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lunes, 8 de junio de 2015

EL TENIENTE CORONEL DE LA GUARDIA CIVIL, FEDERICO GARCÍA LORCA, EL GITANO Y LOS INOLVIDABLES "AGUAVIVA"


Ayer domingo, en el programa de radio "Te doy mi palabra" de Isabel Gemio –en Onda Cero– recuperé y recordamos el primer disco del grupo AGUAVIVA titulado "Cada vez más cerca"; LP editado en 1970 en el que destaca, en particular, la reivindicación y el canto a grandes poetas –en aquel momento censurados y malditos– como León Felipe, Gabriel Celaya, Rafael Alberti o Federico García Lorca.

En el disco de Aguaviva, entre otras canciones, podemos escuchar dos creadas sobre dos poemas de Federico García Lorca, musicalizados por Manolo Díaz. Ambos poemas –"Luna, luna, luna" y "Canción del gitano apaleado"– tomados del libro "Poema del cante jondo" (1921) y, concretamente, del capítulo de ese libro titulado "Escena del teniente coronel de la Guardia Civil".


Esa escena del "Poema del cante jondo", quizá poco conocida, a mi personalmente siempre me pareció muy hermosa y muy emocionante, por supuesto en el contexto en la que fue escrita por Lorca: julio de 1925. Es una hermosa escena en la que la prepotencia de un Teniente Coronel de la Guardia Civil se ve deshecha –hasta el aniquilamiento– como consecuencia del canto simbólico a la libertad y de su reivindicación irrenunciables de un simple gitano que afirma rotundamente: «He inventado unas alas para volar, y vuelo... Aunque no necesito alas, porque vuelo sin ellas.»

Ante dicha afirmación, el Teniente Coronel muere, me imagino que de infarto, y ¡claro! al pobre gitano la "panda" de Guardias Civiles de la época le pegan "veinticuatro bofetadas" simplemente por hablar de su deseo y de su capacidad de "volar". Menos mal que de regreso a casa –a la noche– la madre del gitano libre, le pondrá en "papel del plata".

Me parece tan hermoso el texto y la historia que en él se narra –salvando la muerte de Teniente, ¡no me gusta la muerte de nadie!– que me voy a permitir copiarlo y compartirlo a continuación, intercalando dos vídeos con las dos canciones que el grupo Aguaviva musicalizó y cantó en 1970 recogiendo los versos de Lorca.

I - CUARTO DE BANDERAS

TENIENTE CORONEL: Yo soy el teniente coronel de la Guardia Civil.
SARGENTO: Sí
TENIENTE CORONEL: Y no hay quien me desmienta.
SARGENTO: No
TENIENTE CORONEL: Tengo tres estrellas y veinte cruces.
SARGENTO: Sí.
TENIENTE CORONEL: Me ha saludado el cardenal arzobispo con sus veinticuatro borlas moradas.
SARGENTO: Sí.
TENIENTE CORONEL: Yo soy el teniente. Yo soy el teniente. Yo soy el teniente coronel de la Guardia Civil.

(Romeo y Julieta, celeste, blanco y oro, se abrazan sobre el jardín de tabaco de la caja de puros. El militar acaricia el cañón de un fusil lleno de sombra submarina.) 
UNA VOZ (Fuera.)
Luna, luna, luna, luna,
del tiempo de la aceituna.
Cazorla enseña su torre
y Benamejí la oculta.

Luna, luna, luna, luna.
Un gallo canta en la luna.
Señor alcalde, sus niñas
están mirando a la luna.


TENIENTE CORONEL: ¿Qué pasa?
SARGENTO: Un gitano.

(La mirada de mulo joven del gitanillo ensombrece y agiganta los ojirris del teniente coronel de la Guardia Civil)

TENIENTE CORONEL: Yo soy el teniente coronel de la Guardia Civil.
SARGENTO: Sí.
TENIENTE CORONEL: ¿Tú, quién eres?
GITANO: Un gitano.
TENIENTE CORONEL: ¿Y qué es un gitano?
GITANO: Cualquier cosa.
TENIENTE CORONEL: ¿Cómo te llamas?
GITANO: Eso.
TENIENTE CORONEL: ¿Qué dices?
GITANO: Gitano.
SARGENTO: Me lo encontré y lo he traido.
TENIENTE CORONEL: ¿Dónde estabas?
GITANO: En el puente de los ríos.
TENIENTE CORONEL: Pero, ¿de qué ríos?
GITANO: De todos los ríos.
TENIENTE CORONEL: ¿Y qué hacías allí?
GITANO: Una torre de canela
TENIENTE CORONEL: ¡Sargento!
SARGENTO: A la orden, mi teniente coronel de la Guardia Civil.
GITANO: He inventado unas alas para volar, y vuelo. Azufre y rosas en mis labios.
TENIENTE CORONEL: ¡Ay!
GITANO: Aunque no necesito alas, porque vuelo sin ellas. Nubes y anillos en mi sangre.
TENIENTE CORONEL: ¡Ayy!
GITANO: En enero tengo azahar.
TENIENTE CORONEL (Retorciéndose): ¡Ayyyyy!
GITANO: Y naranjas en la nieve.
TENIENTE CORONEL: ¡Ayyyy, pun, pin, pam!!! (Cae muerto).

(El alma de tabaco y café con leche del teniente coronel de la Guardia Civil sale por la ventana.)

SARGENTO: ¡Socorro!

(En el patio del cuartel, cuatro guardias civiles apalean al gitanillo.)

II - CANCIÓN DEL GIATANO APALEADO

Veinticuatro bofetadas.
Veinticinco bofetadas;
después, mi madre, a la noche,
me pondrá en papel de plata.

Guardia civil caminera,
dadme unos sorbitos de agua.
Agua con peces y barcos.
Agua, agua, agua, agua.

¡Ay, mandor de los civiles
que estás arriba en tu sala!
¡No habrá pañuelos de seda
para limpiarme la cara!

martes, 6 de enero de 2015

DESDE MI ATALAYA: CONVIENE RECORDAR Y REFLEXIONAR, DE VEZ EN CUANDO, PARA NO PERDER LA IDENTIDAD


La semana pasada estuve trabajando varios días sobre la "entrada" en la Web «CANCIÓN CON TODOS» correspondiente a ADOLFO CELDRÁN y a su obra. Con ese motivo escuché muchas de sus canciones –algunas hacía tiempo que no hacía–, hablé con él varias veces por teléfono y, sobre todo, se me agolparon muchos sentimientos y muchos pensamientos en torno a la "canción de autor", a su historia y, en particular, a lo mucho –y muy bueno– que personalmente he recibido de ella y de algunos de sus creadores. Uno de ellos, Adolfo.

