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domingo, 22 de abril de 2012

«CANTIJUEGO» PARA DECLARARSE AL «MAR», APASIONADAMENTE.

Siempre que recuerdo, o releo, la obra poética de RAFAEL ALBERTI, me vienen a la memoria aquellos versos, de «Marinero en tierra», en los que expresaba la añoranza que sentía hacia el MAR cuando se encontraba lejos de él. Igual me ocurre cuando recuerdo, o contemplo el cuadro de SALVADOR DALÍ titulado «Muchacha en la ventana»

Dos experiencias perceptivas que irremediablemente me provocan un deseo inmenso de volar hacia el MAR –que ahora mismo tengo lejano– para empaparme de sus sonidos, de sus olores, de sus azules, de sus horizontes..., ¡que se yo!...; de su belleza, de su inmensidad...


«El mar. La mar.
El mar. ¡Sólo la mar!
¿Por qué me trajiste, padre, 
a la ciudad?
¿Por qué me desenterraste 
del mar?
En sueños la marejada 
me tira del corazón; 
se lo quisiera llevar.
Padre, ¿por qué me trajiste 
acá? Gimiendo por ver el mar, 
un marinerito en tierra 
iza al aire este lamento: 
¡Ay mi blusa marinera; 
siempre me la inflaba el viento
al divisar la escollera!».
(Rafael Alberti).

Inmerso como estoy, especialmente hoy, en "deseos de mar", he decidido que el "cantijuego" de esta semana gire en torno a diez canciones que hablar del MAR; planteándome con ello dos objetivos:

El primero, y tal vez el más importante, que podamos disfrutar de la lectura –y si pudiera ser de la audición– de estas diez bellísimas canciones. Disfrutar de la palabra y de la música para celebrar la presencia del MAR si lo tenemos cerca; o el "deseo de mar" si lo tenemos lejos y sentimos su ausencia.

El segundo objetivo de este "cantijuego" es, como siempre, jugar un ratito con las canciones: "sentirnos juntos jugando". Se trata, como en otras ocasiones, de identificar el título de cada una de estas diez canciones y el nombre de sus autores y/o intérpretes.

1
«Sendas de bruma,
labios de espuma, 
velas de luz y de sal.
Caen de una en una
gotas de luna
sobre la noche de cal.
Son los sentidos del mar. [...]
Lanza la espuma
chispas de luna
arde en el fondo el coral.
Llueven luceros
sobre el velero
santo de la catedral.
Son los sentidos del mar».
(PABLO GUERRERO. "Los sentidos del mar")


2
«Llévame libre y salvaje, llévame hasta el mar,
llévame a traves de fuego y agua, llévame,
búrlate de los arcángeles del miedo, desátame
sálvame de la asesina rutina, desnúdame
En la orilla del mar es mas facil soñar...
mirando las estrellas es mas facil soñar...
Llevame libre y salvaje, llevame hasta el mar
llévame libre y salvaje, llévame hasta el mar, desnúdame...
llevame, a traves de tierra y viento, llévame
burlate del guardian del invierno, desátame.
Sálvame de la asesina rutina, desnúdame
en la orilla del mar es mas fácil soñar
mirando las estrellas es mas fácil soñar...
Llévame libre y salvaje, llévame hasta el mar...
llévame libre y salvaje, llévame hasta el mar...
llevame, a traves de hielo y lava, desátame,
sálvame de la asesina rutina, desnúdame,
en la orilla del mar es mas fácil soñar».
mirando las estrellas es mas fácil soñar...».
(MANOLO TENA. "Lévame hasta el mar")


3
«Mi amigo el mar
posee la calma de un dios adormecido
cuando mi nave busca refugio
en la isla de su pecho.
Mi amigo el mar
tiene el coraje de un dios exaltado [...].
Mi amigo el mar
es la inmensa cuna de todos los azules
y en su vaivén de sonido y color
aprendo lo poco que te2ngo.
Y así, nunca
podré alejarme de su latido
y viviré fielmente marinado
hasta que acabe el viento».
(LLUÍS LLACH. "Bressol de tots els blaus"
"Cuna de todos los azules")


4

«La sombra del navegante,
la luna sobre cubierta,
la brújula vigilante
y la mirada despierta.
Dame tu lumbre, farero,
cuanto más lejos, más cerca,
la casa del marinero
con las ventanas abiertas.
Cuando no hay rumbo ni senda,
toda la mar por delante
y el viento de donde venga».

