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miércoles, 20 de marzo de 2024

LUCÍA CARAMÉS EN LA PRESENTACIÓN DEL LIBRO "VOLAD CANCIONES, VOLAD"

MÁS INFORMACIÓN sobre la fiesta/concierto que celebraremos el próximo día 4 abril a las 21:00 horas en la Sala Galileo de Madrid: LUCÍA CARAMÉS, después de unos años de ausencia –que somos muchos los que hemos sentido–, vuelve a alegrarnos la vida con su personalidad y sus canciones y nos ofrecerá su versión cantada del poema "CANDO PENSO QUE TE FUCHES" ("NEGRA SOBRA") de ROSALÍA DE CASTRO (1837-1885); segundo poema que he incorporado al libro "VOLAD CANCIONES, VOLAD"... Contar el día 4 con Lucía es, para mí, un prIvilegio. 

jueves, 1 de diciembre de 2011

MANUEL CUESTA Y SU BANDA - II. POR ALLÍ RONDABA..., SE LLAMABA "BELLEZA"

Y después de dos días de "cuelgues" girando en torno a la muy buena música que nos ofrecieron Marino Saiz, Jordi Pinyol, Albert Angella, Carlos Expósito y Adán Latonda el pasado lunes 18 de noviembre en la sala Galileo, ahora sí, ha llegado el momento de comentar el "conciertazo" que protagonizó MANUEL CUESTA acompañado, como veremos, por grandes y solidarios amigos y "amiga".

Manuel Cuesta.

Antes de hablar de Manuel, he de hacerlo de Diego Ojeda que ofició el "introito" del alucinante ceremonial que iba a producirse en el Galileo. Diego, acompañado al violín por la genialidad de Marino Saiz, nos cantó temas de su disco "Semáforos en verde" y de lo que será su nuevo álbum; obra que está creando entre Madrid y México, y que estoy convencido de que va a ser el disco que nos ofrezca la verdadera medida de la calidad y de la sensibilidad que posee este "cantautor" canario al que admiro y quiero.

Marino Saiz y Diego Ojeda.

Y salío Manuel con su banda...; un Manuel "entregao" y dispuesto a introducirnos en los dos cauces por los que discurre su sensibilidad y su música –que, en realidad, es su "salvavidas"–: sus propias canciones –entre ellas las grabadas en su disco "La vida secreta de Peter Parker"–; y hermosas versiones de temas incorporados a su memoria musical que adapta, mima e interpreta, sobre todo, con un tremendo apasionamiento.


Manuel Cuesta.

Esto de subirse a un escenario para desnudar sentimientos a través de la palabra y de la música siempre resulta una aventura arriesgada y valiente... La aventura consiste en mostrarse uno tal cual es –¡un auténtico despelote interior!– y dejarlo ahí "pa'que" el personal piense y sienta lo que quiera... Te puede gustar, o no...; puedes pensar esto, o lo otro...; ¡bendita sea la libertad!... Y como estamos hablando de percepciones, de emociones, de sentimientos, de subjetividades, al final nadie tiene lo que podríamos llamar "la razón"...; o sí, quien sí la tiene de verdad es el público que el pasado lunes 28 de noviembre llenó el Galileo –¡por que le dio la gana!– y que disfruto a lo bestia escuchando las canciones de Manuel.

Mi opinión sobre Manuel y sus canciones –y llevo mucho años en esto de la música– es que es un creador sincero, con mucha fuerza, con mucho que contar, con una gran formación espontanea-musical-sentimental, buen compositor, buen cantor y, encima, hombre generoso y solidario...; es decir, absolutamente nada que ver, con la "ñoñería" o con el "aburrimiento"; atrevidos y creo que desafortunados "piropos" que –en el ejercicio de su libertad y de su sensibilidad– alguien se atrevía a atribuirle recientemente.

Y volvamos al concierto, que hoy es lo importante. Tras ofrecernos varias canciones –y el público "entregao"– Manuel reclamó la presencia de su primer invitado: Garret Wall –compositor irlandés–, con el que cantó –como ya lo hizo en su disco– "La balada de Elliot Smith" y "Los días", maravillosa versión de un tema de These Days.


