El grupo NUESTRO PEQUEÑO MUNDO, creado por JUAN ALBERTO ARTECHE, en 1975 grabó un disco que fue como un homenaje a la "canción de autor" de principios de los años setenta al que titularon "CANTAR DE LA TIERRA MÍA", titulo que hacía referencia a "La saeta", canción de Joan Manuel Serrat compuesta a partir de un texto de Antonio Machado.
Sin duda, aquel disco, magistralmente interpretado por Nuestro Pequeño Mundo, es un documento sonoro imprescindible que nos ofrece una hermosa síntesis de lo que fue la "nueva canción" en aquel momento, y que, a la vez, nos permite conectar con la memoria sentimental de toda una generación de poetas y cantantes que soñaron y colaboraron activa y eficazmente en la reconstrucción democrática de nuestro país.
Las canciones contenidas en aquel disco fueron las siguientes: "Campesinos tristes" –de Salvador Távora (Jarcha)–, "Sobre esta tierra" y "Muchas flores tienen que nacer" –de Lluís Llach–, "Canción de la novia del pescador" y "Canción del pescador" –de Adolfo Celdrán, Jesús López Pacheco y Carlos Álvarez–, "Andando" –de Antonio Resines–, "La saeta" –de Joan Manuel Serrat y Antonio Machado–, "Vagabundear" –también de Serrat–, "Labrador" –de Luis Eduardo Aute–, "A cántaros" y "Cantiga apócrifa" –de Pablo Guerrero–, "Nanda" –de Manolo Díaz– y "Adeu" –de Xavier González.
De aquel histórico y mítico disco hoy os propongo escuchar cinco canciones; concretamente estas que he descargado –para este "cuelgue"– en mi cuenta de "ivox":
Termino el recorrido que he venido realizando, de la mano de los cantores y poetas, en torno al drama social que supone siempre la emigración, presentando una última experiencia sin duda fundamental en la vida del emigrante y a veces llena de contradicciones; me refiero a su regreso –cuando es posible– a la tierra natal, y a su reencuentro con el paisaje y con los seres queridos que en su día fueron abandonados.
Este regreso, en cualquier caso –por la emigración o por el exilio– siempre aparece teñido de una emoción desbordante; emoción incontenible y alegre que, en ocasiones, es truncada cuando el emigrante se hace consciente del irremediable daño que el tiempo y la distancia llegaron a ocasionar en sus relaciones con las personas a las que tanto amaba: «El invierno de la emigración nos robó la primavera. ¡Quién era yo, ya no soy! ¡Y tú no eres lo que eras!».
El formidable grupo gallego Fuxan os Ventos nos expresa esa experiencia en una de las más bellas y apasionadas canciones grabadas en nuestro país a lo largo de la historia de la "canción de autor", me refiero a ésta creada sobre un poema de Marica Campo:
«Ah, gaitero mío
aún me acuerdo
cuando bajabas por el monte abajo
y me venías diciendo:
“Echa carne en el pote, Marianiña
echa carne en el pote, Marianá
una bolla entera enservilletada
una bota con vino ¡chupaená!”.
Mujer, hartazgo de lucha
¿Qué te voy a decir a ti, mujer?
Si tú eres como nuestra tierra
y la tierra es como tú.
Os dejé a ambas solas
aunque me quedé con vosotras.
Vacía quedó la tierra
tú, sembrada, ciertamente.
Y el viento decía
!Pronto volveré”
para quitar el hambre, para poder comer.
Ay mujer, cuántas noches
te acostaste con la tristeza
y el viento frío traía
noticias de los que murmuraban.
Y el viento decía
“¡Pronto volveré!
para quitar el hambre, para poder comer”.
Ah mujer, cuántas noches
te acostaste con la tristeza
y el viento frío traía
noticias de los que murmuraban
Tú eres el milagro de la tierra
y la tierra es un milagro tuyo,
mezcla de miel y cerna(corazón)
de fiera y de ángel del cielo.
Pariste de pié a tu hijo
como lo hacen en el monte las bestias
y hoy que vuelvo vencido,
para que yo venza tú te acuestas.
Y al volver ¿qué te diré?
¡Maldito el día y la hora
en que os dejé aquí
para buscar vida fuera!
El invierno de la emigración
nos robó la primavera.
Quien yo era, ya no soy
y tú no eres la que eras.
Ya pueden los campos dar
cosechas bien abundantes,
ya pueden en Madrid hablar
con palabras bien hermosas,
que nunca nos pagarán
nuestra hambre de otro tiempo».