(JAVIER RUIBAL. "Toda la mar por delante")


5

«El mar nos está esperando
a poco tiempo del sueño,
sólo es cuestión de unos pasos,
esos que reprime el miedo,
vayamos, pues, a abrazarlo
como un amante que vuelve
de un tiempo que nos robaron,
ese que nos pertenece.
El mar es más que un paisaje,
también es un sentimiento,
es un corazón que late
negándose a seguir muerto;
no rinde más obediencia
que la que exigen los vientos,
no lo sujetan cadenas
ni se detiene ante el fuego».
(LUIS EDUARDO AUTE. "A por el mar")


6

«Quiero llegar al mar para salvarme.
Quiero llegar al mar que desconozco
para huir de la furia, del árbol y la piedra,
quiero llegar al mar inalcanzable.
Quiero llegar al mar como gaviota libre.
Quiero llegar al mar como llegan las nubes
con el viento poniente y tu voz en su frente.
Quiero llegar al mar y liberarme.
Quiero llegar al mar que reconozco
y escapar de este cierzo, de esta sed y esta herida.
Quiero llegar al marm impenetrable.
Quiero llegar al mar como navío ausente.
Quiero llegar al mar como llegan los ríos
con el recuero abierto de sus montes perdidos.
Quiero llegar al mar para encontrarte.
Quiero llegar al mar y ver tu rostro
mostrándome el camino de la luz y la lluvia.
Quiero llegar al mar hasta abrazarte.
Quiero llegar al mar con tu mano en mis manos.
Quiero llegar al mar como un adolescente
con sus ojos de asombro mirando el horizonte.
(JOSÉ ANTONIO LABORDETA. "Llegar al mar")


7

˝Era yo entre dormida y despierta
un paisaje de ningún lugar,
eran olas gigantes y luego
era yo acariciando la mar.
Era un mar, era yo, todo junto,
era espuma, pero era verdad,
una noche, quizá fue soñando, era el mar.
Era yo entre las olas de fuego
sol de agua, perfume de sal
yo nadando, era viento poniente,
eras tú y éramos todo el mar
y después el sol se despedía
ámbar, brillo, marina, tu voz .
Era un beso salado y el mundo
se hizo mar, se hizo tú, se hizo yo.
Y allí estabas también tú,
o era el mar disfrazado de ti
tan profundo, tan bello, tan tuyo
eras tú y era el mar sobre mí».
(OLGA ROMÁN. "Era el mar"





8

«Llévame al mar para que no pueda tragar
la arena del desierto de Afganistán.
Llévame al mar que no alberga más oasis.
Que el mundo que respiro
a veces me impide soñar.
Aléjame de la violencia y del horror ,
báñame de salitre y de deseo
que yo quiero tu cuerpo para caer.
Llévame al mar que no quiero mancharme
de sangre derramada, de pólvora al estallar [...]
Líbrame de onces de marzo y primaveras rotas,
búscame entre las aguas y las rocas
que yo quiero tu cuerpo para caer.
Llévame al mar donde no haya tinieblas
y niños bajo la tempestad.
Llévame al mar que tengo tanto miedo
que ni siquiera el miedo me hace temblar
Aléjame, mis manos no se hicieron para golpear
Báñame de salitre y de deseo
que yo quiero tu cuerpo para caer.
Llévame al mar».
(MANUEL CUESTA. "Llévame al mar")


9

«Me gustaría darte el mar
todo ese mar que no conoces,
todo ese mar que no has bebido,
que hace más seco tu camino de piedras sordas
de piedras sordas y de espinos. [...]
Me gustaría darte el mar
para inundar tu tierra seca
sedienta de lluvia serena
siglos y siglos suplicada por esta casa,
por esta casa despreciada.
Me gustaría darte el mar
para llenar de luz tu corazón calizo
como la tierra quebrada
de noche y soledad precipitada.
Me gustaría darte el mar».
(JOAQUÍN CARBONELL. "Me gustaría darte el mar")


10

«Si me pierdo que me busquen
a la orilla del mar
leyendo en el horizonte
la palabra liberad»
(JOSÉ MENESE-FERNANDO MORENO GALVÁN.
"A la orilla del mar")

Y ahora, vamos a "cantijugar"... Nos encontramos, si te apetece, en el apartado de comentarios.

