Páginas vistas en total

sábado, 29 de diciembre de 2018

Y HOY, UNA VEZ MÁS, ES URGENTE REIVINDICAR LA EDUCACIÓN COMO TAREA HUMANIZADORA Y SU RELACIÓN CON LA MÚSICA Y LA "CANCIÓN DE AUTOR"

Con motivo de la campaña de "verkami" que he lanzado para poder hacer posible la publicación del libro "Pablo Neruda ...y su palabra se hizo música", he tenido la alegría de recibir un mensaje que, además de producirme una gran emoción, me ha provocado una reflexión y unos planteamientos, relacionados con la "pedagogía", que siempre he tenido presentes, pero que últimamente tenía prácticamente aparcados.

Ese mensaje recibido, al que acabo de hacer referencia, me lo ha hecho llegar Diego, antiguo alumno del Colegio Aula Nueva al que le di clase con diez años, cursando 5º de Primaria. En este mensaje me dice: «Un día en el colegio Aula Nueva, Fernando nos puso en clase "Campanadas a mort". Aquel fue para mí el bautismo en la música de autor que sigue llenando mi vida. Orgulloso de poder ayudar en tu siguiente proyecto.»

Aquello que narra Diego ocurrió hace muchos años; fue en la etapa de mi vida –entre los años setenta y ochenta– en que trabajé como maestro. 

Hace muchos años, también, que no había tenido contacto con Diego. Circunstancia por la que su mensaje me ha sorprendido, le "ha dado una alegría a mi corazón", y me ha hecho regresar, inesperadamente, a mi interés por la "pedagogía" que siempre estuvo estrechamente relacionado con mi pasión por la "canción de autor"; y, en particular, con la importancia y con la necesidad de que la canción se integre y se haga presente en la escuela dentro y en marco de las programaciones educativas de todas y de cada una de las áreas del aprendizaje.

Rubén Márquez y José Antonio Delgado cantando
a los alumnos y alumnas
del Centro de Educación Infantil y Primaria
"San Mateo" de Alcalá de Guadaira.
Tonxu cantando en una escuela.
¡Me encantan las caras de las niñas!

Esta es una convicción y un planteamiento que ha estado presente, y he difundido, primero, desde los inicios de mi trabajo como maestro, y, posteriormente, como profesor en la Escuela de Magisterio. Lo planteé en mi primer libro "Nueva canción: disco-forum y otras técnicas" (1975), lo he practicado siempre y sigo creyendo en ello: "Es necesario e imprescindible que la música popular y la canción de autor, en todos sus estilos y modalidades, se haga presente en las escuelas y forme parte importante de los procesos de enseñanza y aprendizaje en las escuelas infantiles, en Primaria y en Secundaria."


Año 1978. En una de mis clases en la Escuela de Magisterio.
Estamos en pleno disco-forum,

Hoy, el mensaje que me ha hecho llegar Diego, pone "patas arriba" –como diría Galenano– aquellos planteamientos y convicciones, y vuelvo a expresarlos. En realidad, por lo general, sigue siendo una tarea pendiente,

lunes, 24 de diciembre de 2018

UN DESEO INMENSO DE FELICIDAD COMPARTIDA.

HOY, amigos y amigas, os deseo hacer llegar, desde aquí, un deseo inmenso de felicidad.

¿Y cómo hacerlo?... He pensado que la mejor forma es recuperando una "sopa de sílabas" –ilustrada por Alfredo González– que solía utilizar con mis alumnos y mis alumnas en los años en que trabajé como maestro. 

Han pasado muchos años y el contenido a descubrir y a compartir en esa "sopa de sílabas", permanece inalterable... ¡Mucha felicidad y a jugar y a sonreír todo lo que podamos!... ¡GRACIAS AMIGOS Y AMIGAS por estar ahí tan cerca!


jueves, 6 de diciembre de 2018

EL NACIMIENTO DE UN NUEVO PROYECTO: «PABLO NERUDA ...Y SU PALABRA SE HIZO MÚSICA».

Tras la escritura y la edición del libro "MIGUEL HERNÁNDEZ ...Y SU PALABRA SE HIZO MÚSICA", acabo de poner en marcha la creación del segundo libro de la colección "CANCIÓN Y LITERATURA" dedicada a la poesía cantada de nuestros grandes poetas.

Este segundo libro lo dedicaré a PABLO NERUDA y en él recogeré, ordenaré y analizaré toda su obra poética que ha sido musicalizada y cantada, en España y fuera de España, entre 1955 y 2018; ¡más de 500 canciones!


El proceso de investigación, previo a la escritura del libro, ya lo tengo iniciado, y en este momento, con el fin de poder afrontar su edición a mediados del próximo mes de marzo –será un libro autoeditado de tirada limitada– acabo de lanzar una campaña de "verkami" a la búsqueda de amigos, amigas y/o personas interesadas que puedan ayudarme a realizar este trabajo y, de paso, que puedan hacerse directamente con el libro en el momento en que esté publicado.

Esta campaña de verkami la presento así:

«Soy simplemente un apasionado enamorado de la "canción de autor" que en este momento de mi vida he tomado la decisión de ESCRIBIR COMO ESTRATEGIA CONTRA EL OLVIDO, o sea, escribir en libertad y sin otro objetivo esencial que echarle y ganarle pulsos a la "memoria contra el olvido"... 

En este caso la memoria de nuestros grandes poetas que han sido musicalizados y cantados. Antes fue MIGUEL HERNÁNDEZ –libro recientemente publicado–, hoy es PABLO NERUDA, y mañana serán ROSALÍA DE CASTRO, ALBERTI, LORCA, MIQUEL MARTI I POL, MACHADO..., y hasta que mi cuerpo aguante y me sea posible.»


El enlace para consultar la campaña de verkami y para ayudarme a hacer realidad este nuevo proyecto es el siguiente:


lunes, 26 de noviembre de 2018

...Y ESCRIBIENDO, HE SIDO SIEMPRE FELIZ.

Hoy, en este "cuelgue", voy a hacer un repaso de los libros y proyectos que he publicado desde 1975; cuarenta y tres años de escritura y de felicidad escribiendo.


