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jueves, 31 de octubre de 2013

ALBERTO ALCALÁ. «ENSAYO Y ERROR»: «UN VASO GENEROSO DE EMOCIÓN Y DE ALEGRÍA».

Hoy voy a presentar y a comentar el primer disco que ha grabado el cantautor granadino ALBERTO ALCALÁ –titulado "Ensayo y error"–, y voy a hacerlo a partir de lo que me ha sugerido, y me ha hecho pensar y sentir, la imagen del extraordinario fotógrafo Gonzaga Manso que ilustra su cubierta. Creo que se trata de una imagen que retrata muy bien a este Alberto, compositor y poeta, al que me siento totalmente "enganchao" desde hace bastante tiempo.  Ésta es esa imagen:


Hay que dejar pasar muchas horas, mucho "tiempo" en calma y en libertad –sin que "le envida la prisa"–, y hay que desechar muchas hojas escritas –cientos, como se puede observar en la imagen–, para que al final algunas de esas hojas emprendan su vuelo en forma de "canciones" –como en el caso de Alberto Alcalá– y se posen sobre nuestra sensibilidad, consiguiendo de verdad tocarnos el alma.

Pues bien, las nueve canciones que Alberto nos ofrece en su "Ensayo y error", están preñadas, en efecto, de ese "tiempo", de esa calma y de esa perseverancia en libertad, sin las que la creación no es posible.

Escuché cantar por primera vez a Alberto Alcalá en noviembre del 2011 formando parte de un proyecto integrado por varios jóvenes cantautores llamado "Generación Ochentií"; desde entonces –ya en aquel momento me quedé "prendao" de sus canciones– le he seguido de cerca y con mucha curiosidad e interés, hemos hablado de vez en cuando, y he vuelto a escucharle cantar en varias ocasiones. «¿Para cuando el disco?» –le preguntaba–. «Pronto, Fernando, pronto»... ¡Madre mía, cuánta "jondura" y cuánto misterio silencioso hay en su mirada!

Y así ha sido: ha ido pasando el "tiempo sin horas", y Alberto muy silenciosamente –como es él–, sin prisas, ha ido creciendo y creciéndose; y lo ha ido haciendo como si nada pasara... (¡bendita sea su humildad! ¡cuánto le engrandece! –ya sabéis como pienso–)... Y sí, ¡sí que estaba pasando algo!, estaba surgiendo –¡y ahora ya lo tenemos aquí!– un cantautor sureño que, como dice Ruibal, "resuena a lo andaluz de siempre y abre puertas al futuro que seremos".


Alberto Alcalá.

Y en todo ese "tiempo sin horas" –detenido y representado en la instantánea fotográfica de Gonzaga Manso– ¿qué es lo que ha estado haciendo Alcalá en el Sur, apareciendo y desapareciendo por Madrid, y situándose un poco al margen del circuito a veces demasiado "redicho" y "prepotente" de los cantautores "capitalinos"?... La respuesta a esa pregunta la podemos encontrar en su canciones:

Alberto Alcalá, en estos años de creación, allá en su Granada, ha salido al encuentro de las sonoridades en las que ha ido forjando desde pequeño su identidad musical...; ha "avivado las ascuas" de la tradición sureña...; se ha arrimao a "un universo abierto a los sentidos"...; ha encendido "un mundo sin espacios"...; le ha dado voz a su corazón...; ha exprimido su fantasía...; le ha "echao" un pulso a la imaginación...; ha hermanado su "genio" y su "jondura"...; y como resultado –volviendo de nuevo al sentir de Ruibal– nos ha "servido un vaso generoso de emoción y alegría".

Se lo comentaba hace unas semanas al propio Alberto: Desde el principio, nada más iniciar la audición de "El  viajero" –canción con la que se abre el disco– se te agarra un "pellizco" en el cuerpo que, pasando por la "Habanera", permanece inalterable –al menos en mí– hasta la última nota de "Levante", última y hermosísima canción de amor que se echa a volar –¡y cómo vuela!– en "Ensayo y error".