CANTANDO LAS CUARENTA - COMO SIGAMOS ASÍ ESTO SE VA A LA MIERDA... Y ¡NO!, YO NO ESTOY DISPUESTO A ACEPTARLO

Acabo de leer, en el diario EL PAÍS, un artículo de JAVIER MARÍAS, titulado «¿Quién demonios sacará un euro?», que me ha impactado y me ha hecho pensar y sentir mucho sobre nuestra amada "canción de autor", y sobre sus creadores, a los que, como vengo demostrando, admiro, aprecio y defiendo profundamente. Voy a copiar, con permiso de Javier, un fragmento de su artículo, y después os cuento lo que esas palabras me han hecho sentir.

Javier Marías.
«El año pasado tuve la suerte de sacar una novela y de que se vendiera bastante. De ahí que la crisis, por pura casualidad, no me haya afectado en exceso. Como no soy persona de grandes gastos (ni siquiera tengo coche, ni me gusta viajar lejos, pues detesto coger aviones), no suelo frenarme en adquirir aquello a lo que soy más aficionado y que además es necesario para mi trabajo, a saber: libros. DVDs y CDz de música. Cuando se trata de esos artículos, no reparo mucho en la cantidad ni en el precio. Hace unos días, sin embargo, me sentí remiso a llevarme de una tienda los cinco DVDs recientes que me interesaban, y al final salí de ella con sólo dos de esos cinco. Me pregunté a qué se había debido la renuncia y comprobé que no había sido por prudencia ni por voluntad de ahorro que ya asalta a todo consumidor de vez en cuando (también a mí ante ciertos dispendios, lo confieso), dada la psicosis de pobreza real e inminente que nos han creado a diario en los últimos años. No, descubrí que había sido una especie de pudor o de mala conciencia lo que me había impelido a devolver tres DVDs a sus estantes antes de pasar por la caja. "¿Cómo voy a comprarme cinco", algo así debí de pensar, "cuando tanta gente no se puede comprar cosas más básicas?". Y a continuación me vino la idea: "Si yo me retraigo por este motivo, habrá otro muchos que se estarán retrayendo exactamente por lo mismo".

¿A qué está jugando este Gobierno, no sólo con sus depresivas medidas de merma, sino con su pesimismo calibrado? Si nadie sale ni compra, serán cada vez más los comercios que se verán obligados a cerrar y a despedir a su personal, que incrementará las cifras del paro, y los parados no consumirán nada».

Tras leer estas palabras de Javier Marías me uno a su pensamiento y digo: «Si los amantes de la canción de autor caemos en la tentación de sentirnos retraídos y no compramos discos, y no vamos a los conciertos... ¿qué va a pasar?.... En este momento no puedo dejar de pensar en tantos y tantos jóvenes cantautores que, con mucha ilusión y mucho esfuerzo, están arriesgando todo por grabar, al menos, una "maqueta" para presentar su trabajo con un mínimo de dignidad y para poder venderla en sus conciertos... 



¡ES EVIDENTE!... Si no acudimos a sus conciertos y no les compramos sus discos, pues sencillamente: ¡ESTO SE VA A IR A LA MIERDA!... Y ¡no!, por mi parte no estoy dispuesto a aceptarlo, y desde aquí lanzo un grito –como aquellos viejos gritos de liberación–: ¡QUE ESTA CRISIS –con todos sus acólitos: banqueros, economistas, grandes empresarios, políticos, etc.– NO PUEDA CON NOSOTROS!... Sigamos apoyando e impulsando nuestra "canción de autor" porque sigue siendo cierto aquello que en su día nos cantaron Horacio Guarany y Mercedes Sosa:

«Si se calla el cantor calla la vida
porque la vida misma es todo un canto.
Si se calla el cantor muere de espanto
la esperanza, la luz y la alegría.

Si se calla el cantor se quedan solos
los humildes gorriones de los diarios.
Los obreros del puerto se persignan,
quien habrá de luchar por sus salarios.

Qué ha de ser de la vida si el que canta,
no levanta su voz en las tribunas,
por el que sufre, por el que no hay ninguna razón
que lo condene a andar sin manta.

Si se calla el cantor muere la rosa,
de qué sirve la rosa sin el canto.
Debe el canto ser luz sobre los campos,
iluminando siempre a los de abajo.

Que no calle el cantor porque el silencio,
cobarde apaña la maldad que oprime.
No saben los cantores de agachadas,
no callarán jamás de frente al crimen.

Que se levanten todas las banderas,
cuando el cantor se plante con su grito,
que mil guitarras desangren en la noche,
una inmortal canción al infinito».