Nueva canción, discoforum y otras técnicas. Colección Educación 96. Ed. Publicaciones ICCE, Madrid, 1975.
Música, canción y pedagogía. Colección Audiovisuales. Ediciones Don Bosco, Barcelona, 1980.
Carlos Cano. Biografía. Colección Los Juglares. Ediciones Júcar, Gijón, 1983.
Veinte años de canción en España (1963-1983). Vol. 1: De la esperanza y apéndices. Ed. Grupo Cultural Zero-Zyx, Madrid, 1984. Reedición en Ediciones de la Torre, Madrid, 1989.
Veinte años de canción en España (1963-1983). Vol. 2: Libertad, identidad y amor. Ed. Grupo Cultural Zero-Zyx, Madrid, 1985. Reedición en Ediciones de la Torre, Madrid, 1989.
Veinte años de canción en España (1963-1983). Vol. 3: Los problemas sociales y la solidaridad. Ed. Grupo Cultural Zero-Zyx, Madrid, 1986. Reedición en Ediciones de la Torre, Madrid, 1989.
Veinte años de canción en España (1963-1983). Vol. 4: De un tiempo y de un país. Ed. Grupo Cultural Zero-Zyx, Madrid, 1987. Reedición en Ediciones de la Torre, Madrid, 1989.
Aute. Biografía. Colección Testimonios musicales. Ed. Círculo de Lectores, Barcelona, 1987.
Canciones de ida y vuelta. (Sobre la emigración española). Libreto y tres discos. Ed. Ministerio del Trabajo, Madrid, 1988.


Canciones de ida y vuelta. (Sobre la emigración española). Nuevo libreto y dos nuevos discos. Ed. Ministerio del Trabajo, Madrid, 1990.
Educación en valores y diseño curricular. Colección Documentos para la Reforma. Ed. Alhambra Longman, Madrid, 1990.
Temas transversales y educación en valores. Colección Hacer Reforma. Ed. Alauda-Anaya, Madrid, 1993.
Temas transversales y áreas curriculares. Colección Hacer Reforma. Ed. Alauda-Anaya, Madrid, 1994.
Degustación poética. Amor, esperanza y vida. Caja con tres libros. Ed. Aura Comunicación, Madrid, 1995.
Sueño, luego existo. Reflexiones para una pedagogía de la esperanza. Ed. Alauda-Anaya, Madrid, 1996.
Crónica cantada de los silencios rotos. Voces y canciones de autor 1963-1997. Ed. Alianza, Madrid, 1998.


La educación como tarea humanizadora. De la teoría pedagógica a la práctica educativa. Colección Anaya 21. Ed. Anaya, Madrid, 2001.
• Manifiesto canción del Sur. De la memoria contra el olvido. Ed. Fundación Autor, Madrid, 2004.
Reivindicación de la ternura. Ed. Edelvives, Buenos Aires, 2006.
...Y la palabra se hizo música. La canción de autor en España. Vol. 1 y 2. Ed. Fundación Autor, Madrid, 2006.
...Y la palabra se hizo música. El canto emigrado de América Latina. Ediciones Autor, Madrid, 2007.
Canción y literatura. Miguel Hernández. ¡Dejadme la Esperanza!. Ediciones Autor, Madrid, 2009.
Mi vida entre canciones. Autoedición, Madrid, 2017.
Antonio Mata. En la raíz del silencio. Autoedición, 2018.
Miguel Hernández ...y su palabra se hizo música. Autoedición, 2018.


Aprendo a convivir. Proyecto dirigido al Primer Ciclo de EGB, elaborado en colaboración con Mercedes Lavía, Marcelo Arroyo y Gabriel Molinero. Ed. SM, Madrid, 1981.
Don Don y Doña Doña vienen al cole. Proyecto basado en dieciocho personajes de Roger Hargreaves, dirigido a los Ciclos Inicial y Medio de EGB. Ed. Alhambra, 1988.
Aprender a vivir. Proyecto dirigido a Educación Primaria y Secundaria, elaborado en colaboración con María Belén Espeso Diez, Diana García Corona, Antonio García de Quesada, Roberto García Velasco, Reyes Hernández Castilla, Ángela Zamora Sáiz, Olga Casanova Caballero y Lourdes Bazarra Rodríguez. Ed. Alauda-Anaya, Madrid, 1996 y 1997.
Colección "Hablamos de...": Libertad. Esperanza. Igualdad. Solidaridad. Paz. Ternura. Ed. Edelvives, 2004.
Cuadernos de a bordo. Proyecto dirigido a Educación Infantil, Primaria y Secundaria. Ed. Edelvives, Zaragoza, 2002-2004.
Educación para la ciudadanía. Proyecto dirigido a Educación Primaria y Secundaria. Ed. Edelvives, Zaragoza, 2007.

lunes, 19 de noviembre de 2018

DESDE MI ATALAYA: DE LA ESCRITURA COMO ESTRATEGIA CONTRA EL OLVIDO.


«Nací de la escrituraEscribiendo, existía, escapaba de las personas mayores; únicamente existía para escribir, y si decía "yo", eso significaba "yo que escribo". Comoquiera que fuera, conocí la felicidad».

Siempre recordaré la impresión que me causaron estas palabras de Jean-Paul Sartre el día que las leí por primera vez. Inmediatamente me sentí identificado con él y con su "pasión por escritura".

Me gusta y necesito escribir, soy feliz escribiendo y he dedicado a la escritura una parte muy importante de mi vida.



En estos últimos días he "dado a luz" mi último libro: «Miguel Hernández ...Y su palabra se hizo música». Con él son ya más de cuarenta los que he publicado.

Inicialmente empecé a escribir como necesidad y como una forma de encontrarme conmigo mismo. Escritos adolescentes que recuerdo, que no conservo, y que fueron muy importantes para mi... Y, como Jean-Paul Sartre, «conocí la felicidad».

Después empecé a sentir la necesidad de "comunicarme con los demás a través de la escritura". Primero escribí y publiqué colaboraciones y artículos en revistas como "Saeta azul", "Cuadernos para el diálogo", "Triunfo" y "Noticias obreras". Más tarde llegaron los libros. Siempre en torno a dos de mis grandes pasiones vitales: la música y la pedagogía.

Publicados mis primeros libros, y en relación con aquella necesidad de comunicarme a través de la escritura, empecé a descubrir el placer de "sentirme leído" y llegué a la conclusión de que "escribía para que me leyeran". En ese sentido y en aquellas circunstancias, las "editoriales" fueron necesarias e importantes para mí... Y escribiendo, publicando y sintiéndome leído, «conocí la felicidad».

En noviembre de 2010, descubrí las redes sociales, creé este blog y empecé a escribir en él prácticamente todos los días. "Me sentí muy leído" –quizá más que nunca– y tomé la decisión de abandonar la creación de libros y el mundo editorial.

Un buen día, de forma inesperada, sufrí un "ictus" –que superé felizmente–. En aquella situación pude vivir la experiencia de estar al borde de la "pérdida de la memoria", y sentí el vértigo de la posibilidad del "olvido". Me pasé largas horas sentado en un banco callejero sencillamente "recordando".