("Mujer". Fuxan os Ventos / Xosé Luis Rivas / Marica Campo)
«Ai, meu gaiteiriño, / aínda me acorda, / cando baixabas polo monte abaixo, / e víñasme ti dicindo: / “Bota carne no pote, Marianiña, / bota carne no pote, Marianá, / un molete enteiro enservelletado, / unha bota de viño, chupaená!” / Muller, fartura de loita / que che hei dicir eu, muller? / Se ti es coma a terra nosa, / e a terra coma ti é! / Deixeivos a entrambas soias / anque convosco quedei. / Baleira quedou a terra / ti sementada, abofé. / E o vento dicía / pronto hei de volver, /pra tirar a fame, / pra poder comer. / Ai, muller, cantas noitiñas, / te deitaches coa tristura?, / e o vento frío traía, / as novas dos que murmuran. / Ti es o milagre da terra / e a terra é un milagre teu, / mestura de mel e cerna / de fera e de anxo do ceo. / Pariches de pé ao fillo, / como fan no monte as bestas. / E hoxe que eu volto vencido, / para que eu venza ti te deitas. / E ao voltar, que che hei dicir?! / Maldito o día e a hora / en que vos deixei aquí / para procurar vida fóra! / O inverno da emigración / roubounos a primavera, / quen eu era, xa non son, e ti non es a que eras. /Xa poden os leiros dar / colleitas ben abondosas, / poden en Madrid falar / con palabras ben fermosas, / que nunca, nunca / nos han de pagar / a nosa fame de outrora!». ("Muller". Marica Campo)
(Creo que merece realmente la pena volver a escuchar la canción "Muller" en este otro video. En él podemos gozar de la impresionante presencia y voz de Mercedes Peón)
El regreso de los emigrantes, al que estoy dedicando el "cuelgue" de hoy a veces fue, y es, voluntario, pero no siempre ocurrió así; a veces es un regreso forzado por determinadas circunstancias como las que puso de manifiesto José Antonio Labordeta en su canción titulada precisamente: "Crónica del regreso":
«Nada,
ni un pedazo de voz
me han dejado,
ni una lágrima rota
en la niebla,
que soporté allí.
Nada,
ni un pedazo de voz
me han dejado,
ni la tumba
donde está María
traérmela aquí.
Me han cerrado la casa en silencio,
me han mandado otra vez para aquí,
a la piedra terrible, al secano,
cuando yo me he dejado los años
donde uno trabaja por mil.
Mira,
ni siquiera me han dado
la mano
y decirme muy agradecidos
por lo que hizo
aquí.
Mira,
yo no entiendo
tampoco a los míos,
que los veo lejanos y ausentes,
ajenos a mí.
Y de golpe me encuentro en mi casa,
forastero en donde nací,
forastero también
en el tajo
donde yo levanté con mis manos
lo que uno trabaja por mil.
Paco,
me murmuran ahora
las gentes,
no te ofendas por nuestra pobreza,
seguimos así.
Y golpeo la casa con rabia,
y entiendo por qué estoy aquí,
acosado por todos,
vencido,
con las manos marchitas de miedo
donde uno trabaja por mil.
En cualquier caso, siempre en la experiencia profunda del emigrante, a pesar de los problemas y ante lo duro que pueda llegar a ser, en muchos casos, el regreso, siempre anidó en su alma el deseo de volver a la tierra entrañable, un deseo planteado no exclusivamente como una aspiración, pasiva y resignada, sino convertido en causa y motivo de una lucha solidaria. El emigrante, consciente y harto de su situación, se revela contra ella abriéndole caminos a la esperanza: «no está lejos el mañana en que todos nos volvamos a juntar y rompamos nuestras cadenas con la fuerza de la unidad»
En el "cantijuego" de la semana pasada evocábamos el nombre de 13 grupos que han sido, y son, muy importantes en la historia de nuestra "música popular". Ahora –entre hoy y mañana– vamos a retomar aquellos grupos, rescatando un álbum-clave de cada una de sus discografías.
AL TALL
Grupo de músicos valencianos surgido en 1975. Sus creadores inicialmente fueron: Vicent Torrent, Miquel Gil, Manuel Miralles y Manuel Lledó. Su trabajo creativo se ha basado, desde su origen, en la investigación de la música y de la canción tradicionales valencianas, para recrearlas imprimiéndoles nuevas sonoridades y actualizando los contenidos de sus textos. Entre sus discos cabe destacar, por su singular belleza y su originalidad, el titulado "Deixeu que rode la roda" (1977), obra ilustrada por Manuel Boix, en la que incluyeron la canción "Tio Canya", que llegó a convertirse en un auténtico himno de las reivindicaciones nacionalistas valencianas y, en particular, de la dignidad de su lengua.