Durante esos días, en los que realicé un verdadero y hermoso ejercicio de "recuperación de la memoria" hubo momentos, especialmente emotivos, que zarandearon mi sensibilidad ética y social, y en los que sentí la necesidad de subirme a MI ATALAYA –como lo estoy haciendo ahora– para reflexionar sobre algunas cuestiones relacionadas con lo que voy a llamar, de forma genérica, "la identidad de la canción de autor y de sus creadores".

Es evidente, y así lo he puesto de manifiesto muchas veces, que el género al que llamamos "canción de autor" –en un sentido amplio y sin encorsetamientos– tiene –o mejor, debe tener– unos rasgos o características propias que definen su identidad. 

Entre esos rasgos de identidad hoy me voy a centrar en dos: 

En primer lugar, la "cercanía a la realidad interior de su creador y a la realidad social en la que vivimos de forma cotidiana". La canción no puede ser ajena a la vida real –positiva o de conflicto– en la que cotidianamente se desenvuelve nuestra existencia; no puede ni ignorar, ni falsear la realidad. Como diría Lorca «la poesía –y el canto popular– es algo que anda por las calles; que se mueve, que pasa a nuestro lado.»

En segundo lugar, otro rasgo de la identidad de la "canción de autor", vinculado al anterior, es su «visión y su proyección ética comprometida con unos valores y unos derechos humanos democráticos e irrenunciables». Recordemos aquello de Celaya: «Maldigo la poesía –y la canción– concebida como un lujo cultural por los neutrales que, lavándose las manos, se desentienden y evaden

Pues bien situándome en esas dos coordenadas "REALIDAD - COMPROMISO" hoy, aquí –desde MI ATALAYA– deseo compartir dos gestos o experiencias protagonizadas por ADOLFO CELDRÁN que conviene recordar para que la "canción de autor" y los "cantautores" no pierdan su "identidad".

Adolfo Celdrán, con motivo de lo que tuvimos que vivir en nuestro país, en el año 2003, relacionado con la injustas y maldita guerra de Irak, escribió un poema titulado "Cuando decís "paz" sí, pero...", y creó una canción llamada "No a vuestra guerra"... O sea "REALIDAD –en este caso cruel– Y COMPROMISO"... ¡No podemos olvidarlo!

Adolfo Celdrán  en la Plaza de España de Alicante. 
Su poema "Cuando decís paz sí, pero..." fue pintado en la pared junto
 a una reproducción del Guenica de Picasso. Pintado y ¡claro!,
repintado cabronamente por lo fascistas.

«Cuando decís “paz sí, pero…”,
sabemos que decís guerra.
Cuando decís legalidad,
sabemos que decís poder.
Cuando decís solidaridad,
sabemos que decís dominio.
Cuando decís responsabilidad,
sabemos que decís bombardeos.
Cuando decís economía,
sabemos que decís expolio.
Cuando decís criminal al criminal,
sabemos que os reflejáis en sus espejos.
Y es que, para vosotros,
las palabras son tan sólo el eslogan, el señuelo, el envoltorio
con que cubrís las trampas
Y ya ni recordáis siquiera
los significados
de las palabras tiernas, compartidas, solidarias, hermosas
o duras, hirientes, implacables,
que estos días,
brotando de miles de gargantas,
han devuelto su honor y su sentido y su hermosura a las palabras.
Si traicionáis nuestras palabras
y traicionáis el poder que os delegamos
tan sólo sois traidores.
Devolvednos lo que ya no es vuestro
y pasad a la historia 
de los traidores a su pueblo.»

• Por otra parte, Adolfo Celdrán –"cantautor"– musicalizó y cantó a Miguel Hernandez en los años setenta; y, en concreto, creó una hermosísima canción a partir del poema "Solo por amor" de Miguel ... Y nuevamente "REALIDAD –en este caso interior– Y COMPROMISO"–. "Canción de autor" tan hermosa que el gran poeta Blas de Otero escribió sobre Adolfo este texto del que comparto el original mecanografiado:


«Escribo estas líneas bajo un fuerte reumatismo, lo digo para justificar
su brevedad y, tal vez, la carencia de ímpetu y frescor que debieran tener.
El primer poema de Celdrán que escuché fue el de Miguel Hernández
que lleva el ritornello "Solo por amor". Me hizo una gran impresión
y aún hoy, después de haber oído todos sus discos, sigue siendo mi
canción preferida. Escuche a Adolfo en persona en el homenaje que
la Universidad de Madrid rindió a Miguel Hernández y pudo comprobar
el impacto que causaban sus canciones. Luego le acompañé por Alicante,
prohibido y vapuleado una y otra vez por la guardia civil. Con él
visité a Josefina y pasamos junto a ella momentos inolvidables.»
(Madrid, junio 1977. BLAS DE OTERO)

Me apetece escuchar esta canción –aquí, en MI ATALAYA–, y hacerlo acompañado de todos vosotros y vosotras... ¡Os invito a escucharla!


Y concluyo este "cuelgue" como lo empezaba en su titular: «CONVIENE RECORDAR Y REFLEXIONAR, DE VEZ EN CUANDO, PARA NO PERDER LA IDENTIDAD».

Si queréis saber mucho más de Adolfo Celdrán podéis hacerlo pulsando el siguiente enlace que os introducirá en la Web «CANCIÓN CON TODOS»:


miércoles, 22 de enero de 2014

MARA, PACO IBÁÑEZ Y FEDERICO GARCÍA LORCA. AÑOS SETENTA. UN DISCO BÁSICO Y DE REFERENCIA.

Esta vez ha sido Juan Trova quien ha estado investigando en mi "sotanillo" con el fin de obtener unas informaciones y unos materiales que necesitaba para la tesis que están trabajando en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Granada –departamento de Historia del Arte–. 

Nos centramos, sobre todo, en los cientos de cubiertas de LP's y de singles que a lo largo de la historia de nuestra "canción de autor" fueron diseñados a partir de obras importantes de nuestros grande pintores contemporáneos; cubiertas de discos que son, sin duda, auténticas obras de arte, muchas de ellas desconocidas.

Pues bien, metidos en esa faena, reapareció, entre esos cientos de discos, un single hacia el que siento una especial querencia, y que es, sin duda, una de las piezas que más aprecio de mi colección. Es éste:


Se trata de un single, grabado en París a principios de los años setenta, que contiene 6 de las canciones populares recogidas y armonizadas por Federico García Lorca, en este caso interpretadas por MARA con el acompañamiento a la guitarra por PACO IBÁÑEZ. Disco que como habréis podido comprobar tiene un dibujo de cubierta precioso y muy a la española del que hasta este momento no he podido identificar su autoría.

