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martes, 7 de diciembre de 2010

CARLOS CANO II. ...Y hubo puertas que se abrieron.

La biografía de CARLOS CANO, a la que me refería ayer, se editó, como habíamos previsto, en el verano del 1983, coincidiendo con la grabación y la salida del disco de Carlos titulado "Si estuvieran abiertas todas las puertas", magnífica obra que contiene, entre otras, bellísimas canciones como "Elisa" –algún día contaré el origen y la historia de esta canción nacida en Madrid–, "Mi refugio son tus ojos", "Tango de las madres locas" o "La metamorfosis".

Carlos Cano
(Foto: Juan Miguel Morales)
Recuerdo que tuvimos que ir a los almacenes de la editorial para cargar con más de diez cajas de libros; los que nos correspondían porque habíamos acordado cobrar los derechos de autor es "especie", es decir, en libros. Gracias a aquello tuvimos suficiente número de ejemplares para la presentacions en Madrid y en Granada. (En Granada la presentación del libro se hizo el 28 de enero de 1984).

Pasado el verano, a mediados de septiembre, Carlos montó una pequeña oficina en Madrid y desde allí iniciamos la estrategia, o si se quiere, el plan de promoción, que habíamos diseñado año y medio antes; plan que se concretaba básicamente en las presentaciones del libro y del disco. Fue un trabajo duro, pero apasionante... Nos habíamos juntado dos "acuarios", de los auténticos y nada, ni nadie, se nos resistía.

La presentación del libro pensamos realizarla en el Círculo de Bellas Artes que aquel mismo año había renovado su junta directiva y que se encontraba en un proceso de modernización y de apertura. Hablé con el pintor Rafael Canogar, que formaba parte de la junta, y conseguí que nos cedieran gratuitamente, para el día 18 de octubre, el gran salón en que se encuentra actualmente la cafetería.

Fijada la fecha, le propuse a Fernando Savater que apadrinara la presentación, le llevé a su casa mi libro y los discos de Carlos –al que prácticamente no conocía–, y dos días más tarde aceptó la propuesta...; me comentó que la obra de Carlos le había encantado.

Presentación de la biografía de Carlos Cano. De izquierda a derecha:
Fernando Savater, María de Calonje (editora) y Fernando Lucini.
Y así fue, el día 18 de octubre presentamos el libro en el Círculo de Bellas Artes. Al acto asistieron, entre otras personas, José Rodríguez de la Borbolla –en aquel momento vicepresidente de la Junta de Andalucía–, Antonio Gala, Gabriel Celaya y Amparo Gastón, Manuel Vázquez Montalban, Rojas Marcos, María Asquerino...; pintores y escultores como Fernando Bellver, Amadeo Gabino, José Luis Verdes, Canogar, José Vento, Lucio Muñoz, Amalia Avia, Eduardo Úrculo, Manuel Arcorlo o José Hernández...; y numerosos compañeros cantantes, entre ellos Luis Pastor, Eliseo Parra, Elisa Serna, Joaquín Sabina, Julia León, Claudina y Alberto Gambino, Teddy Bautista, Senante, Aute, Manuel Picón y Olga Manzano, Pablo Guerrero, Raúl Alcober, y no recuerdo cuantos más. Conseguir reunir a todas esas personas supuso un gran trabajo, pero mereció la pena; muchas de esas personas desconocían o conocían muy poco a Carlos y a partir de aquel día –unido al día del concierto– pudieron empezar a disfrutar de su amistad y de sus canciones.

