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domingo, 15 de junio de 2014

CANCIONES CON HISTORIA: «¡QUÉ DEMASIAO! (UNA CANCIÓN PARA EL JARO)»... JOAQUÍN SABINA Y PUGARCITO.

Permitidme que inicie la historia de esta canción presentado a su personaje central: Jose Joaquín Sánchez Frutos, alias EL JARO, joven delincuente nacido en 1963 y muerto de un tiro el 24 de febrero de 1979. Sobre su muerte la Jefatura Superior de Policía redactó la siguiente nota de prensa: «José Joaquín Sánchez Frutos, de dieciséis años, el Jaro, ha sido identificado como el joven muerto de un disparo de escopeta en la noche del pasado sábado, día 24, en la calle de Toribio Pollán».



El Jaro, fue un líder nato y desde pequeño manejó una banda con miembros mayores que él, algunos incluso mayores de edad, a los que dirigía en todo tipo de robos, hurtos y atracos. Dada su joven edad y los numerosos delitos cometidos, llegó a hacerse muy conocido, tanto que el director de cine Eloy de la Iglesia dirigió la película "Navajeros" cuyo argumento se basaba en la vida de "El Jaro"; e incluso el periódico sensacionalista "El Caso" le dedicó un monográfico el 14 de abril de 1979.


Por su parte, Joaquín Sabina, con la colaboración de José Ramón Ripoll, poco después de la muerte de "El Jaro" le dedicaron una canción a la que titularon «¡QUÉ DEMASIAO!»; canción en la que narran su vida contemplada desde la perspectiva y desde la sensibilidad de quien se conmueve ante la miseria, la injusticia y el dolor humano, con todas sus consecuencias.

La letra de aquella canción es la siguiente:


«Macarra de ceñido pantalón
pandillero tatuado y suburbial,
hijo de la derrota y el alcohol,
sobrino del dolor,
primo hermano de la necesidad.

Tuviste por escuela una prisión,
por maestra una mesa de billar.
Te lo montas de guapo y de matón,
de golfo y de ladrón
y de darle al canuto cantidad.

Aún no tienes años pa votar
y ya pasas del rollo de vivir.
Chorizo y delincuente habitual
contra la propiedad
de los que no te dejan elegir.

Si al fondo del oscuro callejón
un Bugatti te come la moral,
a punta de navaja y empujón
el coche vacilón
va cambiando de dueño y de lugar.

Que no se mueva nadie, has ordenao,
y van ya quince atracos en un mes.
Tu vieja apura el vino que has mercao
y nunca ha preguntao:
¿De dónde sale todo este parné?

La pasma va pisándote el talón,
hay bronca por donde quiera que vas,
las chavalas del barrio sueñan con
robarte el corazón
si el sábado las llevas a bailar.

Una noche que andabas desarmao
la muerte en una esquina te esperó,
te pegaron seis tiros descaraos
y luego desangrao
te ingresaron en el piramidón.
Pero antes de palmarla se te oyó
decir: "Qué demasiao,
de esta me sacan en televisión"».


Sobre la historia de esta canción –titulada «¡Qué demasiao!»– y un poco al margen de su contenido, gira una curiosa e interesante anécdota que seguidamente os voy a narrar:

En 1979, empezaron a surgir por las calles del centro de Madrid muchos cantantes callejero –llamados urbanos– que se ganaban la vida interpretando su repertorio a las puertas de los grandes almacenes, en las plazas y en los pasillos del Metro.. Uno de ellos se hacía llamar, "PULGARCITO", un muchacho joven al que le gustaba  mucho cantar el tema «¡Qué demasiao!» de Sabina.

Pues bien, un día Carlos Tena, Ángel Casas y Diego Manrique –que en aquel entonces hacían un programa de televisión titulado "Popgrama"– decidieron dedicar media hora a los cantantes callejeros, y allí apareció Pulgarcito interpretando precisamente «¡Qué demasiao!».


Ante la pantalla, viendo el programa, se encontraba Tomás Muñoz, director de la compañía discográfica CBS; fue tanto lo que le impactó aquella canción que, inmediatamente, entró en contacto con Pulgarcito, quien le informó que aquel tema estaba compuesto por un tal Joaquín Sabina. Tomás, sin  dudarlo, localizó a Sabina –creo recordar que a través de Juan Antonio Muriel– y tras escucharle le firmó un contrato editorial y discográfico. Poco meses después saldría al mercado el mítico álbum "MALAS COMPAÑÍAS" (1980) que por supuesto contenía la canción «¡Qué demasiao!».


Por último, antes de finalizar este "cuelgue" y esta historia, es importante recordar que ese mismo año, la compañía CBS grabó y publicó –preciosamente editado– un LP de Pulgarcito, titulado precisamente «¡Qué demasiao!». Seguidamente os muestro la cubierta de aquel disco y os invito a escuchar a Pulgarcito interpretando la canción de Sabina.


viernes, 7 de diciembre de 2012

MARÍA DOLORES PRADERA. PUENTE DE SENSIBILIDADES.