Fue en aquel banco donde mi pasión por la escritura cambió de rumbo. Fue allí donde tomé la decisión liberadora de ESCRIBIR COMO ESTRATEGIA CONTRA EL OLVIDO y, a partir de ahí, volver a los libros, pero a partir de ahora de forma radicalmente libre, sin que nada ni nadie me mediatizara. Escribir en libertad y sin otro objetivo esencial que echarle y ganarle pulsos a la "memoria contra el olvido".

Para ello conocí y opté por la "autoedición" de libros de tirada reducida, y decidí ponerme en manos de la ayuda y la solidaridad de los amigos y amigas que aprecian, comparten y desean participar conmigo en esta estrategia de escribir contra el olvido.

El resultado de aquella opción, hasta este momento, ha sido magnífico y esperanzador. De hecho en poco más de año y medio he/hemos publicado estos tres libros y he/hemos puesto en marcha la Colección "CANCIÓN Y LITERATURA"... 



Y el camino continúa, en este momento ya tengo en marcha –a punto de lanzarlo como proyecto– la escritura del segundo libro de la Colección "Canción y Literatura": «PABLO NERUDA ...Y SU PALABRA SE HIZO MÚSICA»... Espero poderlo publicar en el próximo mes de enero... Y de esta forma –como desde los inicios– escribiendo «sigo conociendo la felicidad».


lunes, 12 de noviembre de 2018

"MIGUEL HERNÁNDEZ ...Y SU PALABRA SE HIZO MÚSICA». EL REGALO/SORPRESA DE UN VÍDEO QUE ME ALEGRA PODER COMPARTIR.

Me siento feliz de poder compartir el siguiente vídeo realizado por mi buen amigo y cómplice JOAQUÍN MIMBRERO (Culturas Indómitas Joakim). Preciosa presentación del libro "MIGUEL HERNÁNDEZ ...Y SU PALABRA SE HIZO MÚSICA" montada con imágenes tomadas en la presentación que realizamos el día 7 de noviembre en el Café Libertad 8 de Madrid.

Agradezco la participación en el vídeo, con su canto y su sensibilidad, a Bernardo Fuster, Pedro Soriano, Ismael Peña, Luis Pastor y Esmeralda Grao.


viernes, 12 de octubre de 2018

"MI VIDA ENTRE CANCIONES". CAPITULO 34 (ÚLTIMO CAPÍTULO)



En febrero de 2010, nada más regresar de La Habana de presentar mi último libro, Miguel Hernández. ¡Dejadme la esperanza!, con mis 64 años recién cumplidos, tomé la decisión de plantearme un cambio en mi relación con la «canción de autor». Pensé en dejar de ser su cronista, tal y como venía siéndolo desde hacía años, para convertirme en un simple «disfrutante» de los creadores y las canciones que me emocionaban. En aquel momento, aunque acababa de escribir el libro de Miguel Hernández, hacía casi dos años que me había desconectado de la música para centrarme en la pedagogía. La canción y la pedagogía, que a lo largo de mi vida han sido dos amantes llamadas a convivir y a entenderse, a veces se han distanciado; aunque eso sí, por poco tiempo. Al final siempre han vuelto a encontrarse.

Tomada esta decisión, me dediqué con calma a recuperar y a volver a disfrutar de los discos y las canciones que habían sido parte importante de mi vida. A la vez, me puse a curiosear por las tiendas de discos y las salas de conciertos de Madrid (y de fuera de Madrid cuando salía de viaje) en busca de jóvenes autores y nuevas canciones que pudieran acrecentar mi disfrute.

Aquella búsqueda, en un principio, me resultó muy desconcertante. Es cierto que seguí encontrando nuevas y magníficas creaciones de muchos de los cantautores de la primera y la segunda generación; pero me sorprendió que muy poco de lo que iba descubriendo y escuchando de la canción más joven lograba emocionarme. Era evidente que, en aquel momento, el contenido y la proyección social y ética de la «canción de autor» se estaba diluyendo. Se notaba que estaba demasiado contagiada del individualismo tan característico de la época; y su identidad, desde mi punto de vista, empezaba a dispersarse.

Ante aquella situación, tal fue mi desconcierto que en algún momento llegué a pensar, por supuesto sin llegar a aceptarlo, que por fin había llegado la tan cacareada «crisis» que desde siempre venían aireando los enterradores de la «canción de autor». Había llegado o estaba a punto de llegar. En aquellas circunstancias yo también fui de los que se preguntaron: «¿Dónde están los jóvenes cantautores?».

Recuerdo que el 17 de noviembre de 2010, comiendo con un buen amigo que me conoce bien y que había sido recientemente mi editor, tras comentarle mi desconcierto, me dijo: «Deja de lamentarte y no te rindas, sigue apostando y reivindicando aquello en lo que crees. ¿Por qué no te creas un blog y vas escribiendo todo esto que vas descubriendo y me estás contando?». Yo de aquello de los blogs sabía muy poco. Enseguida me di cuenta de que lo que mi amigo me estaba sugiriendo era que volviera a mi condición de cronista, pero ahora en un formato más moderno: internet. Hablamos más de una hora sobre el tema y aunque en apariencia yo me resistía, al final me convenció. Hoy por hoy, mi amigo José Manuel Gómez sabe bien lo mucho que le agradezco que se empeñara tanto en convencerme.

Aquella misma tarde, nada más llegar a casa, con la ayuda de mis hijos, lo preparamos todo para lanzar la primera entrada de mi blog al día siguiente. Un blog al que, sin pesarlo mucho (no me hacía falta), llamé Cantemos como quien respira, reivindicando, de nuevo, la palabra y la presencia de Gabriel Celaya.


Empecé escribiendo prácticamente a diario, lo cual me exigió dedicar muchas horas a la investigación y a la reflexión. También me obligó a mantener de nuevo una disciplina de trabajo. Y según fueron pasando los meses fui saliendo de mi desconcierto hasta llegar, una vez más, al total convencimiento de que aquello de la «crisis» de la «canción de autor» volvía a ser una falacia. 

Es cierto que en aquellos años la «nuevamente nueva canción de autor» y sus jóvenes creadores, que empezaban a ser multitud, estaban atravesando un proceso de búsqueda y transformación en el que (permitidme la metáfora) se estaba metiendo y mezclando en el mismo saco y sin ningún criterio lo bueno, lo malo, lo regular y «lo otro»; situación realmente desconcertante porque llegó a formarse un batiburrillo en el que se hacía bastante complicado el discernimiento.