Presentación de la biografía de Carlos Cano. De izquierda a derecha
los pintores Fernando Bellver, José Hernández y Manuel Alcorlo. 
Presentación de la biografía de Carlos Cano. De izquierda a derecha
Olga Manzano, Manuel Picón y María Asqurino
Presentación de la biografía de Carlos Cano. De izquierda a derecha, entre otros:
Elisa Serna, Joaquín Sabina, Antonio Muñoz, Manolo Domínguez y José Luis Verdes.
Relacionada con aquella presentación hay una anécdota que voy a narrar porque me parece muy divertida y entrañable: Como andábamos muy mal de dinero decidimos preparar nosotros mismos el aperitivo que íbamos a ofrecer después de los discursos de presentación... Lo hicimos en mi casa, entre Carlos, Alicia –el gran amor en la vida de Carlos–, mi compañera, mis hijos y yo; preparamos las tortillas de patatas y los canapés, cortamos queso y jamón, compramos frutos secos... y lo trasladamos todo en un taxi. Cuando llegamos al Círculo, preparamos las mesas con sus manteles y las "viandas" correspondientes y, a decir verdad, aquello nos quedó mucho mejor que si se lo hubiéramos encargado al mejor de los bares de la zona, y, además, aunque fue muy trabajoso, nos salió mucho más bueno y más barato. (Así se hacían las cosas por entonces, y era así como los sueños se podían ir haciendo realidad).

Tres días mas tarde, el 21 de octubre, Carlos ofreció un magnífico concierto en el antiguo, y ya desaparecido, Teatro Salamanca. Conseguimos que no quedara libre ni una localidad y que la noticia apareciera reseñada y comentada en toda la prensa diaria. (Lamentablemente no conservo ninguna fotografía de aquel momento).

Todo aquello, en realidad, fue una gran "movida" planeada y organizada de forma muy familiar, como de andar por casa; pero al fina la verdad es que hubo puertas que se abrieron; una de ellas, por ejemplo, la de la compañía discográfica CBS, donde Carlos consiguió grabar su siguiente discos: su inolvidable "Cuaderno de coplas", editado en 1985.

Después de leer todo lo anterior, puede que alguien se pregunte: ¿Y por qué cuenta ahora Fernando todo esto?... Voy a contestar a esa pregunta intentando ser muy claro.

Lo que pretendo es reivindicar en primer lugar a un Carlos Cano luchador, utópico e incapaz de caer en la tentación del desaliento; yo sé muy bien –porque pasé muchos momentos a su lado– lo que luchó por llegar a ser sencillamente lo que en justicia se merecía.

Carlos Cano
(Foto: Juan Miguel Morales)
En segundo lugar, quiero reivindicar lo que a fin de cuentas es su principal y más valioso patrimonio: sus canciones y su singular y definitivo aporte a la dignificación de la cultura andaluza... Lo demás me importa un bledo, son cosas más propias de programas como "Enemigos íntimos", "Sálvame" y otras "salsas rosas"... ¡Por favor, que nadie abra la "caja de los truenos!"... La memoria de Carlos Cano no se lo merece... Hace diez años que Carlos nos dejó, pues bien, sigamos abriéndole puertas, sigamos reivindicando su arte; sigamos difundiéndolo por todos los medios de comunicación; hagámosle justicia; que su música se haga presente en las nuevas generaciones, que trascienda nuestras fronteras... ¡América lo sigue esperando!.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Muere XABIER LETE. Demasiadas ausencias para poder asimilarlas

Gato Pérez, Manuel Picón, Antonio Flores, Ovidi Montllor, Carmen Santonja, Indio Juan, Carlos Cano, Chicho Sánchez Ferlosio, Imanol Larzabal, Miquel Porter i Moix, Lourdes Iriondo, Hilario Camacho, Dolors Laffitte Estevan Valdivieso, Joan Baptitsa Humet Antonio Vega, Mikel Laboa,  Quintín Cabrera, José Antonio Labordeta... y ahora XABIER LETE..., demasiadas muertes y ausencias para poder asimilarlas.

