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miércoles, 9 de noviembre de 2011

¡MALDITAS GUERRAS! 100 + 100 + 14

Un nuevo grabado de JUAN GENOVÉS, en esta ocasión es un grabado que ilustra la cubierta del libro "Guerra y sanciones a Iraq".


Contemplando este grabado me pregunto:
¿Cuándo llegará el momento en que el único "punto de mira" que interese
en nuestro planeta sea conseguir la paz y la conquista de la justicia 
y de la felicidad para toda la humanidad?

LEÓN GIECO. UN "DESEMBARCO" ESPERADO Y EMOCIONANTE

Lo estaba esperando hace meses; tenía muchas ganas de poderlo tener entre mis manos, y, por fin, me ha llegado directamente de Buenos Aires –"buenos" tenían que ser– gracias a la generosidad y a la pasión que siente por la buena música mi amigo Alejandro Romano, padre y alimentador diario de uno de los mejores blogs actuales dedicado a la "canción de autor" y a otras maravillosas locuras; me refiero al blog: "El templo de las borracheras". (http:/eltemplodelasborracheras.blogspot.com/).



Sí, lo que estaba esperando era este último disco de LEÓN GIECO, titulado "El desembarco"... He de confesar que Gieco es uno de los músicos y de los cantantes que más admiro y de los que más disfruto desde que tuve el placer de escucharle y de conocerle en 1985 con motivo del lanzamiento de su doble LP "De Ushuaia a la Quiaca". Vino a España y tuve la suerte de poder hacerle dos largas e inolvidables entrevistas en un programa de radio titulado "Donde la palabra se hace música" que en aquel momento dirigía y presentaba en Radio Popular.

"El desembarco" de León Gieco, hasta este momento, era un disco "esperado"; ahora, que ya lo tengo en mis manos y que he empezado a escucharlo –como siempre despacito "pa" disfrutarlo–, puedo decir que es un disco "emocionante". "Esperado" porque hace seis años que León no había vuelto a grabar nuevas canciones; "emocionante" porque se trata de un trabajo que desprende "latidos, sentimientos, emociones, solidaridades y buenísima música" por "los cuatro costados"... ¡Una auténtica maravilla!. (En un próximo "cuelgue" –cuando consiga empaparme bien de las doce canciones del disco– hablaré de ellas; hoy solamente pretendo dar fe –fe esperanzada y gozosa– de que ya se ha producido el "esperado y emocionante desembarco").

Gieco hablando de su nuevo disco nos lo presenta diciendo:

«Primero fueron ideas deshilvanadas, palabras perdidas, energías flotantes y un momento de dolor que marcó el comienzo del disco. Una canción para mi madre. Y sobrevolando, las dudas y la necesidad de un parate para pensar el sonido de este disco.

Y la respuesta fue el pulso que supo imprimirle Jim Keltner, batero histórico si los hay y los músicos increíbles que se coparon con las canciones, grabarlas en vivo, en cinta y con micrófonos antiguos para lograr ese sonido de fines de los sesenta y principios de los setenta que es la música que me marcó y que amo.

Este disco es: "Mis 60". Este es el momento. Y como tal, tiene el sentido de todo lo que vengo acumulando y se va de mí en este nuevo desembarco».



Las letras de las canciones son de León Gieco –a excepción de "Los mineros de Bolivia", basada en un texto de Ernesto "Che" Guevara– y la música, en la mayoría de los temas pertenece a Luis Guverich, aunque también han participado Raul Porchetto, Ivan Lins, Claudio Moglia, La Spinetta y el propio Gieco.

Es importante señalar, igualmente, la extraordinaria banda que acompaña a León en el disco; banda integrada por Jim Keltner –batería–, Dean Parks y Mark Goldenberg –guitarras–, Jimmy Johnson –bajo– y Jon Gilutin –teclados–; y la participación, como  invitados y colaboradores, de Charly García, Nito Mestre, Ruben Rada, Hugo Fatorusso, Gustavo Santaolalla, Rlxona Amed, Luis Alberto Spinetta y un largo étcetera.

Por último, para concluir este primer "cuelgue" dedicado al "Desembarco" de León Gieco –dentro de unos días volveré a hablar de este disco con más detalle– dejo aquí un fragmento del texto de la canción "Ella" con la que se abre el CD; canción que León dedica a su madre.

Foto de Inés Ulanovsky.
«Ojos claros en la oscuridad,
florcita lila resiste a los vientos,
secretos raros, lindos para guardar,
testigo de pájaros que volaron.

Ya no lloro, ella es parte del camino.

Viendo fotos viejas, me dió por llorar,
fue niña un día y yo no lo sabía,
tanto elemento para un solo viaje,
un minuto en sus brazos, cuánto daría.

Ya no lloro, ella es parte del camino.