Personalmente, gracias al blog empecé a descubrir y a disfrutar de nuevas creaciones y creadores (nuevos cantautores) que estaban realizando trabajos (en muchos casos su ópera prima) muy hermosos y de gran calidad, o sea, generando sensibilidad y emociones.

En todo este proceso de descubrimiento tengo que destacar un acontecimiento del que fui testigo directo y sorprendido en el mes de noviembre de 2011. Acontecimiento que, bajo mi punto de vista, marcó en gran medida el rumbo de una nueva generación de cantautores que, en el marco de la diversidad, venían a ofrecer una coherencia y una calidad musical y poética indiscutibles. Fue como un destello musical y poético, ya en pleno siglo XXI, que evocó en mí aquellos colectivos de cantautores de los años setenta a los que he hecho referencia en los primeros capítulos de «mi vida entre canciones»: Els Sets Jutges, Ez Dok Amairu, Voces Ceibes, Canción del Pueblo o Manifiesto Canción del Sur.

Fueron un grupo de trece cantautores, nacidos en la década de los ochenta y procedentes de distintos rincones del país, que decidieron unirse, rompiendo con el individualismo, para formar un colectivo al que llamaron Generación ochentií. Grupo inicialmente integrado por Adriana Moragues, Alberto Alcalá, Álvaro Laguna, Ángela Biedma, Antonio Hernando «Petete», Carmen Boza, Dani Fernán, Gema Cuéllar, María Peláez «Alsondelpez», María Rozalén, Paskual Kantero «Muerdo», Patricia Lázaro y Road Ramos.



Sobre la Generación Ochentií y su presentación en el Café Libertad 8 de Madrid el 24 de noviembre de 2011 realicé varios cuelgues en el blog Cantemos como quien respira. De uno de ellos es el siguiente fragmento:


«Iniciativas como la de la Generación Ochentií son lo que estamos necesitando en nuestro país porque proyectan vida, juventud, belleza, alegría, calidad, esperanza y entusiasmo (que falta nos hace). Se trata de una iniciativa que surge del amor y la pasión por el trabajo que realizan trece cantautores, o sea, por el arte de hacer canciones y cantarlas. ¡Lástima que, hoy por hoy, no se apoyen ni se impulsen proyectos culturales como este!»

He destacado este acontecimiento porque tuve la oportunidad de vivirlo y fue el que en aquel momento me sacó definitivamente de la situación de desconcierto que experimenté entre los años 2010 y 2011. 

Desde entonces, trabajando a diario en el blog el horizonte de la «canción de autor» se me ha ido haciendo cada vez más esperanzador gracias al trabajo, difícil y a la vez apasionante, de varios cientos de cantautores. También gracias a las crónicas e informaciones de blogs y páginas web como Cancioneros.com, El templo de las borracheras, Al caer el sol, El blog de piedra de sol y A la orilla de una guitarra; y a todos los demás proyectos e iniciativas que, en la misma línea de la Generación Ochentií, le han dado y le siguen dando vitalidad y calidad a este género poético y musical que ya ha cumplido el 61º aniversario de su nacimiento. Proyectos como el Festival Internacional de Barnasant, con el extraordinario Pere Camps a la cabeza y en el corazón (el festival, sin duda, más importante que se celebra en nuestro país); los numerosos Micros abiertos que se realizan por todo la geografía española, destacando, en particular, el que se celebra en el Café Libertad 8, creado por Andrés Sudón; Abril para Vivir, en Granada; Música por la Voluntad, proyecto liderado por Julio Hernández en Madrid; Cantigas de Mayo y Clave de Sol, en Murcia; Canciones que alimentan, en Alcalá de Guadaira; Universo de Trapo, en Sevilla, con Pedro Sosa contagiándole su fuerza y su solidaridad; Cantautaria, con Paco de Borja, en Cáceres; Y toco porque me toca, sueño posible gracias a Chema Lara; Viernes de Cantautar, en Galicia, donde han dejado «alma, corazón y vida», por ejemplo, Paris Joel y César de Centi; Versos sobre pentagrama con Rafa Mora y Moncho Otero, en Madrid; SdMA. El canal de los cantautores; Cantamañanas y Cantautores en Campo de la Cebada, también en Madrid; Los nueve gatos, en Barcelona; Cantautores de Vegueta, en Las Palmas de Gran Canaria; Festival Otoño, en Navarrés, organizado por los amigos de Joan Baptista Humet; el Festival de Campano, celebrado en Chiclana de Frontera (Cádiz) con el esfuerzo y el entusiasmo de José Manuel de Villena, etc, etc, etc…

En realidad es tanta y tan intensa la vitalidad, o sea, el dinamismo y la vida activa que tiene nuestra «canción de autor» en la actualidad que, llegado a este punto de Mi vida entre canciones, siento la irrenunciable necesidad de plantearme un punto y aparte y, en cuanto me sea posible (espero que pronto), escribir un nuevo libro que tal vez podría titularse Vivir entre canciones en el siglo XXI. De estos últimos diecisiete años de nuestra «canción de autor» queda mucho por contar.

Finalmente, para concluir, necesito hacer dos puntos y aparte.

PRIMER PUNTO Y APARTE. A lo largo de los últimos quince años de mi vida, he soñado con la posible, y creo que necesaria, creación de un «Centro de Investigación y Desarrollo de la Canción de Autor». Un sueño por el que he luchado mucho y en el que he puesto y dejado muchas ilusiones. 

Un centro en el que se recogerían todos mis archivos y el patrimonio que he ido acumulando y coleccionando a lo largo de «mi vida entre canciones», y desde el que se impulsaría el crecimiento, la calidad y la difusión de nuestra «canción de autor».

En este sentido, he realizado varios intentos que, por unos u otros motivos, han fracasado. Hoy, llegando al final de Mi vida entre canciones, siento la alegría de poder compartir la gran noticia de que por fin ese Centro de la Canción de Autor va a ser una realidad en Granada, dentro del proyecto Abril para vivir, creado por Juan Trova (su director) y José Luís Pareja. Ya han viajado hasta Granada buena parte de mis archivos y en los próximos meses podremos anunciar y celebrar su definitivo nacimiento, con la colaboración del Ayuntamiento de Granada.

SEGUNDO PUNTO Y APARTE. Al encarar la recta final de este libro me queda la intranquilidad de que en sus páginas no hayan aparecido nombres significativos que han sido parte importante de la «canción de autor» en estos 61 años. Intranquilidad que procuro relajar remitiendo a la enciclopedia …Y la palabra se hizo música y, más recientemente, a la web Canción con todos (web en construcción que en este momento cuenta con el respaldo y la difusión de la Sociedad General de Autores, en la que estoy recogiendo las biografías y las obras de más de mil autores e intérpretes).