Mañana voy a presentar "AQUÍ DONDE CANTAMOS COMO QUIEN RESPIRA" el preciosísimo disco "Gracias a vosotros" en el que MARÍA DOLORES PRADERA canta a dúo con grandes artistas que que van desde Joan Manuel Serrat, a Diego Cigala, pasando por Aute, Ana Bélén, Miguel Poveda, Pasión Vega o Pablo Alborán.

Previamente a esa presentación, quiero haceros llegar un "retrato íntimo" que le escribí a María Dolores, en 1998, y que está publicado en mi libro "Crónica cantada de los silencios rotos. Voces y canciones de autor 1963-1997" (Alizanza Editorial).

Creo que este retrato de las claves necesarias para entender el "cuelgue" de mañana, y entre esas claves, la amistad entrañable que me une a María Dolores; y las razones por las que decidí incluirla hace años en aquel libro dedicado a la "canción de autor", y por las que vuelvo a hacerlo hoy, en este blog.

Ella es de esas pocas artistas –cantante– que ha sabido romper todas las fronteras y tender todos los puentes necesarios para crear una auténtica canción popular al margen de cualquier tipo de encasillamiento...; hace años en una cena con Carlos Cano decidimos nombrarla "cantautora de honor", y en este momento, renuevo y me reafirmo en aquel nombramiento.

Caricatura de María Dolores Pradera creada por
Alfredo González, para el libro "Crónica cantada de
los silencios rotos"
, de Fernando G. Lucini.

«Al iniciar este retrato he de confesar que me traicionan mi emoción y mi sensibilidad puestas en pie indomables y aplaudiendo; aplaudiendo, a todo rabiar y sin cansarme, no a una voz, ni siquiera a una voz que borda canciones –"que las esculpe", como dice Vázquez Montalbán–; aplaudiendo a un ser humano hermosa y profundamente bello, a una mujer extraordinariamente artista, a una amiga exquisitamente delicada: aplaudiendo a María Dolores Pradera; "aplausos abrazos" y ¡oles!, "aplausos ¡gracias!", "aplausos viento mensajero" para decirle sencillamente que su canto y, en su canto, todo su ser son canto y ser de "coloma blanca"; paloma blanca como una sonrisa, paloma que canta canciones de lluvia fértil y a la que hasta los geranios y las clavellinas saludan al pasar.

Es ésta una posición personal, no subjetiva, sino objetivamente prendada de su arte y de su personalidad; objetividad que se afianza en mí al saberla compartida, no ya con un pueblo, el nuestro –en su sentido más amplio, más diverso y más plural–, sino con los pueblos hermanos de Latinoamérica, en los que ella es tan querida y tan admirada como las mismísimas Chabuca o Violeta.

Por una serie de circunstancias profesionales vengo viajando, con frecuencia por el continente hermano, y es escalofriante escuchar allí los piropos que aquellos pueblos, y sus gentes más sencillas, le dedican a María Dolores, y es que María Dolores tiene vocación de puente: puente que une, que comunica, que rompe barreras, que hermana, que sabe ser camino de ida y vuelta; puente peatonal, de adoquines antiguos e inmortales, por el que puedes circular de orilla a orilla, sin semáforos, sin atascos, sin contaminaciones y sin más ruidos que los de las pisadas, las risas, la palabras amables o los suspiros.

Ella es puente de sensibilidades entre la canción latinoamericana y la que nace en nuestro país; ella es también puente de coherencias –respetables y respetadas– entre lo que se dio en llamar "la canción" y "el otro cantar" –entre lo que, a partir de los años sesenta, se encasilló genéricamente como la "canción ligera" y la que hacían los "cantautores"–; tan puente ha sido, en esa perspectiva, que ella precisamente, María Dolores, con su voz, con su arte, y con su sensibilidad, ha sabido deshacer cualquier tipo de encasillamiento...; hay buenas y malas canciones; canciones de calidad y "chabacanerías musicales de oropel" –bondad y calidad que, como en toda obra artística, siempre vienen dadas por los ámbitos de belleza, de sensibilidad, de honestidad y de honradez que pueden transmitirse a través del gesto creador y comunicativo–.

María Dolores Pradera.

Del corazón y de la voz de María Dolores Pradera no pueden salir más que canciones de calidad: tradicionales, de Carlos Cano, de Parera Fons, de Maria del Mar Bonet, de León y Quiroga, de Chabuca, de Atahualpa, de Pablo Guerrero, de Matamoros, de Amancio Prada. de "Ferrusquilla", de Joaquín Sabina, de Simón Díaz, de Serrat, o de quien sea... ¡qué mas da!...; ella selecciona su repertorio con unos criterios tan seria y responsablemente artísticos, y con una sensibilidad tan extremadamente exquisita, que es muy difícil que pueda equivocarse...; es más, resulta tan intensa y tan nítida su calidad que, en muchos casos, dada la autenticidad y la delicadeza de su cantar, supera con creces, a la de los autores que interpretan sus propias creaciones.