XABIER LETE murió el pasado viernes, día 4 de diciembre, en San Sebastián... Con su ausencia la Literatura Vasca pierde a uno de sus más importantes escritores; y los amantes de la "canción popular", perdemos a otro de los fundadores del movimiento de canción vasca conocido como Ez Dok Amairu. (Anteriormente fallecieron también Lourdes Iriondo (2005) –compañera de Lete–, y Mikel Laboa (2008)

El grupo Ez Dok Amairu hacia 1971.  
(En esta fotografia tomada del libro "El Bardo de Orio. Benito Lertxundi", publicado por Álvaro Feito en Ediciones La Voz del Folk, en 2006, aparecen: En la parte superior, de izquierda a derecha, Koldo Antero, Julián Beraetxe, Mª José Fernández, Irziar Maritxalar, Nekane Oyarvide, José Luis Treku, Iñaki Maritxalar, Jesús Artza, Mikel Laboa y José A. Irigaray. En la parte inferior, también de izquierda a derecha, José Mari Zabala, Joseán Artza, Juan M. Irigaray, Benito Lertxundi, Xabier Lete, Lourdes Iriondo y Kepa Garbizu).

Cena celebrada en San Sebastián con motivo de
la presentación del libro "...Y la palabra se hizo música".
En la foto aparecemos Pablo Guerrero, Marina Rossell,
Xabier Lete y Fernando Lucini.

A Lete me unía una buena amistad; recuerdo que cuando nos encontramos en San Sebastián con motivo de la presentación del libro "...Y la palabra se hizo música", me confesaba que se encontraba muy deprimido porque no podía soportar la ausencia de Lourdes, su compañera.

Amaba mucho a Lourdes. Os contaré una maravillosa anécdota; cuando estaba escribiendo aquel libro le mandé una fotocopia de las páginas en que hablaba de él y de Lourdes –le pedía que me corrigiera los textos de las canciones en euskera–, la contestación fue una carta agradeciéndome que me acordara de ellos y haciéndome dos sugerencias: la primera, que cambiara la fotografía que había puesto de Lourdes, sugiriéndome otra en la que estaba mucho más joven y más bella; la segunda sugerencia que me hizo fue que cambiara el texto de la canción de Lourdes que había seleccionado por otro que él mismo me mandó asegurándome que era su canción preferida, una de las que más escuchaba, era "Ez gera alferrik pasako" ("No pasaremos, no pasaremos inútilmente"); canción íntegramente compuesta –letra y música– por Lourdes Iriondo.

Ahora, en esta primera aproximación que he realizado a Xabier Lete, me he limitado a recordarle con cariño y a dolerme con su ausencia. Próximamente colgaré en el blog una nueva entrada, dentro de la sección de "Canción y Literatura", en la que presentaré toda su obra y las muchísimas versiones que se han grabado de su canciones.

Finalmente, para concluir voy a reproducir un fragmento de su canción "Poeta hoiek"; canción que incorporó a su primer disco, en 1968:




"El hombre sigue sufriendo.
Qué dijo?
Qué hizo?
Pidió un poco de justicia.
Y el poeta,
y el poeta
se quedó callado 
por el miedo.

Ay, poeta!
cuán duro será para ti
el día de la libertad.



CARLOS CANO. Primeros encuentros

El próximo día 19 hará diez años que falleció CARLOS CANO; con ese motivo, muy probablemente –y como es normal–, se alzarán muchas voces, sobre todo en Andalucía, recordando su vida y su obra, y reivindicándole como uno de los creadores más importantes de nuestra país en el siglo XX.

Yo, en este momento, no voy a reivindicarle porque creo que no es necesario. Por una parte, Carlos, antes de dejarnos, supo incrustarse en el corazón y en la sensibilidad de mucha gente que nunca podrá olvidarle; y por otra, pensando en el futuro y en las nuevas generaciones, ahí queda la inmortalidad de su obra que siempre será un referente de lo que es la auténtica "canción popular".

No obstante sí que quiero recuperar un tiempo, que fue muy importante para mi, en que compartimos, no ya una buena amistad –que la tuvimos–, sino la defensa y la difusión de su obra cuando fuera de Andalucía, y en la misma Andalucía, no estaba lo suficiente valorada y reconocida; situación que, a principios de los años ochenta era compartida y sufrida por muchos de los en aquel momento llamados "los cantautores" y que con frecuencia tiende a ser intencionadamente silenciada. Recuperación de un tiempo, en consecuencia, para reivindicar –como siempre procuro hacerlo– "la memoria contra el olvido".

