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martes, 6 de marzo de 2012

DE "MUERDO" (PASKUAL KANTERO). CUELGUE "SIMULTANEO Y SICRONIZADO" CON JUAN MIGUEL MORALES.

Hace algo más de un mes, mi amigo JUAN MIGUEL MORALES vino a Madrid para hacerle una sesión fotográfica a Paskual Kantero "Muerdo" –uno de nuestros más jóvenes "cantautores"–; con ese motivo compartí prácticamente todo el día con ellos, y hoy –ya con las imágenes definitivas de aquel extenso reportaje– Juan Miguel y yo nos hemos puesto de acuerdo para hacer este "cuelgue simultáneo y complementario" dedicado a Paskual.

Para iniciar este "cuelgue" en un principio pensé en escribir algo sobre Juan Miguel, pero luego he pensado que no, que no voy a hacerlo yo...; voy a darles la voz a Aute, a Marina Rossell y a Silvio Rodríguez, creadores que han sido fotografiados por él, y que le conocen bien.

Juan Miguel Morales. (Retrato de Xavier Pintanel)

«Juan (fotógrafo) Miguel (músico) Morales (ser humano) andan/anda, desde hace tiempo y con gran éxito, insistiendo en esa inquietante paradoja del ojo que escucha... o el oído que ve. Su trabajo consiste en captar a través del objetivo de su cámara, lo mundos musicales y literarios de unos artistas que han hecho de la canción su forma de expresarse. Es una aventura difícil, pero sólo lo difícil vale la pena para un artista como Juan Miguel». (LUIS EDUARDO AUTE).

«Juan Miguel Morales es para mí, ante todo un "degustador" de música. Alguien que cobija palabras, las palabras que curan, las palabras que inquietan; él empieza por ahí y de ahí llega a la imagen, a la fotografía». (MARINA ROSSELL).

«La mirada de Juan Miguel no es leve. Son retratos que explican. Sólo hay que detenerse a ver y de pronto las fotos rompen a sonar». (SILVIO RODRÍGUEZ).

«Detenerse a ver», eso es lo que os voy a proponer seguidamente...; detener la mirada sobre ocho de las más de cien fotografías que Juan Miguel Morales le hizo "Muerdo".... Estoy de acuerdo con Silvio: «son retratos que explican».










Cuando Juan Miguel y yo decidimos realizar este "cuelgue sincronizado" él me pidió que le escribiese un texto para copiar en su blog. Ayer mismo se lo mandé y llegamos al acuerdo de reproducirlo los dos al mismo tiempo. ¡Gracias Juan Manuel compartir contigo lo que sea es un lujo y un inmenso regalo!

Este es el texto que escribí:

«Juan Miguel, me pides que escriba algo sobre “Muerdo” para colgarlo en tu blog y lo hago encantado. ¡Ahí va!... Son solamente unas rápidas anotaciones. El tiempo y el futuro de “Muerdo” como “cantor de oficio” –como dirían Miguel Ángel Morelli y Mercedes Sosa– nos darán todavía, a ti y a mi, mucho que fotografiar y que escribir de este creador murciano...; cosa que espero sigamos haciendo juntos como hoy, como hace tiempo, como siempre, amigo.

Mi primer encuentro con «Muerdo» fue a través de su disco «Flores entre el acero»; encuentro auditivo que me ocasionó una enorme e inesperada sorpresa. En realidad lo que estaba escuchando –las canciones de Paskual Kantero– era la respuesta justa a algo que hace tiempo andaba buscando.

Por una parte, fue el encuentro con la voz rotunda de un joven “cantautor” que destilaba autenticidad y convicción –latidos verbalizados y hechos música en su garganta–. Por otra parte, fue el encuentro con unos planteamientos artísticos, musicales y poÉticos de gran belleza y calidad, y, a la vez, comprometidos y descaradamente libres. Aquel joven murciano, de veintitres años, cantando sus propias composiciones, asumía un compromiso real con su propia identidad juvenil –insurrecta y apasionada–, y, a la vez –y con la misma fuerza y convicción– un compromiso con la realidad de este mundo nuestro que, como si fuera una “selva gris”, va arruinando el brillo y el color de sus grandes sueños, valores y esperanzas democráticas.

Y así, de repente –y cuando menos lo esperaba– «Muerdo» consiguió colarse en mi universo sonoro como un creador –compositor e intérprete– que conectaba con lo más auténtico y profundo del género de la “canción de autor” hacia el que, como ya es sabido, y sin remedio, siento una afición de largo recorrido y muy apasionada.

Al día siguiente de escuchar aquel CD escribí en mi blog un “cuelgue” al que titule: «”Muerdo”. La grandeza y la dignidad de un insurrecto esperanzado”.

Poco tiempo después tuve la oportunidad de conversar con Paskual y de asistir a varios de sus concienrtos. Tras aquellos nuevos encuentros, ya más personales, puedo reconfirmar, subrayar, e incluso ampliar, lo anteriormente afirmado: «Muerdo» es, sin duda, uno de los mejores cantautores jóvenes que tenemos en nuestro país; ama la “canción de autor”; ha bebido intensamente de sus fuentes, a las que recrea –desde Chicho Sánchez Ferlosio a Aute, pasando por Yupanqui, George Brassens, Boris Vian o nuestro entrañable y para siempre querido Joan Baptista Humet–; escribe y compone honestamente a golpe de latidos; y tiene un futuro profesional –”cantor de oficio”– tremendamene esperanzador. ¡Ya lo verán, palabra de Lucini!... Y este es un tipo de apreciación en la que, después de más de cuarenta años, pocas veces me he equivocado.

Por último no quiero dejar de resaltar otra hermosa cualidad que posee Paskual Kantero, me refiero a la grandeza de su humanidad. Es un ser humano sensible, bondadoso –en el sentido más pofundo y comprometido de la palabra “bondad”–, y radicalmente solidario. Una persona a la que admiro mucho, y a la que –en la complicidad de la música y de la canción– me une una entrañable amistad que celebro, y por la que me siento profundamente agradecido».

Y ahora, si todavía no lo has hecho, visita el blog de Juan Miguel Morales,
seguro que en su "cuelgue sincronizado" nos sorprende con algo hermoso.
Puedes encontrarlo en: 
http://juanmiguelmorales.blogspot.com/