«Tú vendrás con levante
yo de un poniente que casi
ni te alborota el baile.
Seremos en la bruma
la espuma de este amor a la deriva,
como un cante de ida y vuelta
en una media granaina.
Vendrás con luz temprana
yo con la tarde lenta
que se agosta en la ventana.
Seremos la costumbre
pegándose a la piel como salitre
la impotencia de este sol de invierno
cuando el viento enviste.
Tantos días nos vivimos
que me fabriqué una noche
con tu sola sombra.
Tendrás la mar en calma,
yo la resaca y el azar
de náufragos y tablas.
Seremos de la vida
porque a la muerte a mi sólo me arrastra
la gloria sin tus fatigas, la soga de tus amarras.
Tantos días nos vivimos
que me fabriqué una noche
con tu sola sombra».

Y he dejado aparte, casi para concluir con ella, la historia cantada –pura "copla"– de la Lola y el Manuel. Os voy a dejar a continuación solamente un fragmento del texto de esa copla, y en cuanto podáis, ¡parad los relojes y escuchadla despacito! ¡os lo recomiendo!... Estoy totalmente convencido, de que desde Quintero, León y Quiroga; pasando Ramón Perelló y Juan Mostazo; hasta Doña Concha, Miguel de Molina, o el mismísimo Carlo Cano, reconocerían conmigo que es una joya; una de esas joyas musicales y poéticas que, si estos fueran otros tiempos –e incluso espero que en estos también–, llegará a convertirse en patrimonio y memoria de nuestra canción popular como lo han sido "La Lirio", "Rocío", "Tatuaje", "La Bien Pagá", "María la Portuguesa" "Me embrujaste" o "La Zarzamora".


«Verdades, que no hay mentiras sin verdades,
ni comienzos sin finales, ni humildad sin vanidad.
Que lo mismo da una cárcel que un convento,
si no se quiere estar dentro; ésa es la única verdad.

Digamos que la monjita del primer cuento
harta de Sor Dolores, quiso ser Lola;
pongamos que en ese momento 
se echaba una siesta la madre superiora;
la monja se da a la fuga a la misma hora
que le dan la libertad a él.
Y ahora viven del cuento: 
Canta la Lola y toca el Manuel;
ahora pasan la gorra 
en la Calle Sierpes Lola y Manuel».
("Lole y Manuel". Alberto Alcalá)

Por último, y ahora sí concluyo, es imprescindible dejan constancia del equipo de músicos y grandes profesionales que han acompañado a Alberto Alcalá en la grabación de su primer disco: Diego Guerrero, Francis Muñoz, Joaquín Sánchez, Alfonso Alacá, Nasrine Rahmani, Justo el Malaguita, Shango Dely, Josué Quilón, Alfredo Sarno, Jorge Pardo, Ramón Martín "Primo Roncho", Francis Muñoz, Ismael de Santa Fe, Miguel Ángel Márquez (Antilopez) y la colaboración muy especial y mi concreta y comprometida de Javier Ruibal. Citar, por supuesto, de nuevo a Diego Guerrero que ha realizado la grabación y la producción, a Álvaro  Mata –mezclas y masterizado–, Nader Tabasian –director creativo–, Judith Salcedo –management– y, a Gonzaga Manso que ha sido motor y arranque de mi –no sé si acertada o no– inspiración en el inicio de este "cuelgue".

...Y Recordar, en el punto y final, que Alberto Alcalá presentará su nuevo disco en Granada el próximo día 15 de Noviembre, en el Teatro Caja Granada; y que le tendremos en Madrid, dos días más tarde –el día 17– en Libertad 8.

domingo, 26 de mayo de 2013

INES POVEDA. MAGIAS DE LA SENSIBILIDAD, DEL "ALMA" Y DE LA IMAGEN.

Yo, desde hace ya bastante tiempo, sostengo una teoría –elaborada a partir de mi propia experiencia– que cada vez tengo más arraigada en mi convencimiento: Me refiero a la creencia radical de que hay objetos, relacionados con la actividad artística, que en manos de determinados creadores llegan a tener "alma", es decir, que sobrepasan los límites de lo puramente material, y adquieren –no sé muy bien cómo– capacidad para sentir, o para entrar en  conexión profunda con los latidos y los sentimientos de los creaciones que los utilizan.