Carlos Cano
(Foto: Juan Miguel Morales)
Conocí personalmente a Carlos en 1981 cuando viajó a Madrid para hacer la promoción de su disco "El gallo de Morón", creo recordar que fue a finales de mayo; yo entonces era responsable de la sección de música de la revista semanal "Noticias obreras". 

Su representante, que en aquellos años era Antonio Muñoz –al que por cierto todo el mundo ha olvidado, o ha decidido olvidar– me citó en la recepción del Hotel Abeba donde le hice una entrevista que al final se convirtió en una largar conversación.

A partir de aquel primer encuentro iniciamos una amistad desde la que fuimos diseñando una estrategia para conseguir que su obra –que yo admiraba y admiro profundamente– alcanzara una mayor difusión por toda España.

Dentro de esa estrategia le propuse escribir un libro en que se narrara su biografía y se incorporara todo su cancionero y que pudiera editarse simultáneamente a su próximo disco. Le hablé del proyecto a María de Calonje, buena amiga que dirigía en aquel momento la colección "Los juglares", de la Editorial Júcar, y acordamos que le presentaría el original de la biografía, para su publicación, a finales de 1982.

Inmediatamente empecé a mantener con Carlos largas conversaciones en Madrid y en Granada. Me eran imprescindibles para poder escribir. 

Lo más complejo, en un principio, fue conseguir penetrar en el "umbral de sus silencios" en lo referente a los primeros años de su vida. Carlos era muy reservado, y difícilmente dejaba que nadie "arañara" en su intimidad y en su vida privada.

Después de largas horas de conversación aproximando confianzas, y siempre respetando la voluntad de Carlos, decidí resumir esos primeros años de su vida –de los que poco se ha escrito– en un breve párrafo que tardé mucho tiempo en escribir. Una vez escrito lo leímos juntos varias veces, corregimos alguna cosas, y a final me dijo: "¡Adelante!".

Seguidamente –como aquella biografía está agotada, y es difícil de encontrar– me voy a permitir reproducir aquel párrafo que contenía, y que contiene, mucha complicidad y mucho afecto:

«Este es el contexto en el que se desenvuelven los primeros años de la vida del cantor granadino. Bajo un cielo luminoso y de infinitos matices de forma y de color, en las esquinas de un ciudad llena de misterios, colas de la leche americana con la abuela –mama Pepa–. Cultura de boca adquirida en torno a una mesa camilla en largos atardeceres y en noches de luna mora. Sueños de infancia, arco de Elvira, primera comunión, padre se ha largado, pajaritos de grandeza, la miseria. El mito de la izquierda, caballito de cartón. Identidad, pozo negro, corazón herido, "¡qué va a ser de mi vida!". Caciquismo e incultura, falsedad e hipocresía. O botones de un banco o legionario... Tensión, inquietud, retraimiento, incomprensión..., el sonido del agua en una fuente y los amigos que nunca lo fueron, "¿mi culpa soy yo?". Búsqueda de lo interior, "¿hay algo válido y sincero?"... "¡No encuentro!", "¿estoy ciego o es que un topo se comió el sol?", "me integro y no me integro, no puedo integrarme, ¡no quiero!"... Radio Pirinaica, la Pasionaria, Francisco Franco y ¡olé!, la Falange, ideología sentimental, odio y desprecio, mal estudiante, ¡no quiero! ¡no puedo! ¡no me da la gana!... Amargavidas, creador de problemas, follonero, vago, sin riendas... el problema, el conflicto. Búsqueda y rebeldía, inconformismo y soledad... 18 años... ¡Granada me encadena! ¡me ahogo!... el niño se va, la emigración... Cara o cruz con un amigo, "¿dónde nos largamos?"... Suiza, Holanda y Alemania... En principio tres meses, al final más de un año... "¿Qué va a ser de mi vida...?"».

