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jueves, 29 de enero de 2015

DESDE MI ATALAYA: 31 DE ENERO DE 2015. PREDICCIÓN DE LA FIESTA.


El sábado, 31 de enero tengo muy claro me voy a unir a las miles de personas que nos vamos a lanzar a la calle –una vez más– para expresar nuestra esperanza en que es posible la construcción de un mundo y de una sociedad gobernadas realmente de forma justa y solidaria; y voy a hacerlo con una inmensa alegría.

Hace un momento, aquí, en MI ATALAYA, recordaba los "versos" que Pablo Guerrero nos compartió en 1978 –en su canción "Predicción de la fiesta"–; versos-cantados que van a volverse a llenar de sentido y de significación el próximo el día 31:

«Enciende amigo tu alegría y tu hoguera,
y ¡ven!, mira que la fiesta empieza, ¡ven!.»

Hoy, desde esta ATALAYA vuelvo a cantar bien alto esos versos, y los uno a estos otros que ayer mismo me hacía llegar ALFONSO DEL VALLE; versos esperanzados tomados de su más reciente canción titulada "Sí se puede":

«Que es momento de sentir, sin temores,
la esperanza de esperar tiempos mejores...
...y se puede... Sí se puede.»


«Ahora que el aire se hace irrespirable
y los sueños no se dejan atrapar.
Ahora que esta historia se hace interminable
es momento de cambiar...
...y se puede.

Ahora que se están perdiendo los valores
y los miedos no nos dejan avanzar
ni nos reimos de los peces de colores
es momento de cambiar...
...y se puede.

Que es momento de sentir, sin temores,
la esperanza de esperar tiempos mejores...
...y se puede.
Sí se puede.
Sí se puede.

Ahora que sin porvenir se ve el futuro.
Ahora que nos cuesta tanto sonreir
y que el día a día se nos hace duro
es momento de construir...
...y se puede.»

Se puede, ¡podemos!, y lo vamos a conseguir entre otras razones porque hace ya demasiado tiempo que lo SOÑAMOS, que los ESPERAMOS y que lo QUEREMOS... Así que, y ahora como diría mi hermano Carlos Cano: «A la calle, a la calle. / Ay, qué güeno que ya nos da el aire. / A la calle, a la calle, ay,  /qué güeno que ya empieza el baile».



SOÑÁIS.
Pues sí, claro, soñamos constantemente.
ESPERÁIS DEMASIADO.
Pues sí, claro, hemos aprendido a esperar y lo esperamos todo.
QUERÉIS DEMASIADO.
Pues sí, claro, queremos demasiado, más, todo, ávidamente.
TENÉIS DEMASIADA PRISA.
Pues sí, claro, caminar, llegar, recomenzar, tenemos prisa, mucha prisa.

SOÑÁIS.
Sí, inevitablemente. El sueño de hoy como posibilidad del mañana.
ESPERÁIS DEMASIADO.
Pues sí, claro, y no nos avergüenza ser esclavos de la esperanza.
QUERÉIS DEMASIADO.
Pues sí, claro, es nuestro rabioso derecho, y más aun nuestro deber.
EXIGÍS.
Pues sí, claro, apasionadamente o con tristeza.