Garret Wall.

La segunda invitada por Manuel a su concierto fue Lucía Caramés  –¡que grande, y que bello y potente es su cantar!–. Interpretaron juntos el tema de Cuesta "Vas a agradecerle al mar". Y ahí estuvo Lucía derrochando voz como ella suele hacerlo, como si no pasara nada..., pero ¡sí!, ¡algo estaba estaba pasando!...; fue un nuevo momento mágico del concierto en el que nos sentimos acariciados y inmersos en la "belleza".


Lucía Caramés.

Después le llegó el turno a Ismael Serrano...; ¡qué puedo decir de Ismael que ya no haya escrito en este mismo blog!... Quizá acercar mi lupa verbal sobre su generosidad, sobre eso que a veces pierden las "estrellas", y que es tan importante: dar un poquito de luz a los humildes y anónimos caminante de las madrugada; a las gentes sencillas que se acercan a él, y a sus canciones, en busca de un poquito de ternura y de esperanza. Él sabe darlo.

Manuel e Ismael cantaron juntos "Tu risa en la Alameda" –ya sabe Manuel que es una de las canciones que me "ponen las pilas" en todos los sentidos– y "Si amanece por fin", tema de Joaquín Sabina.


Ismael Serrano.
Y seguidamente, llegó lo que fue para mi un gran descubrimiento y una enorme sorpresa, aparecieron en el escenario Joel Reyes y Ramonet ("Malacabeza"). No los conocía. Acaban de grabar un segundo disco titulado "Pirómanos", y ya lo tengo aquí, a mi lado, pa'abordarlo y disfrutarlo –to lo que pueda– el próximo fin de semana. Ya os cuento.

"Malacabeza" cantó con Manuel el tema "Dónde vas" y me quedé "flipao", fue un espectáculo increíble en el que se hermanaron espontáneamente la ruptura y el exuberante misterio de la "belleza". (La "belleza" una vez más, presente en un concierto de los que no se olvidan).


Malacabeza.
Por último Manuel se sintió acompañado de otro de esos violinistas que, hoy por hoy, son imprescindibles  en nuestra canción popular, me refiero a Diego Galaz; Diego interpretó con Manuel dos temas: "Báilame el agua" y "The blower's daughter", de Damien Rice.

Pero, mira por donde, justo en ese momento mi pequeña e inseparable máquina de fotos se me quedó sin batería –a la pobre le doy unas palizas que no sé como me aguanta–... Y como no pude fotografiar a Diego, pues aquí os dejo una imagen de él que he tomado de internet:

Diego Galaz.
Y termino... Fue en gran concierto... Por ultimo quisiera dedicar este "cuelgue" a cuatro personas: a Joaquín Pérez Azaústre, porque no pudo estar, pero ni nos olvidó, ni lo olvidamos. A Rodolfo Serrano, por los muchos años que llevamos amando la canción. Y a dos mujeres, cuyas sonrisas le dieron belleza –¡más belleza todavía–! y alegría a la noche del Cuesta y de todos nosotros: Sete Jiménez y Vanessa Rodríguez. Un especial beso a los cuatro.

martes, 22 de marzo de 2011

LUCÍA CARAMÉS Y LA FELIZ PERSECUCIÓN DE SU VOZ Y DE SU SENSIBILIDAD

Hace un par de semanas que la voz de Lucía Caramés me persigue insistentemente, circunstancia que me está proporcionando un enorme placer dada la sensibilidad y la belleza –personalísimas– que posee el canto de esta joven creadora madrileña

Esta persecución se inició hace unos meses cuando Moncho Otero me dió el disco de Lucía, titulado “La niña de la teta”–grabado en 2008–, y me sugirió que lo escuchara. (Lucía había colaborado con Moncho y con Rafa Mora en el disco "Viento de octubre" acompañándoles en la canción "Célibe" sobre un texto del poeta Jesús Hilario Tundidor nacido en Zamora).