De MARA, intérprete de este disco, tuve una primera referencia e información a través de Bernardo Fuster relatándome su llegada Paris como exiliado, en 1974. Este fue su relato:

«En París no pude contactar con las personas que buscaba y estuve varios días viviendo y durmiendo en la calle. Cuando ya estaba dispuesto, por la desesperación, a volver a España, recordé que Paco Ibáñez me había contado –cuando lo llevamos a cantar a mi pueblo dos años antes– que él tenía una amiga cantante que se llamaba Mara y era dueña de un restaurante en París. No era un gran dato, pero me puse a buscar restaurantes en la guía telefónica para ver si alguno tenía algún nombre español o algo que me diera una pista...; empecé a buscar una lista con restaurantes de nombre español para ir luego visitándolos y preguntando por la tal Mara, hasta que vi uno que se llamaba "El maravedí". Fui directamente y allí estaba Mara, mi salvadora. Me dio comida y cena, e incluso cama, durante dos o tres días, hasta que me puso en contacto con algunos compañeros del FRAP». (Después Mara, Bernardo y Carlos Andreu –otro cantautor español exiliado en Paris– crearon un colectivo para realizar conciertos conjuntos por varios países; entre ellos Berlín, en el que está tomada la siguiente fotografía de Mara).

Mara, Berlín, 1974.

Volviendo sobre el disco que hoy estoy presentando y rescatando, decir en primer lugar que en su contraportada, firmado por Alice Gascar, aparece el siguiente texto de presentación:

«Les six chansons populaires espagnoles qui sont gravées sur les faces de ce disque ont été recueillies par le grand poète Federíco Garcia Lorca. Il avait une formation de musicien qui lui permit de les harmoniser lui-même.

Son enterprise et son choix avaient une signification évidente. Nourri d'un génie instinctif, Federíco Garcia Lorca retrouvait dans ces comptines, ces complaintes et ces romances, qui vont du XIV au XVIII siècle, la source commune à un peuple plus qu'aucun autre doué de poésie».

Las seis canciones populares interpretadas y cantadas por Mara en esta ocasión fueron las siguientes: CARA A: "Los pelegrinitos", "Los mozos de Monleón", y "Los reyes de la baraja"; CARA B: "Nana de Sevilla", "Las tres hojas" y "Romance de Don Boyso".

De esas seis canciones populares voy a ofreceros, seguidamente, cinco que he conseguido rescatar con la calidad suficiente; podéis escucharlas en los siguientes enlaces:

LOS REYES DE LA BARAJA
LAS TRES HOJAS
ROMANCE DE DON BOYSO

miércoles, 17 de abril de 2013

AMANCIO PRADA, LORCA Y ROSALÍA... UN FELIZ DESBORDAMIENTO DE BELLEZA Y DE SENSIBILIDAD.



El domingo pasado, día 14 de abril, a la salida del concierto que AMANCIO PRADA nos ofreció en e Teatro Español de Madrid, presentando su obra "A Rosalía de Federico", me resultó imposible sentarme para hacer un comentario de ella; salí tan emocionado y tan entusiasmado que solo fui capaz de escribir sobre ella una palabra y un sentimiento. La palabra: «¡Indescriptible!». El sentimiento: «¡Hay "esperanza"!... Hoy he podido constatar que es posible el gran triunfo de la "sensibilidad"».

Pasados unos días, y aún bajo el efecto estusiasmante y esperanzador del trabajo de Amancio, me dispongo a escribir un extenso comentario sobre lo que pudimos ver, escuchar y disfrutar los pasados días 12, 13 y 14 de abril, en el Teatro Español.

En efecto AMANCIO PRADA, acompañado al acordeón por el genial CUCO PEREZ, nos presentó su espectáculo poético-músico-teatral titulado "A Rosalía de Federico", obra dirigida por Carlos Aladro, con guión de Juan Carlos Mestre, e iluminación de Carlos Marqueríe.

El objetivo de esta crónica de hoy es dar a conocer el nuevo trabajo de Amancio, pero, sobre todo, pretende ser un gesto de reivindicación en torno a lo que considero uno de los espectáculos más bellos y de mayor sensibilidad que he presenciado en estos últimos años. Dar a conocer este espectáculo que  debería poderse disfrutar por todo nuestro país –¡este país nuestro se lo merece!–; y que debería volar hacia el continente hermano –Latinoamérica del alma– donde laten tantísimas vinculaciones afectivas e intelectuales con Lorca, con Rosalía y con Amancio.

Amancio Prada en el Teatro Español de Madrid.

Para ir entrando en el tema, permitidme que diga algo sobre AMANCIO PRADA que nos puede servir de introducción: 

Amancio es un compositor, un creador, un poeta, un juglar, un cantor, un "cantautor", un humanista... –todo eso y mucho más junto– de características muy singulares; ¡siempre lo fue!. 

De esas características quizá la más destacable es su tremenda y desbordante sensibilidad, que en su caso se convierte en una especie de fuerza interior  que –glosando una de las obras de Teresa de Jesús– le somete artísticamente a un natural, imparable –y nada forzado– "camino de perfección". 

Cada vez que me reencuentro con Amancio, en sus recitales, o en sus espectáculos, percibo y siento la concreción tangible de ese natural y espontáneo perfeccionamiento artístico concretado en el enriquecimiento de sus capacidades musicales, de su pasión por la literatura, de su buen cantar, de su capacidad para crear ámbitos de belleza y de serenidad, y, últimamente, enriquecimiento de su visión de la canción inmersa en un ámbito artístico mucho más global. La canción y la poesía en Amancio se funden con el gesto, la expresión corporal, la luz, las sombras, la declamación, la mirada...  y se convierten en lo que se ha dado en llamar un "diálogo escénico"; para mí ¡puro teatro!

¡Sí, teatro!, en el sentido de la visión del teatro que nos ofrece Federico García Lorca, y que Amancio proclama en mitad de la obra a la que hoy estoy haciendo referencia: "A Rosalía de Federico".


«Yo no hablo esta noche como autor ni como poeta –declama Amancio, sino como ardiente apasionado del teatro de acción social. El teatro es uno de los más expresivos y útiles instrumentos para la edificación de un país y el barómetro que marca su grandeza o su descenso. Un teatro sensible y bien orientado en todas sus ramas, desde la tragedia al vodevil, puede cambiar en pocos años la sensibilidad del pueblo; y un teatro destrozado, donde las pezuñas sustituyen a las alas, puede achabacanar y adormecer a una nación entera.

El teatro es una escuela de llanto y de risa… Un pueblo que no ayuda y no fomenta su teatro, si no está muerto, está moribundo; como el teatro que no recoge el latido social, el latido, histórico, el drama de sus gentes y el color genuino de su paisaje y de su espíritu, con risa o con lágrimas, no tiene derecho a llamarse teatro, sino sala de juego o sitio para hacer esa horrible cosa que se llama "matar el tiempo"». 

Pues bien, en ese contexto poético, musical y escénico AMANCIO PRADA ha creado un espectáculo –mucho más que un puro concierto– en el que con absoluta sobriedad –con su única presencia en el escenario, acompañado de CUCO PÉREZ al acordeón– nos ofrece la apasionada y apasionante aproximación literaria y afectiva que Federico García Lorca sostuvo con el pueblo gallego y, más concretamente, con Rosalía de Castro.