Tampoco quiero dejar de nombrar en este segundo punto y aparte a algunos amigos aún no mencionados que siempre han estado ahí, queriéndome y apoyándome, y que han sido parte incuestionable de «mi vida entre canciones»: Paloma López, Paco Navarro, Elena Bermúdez, Candela Junco, Xavier Pintanel, María Gracia Correa, Carlos Javier Monge, José Montoro, Víctor Alfaro, José Luis Martínez, Imma Hernández, Alejandro Romano, Alberto Oliveros, Natty Vacas, Pi Moraga Lorenzo, Paco Clavijo, David Tolber, Pedro Soriano, Luis García Gil, Juan Carlos Prados, Alberto Dobar, Íñigo Zumárraga, Juan Gamero, Gabriel Encinas, Pedro Alférez, Cinty Ele, Paco Gutiérrez, Fernando Bódalo, Ricardo Galán, José Sánchez Hidalgo, Inés Poveda, Manolo Charoles Míguez, Rodolfo Serrano, Enrique Martínez, Andrés Vázquez, Jara García.

Finalmente, agradecer también los poemas, las canciones y lo dibujos que me han dedicado a "mí vida entre canciones", o al blog Cantemos como quien respira: Alfonso Baro Alcedo, Juan Trova, Orli Pineda, María Barnuevo, Albeto Saura, Tontxu, Fernando Lobo, Diego Ojeda, Road Ramos, Pedro Alférez, Worve, Ana Gema Gómez, Ángel Idígoras, Luis Eduardo Aute, Julio Santiago, El Tío Antoño, Daniel Sesé, Joaquín Ferrer Guayar, Roberto Ramos Mori, José Sánchez Hidalgo, Joaquín Castro Falcón, Adriana Moragues, Fernando Bellver, Juan Socas. Vicente Casín, Moncho Otero, Raquel Ameyugo y Natty Vacas Prieto y sus alumnos y alumnas de Educación Infantil.

Y gracias, gracias, gracias.


viernes, 21 de septiembre de 2018

ELISA SERNA Y ROZALÉN: UN EMOCIONANTE Y SIGNIFICATIVO ENCUENTRO QUE MERECE LA PENA SER CONTADO.

Llevo tres días construyendo la entrada de ELISA SERNA en la WEB "CANCIÓN CON TODOS" y, de repente, anoche me vino a la memoria –¡bendita memoria!– uno de esos lindos encuentros que te proporciona la vida, y que, en realidad, son "pequeños momentos" que forman parte de la historia más profundamente sentimental de nuestra "canción de autor". Momentos que creo merecen ser contados.

Os cuento. Ocurrió en 2012. Había quedado con Elisa Serna en su casa. 

Hablando con MARÍA ROZALÉN descubrí que admiraba mucho a Elisa, aunque no la conocía personalmente. Ya esto fue una sorpresa, porque no son muchos los jóvenes cantautores que saben quién es esa gran mujer que en 1967 creó e impulsó el Colectivo "Canción del Pueblo".

Cuando le conté a María que había quedado con Elisa en su casa me propuso acompañarme, tenía ganas de conocerla. Os aseguro que aquella propuesta me encantó; para mí significaba el encuentro de dos "cantoras" de generaciones muy distintas, y de dos mujeres hacia las que siento una tremenda admiración.

Llegamos a casa de Elisa y el encuentro fue muy entrañable. Desembocó –quizá como no podía ser de otra forma– con una guitarra y con Rozalén y Ellsa cantando juntas. 

¿Y qué cantaron? Elisa propuso la canción "Qué volem aquesta gen?" –compuesta por Lluís Serrahima y Maria del Mar Bonet–. Buscamos la traducción al castellana en uno de la libros de la biblioteca y el espectáculo fue maravilloso –¡emocionante!–: Elisa y Rozalén –la primera y la más joven generación de cantautoras– cantado juntas... 

Los ojos de María ponían en evidencia su emoción, su admiración y la magia de aquel momento... Y a mí se me desbocaban los sentimientos... Fue un momento inolvidable y, como decía antes, uno de esos pequeños momentos que es necesario contar porque son parte –y creo que muy importante– de la historia de nuestra "canción popular".

A los pocos días yo había organizado un recital en la Sala Galileo; y Rozalén y Elisa Serna –aunque lo tenían muy poco ensayado, solamente aquella tarde en casa de Elisa– decidieron cantar juntas la mítica canción "¿Esta gente que querra?"...  El espectáculo volvió  a ser "alucinante" y hermoso...  Aquél día reafirmé mi ya larga admiración hacia Elisa, y me hice plena y objetivamente consciente de la sensibilidad y de la grandeza humana y artística de María Rozalén: dos referentes indiscutibles de nuestra "canción de autor".



Felizmente aquel histórico dúo se grabó en un vídeo que hoy quiero rescatar y compartir. Es un vídeo en el que, además del encuentro "intergeneracional", se puede visualizar y sentir la emoción de Rozalén y la de Elisa, que en un momento de la interpretación –me comentaba que se puso tan nerviosa de cantar con Rozalén– que hasta se olvidó de la letra de uno de los temas que más había cantado  en su vida.

Aquí os dejo ese vídeo, por si no lo habéis visto. Aunque su calidad no es demasiado buena creo que es importante compartirlo; para mí es un claro e indiscutible signo de esperanza; sobre todo esperanza en personas y profesionales como Rozalén que sabe y está entrelazando muy bien –con humildad y con genialidad– el origen de su oficio de cantora –su memoria–, con un futuro innovador y, sin duda,  de creciente calidad y popularidad... ¡GRACIAS ELISA Y ROZALÉN POR AQUEL MOMENTO!

domingo, 16 de septiembre de 2018

UN NUEVO PULSO GANADO AL OLVIDO: REEDICIÓN DEL DISCO "CANTO RODADO. OLGA MANZANO Y MANUEL PICÓN CANTAN A PEDRO LEZCANO"

El próximo sábado 22 de septiembre OLGA MANZANO presentará en Las Palmas la reedición del disco "Canto rodado" que OLGA Y MANUEL PICÓN grabaron y editaron en 1993 con poemas de PEDRO LEZCANO; disco que prácticamente ha permanecido inédito desde entonces y que ahora, en colaboración con el Cabildo de Gran Canaria, he conseguido que se reedite, con nuevo diseño y maquetación, ganándole así un nuevo pulso al olvido.



