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jueves, 8 de septiembre de 2011

¡MALDITAS GUERRAS! - 100 + 65

Hace unos días, concretamente el martes pasado, mencionaba en este mismo apartado del blog a Francesco de Gregori –¡cuanto le admiro!–, y hacía referencia a su versión de la canción "Banana Republic", de Steve Goodman; decía que cuando pienso y sueño en la PAZ me viene a la memoria esa canción.

Pues bien, hay otra canción de Francesco de Gregori que siempre me viene a la memoria cuando pienso en las MALDITAS GUERRAS y en las MALDITAS ARMAS, la canción se llama "Generale".

Francesco de Gregori.

La canción "Generale", la adaptó y la cantó Patxi Andión en su disco "El balcón abierto", editado en 1986. Fue una muy buena adaptación. Decía así:

Patxi Andión. (Fotografía de Juan Miguel Morales)

«General que ocupas la colina
tras cinco tardes crudas y asesinas
ante tu puerta hay una campesina
que en la atardecida parece una niña
de 50 años y con 5 hijos
venidos al mundo como conejillos
prestados al mundo como soldados
y que no han regresado.

General a ver cómo le cuentas
que en ese tren que les llevaba cantando
cosas que al pecho carga de medallas
y los fusiles de grandes palabras
que la guerra es bella aunque hayan muertos
y que seguro les dió tiempo en la espera
de hacer los cinco el amor el amor
con su enfermera

General la guerra ha terminado
el enemigo está colonizado
en la colina ya no queda nadie
sólo nieve y los pinos, silencio y piñas
buenas para encender, buenas para adornar
los Belenes para Navidad
cuando los niños, los recuerdos y el mar
no se pueden callar

General con estas cinco estrellas y
estas cinco  lágrimas de madre que espera
qué sentido tienen ahora que el tren vuelve
sobre la amnesia que brindó la suerte
viene medio lleno de hombres que cantan
y medio vacío de héroes que descansan
y en dos minutos victoria, derrota, general, enemigo y batalla
serán tan sólo tan sólo
sólo 5 palabras».

JUAN GELMAN Y LA "CANTATA DEL GALLO CANTOR". REIVINDICACIÓN DE LA MEMORIA CONTRA EL OLVIDO.

El pasado martes anuncié que hoy traería al blog el texto de la Cantata "Le chant du coq" ("Cantata del gallo cantor"), escrita por el poeta argentino Juan Gelmal –al que se le concedió el Premio Cervantes en 2007– y musicalizada e interpretada por el Cuarteto Cedrón con la colaboración de Paco Ibáñez.

Juan Gelman.
Es un texto largo, intenso y amargo en el que se recupera para la memoria, contra el olvido, lo que fue el dolor, el miedo, la injusticia, el desgarro interior, y, también, la lucha y la esperanza de un "pueblo herido", en este caso, el pueblo argentino, víctima de la crueldad que a lo largo de la historia siempre generan las dictaduras de cualquier signo, y, en particular, la dictaduras militares.

La cantata recoge cuatro poemas de Juan Gelman, y aunque el copiarlos seguidamente, va a dar como resultado un "cuelgue" duro y extenso, voy a hacerlo porque creo que merece la pena. Deseo, con toda mi alma, que este "cuelgue" se convierta en una reivindicación apasionada de la justicia; como dice Gelman, «nosotros no solamente queremos la igualdad en la muerte, también queremos la igualdad en la vida, queremos la justicia en vida».


RUIDOS
«Esos pasos ¿lo buscan a él?
ese coche ¿para en su puerta?
esos hombres en la calle ¿acechan?
ruidos diversos hay en la noche

Sobre esos ruidos se alza el día,
nadie detiene al sol,
nadie detiene al gallo cantor, 
nadie detiene al día.

Habrá noches y días aunque él no los vea,
nadie detiene a la revolución,
nada detiene a la revolución,
ruidos diversos hay en la noche.