«Llevo a Galicia en el corazón porque en ella he vivido y soñado mucho»

«Desde las entrañas de la Andalucía,
mojados con sangre de mi corazón,
te mando a Galicia, dulce Rosalía,
claveles atados con rayos de sol».
(Federico García Lorca)


Amancio aparece en escena sentado con su guitarra –sobriedad también en la escenografía–, canta y recita... «Empieza el llanto de la guitarra. Se rompen las copas de la madrugada... Es inútil callarla...».

«A mi llegada a Galicia -dice Lorca y recita Amanciome sentí también poeta de la alta hierba y de la lluvia alta y pausada. Me sentí poeta gallego. Una imperiosa necesidad de hacer versos, su cantar, me obligó a estudiar a Galicia y su idioma. Y en el estudio de lo gallego, en su literatura y en su música encontré afinidades verdaderamente milagrosas con la literatura y la música andaluzas, o mejor dicho, flamencas».

Y a partir de ahí Amancio con su canto y con su voz alada invoca a la lluvia, a la luna, al agua...; nos acerca a un Lorca fundiendo, en sus versos y reflexiones, la sensualidad, el misticismo y la serenidad de los paisajes sureños y gallegos...; y nos canta –acariciando y rompiendo el aire a la vez– los "Seis poemas gallegos" de Federico que ha musicalizado magistralmente.



La obra continúa: «El silencio tiene su músicaFederico y Amancio y Rosalía–, pero el sonido tiene la esencia de la música del silencio»... Y a partir de ahí, el desbordamiento estético y sensitivo de la palabra y de la música: Federico y Rosalía encontrándose, y Amancio estrechando ese encuentro... "La gallina" (cuento para niños tontos), "Campanas de Bastabales", "Adiós ríos adiós fontes", "Pra a Habana", "Cando era tempo de inverno"... Y aplausos, y bravos... ¡Muchos aplausos!... ¡Gracias Amancio!... 

viernes, 12 de abril de 2013

AMANCIO PRADA Y SU SIEMPRE APASIONADO CANTO A LOS POETAS. 12, 13 Y 14 DE ABRIL: «A ROSALÍA DE FEDERICO».

He de confesar, como pórtico al "cuelgue" de hoy, que personalmente siento una especial admiración hacia AMANCIO PRADA, tanto en lo que se refiere a su persona –de tremenda humanidad–, como en lo relativo a sus creaciones como compositor e intérprete –de tremenda sensibilidad–; admiración que con el paso de los años ha forjando una buena amistad.

Ya lo he contado alguna vez, yo conocí a Amancio en 1975 en uno de sus conciertos. Dos días antes había entregado a la imprenta mi primer libro titulado "Nueva Canción, disco-fórum y otras técnicas", ya totalmente concluido. Fue tal el impacto que me produjo Amancio en el escenario y tanto lo que me gustaron sus canciones, que al día siguiente desperté a mi editor para pedirle que por favor cambiara la cubierta del libro –que ya estaba a punto de imprimirse– por otra en la que apareciera la fotografía de Amancio que le iba a mandar urgente con un mensajero. Mi editor, como es lógico, puso alguna dificultad, pero, dada mi cabezonería, no le quedó más remedio que cumplir mis deseos aunque la salida del libro se retrasó algunos días ... ¡Era mi primer libro y lo quería realmente a mi gusto!

A la izquierda fotografía de Amancio Prada aparecida en la cubierta
del libro "Nueva Canción, disco-forúm y otras técnicas" (1975).
A la derecha, fotografía actual de Amancio Prada.

Pues bien, desde aquel día he perseguido permanentemente a el canto de AMANCIO PRADA; sobre todo, su canto a los poetas; él ama la poesía y se nota, se siente, en sus canciones.

Hace un tiempo me comentó que estaba trabajando en un proyecto nuevo que se presenta precisamente hoy en el Teatro Español de Madrid; proyecto musical en el que glosa y desarrolla la relación "poética" que existe entre ROSALÍA DE CASTRO y FEDERICO GARCÍA LORCA, relación hecha explícita en estos cuatro versos del poeta granadino:

«Desde las entrañas de la Andalucía,
mojados con sangre de mi corazón,
te mando a Galicia, dulce Rosalía,
claveles atados con rayos de sol».

Por supuesto se trata de un concierto que promete ser bellísimo y al que pienso asistir el próximo domingo –día 14– a mi vuelta de Segovia –hoy tengo un curso por allí del que luego os contaré–. Y para ir abriendo boca –como suele decirse– he pensado que nada mejor que recoger las palabras del propio Amancio relatando el origen y la concreción de su nuevo espectáculo.

«Fue durante una velada íntima en Urueña en la que José Luis Gómez nos leyó al poeta polaco Milosz y yo canté los Seis Poemas Gallegos de Federico García Lorca cuando José Luis me propuso conjugar a Federico García Lorca con Rosalía de Castro. Rosalía y Federico, dos príncipes de la poesía malogrados en su juventud, ella víctima de un cáncer en Padrón, asesinado él a balazos en el barranco de Víznar.  “¡Ai dos que levan na fronte unha estrela! ¡Ai dos que levan no bico un cantar!”. Aquellos versos que Curros Enríquez había dedicado a Rosalía eran también presagio del destino trágico de Federico: “La canción, que nunca diré, se ha dormido en mis labios.  La canción, que nunca diré”.

Luego, este verano pasado, releyendo cosas de García Lorca en torno a su relación con Galicia, me encontré con un poema que le dedicó Lorca a Rosalía en 1919, la "Salutación elegíaca a Rosalía de Castro". Y es que en 1916 un pequeño grupo de estudiantes granadinos, guiados por su profesor  de Literatura y Artes, realiza un largo viaje artístico y cultural que incluye una ruta por tierras gallegas. Viajan en tren hasta Santiago de Compostela… Allí visitan el Monasterio de Bonaval, convertido en hospicio y donde estaba enterrada Rosalía de Castro. Seguramente esa Salutación es consecuencia de aquel viaje. Cuando la oigáis lo comprenderéis. Leer por primera vez ese poema para mí fue como encontrar un tesoro. Porque revela la temprana admiración de Federico por Rosalía. El  poema es largo, así que seleccioné los versos que me parecieron esenciales y… les puse música. O digamos que tuve la suerte despertar su música callada, dormida. Un pequeño milagro, siempre que un poema se convierte en canción. 