En ese sentido yo mismo pude percibir el "alma" que poseía la pluma estilográfica que habitualmente utilizaba el gran poeta Gabriel Celaya –pluma que siempre llevaba en el bolsillo, o que siempre tenía a mano sobre la "mesa camilla" que había en el pequeño salón de su casa–; o el "alma caliente" de aquel "caballete" que sostenía los cuadros que creaba Eduardo Úrculo, sobre todo cuando le daba "forma-color-y curvas" a sus desnudos tan exuberantemente eróticos–; yo mismo he sentido el "ama" latente de mi "portaminas del 0,5" con el que he escrito tantas y tantas páginas, y que todavía hoy noto que se me "cabrea" cuando cree que lo ignoro, o le pongo los "cuernos" con un teclado.

¡Sí!, ¡hay objetos que tienen alma! ¡lo sé y estoy convencido de ello!... Sobre todo se nota en los resultados de muchas de las obras en las que intervienen colaborando estrechamente con los creadores.

Esta convicción, que la tengo asumida desde hace mucho tiempo, vengo experimentándola recientemente, una vez más, a través de la observación atenta del trabajo creador que realiza una fotógrafa con la que suelo encontrarme con frecuencia en muchos recitales. Se llama INÉS POVEDA, identificada también como «Carolina Tipití Tipitá».

Inés Poveda.

En el caso de Inés Poveda, el "objeto con alma" que posee –y que percibo– es su cámara fotográfica; "objeto puente" –entre su mirada, su sensibilidad y la realidad–, que consigue la obtención de imágenes sorprendentes; algunas de ellas también poseedoras de "alma", un "alma por contagio".



Las tres imágenes anteriores las tomé yo mismo en la reciente presentación, en Madrid, del poemario de Fernando Lobo; en ellas aparece Inés Poveda, trabajando. Cuando llegué a casa por la noche –después de la presentación– las vi en mi ordenador y me encantaron. (A Inés hace tiempo que la vengo "observando-persiguiendo" cada vez que me me encuentro con ella en un concierto; y, por cierto, poco, muy poco hemos hablado).

Al día siguiente, con un respeto exquisito –ya podrían aprender otros y otras–, Inés me hizo llegar cinco fotografías que me había tomado durante la presentación del libro de mi tocayo Fernando –un precioso e inesperado regalo–. Las estuve viendo –no suele gustarme demasiado verme fotografiado– y en dos de ellas se me reveló con evidencia el "alma" de la que vengo hablando.

Os cuento: Inés me fotografió leyendo el texto de una de las canciones de Georges Moustaki que más amo: «Le temps de viure»... Os propongo escuchar esa canción antes de seguir adelante; creo que merece la pena y que, tras la escucha, se entenderá mucho mejor lo que después voy a explicar.



«Tomaremos el tiempo de vivir,
de ser libres, amor mío,
sin proyectos y sin costumbres
podremos solar nuestra vida.

Ven, estoy ahí
sólo te espero a ti
todo es posible
todo está permitido.

Ven, escucha esas palabras que vibran
en los muros del mes de Mayo
ellas nos dan la certeza
de que todo puede cambiar un día.

Ven, estoy ahí
sólo te espero a ti
todo es posible
todo está permitido.

Tomaremos el tiempo de vivir,
de ser libres, amor mío,
sin proyectos y sin costumbres
podremos solar nuestra vida».


Insisto ésta es una de las canciones de Moustaki que más amo –«todo es posible, todo está permitido, libres, sin proyectos y sin costumbres»–. 

El día de la presentación del poemario de Fernando Lobo leí el texto de la canción de Moustaki, y me emocioné mucho interiormente –¡cuantos recuerdo y que dura ausencia!–, y justo en ese momento Inés y su cámara me fotografiaron; estoy convencido de que ninguna de las dos sabía lo que me estaba pasando y lo que estaba sintiendo por dentro, pero al ver dos de aquellas fotografías percibí que lo habían captado y reflejado perfectamente; que la sensibilidad de Inés, y el "alma" de su cámara, habían entrado en una muy profunda conexión con lo que yo estaba sintiendo...

Estas son las imágenes de las que os hablo:




Contempladas estas imágenes me quedó muy claro; me reafirmé en mi convicción: la cámara fotográfica de Ines Poveda tiene "alma", el "alma" que ella –magnífica profesional– y su tremenda sensibilidad saben proyectarle.

A partir de ahí, busqué más fotografías de Inés"Carolina Tipití Tipitá"–; fotografías tomadas a cantautores que me gustan y admiro –muchas ya las conocía– y llegué a dos conclusiones. La primera, sentirme orgulloso de haber sido fotografiado por tan extraordinaria profesional –y darle las gracias–; la segunda quedarme definitivamente "prendao" de sus "almas", de la de Inés y de la de su cámara.

