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domingo, 20 de julio de 2014

«LAS UVAS DULCES» DE "MARÍA JOSÉ HERNÁNDEZ": UNA BELLA DECLARACIÓN DE AMOR Y DE ADMIRACIÓN A "JOSE ANTONIO LABORDETA"

Maria José Hernández. (Fotografía de Juan Miguel Morales)

MARÍA JOSÉ HERNÁNDEZ, cantautora aragonesa, acaba de publicar su último disco titulado «LAS UVAS DULCES» en el que interpreta trece canciones de JOSÉ ANTONIO LABORDETA. «Este disco –nos dice– no es un disco homenaje, ni un recopilatorio, es mi manera personal de manifestar el profundo respeto y admiración que siento por un hombre excepcional que supo como nadie ponerle voz a los sin voz, y estremecernos con cada una de sus palabras».

A este nuevo disco –nuevo e imprescindible– María José le ha puesto como título el nombre de uno de los poemas más hermosos de José Antonio. Quizá no es uno de sus poemas más conocidos; pero, sin lugar a duda, es uno de los que nos desvelan –con evidente claridad– su gran sensibilidad y su calidad literaria. El poema se titula –como el CD de María José"Las uvas dulces" y curiosamente Labordeta lo musicalizó y cantó en dos de sus discos con distintos arreglos musicales: Primero en 1981, en el disco "Las cuatro estaciones", y, doce años más tarde, en "Canciones de amor" (1993). (También está incorporado en el doble CD "Canto a la libertad" (2010) en el que tuve el placer de participar).

Antes de continuar comentando esta joya musical que María José Hernández nos ha regalado, creo que puede ser interesante –como pórtico– recordar y recuperar el poema-canción "Las uvas dulces" en la voz de Labordeta. Podemos hacerlo a través del enlace de "goear" que aparece debajo de la siguiente fotografía.

van por el aire,
el otoño revienta
de parte a parte.
Y sobre el corazón
que lo contempla
nacen palomas blancas
¡qué alto vuelan!.

Palomas que son hojas
y pensamientos
que, a la vera del cielo,
se van muy lejos.
Lejos como las tardes
de aquel verano
que entre solanas altas
tomé tus manos.

Tus manos son ahora
como nostalgias
que las brumas de otoño
me traen a casa.
A mi casa, cobijo
de la esperanza
de verte en los cristales
de mis ventanas.

Ventanas que se abren
hacia el principio
de tu rostro ensoñado
por los caminos,
veredas y paisajes
donde ambos fuimos
bebiéndonos la vida
hasta el olvido».

"LAS UVAS DULCES", nuevo disco de MARIA JOSÉ HERNÁNDEZ, nos ofrece 13 canciones que también "van por el aire", y que son como "palomas blancas que vuelan sobre el corazón de quien las escucha"¡qué alto vuelan!–. Un bellísimo disco del que me gustaría destacar, en primer lugar, que ha sido un trabajo de cuidadísima selección por parte de María José sobre la extensa obra cantada del José Antonio. 

Soy testigo de que María José ha escudriñado, canción a canción, toda la obra del gran cantautor aragonés –maestro de cantautores– dándole vuelo y libertad a sus propias emociones y a su sensibilidad a la hora de ir seleccionando cuáles de esas canciones compondrían su nuevo disco. En ningún momento María José se ha sentido tentada a cantar lo fácil, lo más conocido de Labordeta –y quizá por eso lo más comercial–, ¡no!...; María José ha buscado en la canciones del "maestro" la belleza, la emoción, la grandeza humana, los latidos y los sentimientos de aquel hombre tan vital, tan tierno, tan bueno, tan comprometido, tan divertido y tan radicalmente honesto. Y así fue naciendo "Las uvas dulces".


El resultado de ese minucioso y apasionado trabajo de María José, sobre la obra de Labordeta, ha producido en "Las uvas dulces" un doble y feliz resultado que me gustaría también destacar.

Por una parte, nos encontramos ante un disco que es una auténtica fotografía sentimental y humana de José Antonio...: ¡Es él mismo en trece canciones!... ¡Completo!... Como era y como le amábamos  –y le seguimos amando–: el hombre solidario, el eterno buscador de la libertad, el caminante esperanzado, el inconformista radical contra la injusticia, y el gran amante, el cantor que ha creado unas de las más bellas canciones de amor que se han compuesto en nuestro país.