Este nuevo recital es un diálogo cordial entre Federico y Rosalía. "Quiero que lloremos la melancolía que sobre nosotros el cielo dejó, pues vamos cargados con cruz de poesía, y nadie que lleva esta cruz descansó". Eso le dice a Rosalía Federico, quien dice haber aprendido el gallego leyendo en los cancioneros de los primeros trovadores medievales, a Rosalía y Curros Enríquez.  “Llevo a Galicia en el corazón, porque en ella he soñado y vivido mucho… A mi llegada a Galicia me sentí también poeta de la alta hierba y de la lluvia alta y pausada... Me sentí poeta gallego”. Y qué poeta. Sus “Seis Poemas Gallegos” son tan “enxebres” como “jonda” es la poesía de Rosalía. Misteriosa sintonía, milagrosa resonancia.  Uno de los “Seis Poemas Gallegos” está dedicado a Rosalía, su “hermana en tristeza”, la “Canción de cuna pra Rosalía de Castro, morta”.  En 1932 le escribe a su amigo Barbeito, ”aunque ya he empezado mi estudio sobre Rosalía, lo tengo detenido por no estar en situación de crearlo”. Y promueve por un homenaje a la poeta de Padrón que había de celebrarse en Compostela y en el que pensaba participar, pero que no llegó a celebrarse.

También yo descubrí casi adolescente los Cantares Gallegos de Rosalía, que inspiraron mis primeras canciones: "Cómo chove miudiño", "Pra A Habana", "Un repoludo gaiteiro"… Poco tiempo después comencé a  leer García Lorca.  "La Guitarra" fue mi primera canción de Federico. La compuse cuando tenía veinte años con una guitarra que había ganado cantando a Rosalía ("Pra A Habana") en un Festival en Alar del Rey… Verano del 69.  Después vendrían más canciones sobre sonetos y gacelas de Federico, y sobre los cantares y follas novas de Rosalía.  

En estos conciertos escénicos que voy a dar próximamente en el Teatro Español de Madrid, estrenaré la “Salutación Elegíaca” y la suite sobre los “Seis Poemas Gallegos”. Canciones de Federico que con las de nuestra admirada Rosalía confluyen en un caudal que sonriendo va por el rio a las orillas del mar. Adonde vamos todos».

Después de leer, la presentación que Amancio nos ha realizado sobre sus nuevos conciertos "A ROSALÍA DE FEDERICO", evidentemente tenemos que animarnos a disfrutarlos. Ya sabéis, en Madrid: Teatro Español, 12, 13 y 14 de abril.

Y, finalmente, como broche final, aquí os dejo un vídeo en el que AMANCIO PRADA canta el "Romaxe de Nosa Señor da Barca" de FEDERICO GARCÍA LORCA, poema tomado de sus "Seis poemas galegos". (Grabación en directo del concierto celebrado dentro del marco de la 30ª Semana de Música Sacra de Segovia el 4 de abril de 2012 con la participación de la Escolanía de Segovia de la Fundación Don Juan de Borbón)... ¡VAMOS A DISFRUTARLO!



«¡Ay ruada, ruada, ruada 
da Virxen pequena 
e a súa barca! 

A Virxen era pequena 
e a súa coroa de prata. 
Marelos os catro bois 
que no seu carro a levaban. 

Pombas de vidro traguían 
a choiva pol-a montana. 
Mortos e mortos de néboa 
pol-as congostras chegaban. 

¡Virxen, deixa a túa cariña 
nos doces ollos das vacas 
e leva sobr’o teu manto 
as froles da amortallada! 

Pol-a testa de Galicia 
xa ven salaiando a i-alba. 
A Virxen mira pra o mar 
dend’a porta da súa casa. 

¡Ay ruada, ruada, ruada 
da Virxen pequena 
e a súa barca!»

lunes, 18 de marzo de 2013

MONCHO OTERO, RAFA MORA Y «LA POESÍA DESPREJUICIADA» I - PARECE UN CUENTO, PERO ¡NO!, ES UNA REALIDAD.

Ayer domingo, por la tarde, asistí a uno de los conciertos ofrecidos por MONCHO OTERO y RAFA MORA dentro del Ciclo «VERSOS SOBRE EL PENTAGRAMA» que suelen celebrar un domingo al mes en la Sala Libertad 8, de Madrid.

Para empezar, quiero subrayar y llamar la atención sobre el nombre de ese ciclo: "Versos sobre el pentagrama"; es curioso, hace unos años, el gran pintor Josep Guinovart también se sintió atraído por esa forma de nombrar a la "poesías cantada" y creó este dibujo:


Cuando vi este dibujo –fue en casa de Paco Ibáñez–, me pareció tan genial, y tan expresivo, que decidí –con permiso de Josep y de Paco– utilizarlo como ilustración de cubierta de mis libros «...Y la palabra se hizo música», y así lo hice.

Pués sí, ayer estuve en el concierto de Moncho y de Rafa –que empezó a las 7:30 de la tarde–. No os podéis hacer ni idea de cómo disfruté; fue uno de esos conciertos que se te hacen tan cortos, que cuando te anuncian que ha terminado es cuando te acuerdas de mirar el reloj y piensas: «¡Pero si ya son las 9 pasadas...; y yo sin enterarme!».


Moncho Otero y Rafa Mora.

El concierto me pareció tan genial y tan interesante que voy a dedicarle dos "cuelgues"; estoy completamente seguro de que si le dedicara solamente uno, o se haría demasiado largo, o me dejaría totalmente insatisfecho...; y ¡no!... ¡ya no está uno para insatisfacciones!

El "cuelgue" de hoy, dedicado a Rafa Mora y a Moncho Otero va a ser como un "cuento", o mejor, lo voy a redactar como si fuera un "cuento", aunque en realidad -¡de cuento nada!– trata de una grandísima y lamentable realidad relacionada con nuestra literatura y, en concreto, con nuestra poesía.

Empiezo pues el cuento que de cuento no tiene nada:

«Érase una vez –antes de que aparecieran los libros– en la que ya existían los poetas, y en la que la poesía era "declamada" y cantada por juglares y trovadores acompañados de sus vihuelas:..; fueron tiempos en los que la poesía se escuchaba y se disfrutada en la calle, en las plazas o en las corralas...; y en los que "eso" a lo que suele llamarse "el pueblo", o sea, la gente sencilla –y con "alma"– apreciaba a sus poetas.


De repente, un buen día, apareció un orfebre alemán llamado Johannes Gutenberg –que, por cierto, debió ser un tipo genial– y se inventó la "imprenta"; y con la imprenta, aparecieron los libros –inicialmente engendrados en los "conventos"–; y con los libros "los almacenes de palabras engarzadas y alineadas" –estuvieran rimadas, o no–; e, imprevisiblemente, ocurrió algo triste y lamentable. Nos lo narra precisamente un poeta llamado Jesús Lopez Pacheco:

"Ha sido detenida la poesía. Sus jueces la han condenado a imprenta perpetua. Tal habría podido ser la noticia difundida por los últimos trovadores al ver los primeros libros de versos. Allí estaba la poesía encerrada, atada, descolorida y muda, tras los barrotes de las líneas; desde entonces, tendría que esperar al lector, en lugar de ir de boca en boca buscando al pueblo, de quien nacía por manantiales llamados poetas. Los trovadores, entonces, arrojaron sus vihuelas.