Dentro de un ratito, con el permiso de "Carolina Tipití Tipitá", voy a proponer un "cantijuego" con sus fotografías; pero, de momento –y como anticipo– aquí tenéis dos; dos de las que yo llamaría "imágenes con alma": la primera es de Alberto Alcalá y la segunda del incansable "imaginador" y creador Julio Hernández.

domingo, 8 de enero de 2012

ALBERTO ALCALÁ II. AVIVANDO ASCUAS Y EXPRIMIENDO FANTASÍAS

Alberto Alcalá.

«Vengo de avivar las ascuas
de afuera de la caverna [...].
De encender un mundo sin espacio
y de un tiempo sin horarios,
de un reloj sin prisa.
De exprimir la fantasía haciendo contacto
con el humo y con la risa,
de perder el sentido del tacto
y de ganarme, a cambio, otro punto de vista.
Vengo de un universo
abierto a los sentidos.
De un grano de polvo en el desierto,
de un destierro transitorio,
de un orgasmo en cada poro.
De hacerme un pespunte en la boca y ovillarlo al corazón
con hilos de risa floja;
de una razón en estado de coma profundo, 
de un pulso de imaginación».
(Alberto Alcalá. "Habanera". Fragmento)

ALBERTO ALCALA, como ya decía en el cuelgue del pasado viernes, es un joven cantautor, de extraordinaria calidad, que con mucho trabajo –muchas horas de composición y de "cante" a sus espaldas– ha sabido escudriñar y "esponjarse" de los aires y de la esencia de la música popular andaluza –y, en concreto de la "Nueva Canción del Sur"– y que, a partir de ahí, vuela magistralmente a su aire, creando una poÉtica y unas composiciones musicales muy personales, y de una coherencia expresiva sorprendente... Él lo tiene muy claro: "Vendrán con el cuento de la hormiga y la cigarra a romperme la guitarra..., pero no..., no estoy dispuesto a empeñar primaveras".

Junto a esas cualidades artísticas y profesionales, Alberto, cuando canta –y cuando se habla con él– manifiesta una cualidad poco común en esto del universo "cantautoril", me refiero a su humildad natural –nada forzada–; humildad que le engrandece y le dignifica humanamente y que, a la vez –unida a su ironía y su sentido del humor– le convierte en un ser especialmente misterioso y atrayente...

A mi me pasa...; cada vez que le he escuchado cantar, he sentido una enorme curiosidad por conocer lo que hay más allá del umbral de sus silencios...; no tengo la menor duda –y no tengo más criterios para afirmarlo que el haberle escuchado cantar– de que Alberto atesora un mundo interior impresionante del que, poco a poco, podremos ir disfrutando en la medida en que nos vaya ofreciendo nuevas canciones...; que serán muchas, por cierto, porque aquí tenemos  un "cantautor" pa'rato que tiene mucho y muy bueno por cantar.

Alberto Alcalá con Patricia Lázaro.

Entrando ya más de lleno en el contenido de sus canciones es interesante destacar como en ellas  se entrelazan, de forma muy espontánea y muy sutil, la profundidad de su pensamiento –o, tal vez mejor decir, de sus sentimientos–, y su claro sentido –heredado e integrado– de lo lo que ha de ser, en realidad, el "canto popular"; que a fin de cuentas no es otra cosa, desde mi punto de vista, más que expresión de "suspiros" –tolerados o prohibidos, según las circunstancias–. Suspiros que Alberto verbaliza y canta con una hermosa y muy simbólica utilización del lenguaje como puede constatarse en los siguientes textos tomados de alguna de sus canciones.

«Con intriga de hoja en blanco,
van cogidos de la mano
mi insomnio con tu narcolepsia;
tu clarividencia y mi falta de luz.
Y en el filo de este precipicio
hacen equilibrismo el vicio y la virtud».
("Vicio y virtud" Fragmento)

«Si sólo costara dinero, te compraría tiempo.
Si sólo valiese tiempo, te regalaría un reloj.
Si sólo cuesta dinero, yo te compro el tiempo.
Y al viento de contra le soplo a favor.
Un reloj que deje de darle
cuerda a la costumbre
que tiene el despertador
de encender el sol
cuando no da lumbre mi corazón.
Reloj, si es verdad que me tienes
las horas contadas
que empuje rotunda tu arena
cuando luzca penas,
cuando tus manillas me apaguen la voz».
("Por las ramas". Fragmento).

