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domingo, 9 de enero de 2011

FOTOS CON HISTORIA

Alguien me preguntaba hace unos días si Julia León seguía cantando, pues sí, sigue haciéndolo, y tan hermosamente como siempre. Su último disco se llama "El legado sefardi", y ha sido editado por ADAMA Music. 


Mañana, día 4, en concreto, viaja a Cuba donde va a celebrar una gira por toda la isla. Y, a propósito de Julia, aquí dejo "colgás" dos fotos suyas con historia:

Cantando en el Palacio de los Deportes de Madrid, en 1980,
¡Qué linda eres!
¡Menudo trío!: Elisa Serna, Eliseo Parra y Julia en una gira
por Baleares (1989).

JUAN MIGUEL MORALES. Imágenes con latidos.

Juan Miguel Morales, con quién "cantijugábamos" ayer, nació en Almería –en 1967– y reside habitualmente en Barcelona; su profesión gira en torno a la fotografía, pero en realidad lo más destacado de su trayectoria profesional –y, en general, de su vida– es la forma en que vuelca y proyecta su gran humanidad en todo lo que emprende: sea realizar una sesión fotográfica –como las que acaba de terminar, en estos último días, con Patxi Andión o con María del Mar Bonet–; sea escribir un libro; diseñar y montar una exposición; o, simplemente, querer a lo amigos, o lo que es lo mismo, cuidar y alimentar una buena amistad.

Si a ello unimos su sensibilidad desbordante, su enorme sencillez, su entusiasmo contagiable, y su capacidad para "soñar sin límites en los sueños""sense límits en el somnis", que diría Llach–, nos encontramos –os lo aseguro– con una de esas personas a las que es un auténtico lujo y un placer poder llamarle "amigo".

Juan Miguel Morales
Realizada esta breve introducción más personal, pero imprescindible, vamos a centrarnos en su trabajo como fotógrafo relacionado con la canción y, en particular, con el universo de la "canción de autor", motivo por el que hoy está con nosotros. 

En ese sentido, voy a acudir directamente al testimonio de tres cantantes que se han sentido gozosamente atrapados por su cámara:

«Juan (fotógrafo) Miguel (músico) Morales (ser humano) andan/anda, desde hace tiempo y con gran éxito, insistiendo en esa inquietante paradoja del ojo que escucha... o el oído que ve. Su trabajo consiste en captar a través del objetivo de su cámara, lo mundos musicales y literarios de unos artistas que han hecho de la canción su forma de expresarse. Es una aventura difícil, pero sólo lo difícil vale la pena para un artista como Juan Miguel». (LUIS EDUARDO AUTE).

«Juan Miguel Morales es para mí, ante todo un "degustador" de música. Alguien que cobija palabras, las palabras que curan, las palabras que inquietan; él empieza por ahí y de ahí llega a la imagen, a la fotografía». (MARINA ROSSELL).

«La mirada de Juan Miguel no es leve. Son retratos que explican. Sólo hay que detenerse a ver y de pronto las fotos rompen a sonar». (SILVIO RODRÍGUEZ).

Tres justas aproximaciones a la profesionalidad y a la personalidad de un fotógrafo que acumula en sus archivos miles y miles de imágenes que tienen latidos, porque en cada una de ellas, casi siempre, puede descubrirse y sentirse la complicidad de dos vidas que se contemplan, que se encuentran y que deciden "fotoinmortalizar" esa complicidad.

En el "cantijuego" de ayer pudimos contemplar una mínima selección de esos foto-encuentros que con frecuencia –y esta es otra de las vertientes del trabajo de Juan Miguel– pasan a convertirse en la "cara bonita" –me refiero a la carátula– de muchos de los discos de que disfrutamos a diario; entre ellos, y es solamente una pequeña muestra, los siguientes:


Relacionado con su mirar fotográfico, que en su caso siempre transciende la apariencia, Juan Miguel Morales es autor de varios libros de gran interés, entre ellos, "Retrato de cantantes", editado por la Junta de Andalucía (2000); "Retrats de cantants i músic", editado Catalunya Rock, (1996); "Víctor Jara. Te recuerdo Chile", Txalaparta (2003); "El Chie de Víctor Jara", Lom (Chile) (2003); "Món Llach" Mina (2006); y "Lluís Llach sempre més lluny" ("Luís Llach siemre más lejos") Txalaparta (2007).


Podría también enumerar la multitud de exposiciones nacionales e internacionales que ha diseñado y dirigido, y aquellas otras en las que ha expuesto sus fotografías, pero no voy a hacerlo, porque quiero reservar mis ultimas palabras para agradecerle su trabajo –del que tantos nos beneficiamos en comunión con su sensibilidad– y para agradecerle su amistad...; él es uno de los principales responsables de que cada mañana me siente en mi ordenador –mi entrañable MacBook– y, contra viento y marea, siga diciéndome y diciéndole al que quiera escucharme: ¡CANTEMOS COMO QUIEN RESPIRA!.