Esos pasos ¿lo buscan a él?
ese coche ¿para en su puerta?
esos hombres en la calle ¿acechan?
ruidos diversos hay en la noche.

Sobre esos ruidos se alza el día,
nadie detiene al día,
nadie detiene al sol,
nadie detiene al gallo cantor».




CAMBIOS
«"No olviden los orgullosos
que cuando a la tumba vayan
allí lo mismo se rayan
humildes y poderosos";
pero nosotros no solamente queremos la igualdad en la muerte
también queremos la igualdad en la vida,
queremos la justicia en vida.

¿Por qué estaba triste ese peón de ferrocarril en la mañana 
apoyado contra la verja de la estación?
¿Por qué se le perdía la mirada sin ver a nadie 
de los que pasaban junto a él?
¿Por qué estaba triste ese hombre?
¿Por qué hay tantos hombres y tantas mujeres tristes en el país?
¿Por qué a cierta hora del día parece que un oleaje de tristeza 
fuera a arrasar la ciudad?
¿Por qué tanta gente sale por sus ojos así o saca por sus ojos tristeza?
¿Por qué esa tristeza golpea de noche las ventanas?



Estas reflexiones suben en mí
metido en la litera alta de la celda 4 
en el pabellón de castigo de la cárcel Villa Devoto.

Eugenio abajo oye su radio a transistores
un rayo de sol pasea lento por la celda
¿Por qué se pasea ese rayo de sol por acá?
Eugenio quedó encorvado por las torturas 
pero no sacaron una sola palabra de él.
Eugenio es un obrero tierno, delicado,
no le sacaron una sola palabra

La mujer de Eugenio a veces llora sin saber por qué
interminablemente sin saber por qué llora 
y deja la casa una semana o dos
lo deja a Eugenio una semana o dos
un rayo de sol pasea por la celda ahora

¿Y yo? ¿Por qué estoy oyendo crepitar la tristeza de Eugenio
si sé que hay pocos tan puros como él?
¿Entonces su pureza no lo defiende del dolor?
¿A veces se le pierde la mirada sin ver a nadie de los que pasan junto a él entonces?




En las celdas de enfrente del pabellón de castigo
los comunes no tienen litera ni colchón,
a medianoche les dan un colchón para dormir
tienen que ir a buscarlo desnudos.
Los guardiacárceles obligan a los comunes desnudos a correr
tirarse al suelo arrastrarse para buscar el colchón,
el invierno no puede calentar las baldosas heladas del pabellón de castigo,
Eugenio se encorva más todavía cuando el jadeo de los comunes 
choca contra la puerta de la celda 4.

¿esos ruidos tapan las crepitaciones de la tristeza de Eugenio?
¿Eugenio crepita de furor ahora?
¿la tristeza se le congela en pajaritos que arden de furor?
¿en furor va a dar la tristeza de los pobres del mundo?

¿la tristeza de ese peón de ferrocarril dará en furor?
¿un oleaje de furor arrasará la ciudad?
¿arrasará las literas del pabellón de castigo y los comunes y nosotros?

nosotros no solamente queremos la igualdad en la muerte
también queremos la igualdad en la vida
queremos la justicia en vida
aunque sea corta y larga la muerte.




GLORIAS
(Poema escrito por Gelman en 1972,
año de la masacre de Trelew).


¿Era rubia la pulpera de Santa Lucía? ¿Tenía los ojos celestes?
¿Y cantaba como una calandria la pulpera?
¿Reflejaban los ojos la gloria del día?
¿Era la gloria del día inmensa luz?

Son preguntas inútiles para este invierno,
no se las puede echar al fuego para que ardan,
no sirven para calentar en el país,
no sirven para calentar al país helado de sangre.


Por una sábana de luz iría la pulpera santa voz
graciosamente moviendo sus alrededores sus invitaciones
y el olor de sus pechos y la penumbra de sus pechos
hacían bajar el sol sobre la pampa bajaban a la noche como un telón.