Pero esta cárcel de la imprenta podía tener ventanas casi infinitas –los libros– por los que la poesía se asomaría a la calle, a la gente. Pronto, sin embargo, sus enemigos lograron controlar su número y tamaño, de modo que, ni aún pálida y muda, ni aún seca y retorcida de sufrir, pudo llegar sino a muy pocos lectores. Y así la vemos hoy, asomada tímidamente a esos escasos y pobres ventanales de las ediciones de poesía, viendo al pueblo alejado y alejada ella del pueblo".

Aquello fue tremendo, y sus consecuencias parecían prácticamente irreparables...; tanto que la poeta Gloria Fuertes lo dejó claramente dicho y denunciado en uno de sus poemas al que –no por casualidad– han puesto música e interpretan Moncho Otero y Rafa Mora:

Gloria Fuertes.
«Los hombres no supieron
que hubo hombres que escribieron para ellos.
—Y esto es feo—.
Ni siquiera el Alcalde de Berceo 
ha leído de Berceo.
No engañaros.
Ningún pobre de América del Norte, 
ningún minero
ha leído a Walt Whitman. 
Ningún compañero, 
ningún campesino 
ningún obrero, 
ha leído a Blas de Otero. 
¡Neruda! Los esclavos de Chile 
no se saben tus versos. 
Y los inditos peruanos hambrientos, 
no saben quién fue Cesar Vallejo».
("Los hombres no supieron". Gloria Fuertes).

Ante esta lamentable situación, ¡algo había que hacer!... Y, ya en los años sesenta, hubo, varios poetas que lo tuvieron claro; entre ellos, Celaya, Otero y Federico: "¡A la calle; la poesía hay que echarla a la calle!... –escribieron y gritaron–. Hay que hacérsela llegar a la inmensa mayoría".

Federico, que tenía ese aire tan entrañablemente popular –"granaino pa'mas señas"–, lo expresó de una forma muy clara y muy hermosa: «La poesía nos puede esperar sentada  en el quicio de la puerta, en las madrugadas frías, cuando se vuelve con los pies cansados y el cuello del abrigo subido. Puede  estar esperándonos en el agua  de una  fuente, subida en la  flor de un olivo, puesta a secar  en la  tela  blanca de una azotea».

Y fue entonces cuando Paco Ibáñez, en París –con su amiga Mara–, y después todos los que les siguieron, tomaron sus guitarras y liberaron a la poesía de su "encarcelamiento"... A fuerza de música y de voces sacaron a los poetas a la calle; y los sacaron más vivos que nunca, como resucitados por el canto y las guitarras... Y fue así como volvió a renacer la "poesía cantada"; canción hermanada, yo diría que "consustancializada" –¡menuda palabreja!, ¡no sé si existe!– con el género de la llamada "canción de autor"».

Paco Ibáñez.

Y colorín, colorado, el cuento no se ha acabado, ni se acabará nunca, porque surgen, y estoy convencido de que seguirán surgiendo siempre, músicos y cantores como RAFA MORA y MONCHO OTERO –de hecho, hoy por hoy, hay algunos "cantautores" más, que comparten su mismo reto– que musicalizarán poemas y los cantarán como en este vídeo, en el que Rafa y Moncho interpretan al poeta Manuel López Azorín:


Y mañana sigo pues, como me temía, me falta contaros lo que pasó realmente ayer tarde con Rafa, con Moncho y con Silvia Gallego en Libertad 8 dentro del ciclo «VERSOS SOBRE EL PENTAGRAMA»... ¡Mañana os lo cuento!

lunes, 16 de julio de 2012

DE UN ENCUENTRO ENTRE LORCA Y YUPANQUI EN ARGENTINA.

Ayer por la tarde, por mediación de Ángeles Ruibal –amiga cantora y compositora que en los años setenta formó junto a Sergio Aschero el inolvidable dúo "Los Juglares"–, tuve la suerte y el placer de conocer a ROBERTO "COYA" CHAVERO hijo de Héctor Roberto Chavero Aramburu, o sea, del maravilloso e inolvidable ATAHUALPA YUPANQUI. Fue una tarde intensa de sentimientos, de afectos y de recuerdos revividos y compartidos; de cruce de melodías y de canciones del alma; y, sobre todo, de muchas emociones, puesto que, como le comentaba ayer a Roberto, yo soy un admirador compulsivo de "Don Ata".

Roberto "Coya" Chavero.

Entre los recuerdos que intercambiamos hubo uno especialmente "lindo" y entrañable: Roberto Chavero me contó por escrito algo que yo desconocía por completo, me refiero al encuentro que sostuvieron, en Buenos Aires, Atahualpa Yupanqui y Federico García Lorca –debió de ser en el año 1933–. 

Cuando leí aquello, me pareció tan interesante, y, a la vez, tan novedoso, que le pedí a Roberto que me permitiera publicarlo aquí DONDE CANTAMOS COMO QUIEN RESPIRA; él, como un gesto de amistad naciente me dio su autorización, y aquí os dejos sus palabras:

«De pronto estiró su mano, tomó la servilleta y la extendió sobre la mesa. Tomó su lapicera y, casi a escondidas,  escribió algo en ella.

Casi nadie observó el gesto. El restaurante  seguía con su movimiento habitual, la conversación seguía muy animosa y casi todos participaban animadamente de ella. Sin embargo, el gesto del escritor  había sido observado.

Un hombre muy joven, llegado a Buenos Aires, con la necesidad de cultivarse, de internarse en ese territorio de ideas, de versos, de relatos, de corrientes de pensamiento que le ofrecía el  mundo urbano, pero que no había abandonado el hábito de ser silencioso y observador,  por su origen campesino. Quería ir y venir entre las expresiones tradicionales nativas de origen folklórico y las más altas expresiones de la cultura del mundo. Ésta  se convirtió en su misión, decisión que sostuvo toda su vida. Comprender cómo, el ser luminoso que esa noche tenía frente a sí, tendía puentes entre las estrellas del cielo andaluz y las sendas de los gitanos, entre las lunas moras y las callejuelas de Granada. Simples y bellos sus versos, hondos y  llenos de vibraciones como la luz de la luna  sobre el Guadalquivir.

Y allí estaba esa mano, que llenaba de belleza el corazón de los hombres como un arroyo incontenible, que desparramaba su lluvia de estrellas fugaces sobre el mundo, con un trozo de tela en la que el poeta lanzaba a  volar  una nueva semilla de amor y verdad.

Todo transcurrió rápido y, casi, en secreto.

El poeta se sintió observado, descubierto su gesto.

Como un niño atrapado en su travesura le miró y, sin hesitar, extendió su mano hacia él, y en ella, la  servilleta.

“Te gusta?”, le preguntó.

“Por supuesto”,  fue la respuesta.

“Te la regalo”,  agregó el poeta.