«Por derecho, tengo suelo;
por defecto, un alquiler,
que pago cuando yo quiero:
un mes sí, otro también.
Y tengo techo pa´resguardarme
cuando no escampa,
y una inundación de facturas
de luz y de agua,
que achico para que
me crezcan las plantas».
("Derecho y defecto". Fragmento).

¡Bienvenido sea Alberto Alcalá a este fantástico mundo mágico y entrañable; solidario, tierno y apasionado; contestatario y rebelde... que constituye la "canción de autor"!... Y para concluir, solo una afirmación que me atrevería a hacer rotunda: Alberto, dentro del panorama músico-cultural de este país nuestro, es una esperanza... Yo al menos así lo creo, y además, es curioso, todo el personal con el que he hablado de él, piensa lo mismo: «Es bueno, muy bueno».

viernes, 6 de enero de 2012

ALBERTO ALCALÁ I. MOTIVOS PARA UN ENCANTAMIENTO

Alberto Alcalá.

La primera vez que escuché a ALBERTO ALCALÁ fue hace unos meses en la sala Libertad 8, de Madrid y he decir que supuso para mí una tremenda y muy gratificante sorpresa. 

Alberto –nacido en Antequera (Málaga)– acababa de llegar de Granada, cuna del colectivo "Manifiesto Canción del Sur" –del que luego hablaré y al que me unen muchas querencias–; e, inesperadamente –y de repente–, se presentaba frente a mí y frente mi sensibilidad, como si fuera parte real de aquel movimiento musical en el que cuarenta años atrás participaron, entre otros, Carlos Cano, y al que estuvo tan vinculado Enrique Morente.

Hace años que en esto de la "Canción del Sur" a mi me viene ocurriendo algo muy similar a aquello que Carlos decía en su "Casida del cazador perdido": «Vagabundo voy por un camino detrás de la Errante»... Yo llevo ya mucho tiempo detrás de la obra de los jóvenes cantautores sureños, buscando y esperando encontrar la continuidad de aquella "Canción del Sur"... «Bebí de aquella fuente musical y poética, ando sediento tras ella, y ardiendo mi corazón».

Pues bien, después de varios años y de muchos cantautores a los que he perseguido en sus canciones, por fin, escuchando a Alberto Alcalá me daba de bruces con lo que tanto tiempo llevaba buscado: una "canción de autor" de auténtica identidad sureña y, a la vez, una renovada expresión musical y poética fiel a lo que fue, en sus orígenes, "Manifiesto Canción del Sur".

Alberto Alcalá.

Fue una noche de 1968 (y permitidme que haga este largo retroceso en el tiempo; ya sabéis de mi inevitable obsesión de acudir a la memoria contra el olvido)–, y fue en las Bodegas Natalio, de Granada. Aquel día se encontraron por primera vez Carlos Cano y el poeta Juan de Loxa, con Antonio Mata –cantautor jienense que ese mismo día había dado un concierto en la Casa de América–; hablaron, intercambiaron sueños, proyectos y canciones, y nació Manifiesto Canción del Sur.

La "Nueva Canción del Sur" pensaban –y así lo dejaron claro en su "manifiesto" fundacional– debía ser una canción que acogiera la identidad andaluza forjada con las manifestaciones musicales más auténticas y más populares de la tradición y, a la vez, una canción de "acogida" hacia las nuevas tendencias musicales y poéticas que empezaban a forjarse dentro y fuera de Andalucía. 

Una canción en la que se integraran en armonía el puro y más auténtico lenguaje de la "copla" –en aquel momento tan vilipendiado–, la "jondura y el duende del flamenco" –que, como diría Lorca, «no está en la garganta, sino que despierta en la última habitación de la sangre»–, la riqueza expresiva de la música árabe, el jazz –en todas sus vertientes expresivas–, y, por supuesto, esa otra "nueva canción" que en aquel momento empezaba a surgir por todo el mundo en voces y sensibilidades que iban desde Atahualpa Yupanqui o Violeta Parra, hasta Jacques Brel, Brassens o Leo Ferré, pasando por Bob Dylan, Pete Seeger o Joan Baez, y desembocando, ya entre nosotros, en Paco Ibáñez, Raimon, Lluís Llacha, Elisa Serna, Pablo Guerrero o Labordeta.