Y tras todo esto, aún uno puede preguntarse: ¿Qué tiene esta mujer a la que tanto, y durante tanto tiempo, se admira y se respeta? La respuesta para mí es evidente; intentaré reflejarla con las palabras que reflejan tres colores:

El "rojo" de la fuerza de su voz, de la pasión de sus sentimientos, de su amor por la libertad y de su permanente actitud de lucha por mantenerse viva en su coherencia y en su cantar. El "verde" de su esperanza, de sus vivacidad contagiosa, de su refinada elegancia, de la frescura de su voz y de su mirada. Y el "blanco" limpio de su alegría; alegría siempre mantenida, pese a los palos que le ha podido dar la vida; blanca sonrisa; blanca y dina ironía..., amistad blanca que aplauden ahora mis manos entusiasmadas, uniéndose al compás de mi emoción y de mi sensibilidad... Roja, verde y blanca, así es, María Dolores, como te tengo y como te quiero».

(Como complemento a este "retrato íntimo" os dejo ahora dos vídeos para que podamos disfrutar "de lo lindo"..., ¡nos lo merecemos!. En el primero María Dolores canta con Joaquín Sabina "La flor de la canela"; en el segundo, canta con Carlos Cano, "María la Portuguesa").




lunes, 17 de enero de 2011

¡VOLAD, CANCIONES, VOLAD!

En el "cuelgue" del pasado 20 de diciembre hablaba de un proyecto de exposición titulado "¡Volad, canciones, volad!" que puse en marcha hace nueve años y que, aunque lo tengo prácticamente terminado, todavía no ha podido hacerse realidad. Es uno de esos proyectos en los que merece la pena trabajar aunque al final no pueda realizarse. A mí, por lo menos, me ha merecido la pena.

Logotipo de la exposición

Si me lo permitís voy a recordarlo:

Seleccioné veinte canciones –mis canciones preferidas– y veinte pintores amigos. A cada uno de esos pintores les di una de las canciones y les propuse que hicieran un cuadro en el que quedara reflejado lo que esa canción les sugería.

El horizonte final de aquel proyecto era, por una parte, publicar una caja-libro –tamaño LP– con la grabación de las veinte canciones y las reproducciones de los cuadros correspondientes. Por otra parte acaricié la posibilidad de montar una exposición itinerante con las obras plásticas originales.

Al final, con casi todos los cuadros terminados, no encontré a nadie que colaborara en la edición del disco y en el montaje de la exposición... Tal vez algún día puede que salga adelante.

En el "cuelgue" del día 20 de diciembre os presentaba el cuadro que creó Jesús Gabán tomando como referencia la canción "Unicornio", de Silvio Rodríguez. Hoy voy a presentaros otra obra de aquel proyecto, es el cuadro creado por ALFREDO GONZÁLEZ inspirándose en la canción "Balada de Tolito" de JOAQUÍN SABINA.


La "Balada de Tolito" es una de las canciones de Joaquín Sabina que, aunque no es de las más recordadas y conocidas, es claramente una de mis preferidas; creo que es una auténtica maravilla tanto desde el punto musical, como poético. Esta canción Joaquín la grabó en su disco "Juez y parte" (1985). Vamos a recordar su letra y si tienes la oportunidad escúchala en el disco.

«Tolito tiene un dado y una paloma,
una tos y una copa llena de vino,
y unas ropas con polvo de los caminos,
caminos que jamás llevaban a Roma.

Mago de las barajas y la sonrisa,
malabarista errante de las plazuelas,
corazón que le sale por la camisa,
botas de andar sin prisa ni mediasuela.

Empieza la función, pongan atención,
el circo cabe en un asiento del vagón.
Empieza la función, pongan atención,
billete de segunda, próxima estación.

A no ser por el alma y por la melena,
de sus vecinos no se distinguiría.
Su oficio es retorcerle el cuello a la pena
y abrir una ventana a la fantasía.

Para dormir a pierna suelta le basta
con tener para vino, pan y tabaco.
Igual te rifa un peine que echa las cartas
y saca el rey de bastos de tu sobaco.

Si quieres verlo, ven, busca en el andén,
Tolito siempre está bajando de algún tren.
Si quieres verlo, ven, busca en el andén,
Tolito siempre está subiendo al primer tren.

Cada vez que se encuentran dos caminantes,
se cuentan sus andanzas y sus querellas,
le cuelgan a la noche un interrogante
y llegan hasta el fondo de las botellas.

Luego, entre cuatro muros y dos escuetos
colchones, rescatados de la miseria,
se intercambian los trucos y los secretos
del arte de ir rodando de feria en feria.

Ponnos dos copas más antes de cerrar,
morirse debe ser dejar de caminar.
Ponnos dos copas más antes de cerrar,
hoy bebo a tu salud, mañana Dios dirá.»

Indiscutiblemente, ¡Sabina es un genio!... Un buen músico, un cantor peculiar y, sobre todo, un extraordinario poeta.





CADA VEZ QUE CONTEMPLO UNA IMAGEN DEL DOLOR Y DE LA DESGARRADORA Y CRUEL INJUSTICIA QUE ESTA VIVIENDO "CUBA Y EL PUEBLO CUBANO" SE ME ROMPE EL ALMA...

... se me saltan las lágrimas, me desespero por la impotencia y siento un infrenable ODIO –¡sí! odio!- hacia el repugnante  Donald Trump y s...