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viernes, 11 de mayo de 2012

OLGA ROMÁN 1 - LOS INICIOS. UNA VOZ QUE PRENDE Y ENAMORA

Olga Román (Fotografía de Jerónimo Álvarez).

El "cuelgue" de hoy voy a iniciarlo narrando una experiencia que viví en el ya desaparecido Teatro Salamanca, de Madrid, el día 3 de marzo de 1983. Aquel día se grabó en directo el mítico disco "Entre amigos" de Luis Eduardo Aute; grabación que recoge un extraordinario concierto en el que acompañaron a Eduardo, y cantaron con él, Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Joan Manuel Serrat, y Teddy Bautista. Recuerdo a la perfección aquel  concierto, entre otras razones, porque fue realmente emocionante ver y escuchar juntos a aquellos cuatro "grandes" de la "canción de autor" –Eduardo, Silvio, Pablo y Joan Manuel– y a un Teddy Bautista, extraordinario, que nos sorprendió y nos hizo gozar con su versión rockera de "Anda suelto Satanás".

Pero he de decir también que tengo, de aquel concierto, otro recuerdo que jamás olvidaré: en medio de la euforia provocada por aquella especie de solemne ceremonia musical que se estaba produciendo en el escenario del Teatro Salamanca, apareció, de repente, una mujer bellísima que acompañó a Eduardo, con su voz, en la mayoría de las canciones. He de confesar que en más de un momento del concierto aquella mujer y, sobre todo, aquella voz, logró eclipsar, en mis percepciones visuales y auditivas, al resto de lo que estaba aconteciendo y sonando el el escenario... Era una voz extraordinariamente sensible y limpia que consiguió darle al recital un punto de brillo y de color imprescindible... Era la presencia y la voz de Olga Román, a la que voy a dedicarle este "cuelgue" y los que aparecerán mañana y pasado.

Olga Román y Luis Eduardo Aute.

Aunque la primera vez que escuché cantar a Olga en directo fue en el concierto de Aute al que antes me he referido, su voz ya me había atrapado un año antes en el disco "Buscando a Moby Dick" (1982), último disco grabado por el grupo Nuestro Pequeño Mundo que lideró el gran compositor y buen amigo José Alberto Arteche. 

De aquel disco –auténtica joya que merecería la pena rescatar, primero que grabó Olga, y en el que también colaboró Luis Delgado– yo destacaría tres temas especialmente bellos: "La señorita del abanico", sobre un texto de Federico García Lorca, y dos canciones de Pablo Guerrero: "La mora  enamorada""Buscando a Moby Dick", una de las canciones más hermosas que ha compuesto Pablo y que posteriormente incorporó en su disco "Los momentos del agua" (1985).

«Intentaba besar a las muchachas
subido en las ramas de los árboles.
Bien claro está que sus novias
no le duraban demasiado.
Vacilaba al hablar como si fuera
a preguntar su nombre y su apellido.
Se alejaba siempre de nosotros
para enviarnos nubes desde lejos

Y sigue buscando a Moby Dick

En las noches de resaca mala
sacaba de su pipa una paloma.
Más que a ninguno le costaba creo
moverse entre las normas de la tribu.
Un día dijo adiós y se ha escondido
en bosques de abedules y sirenas,
Y volverá quizás para reírse 
de tanta nada y tanto desaliento».


Olga Román tras su impresionante participación en el último disco de Nuestro Pequeño Mundo y en el concierto "Entre amigos" del Teatro Salamanca, grabó con Aute el disco "Cuerpo a cuerpo" (1984), y al año siguiente decidió trasladarse a Boston donde permaneció ocho años. Allí completó sus estudios musicales en la reconocida universidad Berklee College of Music y formó un grupo de música de jazz llamado Olga Román Quarter, con el que ofreció numerosos conciertos y participo en diversos festivales de jazz.


En 1993, Olga regresó a España y se produjo un encuentro que llegaría a ser muy significativo e importante para nuestra "canción de autor" en los años noventa, y, en particular, para el desarrollo de la obra y de la popularidad de Joaquín Sabina, me refiero al encuentro que se produjo entre Olga y Joaquín,  del que surgió una colaboración y una complicidad musical que se extendió hasta el año 2006. Durante esos años Olga acompañó a Sabina con su voz en discos y conciertos por toda España y Latinoamérica. «Hacer coros con ella era una maravilla. –comentaba Pancho VaronaUna sola mirada y era sabia entre las sabias para, como ella dice, “aterrizar al final de una frase junto a Joaquín”». El propio Joaquín le ha dedicado este soneto:

«¿Olga Román? Pregúntale a cualquiera
que no venere el cielo de su boca
de su desván, pomelo con caderas
del dulce desconsuelo que provoca.

Cuando en plazas de toros imposibles
pega su voz a mí como una lapa
sus coros rompen techos y fusibles
y el don de su despecho te destapa.

Su bola de cristal llena de dientes
es un peligro para las morenas
tontas de la ton tómbola amarilla.

¿Olga Román? No ejerzo de vidente
pero poned su charme en las antenas
y yo estaré aplaudiendo de rodillas».


Olga Román y Joaquín Sabina. (Fotografía de Alejandro Romano,
gran amigo y sabio amante de la "canción de autor").

Para concluir este primer "cuelgue", previo a la presentación de la discografía de Olga Román en solitario, que iniciaré mañana, voy a realizar un sintético recorrido por otras de sus creaciones: 

Olga ha colaborado en la grabación de discos de Jorge Drexler, Fito y los Fitipaldi, Extremoduro, Ismael Serrano, Diego Ojeda o Pablo Guerrero –inolvidable su participación en el CD "Luz de tierra" (2009)– y ha participado en la banda sonora de películas como "Entre rojas" (1995), de Azucena Rodríguez –a la que me vincula una larga y entrañable amistad–; "El amor perjudica seriamente la salud" (1996), de Manuel Gómez Pereira; "El lugar donde estuvo el paraíso" (2001), de Gerardo Herrero; "Nada que perder" (2002), contometraje de Rafa Ruso; "El principio de Alquímides" (2004), de Gerardo Herrero; o "Cara de queso" (2006), de Ariel Winograd. Por otra parte Olga también participó en el disco homenaje a Sabina: "Entre todas las mujeres" (2003), producido por Víctor Manuel, en aquella ocasión interpretó la canción "Esta boca es mía".

¡Total, "na"!... Un largo y brillantísimo recorrido artístico; una hermosísima voz que prende y enamora; una mujer extraordinariamente bella y solidaridaria; y como era lógico, y de esperar, una discografía personal altamente recomendable que se inició en el año 2001 con su CD: "Vueltas y vueltas"; disco que comentaré mañana.