Teniendo en cuenta todo esto, que constituye el fundamento, o el origen, de mi universo sonoro –y, a la vez, la canción que más amo– mi primer encuentro musical con ALBERTO ALCALÁ, en Libertad 8, fue un acontecimiento sencillo, pero que permanecerá para siempre en mi memoria...; ¡allí estaba! –no sé si de una forma consciente, o inconsciete, por su parte–. Allí estaba el auténtico resurgir de una "Nueva Canción de Autor de identidad sureña", fiel a la tradición –a todo lo que antes he expresado refiriéndome a sus orígenes, es decir a "Manifiesto"–, y a la vez con un aire de libertad y de nuevos vuelos que consiguió emocionarme.

Alberto Alcalá.

Y una vez realiza aquella gratificante percepción, escuchando a Alberto, inevitablemente se me despertó también la fiera de la "indignación". Recuerdo que solté un "desgarrao" «¡Puto País!»...; sí, "puto país" éste con unos planteamientos culturales tan despreciables; que valora, ensalza y promociona la mediocridad mientras ignora y margina el trabajo artístico –poético y musical, en este caso– de jóvenes creadores como Alberto. ¡No lo puedo entender!.... (Fran Fernández que estaba sentado cerca de mí en el concierto, me escuchó y me lo suele repetir cada vez que nos reencontramos con nuestra "canción del sur": «¡Puto País!»...).

Es cierto que después de aquella experiencia Alberto ha recibido dos primeros premios en los "Certámenes de Jóvenes Cantautores" de Burgos y de Elche –certámenes en los que jóvenes suelen participar con el fin de conseguir algo de "plata" para sobrevivir y poder pagarse, en cuanto puedan, sus discos–... ¡Menos mal!... Alberto con lo ganado en esos certámenes posiblemente nos ofrecerá su primera grabación –lleva defendiendo y luchando por su música y sus canciones más de doce años–.

La grabación de su primer disco será maravillosamente recibida por parte de quienes le admiramos...; ¿pero que pasará con la gente que no ha tenido la suerte de conocerle todavía?... ¿tendrá el disco la adecuada promoción y difusión para que Alberto sea conocido en nuestro país y en los países latinoamericanos?... No estoy muy seguro... Y si no logra conseguirlo por falta de apoyos culturales –por mi parte los tendrá todos– perdonen que lo repita... «¡Puto País!»... O tal vez, glosando unos versos de Gil de Biedma, debería decir: «De todas las historias culturales de la Historia sin duda una de las más triste es la de España».

En síntesis estos, junto a la calidad y a la belleza de su obra –de la que en concreto hablaré mañana–, son los motivos del encantamiento muy especial que siento hacia Alberto Alcalá, cantautor malagueño  que, desde mi punto de vista, se está convirtiendo –para mí ya lo es–, en un referente joven indiscutible de la "Nueva Canción del Sur".

sábado, 26 de noviembre de 2011

GENERACION «OCHENTIÍ» ATERRIZA EN MADRID. TERCERA PARTE Y UN "ACHUCHÓN" AGRADECIDO

Alberto Alcalá.
«Si solo costara dinero te compraría tiempo
si solo valiese tiempo te regalaría un reloj [...],
un reloj que deje de darle cuerda a la costumbre
que tiene el despertador de encenderme el sol
cuando no da lumbre mi corazón»
(Alberto Alcalá. "Tiempo")

Estos son los primeros versos de la canción "Tiempo" que Alberto Alcalá interpretó en el concierto que ofrecieron en Madrid los componentes de "Generación Ochentií".

Concluída su canción, Alberto fue el encargado de reclamar la salida de María Alsondelpez al escenario; cantaron juntos, y ambos  protagonizaron uno de los momentos que, para mí, fueron de los más mágicos de la noche.

María Alsondelpez y Alberto Alcalá.

