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viernes, 15 de junio de 2012

«CANCIÓN DE AUTOR». DOCE APROXIMACIONES A SU HISTORIA (PRIMERA PARTE)

Con motivo de las pasadas Primeras Jornadas, sobre la Canción de Autor y el Libre Vuelo del Canto Popular, celebradas los días 7, 10 y 11 de este mes de junio en la Sala Libertad 8, de Madrid, preparé  una charla-coloquio a la que llamé: «Doce aproximaciones a la historia de la Canción de Autor».

Considerando que el contenido de esa "charla" puede ser de interés general para todas las personas que aman la «canción popular», y, en concreto, la «canción de autor», voy a reproducir el esquema de su contenido distribuyéndolo en cuatro "cuelgues˝ que van a ir apareciendo sucesivamente.

PRIMERA APROXIMACIÓN. 1955

En 1955, BLAS DE OTERO publica su libro «Pido la paz y la palabra» y GABRIEL CELAYA el suyo titulado «Cantos íberos»

Para ellos, la «poesía social» –y, en concreto, sus poemas– deberían llegar al máximo de personas posibles, es decir, lo que ellos llamaban "la inmensa mayoría˝.... La poesía no podía permanecer aprisionada entre las líneas de los libros de poemas...; tenía que salir de los libros para echarse a la calle, es decir, para llegar, lo más directamente posible, al oído y al corazón del pueblo.

«Bien sabemos –decía Blas de Oterolo difícil que es hacerse oir de la mayoría [...]. La palabra necesita respiro porque el poeta es un juglar o no es nada».


Blas de Otero y Gabriel Celaya.


«El acceso a esa inmensa mayoría, sin la cual nuestra poesía no será nada, salvo bizantinismo –añade Celaya no puede lograrse con una revolución literaria. Los recursos técnicos, y en especial la posibilidad de hacer audibles y no solo legibles nuestros versos son sumamente importantes y están llamados a revolucionar un literatura que venimos concibiendo desde el Renacimiento bajo el signo de la imprenta, que es como decir de la lectura a solas».

De esa forma, con ese pensamiento y con esas palabras, Blas de Otero y Gabriel Celaya, a mediados de los años cincuenta estaban anunciando, y yo diría, que gestando el nacimiento de la "canción de autor" en nuestro país... Ellos fueron sus primeros y más apasionados impulsores.

SEGUNDA APROXIMACIÓN. 1956

PACO IBÁÑEZ, exiliado en París y conocedor del pensamiento de Celaya y de Blas de Otero, compone su primera canción sobre el poema de Luis de Góngora «La más bella niña». 

Cuenta que, un buen día de 1956, cayó en sus manos la fotografía de una mujer andaluza vestida de negro, y que, por esas cosas mágicas de la inspiración, aquella muchacha le impulsó a tomar su guitarra para ponerle música al poema de Góngora.

Paco Ibáñez.

«La más bella niña 
de nuestro lugar, 
hoy viuda y sola 
y ayer por casar, 
viendo que sus ojos 
a la guerra van, 
a su madre dice, 
que escucha su mal:
"Dejadme llorar 
orillas del mar.
pues me distes, madre, 
en tan tierna edad 
tan corto el placer, 
tan largo el pesar, 
y me cautivaste 
de quien hoy se va 
y lleva las llaves 
de mi libertad,
Dejadme llorar [...]"».


TERCERA APROXIMACIÓN. 1959

• LLUÍS SERRAHIMA –escritor catalán– publica en la revista “Germinàbit" –de la Unió Escolanía de Montserrat– un artículo titulado “Ens calem cançons d’ara”: «Hemos de cantar canciones –escribe–, pero que sean nuestras y hechas ahora... Es precisamente en los momentos difíciles cuando han nacido muchas canciones que el pueblo transformó en oraciones colectivas... Se trata, pues de que aparezcan canciones de este momento nuestro... ¿Qué hacen los músicos que ahora son jóvenes?».

Lluís Serrahima.
RAIMON, joven universitario valenciano, compone “A vent”.

«Tenía yo aproximadamente dieciocho años y tenía unas ansias inmensas de sentirme junto con los que querían transformar la sociedad en que nos ha tocado vivir –recordaba Raimon en el histórico recital que dio en Madrid, en 1976–; entonces yo, con toda la ingenuidad de la adolescencia, pero también con toda la fuerza, compuse una canción que fue la que me arrastró, en cierta medida, a continuar componiendo y cantando. El título de la canción fue "Al vent"».

Esta canción que Raimon no pudo grabar hasta 1963, alcanzó rápidamente una extraordinaria difusión y popularidad dentro y fuera del País Valenciano y de Cataluña; llegando a convertirse en un auténtico himno generacional de rebelión contra la dictadura y de reivindicación apasionada de la libertad y, en general, del resto de los derechos humanos y los valores democráticos.



«Al vent,
la cara al vent,
el cor al vent,
les mans al vent,
els ulls al vent,
al vent del món.
I tots,
tots plens de nit,
buscant la llum,
buscant la pau,
buscant a déu,
al vent del món.
La vida ens dóna penes,
ja el nàixer és un gran plor:
la vida pot ser eixe plor;
però nosaltres
al vent,
la cara al vent,
el cor al vent,
les mans al vent,
els ulls al vent,
al vent del món.
I tots,
tots plens de nit,
buscant la llum,
buscant la pau,
buscant a déu, 
al vent del món».

«Al viento, / la cara al viento, / el corazón al viento, / las manos al viento, /los ojos al viento, / al viento del mundo. / Y todos, / todos llenos de noche, / buscando la luz, / buscando la paz, / buscando a dios, / al viento del mundo. / La vida nos da penas, / ya el nacer es un gran llanto: / la vida puede ser ese llanto; / pero nosotros / al viento, / la cara al viento, / el corazón al viento, / las manos al viento, / los ojos al viento, / al viento del mundo. / Y todos, / todos llenos de noche / buscando la luz, / buscando la paz, / buscando a dios, / al viento del mundo».

• CHICHO SÁNCHEZ FERLOSIO estudiante en la Facultad de Filosofía, de Madrid, compone sus dos primeras canciones: “La huelga de Asturias” y “Gallo rojo, gallo negro”.

Chicho Sánchez Ferlosio.
«Cuando canta el gallo negro
es que ya se acaba el día.
Si cantara el gallo rojo
otro gallo cantaría.
Ay, si es que yo miento,
que el cantar que yo canto
lo borre el viento. 
Ay, qué desencanto
si me borrara el viento
lo que yo canto.
Se encontraron en la arena 
los dos gallos frente a frente.
El gallo negro era grande
pero el rojo era valiente.
Se miraron cara a cara
y atacó el negro primero.
El gallo rojo es valiente
pero el negro es traicionero.
Gallo negro, gallo negro,
gallo negro, te lo advierto:
no se rinde un gallo rojo
mas que cuando está ya muerto». 


Las primeras canciones de Chicho, aparecieron grabadas en 1963, con su propia voz, en un disco clandestino editado en Suecia, titulado «Canciones de la resistencia española», disco ilustrado por José Ortega. En aquel histórico disco en ningún momento se citaba al autor y al intérprete de las canciones, lo que se justificaba con la siguiente leyenda: «Se silencia el nombre del autor por razones de seguridad».