Y desde ahí, con toda esa experiencia a la espalda, que conformó su fortaleza y su identidad luchadora, y con el apoyo de fieles amigo como Juan de Loxa, Carlos se fue creciendo a sí mismo; creciendo en humanidad y en sensibilidad, y creciendo en el arte, nada fácil, de crear e interpretar canciones fusionando la belleza y el desgarro, lo profundo y lo popular, su rebelión contra la injusticia y su canto a la esperanza y a la alegría de vivir.

Bueno, y por hoy ya basta, mañana, si me lo permitís, evocaré la publicación de aquella biografía, que coincidió, en 1983, con la edición de su disco "Si estuvieran abiertas todas las puertas".

domingo, 5 de diciembre de 2010

PINCELADAS JONDAS - III

Los pasados 25 y 28 de noviembre hablamos de la exposición "PINCELADAS JONDAS. Ilustración y diseño en la discografía flamenca"

Hoy, volviendo sobre el tema, –tal y como anuncié el día 28– quiero dedicar esta página a dos artistas sevillanos que han ilustrado numerosas cubiertas de discos de flamenco; cubiertas, algunas de ellas míticas, que forman parte, sin duda, de la iconografía esencial vinculada, o relacionada, con la historia de nuestra música popular. Esos artistas son Benito y Máximo Moreno.

Benito Moreno
BENITO MORENO durante un tiempo –entre los años setenta y mediados de los ochenta– compaginó la creación poética, la composición musical, la canción y la pintura. 

Él fue, en Sevilla, para la canción popular andaluza –en lo que se refiere a la "canción de autor"–, lo que podríamos calificar como el "contrapunto" a Carlos Cano y, en general, al movimiento "Manifiesto Canción del Sur" que lideraba en Granada el poeta Juan de Loxa.

Su discografía se desarrolló musical y poéticamente en un tono muy popular, y en un lenguaje directo de inconfundible identidad andaluza, y, más concretamente, sevillana. Discografía compuesta de las siguientes obras: "Romance del Lute y otras canciones" (1975), "Ellos y ellos y ellos... y ella" (1976) –disco que contiene su canción "Ra, ra, ra" utilizada, durante muchos años, como sintonía, por el programa de radio "El larguero", de la Cadena SER–, "Mis sombras completas" (1978), "Bécquer. Rimas" (1979), "Sevillanas" (1983), "La vida" (1988) y "Me han quitado lo bailado" (1999).

Su obra plástica ha sido, y sigue siendo, de una delicada belleza y de un realismo extraordinariamente sensible; Benito es un pintor que, con sus manos y con sus pinceles, sabe rescatar la realidad cotidiana imprimiéndole latidos de existencia y palpitaciones de ternura. Muestra de ello son las dos cubiertas de discos que seguidamente vamos a ver y que formarán parte de la exposición "Pinceladas hondas":

Cubierta del disco "Sevillanas"  (1983)
Obra plastica, poética y musical de Benito Moreno
Disco: "Camarón nuestro" (1979)
Retrato de cubierta creado por Benito Moreno

MÁXIMO MORENO, hermano de Benito, dedica su vida a la pintura y ha tenido una presencia permanente e inconfundible en la discografía andaluza y, más concretamente, flamenca. Al igual que Benito cultiva un realismo exquisito que en ocasiones se desborda de imaginación cuando afronta la creación de universos mágicos y fantásticos, como los que le sugirieron los primeros discos de grupo Triana. Veamos algunos de los discos ilustrados por Máximo; aunque en alguno la ilustración pueda parecer una fotografía no lo es, es el arte "puro y duro" del pintor sevillano:

"Viviré", disco de Camarón con Paco de Lucía y Tomatito (1984)

"Al compás del viento", disco de LAVENTA (1977)
PACO DE LUCÍA "Interpreta a Manuel de Falla" (1978)
"Pasaje del agua" de LOLE y MANUEL (1976)
"Cantes de la emigración" de MIGUEL LÓPEZ y JAIME BURGOS (1977)