Permitidme que haga uno recorrido por las canciones que Maria José ha incorporado a su disco siguiendo el itinerario temporal en el que José Antonio las fue incorporando a los suyos. Es elocuentemente hermosa –yo diría que impecable– la selección que María José ha realizado. Veamos:

"Rosa Rosae" y "Caminaremos" de "Cantes de la tierra adentro" (1976).
"Abrí todas las puertas" de "Que no amanece por nada" (1978).
"Quién te cerrará los ojos" de "Cantata para un país" (1979).
"Qué queda de ti, qué queda de mí" de "Qué queda de ti, qué queda de mí" (1984).
"Mar de amor" de "Aguantando el temporal" (1985).
• "Guárdate" de "Qué vamos a hacer" (1987).
"Nieve en abril" y "Con tu voz" de "Trilce" (1989)
"Devuélveme" y "Si fueses como la aurora" de "Canciones de amor" (1993)
"No me digas ahora" de "Paisajes" (1997)
"Nadie", último poema de José Antonio musicalizado por María José.


Por otra parte, es claro e incuestionable, que todo ese tiempo, toda esa atención, todo ese respeto y todo ese cariño puestos por Maria José sobre la obra de Labordeta antes de grabar el disco, se han traducido en unas versiones verdaderamente hemosísimas –apasionadas– y maravillosamente interpretadas. 

Nos encontramos ante un disco bellísimo en el que también han intervenido Gonzalo Lasheras en la producción y dirección musical, y un formidable equipo integrado por Sergio Marqueta (piano), Daniel Escolano (contrabajo y violonchelo), Julio Calvo (guitarra eléctica y mandolina), Joaquín Pardinilla (guitarra acústica) y Gonzalo Lasheras (guirarra acústica y eléctrica, pandereta y shaker). Destacar también la colaboración en el diseño y la imagen de Marta L. Lázaro, Juan Miguel Morales, Beatriz Pitach y Javier Polo.

Y voy concluyendo este "cuegue". Voy a hacerlo utilizando las mismas palabras con las que pienso iniciar la presentación que hoy mismo voy a escribir de MARÍA JOSÉ HERNÁNDEZ para su "cancionero" –elaborado por José Luis Martínez– del que ya podemos disfrutar en ese maravilloso portal y diario digital de la música de autor llamado http://www.cancioneros.com/ que dirige mi buen amigo Xavier Pintanel:

«A María José hace tiempo que la conozco a través de sus discos y de sus canciones. Recuerdo que la primera persona que me habló de ella fue José Antonio Labordeta, me dijo, más o menos, «no pierdas ni de vista –ni, por supuesto, de oído– a esta chica; ya verás como canta y como compone»... Fue en 1997, cuando me dió su disco "Paisajes" en el que interpretaba, a dúo con María José, la canción "A veces te descubro".

«A veces te descubro
en el pequeño amanecer del viento,
en la frágil virtud de aquel objeto
o contra la temible impunidad del cielo:
A veces te descubro,
pero nunca te encuentro...
Si te encontrase un día
¿qué sería del mundo
y de mi vida?».

Recuerdo que aquella voz y su forma de cantar me impresionaron –¡hermosísimas!–. Poco tiempo después fue él mismo José Antonio quien me regaló el primer disco de Maria José: "La línea del cielo", producido por Luis Delgado...».

viernes, 14 de febrero de 2014

"JESÚS GARRIGA"... "AL FINAL DEL VERANO"... Y SU PASIÓN POR LA "CANCIÓN DE AUTOR" "AUNQUE FUERA HAGA FÚTBOL"

Jesús Garriga. (Fotografía de Inés Poveda).

En la presentación que realizó JESÚS GARRIGA de su nuevo disco "AL FINAL DEL VERANO", el pasado día 2 de febrero, en la Sala Libertad 8 –concierto en el que cantaron con él Manu Míguez, Fran Fernández, Alicia Ramos, Marino Sáiz, Julián Bozzo, Daniel Hare, Ari Jiménez, Marwan, David Moya y Alejandro Martínez– se planteó un interrogante en torno a lo que puede significar, dentro del vocabulario discográfico, el término EP –que es lo que "oficialmente" Jesús acaba de editar–. 

Parece ser que un EP es un disco que está a medio camino, respecto a su duración, entre un "single" y un LP; un "single" suele tener dos canciones –todo lo más cuatro–, un EP seis o siete, y un LP diez o más canciones... Al final, basándose en lo anterior, la mejor aclaración y definición de lo que es un EP, nos la dió Garriga: si a un LP se le atribuye la categoría de "disco" porque tiene, por ejemplo, doce canciones; a un EP, que tiene seis, se le podría llamar sencillamente "medio disco", y ¡todos tan contentos!.

Empiezo este "cuelgue" con el planteamiento y "rollete" anterior para afirmar, desde mi experiencia –y pa'que se entere JESÚS GARRIGA– que "Al final del verano", para mí, después de escucharlo, es UN "LP" EN TODA REGLA... No me estoy volviendo loco...., ¡me explico1: 

Llegué a mi casa, después del concierto de presentación, escuché las seis canciones del llamado EP, y pasados sus 19 minutos de duración me quedé tan "emocionao" que aquello me "sintió a muy poco" y decidí, sin pausa, volver a iniciarlo y a redisfrutarlo intensamente... ¡Y cómo lo disfruté!...  O sea que en mi primer encuentro con "Al final del verano" escuché y gocé 6 + 6 canciones, o sea 12, ¡que son las que suele tener un LP!... Por eso para mí "Al final del verano" no es "medio disco", ¡no!, es un "discazo de la hostia"; un discazo EsPléndido.