Seguidamente comparto el texto que he escrito sobre este gran acontecimiento musical; texto que aparece en las primeras páginas de la separata que acompaña al disco.

Y LA PALABRA DE PEDRO LEZCANO 
SE HIZO MÚSICA

En los años setenta surgió en nuestro país un género musical y poético al que se le conoce como la "canción de autor". En el origen del nacimiento de ese género se produjo un encuentro creativo entre nuestros grandes poetas y los jóvenes compositores y cantantes. Los poetas tenían el deseo y la necesidad de llegar con sus versos a la inmensa mayoría de la ciudadanía, y los compositores y cantantes encontraron en la voz de los poetas la palabra que mejor expresaba sus latidos y sus sentimientos. Encuentro luminoso y fértil que dio lugar a una de las manifestaciones más características de la "canción de autor": la llamada "poesía cantada", o, lo que es lo mismo, la musicalización y el canto de la obra de nuestros grandes poetas… Y a partir de ahí, "la palabra se hizo música".

En ese contexto, en marzo de 1992, se encontraron el poeta canario PEDRO LEZCANO y MANUEL PICÓN y OLGA MANZANO. Manuel le hizo saber a Pedro que había musicalizado algunos de sus poemas y Pedro le contestó el 22 de noviembre de 1992 lo siguiente:

«Admirado amigo: Hace tiempo que me habían dicho que estabas musicando alguna letra mía, y tu carta me ha dado la alegría de confirmarlo. Huelga decirte que espero con orgullo e impaciencia poder escuchar esas canciones. En el libro mío que tienes hay un romance de valor general, ese que empieza: "Que no me pida licencia / quien quiera cantar mis versos / mis palabras son de todos / si no ¿para que las quiero?" […] “Es por lo tanto obvio que, habiendo dado un permiso general para utilizar mis versos a cualquier cantor, tratándose de artistas de vuestra talla, lo haga con satisfacción incondicional.» 

De aquel encuentro nació el proyecto y la edición del disco "Canto rodado. Olga Manzano y Manuel Picón cantan a Pedro Lezcano”, editado en 1993 con la producción de los Ayuntamientos de Telde y Santa Lucía de Gran Canaria. 

Este disco, verdadera obra maestra y referente esencial de nuestra música popular, fue el primero que se dedicó de forma monográfica al poeta Pedro Lezcano y en el que se pueden escuchar dos poemas recitados por él mismo.

Por una serie de circunstancias, aquel disco tuvo muy poca difusión y prácticamente hoy se considera desconocido o inédito; lo que resulta muy lamentable porque estamos hablando de una obra esencial en la trayectoria literaria de Pedro Lezcano y, por otra parte. del último trabajo que realizaron Olga Manzano y Manuel Picón como dúo dado que Manuel falleció en 1994, es decir, un año después de la grabación de "Canto rodado".


Como consecuencia de todas esas circunstancias es muy importante la remasterización y la reedición de este disco. Se trata, en síntesis, de recuperar la memoria de un momento crucial de la cultura, de la literatura canaria, del “canto popular”; y, a la vez, de la recuperación de una de las más hermosas iniciativas culturales emprendidas por las instituciones canarias en el inicio de la década de los noventa.»

FERNANDO GONZÁLEZ LUCINI

domingo, 9 de septiembre de 2018

ELISA SERNA Y SU CANTAR APASIONADO A MIGUEL HERNÁNDEZ. (AÑOS 60 Y 70)

Tras «Andaluces de Jaén» de Paco Ibáñez, las siguientes canciones grabadas en España sobre textos de Miguel Hernández las compuso y las interpretó Elisa Serna en 1968; fueron «El niño yuntero», poema tomado del libro Vientos del pueblo, y «No quiso ser», de Cancionero y romancero de ausencias; canciones que integraron su primer single Miguel Hernández. Canta Elisa Serna.


Elisa, republicana y obrera de profesión, trabajaba en aquel momento en una fábrica de componentes eléctricos y acababa de incorporarse al colectivo Canción del Pueblo; colectivo que tenía como objetivo la creación de una «nueva canción» realmente alternativa a la canción comercial que durante los años setenta contaba con el apoyo y la protección del régimen franquista; una «nueva canción» que asumiera y expresara las inquietudes, las realidades y los sueños de toda una generación de jóvenes que amaban y reivindicaban para su vida la justicia, el amor y la libertad, contra la injusticia, la represión y la dictadura. 

Fue precisamente dentro de ese grupo de jóvenes creadores donde Elisa, cumplidos ya los veinticinco años, se encontró por primera vez con la obra de Miguel Hernández. Ella misma me comentaba, en una de nuestras muchas conversaciones, cómo fue aquel primer encuentro: 


«Antonio Gómez, hoy periodista, fue uno de los fundadores del colectivo Canción del Pueblo, en realidad, era nuestro mentor intelectual. Recuerdo que un día me habló de Miguel Hernández. 

»Fue tal el entusiasmo y la curiosidad que me transmitió, que a los pocos días me acerqué a la librería Cult-art, situada cerca de la madrileña plaza de Quevedo, para intentar comprarme algún libro de Hernández. Pensé que aquel sería uno de los pocos lugares donde podría encontrarlo. Y así fue como, medio clandestinamente, me compré la Antología editada en Argentina por Editorial Losada. 

»A la salida de la librería, en el autobús, de vuelta a casa, empecé a leer aquellos poemas. ¡Me entusiasmaron! 

»Recuerdo que durante un tiempo, a la salida de la fábrica, volvía inmediatamente a mi casa y no salía de mi cuarto, embelesada en la lectura de aquel poeta que había conseguido seducirme desde el primer momento».

Narrado este primer encuentro con la obra de Miguel Hernández, Elisa, sonriendo y con los ojos llenos de luz y de una explosiva mezcla de ilusión, ternura e indomable esperanza, me siguió diciendo: 

«Fue sorprendente y maravilloso, él era como yo, como mi familia, como mi padre...; era uno de nosotros; sus palabras fotografiaban nuestra realidad, nuestros sufrimientos, nuestros sentimientos, nuestros mismos problemas... Así que, sin pensarlo dos veces, como si fuera un impulso o tal vez como una necesidad, seleccioné dos de sus poemas que me impresionaron especialmente: «El niño yuntero» y «No quiso ser», tomé la guitarra y compuse mis dos primeras canciones.» 

Aquellas dos canciones conformaron el primer single de Elisa Serna, editado en 1968 por EDUMSA (Editorial Universitaria Madrileña, S.A.)