“Muchas gracias, pero…  ¿puedes firmarla?”.

En el acto  agregó su nombre junto al dibujo de una flor, tal como era su costumbre.

Los personajes de este relato: Federico García Lorca y Atahualpa Yupanqui.


Durante la estadía del andaluz en Buenos Aires coincidieron  en una cena: El lugar, un restaurante de la Avenida de Mayo. Los comensales, una constelación de escritores y poetas. ¿Algunos de los nombres?  Nicolás Olivari, los Gonzalez Tuñón, Girondo… Un grupo de hombres acostumbrados a acariciar el vientre  de la creación.


La charla  era amena, entusiasta. A Don Ata le tocó en suerte estar sentado frente a García Lorca, ligeramente en diagonal. En un momento dado, la conversación se había  centrado en otros de los comensales y Federico lo aprovechó  para meterse dentro de sí y dió a luz.


Terminó la noche de emociones y de vuelos cósmicos, y Yupanqui se fue hacia su pensión con  la sensación de haber compartido algo que ningún acontecimiento podría borrar de su memoria.


Don Ata se llevó el recuerdo de Federico y lo atesoró durante años.  Alguna vez, ya conviviendo con Nenette, pasó un conocido por el departamento de Chile 942 y se llevó la servilleta. Tristeza, desazón por la confianza vulnerada pero también  una enseñanza: Aquel pequeño  personaje se llevó el objeto, una servilleta de tela, pero no  pudo robarnos la frase  ni el anhelo del poeta:

“Mientras haya tabernas en el camino, 
los que caminan serán amigos”
(Federico)».

Roberto "Coya" Chavero cantando en un concierto
dedicado a su padre: Atahualpa Yupanqui.

viernes, 24 de febrero de 2012

CANTANDO LAS CUARENTA 2 - ¿QUE ESTÁ PASANDO CON LA EDUCACIÓN Y LA CULTURA?

A pesar de la brutalidad policia que se ha vivido recientemente en la Comunidad Valenciana...; a pesar de los recortes que se están produciendo en educación y en cultura en todo el país...; y a pesar de la impresentable figura de José Antonio Wert"ministrillo" de Educación, Cultura y Deportes, y ex-tertuliano "propepero" y "bien pagao" durante los últimos años del gobierno socialista–..., todavía son tremendamente esperanzadoras noticias como ésta:

«Miles de estudiantes se manifestaron por las calles de Valencia en protesta por la actuación policial. Muchos de ellos esgrimían libros, otros apuntes, algunos simplemente folios en blanco. Eran sus armas».

Viñeta creada por Erlich


Pues sí, es cierto, los libros, y, en general, la cultura, "son un arma cargada de futuro"... Ya lo dijo Federico García Lorca en la "Alocución al pueblo de Fuente Vaqueros" publicada en 1996 –bajo la dirección de Juan de Loxa– por el Patronato Cultural Federico García Lorca:




«¡Libros! ¡libros! –afirmaba con rotundidad Federico–. He aquí una palabra mágica que equivale a decir: "amor, amor", y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso, Fedor Dostoyevsky, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita, pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: "¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera". Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua, pedía libros, es decir, horizontes, es decir escaleras para subir a la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida».

domingo, 19 de junio de 2011

JOSEFINA ITURRARÁN. Federico García Lorca en Rusia... De como la canción no tiene fronteras.

Paseando por las noticias y los comentarios que Amancio Prada va colgando en "facebook", me he encontrado con algo que me ha encantado porque se relaciona con una experiencia que yo viví  en el tiempo en que estuve investigando para construir mi "base de datos" sobre la "poesía cantada" de Federico García Lorca.

Cuenta Amancio Prada:

«Hace tres años, el agregado cultural de la Embajada de España en Rusia, don Jorge de Orueta, me invitó a dar un recital en la sede de los “Niños Españoles de la Guerra” en Moscú. Quería hacerles ese regalo. El Centro Español ocupa  la segunda planta de un caserón histórico situado en una céntrica calle moscovita.  Allí se reúnen desde hace muchos años aquellos niños y niñas que llevaron de España a Rusia para ponerlos a salvo de los desastres de la guerra. Niños que ahora tienen más de ochenta años casi todos. Ese Centro ha sido para ellos un trozo de España, el hogar donde se han ido dando calor unos a otros, dolientes de nostalgia, ese dolor del regreso. Ahora, con los años parece que se hubieran multiplicado los escalones que hay que subir. No hay ascensor. Y allí canté.

[...] Sentada en primera fila, me llamó la atención una mujer enjuta, muy arregladita, los labios pintados de un rojo muy rojo, con una actitud elegante y digna, una elegancia natural, innata. Guapa. Parecía una mujer de teatro, una famosa actriz ya retirada..., pero que seguía llevando en su sangre el veneno del teatro. Me di cuenta de que, nerviosa, de vez en cuando se secaba alguna lágrima. No era la única persona que lloraba. Al terminar el recital fui hacia ellos para saludar a los que estaban en las primeras filas. Abrazos. Ella, Josefina Iturrarán, me cogió las manos y empezó a contarme su vida, a recitarme versos suyos y de García Lorca. Había grabado un disco, me dijo, con las Canciones Populares de Lorca».

Efectivamente Josefina Iturrarán (Xoсефина Итурраран) grabó en Rusia algunas de las Canciones Populares de Fedederico García Lorca (Федериkо Гарcиа Лорkа); fue en 1960 y esta es la carátula o la portada de aquel histórico disco:


Recuerdo perfectamente que cuando conseguí encontrar y comprar este LP –fue en un mercadillo callejero de Venecia– me sentí inmensamente feliz, no sabía muy bien lo que había comprado –porque no entiendo el ruso– pero era muy consciente de que tenía una auténtica joya entre mis manos.

Ya en Madrid, con ayuda de un traductor, entré en los detalles del origen y del contenido del disco, y pude escucharlo...; es tremendamente emocionante, ¡os lo aseguro!.

En él, Josefina Iturrarán incorpora once de las Canciones Populares de Lorca.

Al iniciar la grabación de cada canción, lo primero que hace Josefina es recitar el poema en ruso –Federico rompiendo todo tipo de fronteras–, e inmediatamente después lo canta acompañada al piano... ¡Impresionante!

Concretante las canciones grabadas en este disco son: "Las morillas de Jaén", "Romance de Don Boyso", "Los pelegrino" "Anda jaleo", "Zorongo gitano", "El Café de Chinitas", "Los mozos de Monleón", "Nana de Sevilla", "Los cuatro muleros", "Las tres hojas" y "Sevillanas del siglo XVIII".


Fragmento de la contracubierta del disco en el que aparecen
escritos en ruso los títulos de las canciones de Lorca.