Y para concluir, uno de los discos míticos del grupo TRIANA:

"El patio" del grupo TRIANA (1975)

CANCIÓN Y LITERATURA. El vuelo poético de Moncho Otero

Decía hace unos días que entre los proyectos que voy acunando y que están ahí, reclamándome su derecho a hacerse realidad, hay uno que tengo especialmente claro y que iniciaré cuando concluya el libro que estoy escribiendo sobre la "PoÉtica de Silvio Rodríguez", se trata de escribir un nuevo libro al que llamaré "La panda de los preferidos para no existir", título inspirado en la canción Te cantaré al oído de Laura Granados.

Formarán parte de esa panda algunos de los compositores e intérpretes que admiro por la belleza y la calidad de su trabajo, pero que, como dice Laura, no figuran en las listas de los "elegidos"; son músicos-poetas-cantores incansables, que trabajan sin parar, que no se rinden, y que se crecen frente a la ignorancia y a las dificultades que a diario les tienden los medios de comunicación, las empresas discográficas y de contratación, y el mismísimo mercado.

Moncho Otero en uno de sus conciertos
con Gloria Fuertes.
Uno de ellos es MONCHO OTERO, joven madrileño que, siendo tan joven, posee una obra extensa en lo que se refiere a la musicalización e interpretación de textos de nuestros más importantes poetas.

Moncho Otero ha sido, por ejemplo, uno de los pocos compositores que ha puesto música a poemas de Gloria Fuertes y que tuvo el placer y el privilegio de cantarlos junto a ella –que recitaba– en diversos conciertos celebrados en cafés-teatro madrileños.

En el año 2004 grabó y editó su primer disco titulado "Los hombres no supieron" –título tomado precisamente de un poema de Gloria Fuertes–. Un disco "valiente" y "de referencia" por la selección de poemas que Moncho realizó y por la "compleja austeridad y sencillez" –gran valor difícilmente alcanzable– con la que los afrontó musicalmente. En este disco Mocho incorporó poemas-canciones de Manuel López Azorín, Rafael Montesinos, Rafael Morales, Luis García Montero, José Hierro, Ángel González, Gloria Fuertes, Rubén Darío, César Vallejo, Belén Reyes y Joaquín Benito de Lucas.

Dada la fecha en que estamos, no estaría nada mal que escucháramos en la voz de Moncho Otero el "Villancico en Central Park", de José Hierro:

Vistió la noche, copo a copo,
pluma a pluma,
lo que fue llama y oro
cota de malla del guerrero otoño
y ahora es reino de la blancura.
¿Qué hago yo, profanando, pisando
tan fragilísimo plumaje?
Y arranco con mis manos
un puñado, un pichón de nieve
y con amor, con delicadeza y con ternura
lo acaricio, lo acuno, lo protejo.
Para que no llore de frío.


Más recientemente Moncho se ha unido a RAFA MORA, otro cantautor de la llamada "nueva generación", y juntos han emprendido una nueva aventura de creación iniciada con un conjunto de adaptaciones de canciones de Luis Eduardo Aute –obra que ya han incorporado en sus recitales pero que aún no han logrado grabar– y ratificada, en 2007, con la edición de un disco-libro titulado "Viento de octubre" que gira en torno a textos del poeta Jesús Hilario Tundidor. Aventura a la que merece la pena que le dedique un artículo aparte y así lo haré.

...Para que ustedes vean y sientan... Así son los artistas que integran esa maravillosa e imprescindible "panda de los preferidos para no existir".


sábado, 4 de diciembre de 2010

LEÓN GIECO, "MUNDO ALAS" y nuevas razones para la esperanza.


Ayer, 3 de diciembre, se celebró el Día Internacional de las Personas con Discapacidad. A lo largo de todo el día tuve muy presente en mi pensamiento y en mi corazón una maravillosa experiencia que conocí recientemente en Argentina y que me gustaría contaros porque es muy hermosa y esperanzadora.