A QUENLLA
Grupo gallego creado en 1984 por Xoxe Luis Rivas Cruz y Baldomero Iglesias. Este grupo desarrolla en sus creaciones tres objetivos: En primer lugar, recuperar y difundir la música tradicional gallega y enriquecerla fusionándola con otras músicas populares de culturas y pueblos hermanos; en segundo lugar, reforzar y actualizar la música tradicional con la palabra viva de los poetas gallegos y con sus propios poemas; y, en tercer lugar –con unos sentimientos y con un compromiso profundamente nacionalista– reivindicar la memoria histórica, la dignidad y los valores culturales del pueblo gallego y los derechos básicos e imprescindibles sobre los que se asienta y se sostienen el sistema y la convivencia democrática. Entre su discografía merece la pena destacar el álbum titulado "Namoraté da vida", editado en 2001.
JARCHA
Este grupo Jarcha nació en Huelva (Andalucía) en 1972. Inicialmente fue liderado por Ángel Corpa. Su aparición fue un acontecimiento musical muy importante, dentro y fuera de Andalucía, por lo que representó respecto a la recuperación de la auténtica música popular andaluza, y por el contenido social y comprometido de sus textos. Con el paso del tiempo, el grupo ha experimentado diversas transformaciones; fruto de una de ellas surgió un precioso disco titulado "A la memoria de Federico García Lorca" (1984); en aquel momento el grupo estaba compuesto por José Sánchez, Jesús Bola, Maribel Martín, Rafael Castizo y Maribel Quiñones (Martirio).
LOS LOBOS
Grupo surgido en Madrid a principios de la década de 1970. Estuvo integrado por seis jóvenes universitarios: José Luis García Martín, Leonor y Almudena Langa, Manuel Roig, Antonio Gómez y Antonio Bernal. Grabaron dos discos en los que interpretaron poemas musicalizados de grandes poetas como Gabriel Celaya, Nicolás Guillen o Miguel Hernández. En concreto, el álbum que dedicaron a Miguel Hernández se tituló "Vientos del pueblo".
LOS SABANDEÑOS
Los Sabandeños nacieron en Punta de Hidalgo, al norte de Tenerife; fue en 1966. Elfidio Alonso –uno de sus fundadores y responsable del colectivo a lo largo de toda su historia– refiriéndose al trabajo y a los objetivos del grupo afirma: «Desde el principio nuestra labor fue rescatar los géneros musicales canarios que estaban olvidados, que estaban perdidos [...]. Nosotros lo primero que hicimos fue asumir esos géneros, interpretarlos y llevarlos al disco; es decir, reavivar algo que estaba prácticamente extinguido». De la amplia y variada discografía de Los Sabandeños voy a destacar un disco que tiene un especial valor y significación, me refiero al que titularon "Misa sabandeña", obra que en su primera edición –1970– se publicó ilustrada con una bellísima y significativa arpillera del pintor canario Manolo Millares.
MESTISAY
Surgió como grupo musical en la isla de Gran Canaria, en 1978, liderado y dirigido por Manuel González que, desde siempre, ha sido el "alma del grupo". Sus planteamientos creativos, similares a los de Los Sabandeños, se centraron desde su nacimiento en el rescate, la dignificación y la renovación del auténtico folclore canario. En 1986 se incorporó al grupo Olga Cerpa, sin duda una de las voces más prodigiosas de nuestra canción popular. La discografía de Mestisay es muy numerosa, contando con obras maestras como "La maleta" y el "Romance del Corredera", sobre textos del poeta Pedro Lezcano. Otro de sus discos más significativos ha sido el titulado "La rosa de los vientos", obra abierta a los sonidos de ambos lados del Atlántico.
MILLADOIRO
Grupo que revolucionó la música popular gallega a finales de la década de 1970. Aunque el grupo como tal, tuvo su primera actuación en 1979, en A Coruña, su identidad musical se fundamenta y se asienta sobre el quehacer y la trayectoria cultural y artística que, años antes, habían emprendido sus fundadores. Por una parte, Xosé Vicente Ferreirós, Fernando Casal y Ramón García Rei –que formaban "Faíscas do Xiabre", grupo de música tradicional nacido a orillas del Ulla, en Catoira–; y, por otra parte, Rodrigo Romaní y Antón Seoane –dos extraordinarios músicos dedicados, en aquel momento, a la recuperación de sonoridades y de instrumentos medievales, como la zanfona, la cítola o la ocarina. Entre su numerosa discografía voy a resaltar su segundo disco titulado "O Berro Seco" (1981).