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domingo, 17 de abril de 2011

¡MALDITAS GUERRAS! - XXVI

En la obra de JUAN GENOVÉS también se pone de manifiesto
nuestro grito compartido: ¡MALDITAS ARMAS!


Eduardo Galeano, por su parte, al referirse al refrán "A las armas las carga el Diablo", dice lo siguiente:

«Este refrán no se equivoca. Dios no puede ser tan jodido. Ha de ser el Diablo el que carga las armas, o al menos las armas de destrucción masiva, las verdaderas, las que Irak no tenía, las que están reventando al mundo: los bombardeos de mentiras de las fábricas de opinión pública; las armas químicas de la sociedad de consumo, que enloquecen el clima y pudren el aire; los gases venenosos de las fábricas del miedo, que nos obligan a aceptar lo inaceptable y convierten la indignidad en fatalidad del destino; la mortífera impunidad de los asesinos seriales elevados a la categoría de jefes de Estado; y las espadas de doble filo de las grandes potencias que multiplican, a la vez, la pobreza y los discursos contra la pobreza, y al mismo tiempo venden minas antipersonales y piernas ortopédicas y desde los cielos arrojan misiles y contratos de reconstrucción sobre los países que aniquilan».

Insisto incansablemente:
¡MALDITAS GUERRAS!
¡MALDITAS ARMAS!

... Y LLUÍS LLACH, EN VALENCIA, Y COMO SIEMPRE: POR LA LIBERTAD. «No abarateixis el somni»

Ayer en Valencia se produjo una manifestación –me da igual el número de participantes– en defensa de la Libertad de Expresión, en concreto, en contra del cierre de las emisiones de TV3 en el País Valencià; macabra e intolerable acción antidemocrática emprendida por el gobierno que preside Francisco Camps.


Por supuesto me uno y apoyo esa manifestación, pero en este "cuelgue" lo que quiero aplaudir y subrayar especialmente, es la noticia de que LLUÍS LLACH –el gran y siempre coherete Llach, oficialemente retirado– decidió reaparecer para cantar, y decirnos cantando, que por nada del mundo «empobrezcamos nuestros sueños» de libertad.

Reproduzco un fragmento de la noticia aparecida esta mañana en el Diaria "El Público":

«El momento más emocionante fue la actuación de Lluis Llach, que reapareció para la ocasión después de cuatro años de retiro musical. Interpretó canciones que según dijo, "compuse hace treinta años, pero su motivo se ha repetido hace tres días˝: "14 d'abril", "Silenci" y "No abarateixis el somni". Llach cantó desde un caminón, porque según ACPV (Asociación Acció Cultural del País Valencià), el Ayuntamiento de Valencia adujo motivos técnicos para prohibir la instalación de una tarima».


«No abarateixis el somni,
res més que això tinc per dir-te, si vols.
No abarateixis el somni,
que és com l'estel que hi ha al fons del camí.

Si cal, refarem tots els signes
d'un present tan difícil i esquerp,
però no abarateixis el teu somni mai més.

Que ens han fet preu per viure
i el viure a voltes té el preu de dir prou.
Prou de renúncies mediocres
que no ens permeten la història dempeus.

Si cal, conviurem la misèria,
però ha de ser sense engany, dignament,
prou d'amenaces innobles
amb la fam i el tronar dels canons.

No abarateixis el somni,
el teu estel que hi ha al fons del camí,
no abarateixis el somni
o et donaràs per menyspreu tu mateix».

**************
«No empobrezcas el sueño,
no tengo otra cosa que decirte, si quieres
no empobrezcas el sueño,
que es como la estrella que hay al final del camino.

Y si es preciso reharemos todos los signos
de un presente tan difícil y arisco
que no empobrezcas tu sueño nunca más.

Que nos han puesto precio por vivir
y el vivir a veces tiene el precio de decir basta.
Basta de renuncias mediocres
que no nos permiten la historia en pie.

Y si es preciso conviviremos la miseria
pero ha de ser sin engaño, dignamente,
basta de amenazas innobles
con el hambre y el tronar de los cañones.

No empobrezcas el sueño,
tu estrella que está al final del camino,
no empobrezcas el sueño,
por desprecio te darás a ti mismo».

No sé lo que pensaréis los·las visitantes de este blog, pero yo, personalmente, no estoy dispuesto a empobrecer mis sueños de libertad, de amor, de justicia, de ternura, de paz... por nada del mundo.

¡Ah! y una cosita, que este testimonio de Llach sirva para que despierten todos esos "cantautores" y "cantautoras" que parecen adormecidos.