Al año siguiente, disuelto el colectivo Canción del Pueblo, Elisa Serna grabó un segundo single con el grupo La Trálaga, disco en el que incorporó una nueva canción basada en un poema de Miguel Hernández, «La luciérnaga», de Cancionero y romancero de ausencias.


Posteriormente, en 1972, Elisa grabó en París su primer LP con el título de Quejido; disco muy representativo de la llamada canción del exilio español en el que incorporó la canción «Las cárceles», creada a partir de un fragmento del poema que, con ese mismo título, había escrito Miguel en su libro El hombre acecha (1937- 1939). 

Aquella canción, en aquel momento, fue, sin duda, un canto de auténtica liberación y esperanza para los españoles que estaban siendo encarcelados por el simple hecho de manifestarse contra la dictadura y reivindicar el derecho a la libertad. Sin ir más lejos Elisa fue encarcelada en marzo de 1975 como consecuencia de un recital celebrado en la Universidad de Valencia en el que interpretó algunas canciones que no estaban autorizadas ni visadas por los organismos competentes del Ministerio de Información y Turismo; canciones entre las que se encontraba “Las cárceles” de Miguel Hernández.


«Cierra las puertas, echa la aldaba, carcelero. 
Ata duro a ese hombre: no le atarás el alma. 
Son muchas llaves, muchos cerrojos, injusticias: 
no le atarás el alma. [...] 
Un hombre aguarda dentro de un pozo sin remedio, 
tenso, conmocionado, con la oreja aplicada. 
Porque un pueblo ha gritado ¡libertad!, vuela el cielo. 
Y las cárceles vuelan».

martes, 4 de septiembre de 2018

RETRATO ÍNTIMO DE «ELISA SERNA»

ELISA SERNA

Hoy ELISA SERNA nos ha dejado. 
¡Gran amiga y querida complice!
Este "retrato íntimo", lo escribí en 1998; 
y hoy con él quiero rendirle mi homanaje 
y hacerle llegar, allí donde este, 
todo el amor que siento por ella

ELISA SERNA "madriterránea jonda" y vanguardista, es como una "brasa viva", cálida y apasionada, que no hay quien la apague porque ella incansablemente siempre resucita. Confiesa que la utopia es su elixir, su secreto y su fortaleza; y amarrada a ella, con su temple comunero y con su persistencia infatigable –aunque sólo sea entre las cuatro paredes de su buhardilla– no deja de cantarnos: «Más allá, hay que ir más allá».

En los tiempos de la "España negra" ella apostó decididamente por la libertad: por la suya y por la de los compañeros; y lo hizo con la filosofía rebelde, arriesgada y dignamente quejumbrosa aprendida de la voz y de los sentimientos de la clase obrera –de la clase social en la que había nacido, en la que creció y de la que era "arte y parte"–.

Un buen día optó por convertir aquella filosofía en canciones, y lo hizo desde lo más grande que poseía: desde su sensibilidad; una sensibilidad musical innata, innovadora, diferente y libre, como su pensamiento... ¡y siempre apuntando al porvenir!

ELISA SERNA. (Fotografía de Juan Miguel Morales).

Su quejido en aquel tiempo fue vociferante y por muchos aplaudido; y fuimos  muchos los que nos unimos a él sin importarnos ni tonos, ni timbres, ni gaitas; y es mucho lo que le debemos, sobre todo la fuerza, la rebeldía, la solidaridad y la esperanza que ella supo contagiarnos. (¡Lástima que algunos –algunos de los que más vociferaban entonces– hoy quieran olvidarla para no reconocerse en su voz, para borrar una memoria acusatoria e intranquilizadora que, imprudentemente, siempre refleja, en el espejo de la conciencia, la esperpéntica historia del travestismo ideológico y de la incoherencia!).

Ella nunca fue una estrella, fue siempre "luna"; luna que iluminó interminables noches de impotencia –luna condenada hoy a un "cuarto menguante" como consecuencia del crimen del olvido y de la impiedad de la injusticia–; nunca obtuvo un disco de oro, y menos de platino, sólo consiguió el cobre indispensable para poder ir sobreviviendo. («Me hago vieja en la pobreza –nos cantaba ya en el 92–, eso es lo que hay conmigo, yo que quiero estar contenta y se me escapa un quejido».

Primer disco grabado por Elisa Serna
dedicado a Miguel Hernández. 1968

Pero no importa, ella, dale que dale y contra "viento y marea" –sobre todo contra su soledad– prosigue intuitivamente investigando, siempre coherente y éticamente incorruptible. Esclava de sus creencias y de sus afectos, siempre tiene un proyecto entre las manos y una canción en sus entrañas; y para colmo, en su rincón –cuarto piso de una antigua corrala madrileña– rodeada de plantas y de entrañables recuerdos, tiene una gata a la que ha decidido ponerle el nombre de "Utopía".

"Utopía" es inquieta, saltarina, indiscreta y a veces hasta un poco imprudente; y lo que menos puede soportar es que se le encierre en el diminuto "excusado" del hogar para que no resulte molesta a las visitas; cuando así ocurre, la gata se queja, grita y se hace notar, y siempre, al final, Elisa le abre la puerta y te dice, con esos ojillos suyos –siempre vivos y a veces tan tristes– : "Mi utopía es mi único consuelo".

Elisa –mujer extraordinaria–, tú que siempre nos dices que hay que reservar un tiempo para el amor y para la ternura, déjame devolverte –ahora sólo para ti– unos versos de amor que tú nos regalaste: «Como el agua te das; como ella callas... Tu siempre brotas lanzando a la luz cantos lunares y matizando, con ellos, de azul mis manantiales».

viernes, 3 de agosto de 2018

ARTE Y CANCIÓN: UN REGALO MUY ESPECIAL.

Hoy recibo la desgarradora noticia de la muerte de MIGUEL LOPEZ –murió el año pasado y hasta este momento no me he enterado– . Miguel es uno de nuestros grandes cantaores flamencos y para mi sigue vivo en sus cantes, en su sensibilidad... Quiero rendirle mi homenaje recuperando este "cuelgue" que publiqué en 2015.

Entre los grandes discos (LP's) que se editaron a finales de los años setenta –concretamente en 1977– hubo uno que tuvo una singular importancia por dos motivos: En primero lugar, porque fue un disco flamenco –monográfico– dedicado al tema de la "emigración" –realidad social muy extendida y dolorosa en aquel momento en gran parte de nuestro país–. Y en segundo lugar, porque aquel LP contó con una bellísima cubierta ilustrada por el pintor sevillano MÁXIMO MORENO –ilustrador de otras cubiertas o carátulas esenciales de Paco de Lucía, Lole y Manuel, Triana, Camarón, Alfalto o Manolo Sanlúcar–. Me refiero al disco que publicaron MIGUEL LÓPEZ (cantaor) y JAIME BURGOS (guitarrista), titulado "Cantes de la emigración" (RCA).