Aunque de este disco hablaré un poco más tarde, he de decir, de entrada, que desde la primera vez que lo escuché logró “engancharme”; sobre todo su canción “Viento de menta” –dedicada a Camarón–, canción que, de vez en cuando, me sorprendo a mismo tarareándola: «Navegaré en un viento de menta y al sur de la tormenta mi voz se quebrará; para soñar prefiero un horizonte que esté cargao de monte, que esté cargao de mar».

Poco tiempo después, tan solo hace un par de semanas, Lucía Caramés reapareció en mi universo sonoro haciéndole coros a Alejandro Martínez en su magnífico espectáculo/disco dedicado al poeta Gil de Biedma –disco que comenté el pasado día catorce–. Lucía más que coros, en esa obra, se convierte en una segunda voz extraordinaria e imprescindible que –surgida como del subconsciente poético– refuerza y subraya la sensualidad, el erotismo y la vivacidad de la música de Alejandro y de los versos del poeta.

Lucía Caramés, en Barnasants 2010, durante la representación
del espectáculo "...Que te voy a enseñar un corazón infiel. Alejandro
Martínez canta a Jaime Gil de Biedma˝.
Pasaron unos días más, y el pasado día 16 me reencontré con Lucía Caramés en la grabación en directo del programa "Al caer el sol", de Radio Sol XXI, que realiza Víctor Afaro, todos los miércoles, en la sala Libertad 8 –magnífico programa que se emite los domingos a las 20 horas–.

El miércoles pasado el programa estaba dedicado a Luis Eduardo Aute, a quien Víctor le hizo una entrañable entrevista, y en el que intervinieron varios cantautores interpretando canciones de Luis Eduardo. Cuál sería mi sorpresa cuando Víctor anunció que Lucía iba a interpretar una de esas canciones –fue la primera vez que la he visto cantar en directo–. Lucía tomó su guitarra y se atrevió, nada más y nada menos, que a cantar "Toda una vida", canción muy característica de la obra, y de la personalidad poética y musical de Aute, que acaba de incorporar a su último álbum "Interperie".

¡Sorprendente!...; o mejor, ¡impresionante!... Lucía Caramés  interpretó la canción con una voz extraordinaria y, lo que es más importante, con una pasión desbordante...; fue un lujo escuchar a Lucía... ¡os lo aseguro!...; hasta el mismo Eduardo me comentó: «Ha logrado superarme a mi mismo».


Lucía Caramés interpretando "Toda uns vida", de Luis Eduardo Aute.
(Fotografía de Pablo González Abella)
Cuando regresé a mi casa, después de la grabación del programa de radio, volví a escuchar, una vez más el disco "La niña de la teta" (2008)...; aquella noche la persecución que venía haciéndome la voz de Lucía Caramés, se transformó en uno de esos encuentros con la sensibilidad y con la belleza en los que el silencio y la soledad se convierten en cómplices o aliados... «El cielo es un manto negro / cuajado de estrellas blancas / y de gotas de rocío / que va tejiendo la luna / con hilo blanco de plata»... «Esta noche la luz del alba / no la entierra nadie».


Y la "luz del alba" esa noche se llamó Lucía Caramés... Un ser humano del que uno se enamora casi sin quererlo –por que es muy bello– y once magníficas canciones en las que, como se simboliza en la ilustración de la contracubierta, Lucía nos permite compartir y acariciar, con ella, sentimientos y latidos propios, y de apasionantes personajes como "La chica pistolera" o "La niña de a teta"... «Hoy tengo ganas de amor y de besarte»...; «déjenme soñar un poquito más...; nada, no tengo nada...; me levanté por la mañana y ya me basta».

Por último, destacar la dirección musical y los arreglos de Mariano Losada, el magnífico diseño gráfico de todo el disco elaborado por Luis Orellana y la colaboración de Alejandro Martínez creador de la canción "Contigo" que cierra el disco.

LA CREACIÓN DE LA WEB "UNIVERSO MUSICAL DE LA GENERACIÓN DEL 27 Y OTROS UNIVERSOS PoÉTICOS" SIGUE ADELANTE

Hoy voy a compartir un texto global de presentación de su identidad y de su contenido: «Esta WEB trata del encuentro, hermanamiento y fusión...