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domingo, 31 de marzo de 2013

DISCOS RESCATADOS: ¡MAGNÍFICO REENCUENTRO!

Hace unos días, buscando un disco de Adolfo Celdrán en mi discoteca me reencontré con un curiosísimo LP titulado "CRONICAS DE JUVENTUD. LOS JÓVENES EN ESPAÑA 1940-1985"; disco que tenía olvidado y que fue un redescubrimiento muy grato

Fue un disco editado, en 1985, con motivo de la celebración del "Año Internacional de la Juventud" designado por la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Esta es la cubierta de aquel disco que, hoy por hoy, es auténtica y genuinamente histórico:


Las canciones que se incomporaron en este LP fueron las siguientes:

L'estaca, de Lluís Llach.
Cantes de la tierra adentro, de Labordeta.
Vamos juntos, de Luis Pastor.
A cántaros, de Pablo Guerrero.
Te recuerdo Amanda, de Víctor Jara.
Verde, blanca y verde, de Carlos Cano.
Te doy una canción, de Silvio Rodríguez.
Adios rios, adios fontes, de Rosalía y Amancio Prada.
18 maig a la villa, de Raimon.
El pueblo unido jamás será vencido, de Quilapayún

En resumen, un disco, sin desperdicio, que dentro de una colección genéricamente titulada "Los jóvenes en España entre 1940 y 1985", hacía referencia, en concreto, a lo que José Ramón Pardo encuadró como los "Años setenta y el sonido de la transición".

Mi reencuentro con este disco, con las canciones que contiene y con su correspondiente diseño, tan característico de la época, me ha emocionado un poquito. Recuerdo que lo recibí en la emisora de Radio Popular (COPE), cuando yo estaba iniciando mi programa titulado "Donde la palabra se hace música".

En aquel momento lo hacía diariamente de nueve y media a diez de la tarde, justo después de que Encarna Sánchez terminara el suyo... Cuando nos cruzábamos en el pasillo, antes de entrar al estudio, yo siempre pensaba en la audiencia y en el radical cambio ideológico que se iba a producir en pocos minutos... Recuerdo perfectamente un día que Encarna me dijo: "Ahí te dejo a mi gente, ahora es tuya».

¡Aquello era un auténtico disparate y tuve más de un problema!... No paré de presionar a la dirección de la cadena hasta que conseguí que me pasaran el programa a las noches del fin de semana.

Por cierto, me apetece mucho mostraros un dibujo que me hizo uno de mis hijos, con trece años, tal y como me veía cuando la radio era una de mis realidades y de mis pasiones posibles...; ahora me encantaría volver a la radio, pero en ese sentido las cosas está verdaderamente complicada.

MUNDO CHILLÓN 2 - DE CUANDO LA CALIDAD SE CONVIERTE EN LA ALTERNATIVA

Hoy, en este cuelgue, voy a completar lo que ayer me me quedó pendiente de decir sobre mis percepciones y mis pensa·sentimientos surgidos en en el concierto que MUNDO CHICHÓN nos ofreció el pasado jueves, día 28, en Libertad 8.

He leido en algunas referencias y notas encontradas en internet que Mundo Chillón hace una canción de tipo "antropológica". No sé si el comentario van a serio, o en broma, pero teniendo en cuenta que la "antropología" es la ciencia que estudia la variedad de seres humanos según sus formas de vivir y sus comportamientos sociales, pues, la verdad es que esa clasificación o "encasillamiento artístico" aplicado a Pedro no es en absoluta disparatado... ¡Lo que pasa es que a mí ese término, últimamente, me suena demasiado academicista y solemne!...; suena a algo denso y aburrido que nada tiene que ver ni con lo que es, ni con lo que compone y como lo canta  el señor Chichón.

Mundo Chillón.

Sea como sea, lo que sí está claro –evidentemente claro– es que Mundo Chillón nada tiene que ver, o mejor, "está a mil años luz", de ese otro prototipo de cantautor o trovador "con cierto éxito" –que, por cierto, nos invade–, y que Vicky Luna e Ismael Sánchez recientemente han descrito en una de las canciones de su disco "Chez Luna".
«Dicen que nadie canta como él,
del sexo es un maestro también.
Es un truhán, un caballero, un ladrón
que a todas roba el corazón...
Y con descaro, el trovador
pregona sus cuitas de amor.
Si alguna vez se enamoró
en cuerpo y alma se entregó
haciéndole creer a la pobre mujer
que lo era todo para él.
Pero muy pronto lo olvidó...».
("El trovador")