María "Alsondelpez" –malagueña– es una joven compositora que, como Alberto, reivindica y crea una "nueva y rejuvenecida canción del sur" con composiciones muy hermosas y de una sorprendente madurez poética y musical. Acaba de grabar una maqueta –con once canciones– a la que titula "Cuarto de pez", que nos presenta diciendo: «"Cuarto de pez" es un cachito de lo que puedo mostrar y al mismo tiempo un cachito de mí, de mis noches, mis momentos conmigo que gracias a esta maqueta por fin van a poder estar contigo». (En los próximos días tengo pensado comentar las canciones de esta "cantautoraza" malagueña que tiene una sonrisa a la que Neruda seguro que le volvería a escribir aquello de «quítame el pan si quieres, quítame el aire, pero no me quites tu risa porque me moriría»).

María Alsondelpez.

Tras la intervención de María cantó Road Ramos, que junto con María Rozalén, fueron mis dos grandes y sorprendentes descubrimientos de la noche. Es llamativa y gozosa la fuerza y la calidad que está surgiendo en el canto de estas nuevas generaciones. Road Ramos y María Rozalen son dos cantautoras a las que quiero y tengo la necesidad de conocer y escuchar cuanto antes...; me pongo tarea, una  tarea que quiero cumplir lo mas inmediatamente posible porque estoy convencido de que va a ser para mí una experiencia estética muy gratificante.

Road Ramos.
María Rozalén
Otro esperado y brillante momento de la noche fue la intervención de Petete y sus confetis; primero cantó con Road Ramos, después en solitario y, a continuación, presentó y cantó con Muerdo.

Petete y Road Ramos.
Muerdo y Petete.
De Muerdo, decir que subrayo, punto por punto, lo que ya escribí en la crónica de su disco "Flores entre el acero". (Ver: http://fernandolucini.blogspot.com/2011/10/muerdo-la-grandeza-y-la-dignidad-de-un.html). Paskual Kantero "Muerdo" está realizando una magnífica y necesaria fusión entre la más arraigada tradición de la "canción de autor", y los nuevos tiempos, las nuevas músicas, y los renovados compromisos y reivindicaciones sociales y solidarias que hoy más que nunca resultan imprescindibles. Creo y estoy convencido de que es un "cantautor" de esperanzados horizontes.

Muerdo.
Y poco más que decir después de estas tres crónicas... Solamente enviarles un abrazo y un "achuchón" agradecido a los doce "ochentií"; proyectos como el que han emprendido son importantes y necesarios.

GENERACION «OCHENTIÍ» ATERRIZA EN MADRID. SEGUNDA PARTE...; Y QUEDA LA TERCERA

Continuando el "cuelgue" de ayer, sigo comentando el concierto que nos ofrecieron los creadores de la "Generación Ochentií", el pasado día 24, en la sala Libertad 8, de Madrid. (Anoche cantaron en Barcelona y hoy lo hacen en Andorra).

La primera parte de esta crónica, colgada ayer en el blog, la dejamos cantando los "Tres en Raya" la canción "Mañana" –tema que cada vez que lo vuelvo a escuchar, más me gusta–. Dani Fernán, su autor, es un magnífico creador, con clara identidad sureña y con mucho que contar-cantar en el horizonte; sus canciones fluyen de suspiros y de experiencias "jondas" –en el sentido de lo íntimo, o de lo profundo de la vida y del por vivir–, y se quiebran en su garganta, y en el compás de sus manos, contagiando vuelos, pasiones, sueños, y ganas, muchas ganas, de amar –cuerpo a cuerpo–, y de vivir ... Es muy importante que Dani grabe su primer disco cuanto antes.

Finalizada la canción, Dani reclamó la subida al escenario de Adriana Morages para que le acompañara al piano y así fue.

Dani Fernán y Adriana Moragues al piano.
Adriana Moragues, desde que la escuché cantar por primera vez en un concierto de Ángela Biedma, me tiene "enganchao" a su voz y a lo que narra y sueña en sus canciones; aquel día me mostró como era "La casa del árbol" en la que protege sus sueños, y desde entonces no dejo de imaginarla, –esa es una de las canciones que últimamente me persiguen, no sé cuantas veces he llegado a escucharla–.

A través de su canto, esta cantautora sevillana delata una extremada sensibilidad y una muy hermosa utilización del leguaje –sus canciones son construcciones poéticas repletas de imaginación y de buena literatura–; se nota claramente que esta chica a "mamao" la "canción  de autor" desde la cuna. (En su caso, como en el de la mayoría de sus compañeros y compañeras de la "generación onchentií", sería necesario –yo diría que imprescindible– el apoyo, no sé muy bien de quien, para que pudieran desarrollar y promocionar sus creaciones con más medios y con muchos más estímulos).

