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sábado, 13 de septiembre de 2014

«ANIBAL SAMPAYO» II - "EL FESTIVAL DE COSQUÍN" Y UNA REFLEXIÓN IMPRESCINDIBLE PARA EL UNIVERSO "CANTAUTORIL".

Cuatro años después de que Aníbal Sampayo grabara y editara sus primeros singles con "su arpa y su conjunto", concretamente, en 1961, vivió quizá una de las aventuras más importantes de su vida, tanto humana como profesionalmente. fue la puesta en marcha junto con Atahualpa Yupanqui, Jaime Dávalos y Eduardo Falú, entre otros del FESTIVAL DE COSQUÍN, en Argentina, considerado como uno de los encuentros musicales mas importantes de Latinoamérica.

¡QUE CUATRO GRANDES!
Yupanqui, Falú. Dávalos y Sampayo.

Canción popular en estado puro.

El propio Aníbal Sampayo, que participó en la edición el primer festival, celebrado en 1961, y siguió haciéndolo hasta 1979 –sin faltar ningún año a la cita–, nos relata los motivos por los que a partir de 1979, decidió dejar de asistir al encuentro; relato profunda y apasionadamente crítico en el que manifiesta con absoluta libertad, su punto de vista personal:


"Comenzó el festival con unas cuatrocientas personas, la mayoría de ellas gente de la zona. Muchos caballos, mulas y burritos atados a los palenques y varios puestos de ventas de comidas típicas y de artesanías lugareñas.

"El escenario había sido levantado en el centro de la plaza pública, a un costado de la ruta nacional, y tenía mucho de parecido con los tablados del carnaval uruguayo. Allí estábamos los pioneros del que más tarde sería el primer escenario del canto nativo argentino. Lo prestigiaban la presencia de Jaime Dávalos, Atahualpa Yupanqui, los Hermanos Albarracín, Bustamante y el compadre Florencio López, entre muchos otros que le pusieron el hombro a la esperanza de unos pocos vecinos y de un pueblo que había sido olvidado por el turismo nacional. 



"Pero a mi entender ya en el 69 el festival estaba más influenciado por las multinacionales como Philips, que por los propios vecinos que lo fundaron. Los militares rondaban y aconsejaban, por no decir imponían, algunas cosas, dando comienzo entonces, al manipuleo y a la discriminación ideológica de los cantantes.

"El último domingo de enero de 1969, me correspondió la primera entrada en la Cadena Panamericana de radio, en los espacios más importantes, es decir, entre las 22 y las 24 horas. Cuando me dirigía hacia el escenario, el hombre que estaba a cargo de las planillas de los repertorios, se me acercó y me preguntó:

"–Eso que usted va a cantar, Patrón, qué es?
" –Una milonga -le contesté.
"–Si, pero de qué se trata? -insistió.
"–Ah, ahora cuando lo escuche lo va a saber -le respondí.

"En esos precisos instantes Julio Márbiz, anunciaba al público mi presentación. En mi segunda entrada a escena, ya no me permitieron actuar. Fue la última vez que participé en Cosquín".

Con aquella actitud, el cantor uruguayo reafirmaba una de sus convicciones más profundas como creador y como intérprete: «El arte y el compromiso estás unidos. El pueblo es el poseedor de una verdad y una experiencia insustituible. Por lo tanto, cuanto mayor es el compromiso y la integración del artista con su pueblo, es inevitable e imprescindible que el creador haga suyas las necesidades y los derechos de su gente».

¡Tomemos nota de estas palabras! ¡pensémosla despacito! ¡y no nos olvidemos de ellas, tienen absoluta actualidad!.... ¡OJALÁ QUE EL OLVIDO NO NOS TRAICIONE!... Sobre todo a algunos que son tan modernos, tan "progres", que se creen con tanta joven "calidad", que no necesitan saberse culturalmente parte de una historia con maestros y referentes que nos engrandecen... ¡Pobres ignorantes!

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