"Un abrazo fraternal y solidario".
Leon Gieco y dos de los artistas que
participaron en la experiencia "MUNDO ALAS"
La experiencia llamada "MUNDO ALAS" la protagonizó, en 2007/2009, el gran compositor e intérprete argentino LEÓN GIECO acompañado de LUIS GUREVICH –músico que suele hacerle los arreglos de sus canciones y que le acompaña al teclado– y, junto a ellos, un grupo de jóvenes artistas (músicos, cantantes, bailarines y pintores) que padecen algún tipo de discapacidad.

«Todo comenzó –explica Gieco– cuando, desde el escenario, observando al público, me encuentro con los seres de esta historia. Tan presentes, tan sensibles y con tantas cosas que expresar [...]. Los fui conociendo en diferentes momentos de mi vida, y cada uno de ellos me produjo una emoción particular».

Realizado el descubrimiento de cada una de esas personas discapacitadas, y prendado de sus capacidades y posibilidades artísticas, así como de la energía, de la ilusión y de la pureza que transmitían, Giego decidió montar un espectáculo, con la participación de todas ellas, en el que se combinaron la música, el canto, la danza y la pintura. 

Montado el espectáculo, al que llamaron "MUNDO ALAS"viajaron por toda Argentina realizando, con mucho éxito, numerosas representaciones. «Aunque todavía muchos discriminen o prejuzguen a la gente con capacidades diferentes –afirma Gieco–, ellos lograron, y siguen logrando, arrancar el aplauso emocionado de un público maravillado, sorprendido».

Por otra parte, para dejar constancia de la experiencia, Gieco dirigió una "road movie", o "película de carrera", recogiendo los viajes, las representaciones, los testimonios emocionantes de aquellos jóvenes discapacitados y, sobre todo, la convivencia alegre, positiva y esperanzadora que mantuvieron.

He aquí el trailer de aquella película a la que titularon también "MUNDO ALAS":




Refiriéndose a los jóvenes discapacidados protagonistas de la experiencia, Gieco nos da la clave sobre la que deberíamos hacer girar nuestra reflexión: «Ellos no son competitivos, tienen un amor incondicional permanente, no discriminan y creen en la esperanza todo el tiempo».

¡Bien por León Giego!... ¡Qué gran ternura! ¡Qué derroche de humanidad!

Por último decir que la experiencia también ha sido recogida por Patricia Knopf y Silvina Mansilla –ambas musicoterapeutas– en el libro titulado "CUENTO CON ALAS" (Ed. Lumen, Argentina).

ANOCHE EN "LIBERTAD 8". LAURA GRANADOS Y JUAN ANTONIO MURIEL



Anoche se grabaron en la sala Libertad 8, de Madrid, lo que serán las últimas secuencias del documental que está realizando Televisión Española sobre la "canción de autor"; programa dirigido por Belén Molinero que se emitirá en el próximo mes de marzo.

Fue realmente una noche mágica: Laura Granados logró emocionarnos con sus canciones, llenas de fuerza y de sensibilidad, y Juan Antonio Muriel, que la acompañó al final del recital, nos demostró, una vez más, su gran madurez como compositor y como intérprete, sobre todo cuando anoche pudimos volver a escuchar su canción Plaza del atril, auténtica joya como lo fue en su día Princesa, canción grabada en su disco titulado "Seguir viviendo" (1983), que dos años más tarde Joaquín Sabina incorporó en "Juez y parte" (1985).

Laura Granados

Belén Molinero (Directora del documental)
entrevistando a Laura Granados
Laura Granados durante la entrevista.
Juan Antonio Muriel y Laura Granados


CADA VEZ QUE CONTEMPLO UNA IMAGEN DEL DOLOR Y DE LA DESGARRADORA Y CRUEL INJUSTICIA QUE ESTA VIVIENDO "CUBA Y EL PUEBLO CUBANO" SE ME ROMPE EL ALMA...

... se me saltan las lágrimas, me desespero por la impotencia y siento un infrenable ODIO –¡sí! odio!- hacia el repugnante  Donald Trump y s...