Discos como éste –que guardo como auténticos tesoros– son los que me gustaría que estuvieran en alguna institución a la que cualquier persona pudiera acudir a consultarlos –verlos, tocarlos y escucharlos–...; surge de nuevo el tema de la "base de datos"... "Base de datos" continua creciendo día a día con nuevos descubrimientos y con la obra de los más jóvenes creadores –ya supera las 51.000 canciones– y que sigue sin haber una institución que se interese por ella...

Antes pensaba, y ahora estoy convencido, de que la cultura, de verdad, es lo que menos les interesa a instituciones que se llaman culturales como el Instituto Cervantes –cuyo responsable de cultura sigue "a lo suyo" y vive del silencio y de "no dar la cara"–, el Ministerio de Cultura, la Biblioteca Nacional, la AECI... y ¡qué se yo!...; toda esa gentecilla que vive del cargo y del cuento.

domingo, 5 de junio de 2011

CANCIONES CON HISTORIA: "A las 5 de un 5 de junio"

Una fecha:
5 de Junio de 1898

Un lugar:
Fuente Vaqueros (Granada)

Casa de Federico en Fuente Vaqueros.

Nace un niño que será un extraordinario poeta:
FEDERICO GARCÍA LORCA


Tres sensibilidades y tres pasiones poéticas:
Carlos Cano - María Dolores Pradera - Miguel Ríos

Carlos Cano, María Dolores Pradera y Miguel Ríos.
(Fotografías de Juan Miguel Morales).

Dos canciones:
"A las 5 de un 5 de junio"

Canción de Carlos Cano interpretada por
María Dolores Pradera en el disco "A Carlos Cano" (2001)

«A las 5 de un 5 de junio
Federico mi hermano bajó
a la plaza de Fuente Vaqueros 
y allí con su pueblo 
pa siempre se quedó.

De alegría estalla el almendro
de alegría la flor se hace miel
de alegría me voy a los cerros
a verle al cielo más cerca el pie.

Arbolé de la muerte y el hongo
Arbolé de la vida y la flor
Arbolé, arbolé de los campos
que no está seco que está verdé.

En las minas de la primavera
la amargura entregó al corazón
y crecieron menta y hierbabuena,
tomillo, azucena, canela y clavo.

Arriero que vas por los ríos
hazte cargo de ese colorín
que enfermico de amor ha entristecío
y canta su pío "Ay, pobre de mí"».


"El cinco a las cinco"

Miguel Ríos. Disco "Al-Andalus" (1977)

«El cinco, a las cinco
mi querido hermano, Granada te espera.
El cinco, a las cinco
vamos a tratar de revivir.

En cuarenta años
no pudimos gritar la verdad.
¡Federico vive!
Un poema no se puede amordazar.

La ciudad y las calles
sin ningún recato lo proclaman
y en Fuente Vaqueros
el pueblo le quiere hacer justicia.

Se respira, se masca en el ambiente
otra forma de entender su muerte:
Le mataron por cantar la libertad.

El cinco, a las cinco
a las cinco en punto de la tarde.
Ven por Federico
pero más bien por ti y por mi.
Lo mataron por cantar la libertad».

miércoles, 15 de diciembre de 2010

"Movida musical" en el exilio

Antonio Piera –habitual visitante del blog que, entre sus "encantos curriculares", cuenta con haber sido miembro del grupo "Madres del Cordero" en los años setenta– anoche, comentando lo que escribí sobre  Bernardo Fuster, decía:

"Algún día, lo mismo nos da un ataque de memoria a Bernardo o a mí mismo y repasamos algunas actividades musicales en París que no tuvieron repercusión posterior, como unos ensayo para crear un grupo en el que estaba una cantante mallorquina exiliada allí desde tiempo atrás, llamada Mara. Tiempos...".

Mara
Es cierto, hay toda una historia por contar relacionada con la "movida musical" que se creó y se desarrolló en el exilio, y más concretamente en París. 

Antonio anoche, evocando aquellos años, recordaba a Mara. 

Bernardo también me ha hablado mucho de ella: «Mara, vivía en Paris; era cantante  y tenía un restaurante que se llamaba "El maravedí". Cuando aterricé por aquellas tierras ella fue mi salvadora; me acogió con una gran complicidad».

Mara cantaba en varios locales parisinos, formó un grupo musical con Bernardo Fuster y un cantante anarquista llamado Carlos Andreu. y grabó varios discos –en los años setenta– editados por la compañía discográfica "Le Chant de Monde". En uno de ellos, acompañada de Paco Ibáñez a la guitarra, interpretó seis de las canciones populares recogidas por Federico García Lorca, en concreto, "Los pelegrinitos", "Los mozos de Monleón", "Los reyes de la baraja", "Nana de Sevilla", "Las tres hojas" y "Romance de Don Boyso"; precioso disco que se publicó con esta atractiva cubierta:


Esta es solo una pincelada de lo que he llamado "movida musical en el exilio"; efectivamente, como dice Antonio Piera, es una historia que "en un ataque de memoria" tenemos que recordar y contar, entre otros motivos, porque lo que allí aconteció musicalmente forma parte de nuestro patrimonio cultural y no debería olvidarse.

domingo, 21 de noviembre de 2010

"Take this waltz". Versiones

De la canción "Take this waltz" de Cohen/Lorca se han creado muchas versiones, entre ellas yo destacaría las siguientes:

"Take this waltz":
• LEONARD COHEN en "Poetas en Nueva York" (1986) y "I'm your man" (1988).
• PATRICIA O'CALLAGHAN en "Real emotional girl" (2000).
• PATRIZIO TRAMPETTI en "Meno male" (2005).
• KEITH JAMES & RICK FOOT en "Lorca" (2007).
• LENA MANDOTTER en "Songs of Leonard Cohen" (2008).
• MARTIN MARTINI & THE BONE PALACE ORCHESTA en "Dream until you die" (2008).
• FANTASTIC MERLINS & KID DAKOTA en "How the light gets in" (2010).


"Pequeño vals vienés":
• ENRIQUE MORENTE y LAGARTIJA NICK en "Omega" (1996).
• ANA BELÉN en "Lorquiana 1. Poemas de Federico García Lorca" (1998).
• MARISA SANNIA en "Rosa de papel. Canta a Federico García Lorca" (2007).
• ADAM COHEN en "Acordes con Leonard Cohen" (2008).
• TIRAMISÚ LETAL en "¿Estais arregladas?" (2008).

"Valset vienès":
• JORCK ("Valset  vienès) en "Jorcx interpreta Cohen" (2006).

"Ta min vals":
• JAN ERIK LUNDQVIST en "Leonard Cohen auf Schwedisch (2005). 
• EBBA FORSBERG en "Ta min vals. Sjunger Leonard Cohen" (2009).

"Mali becki valcer":
• IBRICA JUSIC en "Tribute to Leonard Cohen. Hazarder" (1999)

(Repito lo de siempre, si alguien conoce alguna otra versión interesante de "Take this waltz", podría hacérnosla llegar a través de los "comentarios").