«Recorrimos medio sur
en tan solo un par de noches de verano
y yo sentía que tocaba
las estrellitas más bonitas desde el tejado
estando a tu lado.
Dejame ser aroma que perfume tus entrañas
en cada madrugada».
(Adriana Moragues. "Medio sur").

Adriana Moragues.

Adriana, concluída su canción, reclamó la presencia de Alvaro Laguna, y allí apareció de nuevo... Interpretaron una canción juntos –como a lo largo de la noche lo fueron haciendo todos los "ochentií"–, y a continuación Álvaro cantó unos de sus temas en solitario.

Álvaro Laguna y Adriana Moragues.

Las canciones que Álvaro crea e interpreta son tremendamente originales y suponen una clara alternativa al concepto clásico de la canción de autor. Siempre que le oigo interpretar cualquiera de sus temas no puedo dejar de pensar y de recordar la primera vez que escuché a Sisa, a Pau Riba, a Albert Pla, o al mismísimo Kiko Veneno, creadores que sirviéndose de un interesantísimo surrealismo musical y poético de ruptura, proyectan una muy profunda y alternativa visión de la vida y una inmensa ternura. En realidad, Álvaro es muy diferente a todos ellos, pero inconscientemente me los trae a la memoria. Impresionante, por ejemplo, la ternura que Álvaro manifiesta, por poner un ejemplo, en su muy hermosa canción "Tigo", grabada en su disco "Dieciséis novenos". Os recomiendo escucharla.

Álvaro Laguna.

Y acompañando a Álvaro Laguna apareció, con su guitarra, la presencia y la hermosa voz de Patricia Lázaro, joven granadina de largo recorrido musical, que nos confirma, con evidencia, que efectivamente, es posible «cantar –y cantar bien– como quien respira».
Patricia Lázaro y Álvaro Laguna.
El concierto siguió su curso –cálido y espontáneo– y Patricia presentó y solicitó la presencia de Alberto Alcalá –con quien habitualmente suele cantar–... He de decir que tengo pendiente un "cuelgue" muy especial dedicado a Alberto; creo, sinceramente, que es uno de los creadores más geniales de esta generación de cantautores de los ochenta.

Alberto Alcalá y Patricia Lázaro.

Cuando le escuché cantar a Alberto por primera vez me quedé sorprendido y enormemente gratificado. Hacía tiempo que venía buscando una "nueva canción del sur˝ con verdaderas señas de identidad; una "nueva canción del sur" con raíces; y Alberto, de repente, me la descubrió tanto a través de sus composiciones musicales, como en sus textos y en su forma de cantar: voz y latido. En lo que él canta sobrevuelan, por ejemplo, los aires siempre vivos de Morente y de Carlos Cano, y lo hace de forma libre pero con la feliz dependencia de una misma sensibilidad, de una misma forma de entender la vida y, sobre todo, desde la afirmación rotunda de que "el Sur existe" con su propia y esplendorosa identidad que está, por supuesto, a años luz del tópico o del "Verigüés fandango" que diría Carlos Cano.

Alberto Alcalá.

Inevitablemente, este "cuelgue" se está alargando demasiado, como debe ser, porque los doce componentes de la "Generación Ochentií" se lo merecen, sobre todo, por el trabajo cultural que están realizado; aman la música y en su defensa y difusión están dando un auténtico testimonio de bien hacer y de generosidad... Está siendo una gira ilusionada, larga e intensa que –¡puedo asegurarlo!– hasta puede que les vaya a costar invertir parte de sus ahorros... ¡Gran lección contra la mediocridad!

Así pues, cierro aquí esta segunda parte de la crónica...; la cuelgo en el blog, y esta tarde, ¡vamos con la tercera!... 

CADA VEZ QUE CONTEMPLO UNA IMAGEN DEL DOLOR Y DE LA DESGARRADORA Y CRUEL INJUSTICIA QUE ESTA VIVIENDO "CUBA Y EL PUEBLO CUBANO" SE ME ROMPE EL ALMA...

... se me saltan las lágrimas, me desespero por la impotencia y siento un infrenable ODIO –¡sí! odio!- hacia el repugnante  Donald Trump y s...