Realizada esa aclaración, entremos en el disco.

Hace unos días afirmaba que hay discos que me gustan, y que considero "buenos"; otros que me "emocionan", y que para mí son "muy buenos", y finalmente otros que consiguen "conmoverme" y que guardo en mi universo sonoro como "imprescindibles". Pues bien este "Al final del verano", de Jesús Garriga ha entrado a formar parte de esos discos que para mi son "imprescindible".

Vayamos por partes. Para empezar hay que afirmar que JESÚS GARRIGA es, sin duda, uno de los "cantauores" más auténticos que poseemos en este país; auténtico en el sentido de su conocimiento y de su dominio creativo del género que llamamos "canción de autor"; y auténtico respecto a su credibilidad personal. Lo que Jesús canta es indiscutiblemente creíble: son latidos y sentimientos de vida realmente vivida, de vida soñada por vivir, y de una honestidad cantada evidente. Lo fue en su primer disco "Hijo del sol" (2006), lo siguió siendo en "Al[h]ambre" (2001), y ahora lo derrocha en "Al final del verano".

Jesús, por ejemplo, en su nuevo disco demuestra su gran capacidad para hermanar y fundir la palabra y la música de formas totalmente armónicas, o sea, para darle forma armónica a esa magia consistente en que la palabra se haga música y la música se revista de palabras. Escuchando cantar a Jesús se percibe ese abrazo necesario entre la palabra y la música de tal forma que ambas se sienten mutuamente como necesarias –como amantes hermosamente complementarias–; no encuentras una sola palabra que desarmonice con la guitarra, con el piano, con el violín o con las percusiones; ni una nota musical o un acorde que sobre, o que pretenda volar innecesariamente a su aire.

En esa magia y en ese arte de crear e interpretar canciones, Jesús en este disco ha contado con un gran equipo –grande por la calidad– encabezado por la genialidad de Gonzalo Lasheras –que ha realizado la producción, las mezclas, la masterización y ha tocado la guitarra, el bajo, la pandereta y lo que fuera necesario– y con la participación de Tito Dávila, Marino Sáiz y Nerea Nekan.

Jesús Garriga.

Respecto a los textos de las canciones, pues más de lo mismo, "canción de autor" en "estado puro": PoÉtica de la cotidianidad. Sentimientos y latidos de amor esperanzado y de naufragios de luz. El canto a la tierra como gesto y expresión de identidad, en este caso isleña. La razón utópica compartida y el compartir las alas. Un pacto de eternidad sabiendo ser mortales. O el amor tierno, sencillo y real al «viejo oficio de cantar».

Podría alargarme mucho comentando, uno por uno, los textos de las nuevas canciones-poemas de Jesús Garriga –bajo mi punto de vista de las mejores que ha escrito hasta el momento–; pero no voy a hacerlo. Lo mejor es comprarse el disco y sentirlas, gozarlas, y dejarlas volar por dentro. ¡Disfrute y placer asegurados!

No obstante para concluir este "cuelgue" no puedo resistirme a copiar –sin comentarios– un texto, y a proponeros la escucha de una canción, la misma que colgué hace unos días en el "buen día" de mi muro de facebbok.

PARA "LEER", DE MOMENTO, 
SI TODAVÍA NO TIENES EL DISCO:


«La espalda no engaña los años
duelen canciones, equipaje de mano
jode saber que con suerte hay noche de hotel
Y aunque fuera haga fútbol, y lluvia de invierno
y la gente se olvide de garitos pequeños
y aunque cuesta cantar con los ojos abiertos 
te cuento
que hoy canté casi bien y lloraron
vendí cuatro discos a seis gatos
cobré, hice cuentas, cubrí gastos
la noche fue un regalo
ya vuelvo amor, cansado
Dices que no es para tanto
yo siento más torpes mis manos
insistes que siga soñando
que siga en el tren.
Que aunque fuera haga fútbol, y lluvia de invierno
y la gente olvide a cantautores pequeños
y aunque cuesta esperar con los ojos abiertos
te espero
Que también canté y lloraron
vendí cuatro discos a seis gatos
la noche fue un regalo
ya vuelve amor
despacio.
Que aunque fuera haga fútbol...».
("Aunque fuera haga fútbol")

PARA "VER Y ESCUCHAR", DE MOMENTO, 
SI TODAVÍA NO TIENES EL DISCO: