él escribió 
el 19 de marzo de 2003, dirigida a toda la infancia argentina.


Queridos chicos:

Ustedes saben, han tenido que aprender cómo el "poder" gana, cómo los hombres "matan por poder".

Han tenido que aprender, lo ven por televisión, la atrocidad de los bombardeos, de las masacres, de la miseria, del horror que trae la guerra a quienes la padecen. Saben también que otros chicos como ustedes verán morir de dolor a sus padres, a sus hermanitos. Pero eso no importa al "poder".

También saben que millones y millones de hombres y mujeres han manifestado por las calles del mundo su deseo de paz, su oposición a esta guerra. Y eso tampoco parece haber importado al "poder".

Entonces, ante la gravedad de la situación en que vivimos, vengo a testimoniarles que habremos de permanecer en la decisión de no aceptar la guerra, de no resignarnos a ella. Hay que mantener, queridos chicos, encendida en el alma la llama de este dolor de humanidad, y ser fiel.

Si esta determinación permanece, será inquebrantable. Podrán hacer la guerra, pero han de saber que son asesinos, que así los llamarán los chicos de todo el mundo.

El amargo presente al que nos enfrentamos exige que nuestras palabras, nuestros gestos, nuestra obra se consagre, como verdadero cumplimiento de nuestra más alta vocación, a expresar la angustia, el peligro, el horror, pero también la esperanza y el coraje y la solidaridad de los hombres.

En medio de esta tremenda situación, cada hombre y cada mujer, ustedes también, chicos, están llamados a encarnar un compromiso ético, que los lleve a expresar el desgarro de miles y miles de personas, cuyas vidas están siendo reducidas a silencio a través de las armas, la violencia y la exclusión.

Se ha hecho evidente que quienes detentan el poder toman decisiones ajenas al sentir de la humanidad, guerras atroces que sostienen los países poderosos contra pueblos desamparados, bajo la siniestra ironía de resguardar a la humanidad.

Frente a estos hechos, frente a la violencia y a la muerte de nuestros hermanos, hemos de resistir para resguardar ese absoluto donde la vida y los valores ya no se canjean, alcanzando así la medida de la grandeza humana.

En todos los idiomas 'paz' es una palabra suprema y sagrada, expresa el deseo de Dios para los hombres. El deseo de un reino de paz y justicia; la paz y la justicia que estamos acá para reclamar y testimoniar.

LA CREACIÓN DE LA WEB "UNIVERSO MUSICAL DE LA GENERACIÓN DEL 27 Y OTROS UNIVERSOS PoÉTICOS" SIGUE ADELANTE

Hoy voy a compartir un texto global de presentación de su identidad y de su contenido: «Esta WEB trata del encuentro, hermanamiento y fusión...