De ese tipo de "trovadores" –que también pueden ser "trovadoras"– no voy a dar nombres; hacerlo sería una forma de hacerles una promoción a la que me niego rotundamente –que cada cual, si le apetece, piense o se imagine a quienes me estoy refiriendo–. Lo que sí voy a afirmar con total rotundidad es que Mundo Chillón – así como El Kanka y Manu Clavijo, que le acompañan en el vídeo que seguidamente vamos a poder visionar– están en otro "rollo artístico" que, por cierto, a mí me encanrta porque lo considero –como género– auténtico, imaginativo, tierno, realista, crítico, y a veces satírico y muy divertido, o sea, pura "canción de autor".... Pura calidad que cada vez se convierte más en una simple alternativa; cuando eso precisamente: la calidad, debería ser lo que culturalmente prosperara.

La canción de Mundo Chillón que os propongo escuchar se llama "Qué bonito es ser un loser"...; por si no lo sabéis la palabra "loser" equivale a decir "perdedor" o "fracasado". Pura canción satírica que pone "patas arriba" un montón de cuestiones y "gilipolleces" relacionadas con el prototipo de "trovador" al que antes hacíamos referencia, y que, a la vez, denuncia la falta de reconocimiento y de valoración hacia quienes no quieren entrar en el juego de los "truhanes" y pregoneros de sus "cuitas de amor" –la mayoría, estoy convencido, que inventadas– y que a mi, por lo menos, no me interesan.


«Que bonito es ser un loser, 
les tengo que confesar, 
que de sombras y de luces, 
lo primero mucho más. 
Levantarse cada día 
y volver a tropezar, 
fue siempre más excitante 
que abrir la boca arrogante 
pa engullir a los demás.

Que bonito despertar 
descubriendo que la vida es una fiesta 
solo para los demás 
ser el único mariachi de la orquesta. 
Que bonito que es estar 
en el último eslabón de la cadena, 
aguantando los tirones, 
que bonita que es la pena.

Que bonito es ser un loser 
sin tener que soportar 
que se callen y te escuchen 
cuando quieres opinar, 
que no te enfoquen las luces, 
ni ser digno de admirar. 
Siempre fue más relajado 
un fracaso asegurado, 
que un fracaso potencial.

En estado natural 
soy una gota en el mar, polvo en la esquina, 
sin temor a defraudar, 
sin temor a generar expectativas. 
Puedo entrar en cualquier bar 
y que nadie me atosigue a la salida, 
ni me esperan en la entrada, 
ni me sirven la bebida.

Que bonito es ser un loser 
sin comienzo ni final, 
dar con la vida de bruces, 
asentir y soportar 
que te cojan y te usen 
y te vuelvan a tirar. 
Si hay que agachar la cabeza, 
mi cuello se despereza, 
genuflexo y pertinaz.

Que bonito es ser un loser 
se tiene que comprender».
("Qué bonito es ser un loser").

¿Es esto una canción "antropológica"?. Pues en realidad podríamos decir que sí porque describe y refleja la realidad de un sector muy importante de la humanidad –por cierto, cada vez más numeroso–: el de los "loser", o sea, el de los/las perdedores y "fracasaos" por la crisis y otras mentiras programadas por los que tienen las "pelas".... ¡Pero no!, esa palabreja –aunque en el pasado algunas veces la utilicé– ahora me resulta demasiado seria –demasiado redicha–; yo diría mejor que Mundo Chillón lo que practica en el arte de hacer sus canciones con un "realismo social desgarrao y satiríco" que conecta y navega entre Brassens y Krahe, pasando por lo que hace años crearon por aquí Moncho Alpuente, Alberto Pérez, Ricardo Cantalapiedra, Jesús Munárriz, o el mismísimo Aute con sus "canciones satíricas".

Un realismo "desgarrao" y satírico, que en el caso de Mundo Chillón, como decía en el "cuelgue" ayer, desborda sensibilidad, y supone un verdadero y colorista estallido de imaginación; característica que puede comprobarse visualmente en la cubierta y contracubierta de su disco "Verbena Popular Underground" presentado con el siguiente eslogan: «¡No pierdan la oportunidad de perder la oportunidad de aburrirse!».



Y punto casi final, por ahora...; y digo casi final porque no puedo dejar de mencionar la colaboración extraordinaria de la magnífica LA MAREMOTO que subió al escenario para marcare a dúo con Pedro Chillón un "Amarraditos" de Margarita Durán y Pedro Belisario Pérez... ¡que pa que te cuento!

Maremoto y Mundo Chillón.