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lunes, 28 de marzo de 2011

¡MALDITAS GUERRAS! - VII

Ayer la OTAN decidió asumir el mando de las operaciones bélicas en Libia, es decir, va a ser la que "más manda" en la nueva GUERRA MALDITA.

Hoy, reivindicado una vez más la "memoria contra el olvido", quiero recordar el histórico MITIN-FIESTA que se organizó el 9 de marzo de 1986 como clausura de la Campaña del NO A LA OTAN... Se celebró en Madrid desde las 11:30 de la mañana hasta las 15:30 de la tarde en el Paseo de Camoens (Paseo de Rosales).

Allí fuimos muchos los que gritamos y cantamos: «¡OTAN NO!»... Yo hoy, sigo pensando, gritando y cantando lo mismo: «¡OTAN NO!... y ya que existe y que estamos irremediablemente dentro de ella..., –¡qué le vamos a hacer!–..., ahora que manda tanto,... pues que pare esta GUERRA MALDITA».

Este fue el cartel de aquel "mitin-fiesta":

EL DERECHO A SOÑAR - I. "SUEÑO, LUEGO EXISTO"

Hoy voy a iniciar una serie de cuelgues dedicados
al DERECHO A SOÑAR que compartimos  
todos los seres humanos. Derecho al que se han dedicado
cientos de canciones, y que nos permite, por ejemplo, 
confiar en la posibilidad de la PAZ y en el CESE DE LA VIOLENCIA.  

Lo que voy a contar, a continuación, parece un cuento pero no lo es; es una experiencia que viví personalmente en Barcelona hace unos años y que decidí darle esta forma narrativa para incorporarlo, como material didáctico, al libro "Cuaderno de abordo" dirigido a alumnos y alumnas de 4º de Educación Secundaria. Este es el relato:

«El ciudadano X, nada más despertarse, y una vez que se hubo duchado, vestido y tomado el desayuno, salió a la calle para comprarse un libro.

Entró en unos grandes almacenes, de esos en los que se venden de todo, y buscó el libro. Cuando la encontró, se dirigió a la caja, pagó su importe, y el dependiente muy amablemente, introdujo su compra en una gran bolsa de papel de un atractivo e intenso color rojo. Mientras el dependiente hacía su trabajo, el ciudadano X pensó que aquella era mucha bolsa para un libro tan pequeño, pero no le dio demasiada importancia, la tomó en su mano y salió de la tienda.

Ya en la calle, le llamó la atención un slogan que venía impreso en la bolsa y que hasta ese momento le había pasado totalmente inadvertido. Se paró un momento y, lleno de curiosidad, lo leyó:


Fragmento de la bolsa diseñada por Barbara Kruger.

"¡Es increíble! –pensó–. Mira por donde resulta que como consecuencia de la necesidad que he sentido esta mañana de comprarme un libro, acabo de tener la oportunidad de descubrir que existo"... 

Poco después cuando ya estaba llegando de regreso a su casa, acordándose de Descartes y sintiendo como si le acompañara en la imaginación y en el pensamiento, le surgió una pregunta: "¿Quién le iba a decir al gran filósofo que, en pleno siglo XXI, su famosa frase iba a pasearse airosa y manipulada por las calles de una ciudad?". "Ya ves amigo Descartes –se dijo a sí mismo en silencio–, parece que en la actualidad lo de pensar para existir no está de moda, ni tiene demasiada importancia; es evidente que hoy por hoy comprar es más útil, más necesario y mucho más importante".

Cuando el ciudadano X entró en su casa, sacó el libro y dejó la bolsa abandonada en un rincón. Después, se sentó en su sillón preferido y se dispuso a leer el periódico. Entre las informaciones del día, hubo una que le llamó especialmente la atención:




Siempre, este tipo de informaciones le habían dolido y le dejaban muy preocupado, pero aquella mañana sintió algo muy especial...; sin poder evitarlo, dirigió su mirada hacia la bolsa que permanecía abandonada en el rincón y pensó: "Compro, luego existo...; si hay tantos millones de personas en el mundo que viven en la pobreza quiere decir que no pueden comprar...; si no pueden comprar es que no existen...; luego la cosa es clara, no hay que preocuparse, porque, a pesar de lo que dice la FAO, los pobres no existen... Conclusión: ¡Tranquilidad y a pasar la página".


Ilustración de Federico Delicado.


Pero de tranquilidad nada...; el ciudadano X, sin poder evitarlo, empezó a sentirse cada vez más indignado; no podía soportar la presencia de aquella bolsa; se levantó del sillón y con toda la furia de que era capaz, la rompió y la tiró en la basura... Conforme la mañana avanzaba, el ciudadano X se fue sintiendo cada vez más triste y excitado, tanto que hasta le pareció que le faltaba el aire para respirar...: fue entonces cuando decidió llamar al Doctor Romerales para pedirle consulta. Ya en la consulta, una vez que el Doctor Romerales estudió su caso le dijo muy seriamente al ciudadano X:


Viñeta de Forges tomada del Diario EL PAÍS.
A la salida de la consulta, el ciudadano X sacó sus conclusiones de lo que le había dicho el doctor:
Entonces, sintiéndose cada vez peor, decidió irse al parque. Se sentó en un banco y, sin hacerle caso al doctor Romerales, pensó:

Viñeta de Forges tomada del Diario EL PAÍS.

Como ya dije en la introducción de este "cuelgue", esta narrración –al margen del Doctor Romerales y de otras fantasías que me he inventado– responde a un hecho real que viví en Barcelona. Fue tal el impacto que me produjo aquella bolsa que, el mismo día que me encontré con ella, tomé una decisión: escribir un libro en el que pudiera expresar mi posicionamiento personal al respecto. 

Aquel libro, se editó en 1996 y le llamé "SUEÑO, LUEGO EXISTO"... Ese es mi pensamiento, esa es mi identidad; desde entonces es de las pocas cosas que tengo claras: «Yo existo porque tengo el derecho a soñar..., porque sueño..., y porque con mis sueños sé que le abro horizontes al futuro».

El día que presenté aquel libro decidí también hacerme una bolsa aternativa... "SUEÑO, LUEGO EXISTO"... Y de esto vamos a cantar en los próximos días COMO QUIEN RESPIRA.