¿Quién no se iba a perder en esa noche?
¿Quién no se iba a encontrar allí mesmo pasando
su furia por la suavidad que la pulpera fundó?
Horas se podría estar contando esta historia y otras parejadamente tristes
sin calentar un solo gramo del país sin calentarle ningún pie

¿Acaso no está corriendo la sangre de los 16 fusilados en Trelew?
Por las calles de Trelew y demás calles del país ¿No está corriendo esta sangre? 
¿Hay algún sitio del país donde esa sangre no está corriendo ahora?
¿No están las sábanas pegajosas de sangre amantes?



¿Y llena de sangre la pulpera y sus ojos celestes ahogados en sangre?
¿Y la calandria hundida en sangre y la gloria del día
con alas empapadas de sangre sin poder volar?
¿No hay sangre en la penumbra de tus pechos amada?

¿Y dónde no la hay esa sangre caída de los 16 fusilados en Trelew?
¿Y no habría que ir a buscarla?
¿Y no se la habría de oír en lo que está diciendo o cantando?
¿No está esa sangre acaso diciendo o cantando?

¿Y quién la va a velar? ¿Quién hará el duelo de esa sangre?
¿Quién le retira amor? ¿Quién le da olvido?
¿No está ella como astro brillando amurada a la noche?
¿No suelta acaso resplandores de ejército mudo bajo la noche del país?

Con sangre verdaderamente están regando el país ahora
oh amores 16 que todavía volarán aromando
la justicia por fin conseguida el trabajo furioso de la felicidad
oh sangre así caída condúcenos al triunfo

Como calandrias de sus pechos caía y
como sangre para apagar la muerte y
como sangre para apagar la noche y
como sol como día».

CARTAS
(Poema en el que Gelman narra la historia de un niño que no alcanzó
a serlo, torturado en el vientre de la madre, pero que reaparece
como un caballo capaz de derrotar al enemigo).


«Entre tus brazos y mis brazos ¿es como si hubiese una

tela de fuerzas contrarias perros célebres vientos una tela de amor donde 
alguien avisa que las bestias estaban en algún lugar de la oscuridad 
coceando sombras coceando impacientes o como ciegas 
o ciegas de verdad o sin ojos? 
¿o una tela donde la camarada escribe 
"el día 20 de abril a las 20.05 nació 
el chiquito que esperé cuidé defendí tanto tiempo contra" escribe 
contra la oscuridad que está en algún lugar de las bestias contra 
la oscura bestia la picana los golpes al vientre donde él 
"que defendí tanto tiempo" escribe "con la colaboración de todas 
ustedes mis compañeras y amigas" escribe y cuando el 
día 24 (lunes) lo acostó por la noche y lo pasó a su cunita 


"sus ojitos no se abrían ni lo harían jamás" escribe 
actalectasia pulmonar hemorragias dijeron los médicos 
"los golpes la picana la violación la cárcel de su madre" 
escribe el niño "fue testigo y mártir de la causa y héroe" ¿escribe? 
¿o una tela de amor 
donde tanto dolor ya durmió bastante 
y quiere saber dónde están los caballos? 
¿o demasiado hemos hecho esperar a los ángeles? 
¿hay una lamparita que hizo esperar demasiado a los ángeles 
una lamparita humana suave? 




¿hay caballos para derrotar al enemigo? 
¿el que vivió 5 días no es un caballo para derrotar al enemigo? 
¿no convirtió sus manitas en un caballo para derrotar al enemigo? 
¿no está galopando o corriendo ahora entre tus brazos y mis brazos amada? 
¿no está acaso corriendo o galopando entre tus brazos y mis brazos ahora?
¿así tiemblan nuestros amores nuestras dichas? 
¡oh noche que todo lo cubrís! 
¿así chirrían los goznes oxidados de nuestra gracia?».