Recuerdo perfectamente que aquel LP me produjo un gran impacto, por los cantes que Miguel López había incorporado al disco –entre ellos, su "Nana al niño emigrante", "Quiero morir en mi tierra" o "Andaluza fortaleza" y, en particular, por el cuadro de Máximo Moreno que ilustraba la cubierta. (Aquella fue una época en que la relación entre la expresión de nuestros grandes pintores estuvo íntimamente relacionada y vinculada con la de nuestros cantautores en cualquiera de sus manifestaciones musicales y poéticas).

El cuadro de Máximo nos ofrecía una preciosa y muy realista imagen de una estación de ferrocarril de la España de los setenta dentro de la que destacan pequeños "guiños", o detalles, que me siguen llamando la atención: El dibujo de una maleta atada con una cuerda, de un botijo y de un paraguas –alusión directa a la más cruda emigración–; o unos carteles publicitarios, entre ellos dos en los que se dice "Vota sí" y "Vota no" –clara referencia a las primeras Elecciones Generales celebradas el 15 de junio de 1977–; un cartel en el que se destaca que la canción "Nana al niño emigrante" había sido ganadora del "XII Festival de la Canción de Alhama", en Granada; y, curiosamente, una placa, situada a la derecha del cuadro con la firma de su autor: "VÍA Máximo Moreno".




La carpeta de este LP fue una de las piezas fundamentales de mi colección hasta que un "mal día" me lo pidieron prestado para una exposición itinerante que iba a realizarse por varios países latinoamericanos, sobre el tema de la "emigración"; préstamo que supuso la pérdida del disco porque al final no llegaron a devolvérmelo.

Posteriormente, en febrero de 1998, preparando la exposición "Arte y Canción" que monté en la Sala Juana Mordó, del Círculo de Bellas Artes, descubrí que el cuadro original de Máximo Moreno, que fue portada del disco Miguel López, lo había comprado y lo tenía en su casa el productor discográfico y director de cine GONZALO GARCÍA PELAYO –gran coleccionista–, al que desde hace muchos años me une un gran amistad.

Contemplar aquel original por primera vez fue para mí un inmenso placer; el cuadro era en realidad mucho más bello de lo que yo me había imaginado. Siempre que he ido a casa de Gonzalo –que ha sido con frecuencia– el cuadro de  los "Cantes de la emigración" me ha seducido porque –aparte de su belleza y de su valor pictórico– es, sin duda, un claro y hermoso testimonio visual "de un tiempo y de un país".

Pues bien, hace unos día, Gonzalo, sabiendo mi interés por el cuadro del que venimos hablando, ha decidido regalármelo –hermosísimo y generoso gesto que le agradezco con toda mi alma–.

De esta forma –tan mágica– el cuadro de Máximo Moreno ha pasado a formar parte del Centro de la Canción de Autor, que sigo "empecinado" en crear, y, a la vez, a la exposición "...Y LA PALABRA SE HIZO MÚSICA" que en este momento está "parada" y dormita en el garaje de mi casa, pero que continua teniendo una clara vocación de "seguir volando".

Cuando Gonzalo me transmitió su donación mi alegría fue inmensa y tardé bien poco en ir a su casa para recoger el cuadro. Lo hice el lunes pasado y aquí os dejo unas imágenes de nuestro encuentro:

Gonzalo García Pelsyo
¡Que le vamos a hacer, compartimos la misma locura!

En este momento, gracias a Gonzalo, el cuadro original del disco "Cantes de la emigración" de Miguel López y Jaime Burgos –pintado por Máximo Moreno– ya lo tengo en casa y forma parte del patrimonio del Centro de la Canción de Autor que algún día sueño que podamos crear y compartir. ¡Gracias Gonzalo, muchísimas gracias!

domingo, 15 de julio de 2018

"MI VIDA ENTRE CANCIONES". CAPÍTULO 33.



Me es del todo imposible realizar un recorrido por «mi vida entre canciones» sin dedicar un tiempo y un espacio especialmente importante y entrañable a la «canción de autor» latinoamericana que sobrevoló y, en algunos casos, aterrizó en nuestras tierras y nuestros corazones en las décadas de los setenta y los ochenta.

Para mí, el cantar de América Latina fue muy significativo por todo lo que aportó a la configuración de mi identidad. No solo porque potenció mi sensibilidad y reforzó mis sueños de libertad, también por la entrañable relación, de verdadera amistad, que mantuve y aún conservo con muchos de sus creadores.

Tanto es así que, cuando me planteé escribir la obra …Y la palabra se hizo música como celebración del cincuentenario de la «canción de autor», no dudé ni un momento en dedicarle un volumen monográfico a lo que llamé El canto emigrado de América Latina; un libro ilustrado con un cuadro original de Violeta Parra en la cubierta que me hizo llegar su hija Isabel, y dividido en tres partes que representan las tres formas de presencia que tuvo el canto latinoamericano entre nosotros.


En la primera parte, a modo de introducción, hice presentes a tres grandes compositores e intérpretes que fueron referentes indiscutibles para la música y la canción en todo el mundo. Me refiero a Violeta Parra, Víctor Jara y Atahualpa Yupanqui. Tres extraordinarios creadores vinculados por unos rasgos comunes que fueron característicos de su personalidad y de su obra: su profunda y desbordante humanidad, la sensibilidad y la belleza de sus creaciones y el apasionado compromiso que adoptaron contra la injusticia y en defensa de los derechos humanos.

Seguidamente, dediqué una gran parte del libro a lo que llamé el «canto emigrado» que, en la mayoría de los casos, también podría haberse llamado el «canto exiliado» de América Latina. En ella hice referencia a los compositores (músicos y poetas) y los intérpretes que, en un momento determinado, decidieron trasladarse de América a España para desarrollar junto a nosotros su proyecto vital y su trabajo. Una decisión dura, valiente y llena de riesgos, pero, a la vez, entretejida de sueños y esperanzas.

Fue el caso, por ejemplo, de Olga Manzano y Manuel Picón, Indio Juan, Rafael Amor, Sergio Aschero (que formó con Ángeles Ruibal el dúo Los Juglares), Gonzalo Reig y el grupo Toldería, Quintín Cabrera, Carlos Montero, Claudina y Alberto Gambino, Alfredo Zitarrosa (que vivió en España a finales de los setenta), Poni Micharvegas, Alberto Cortez, Tacun Lazarte, Lucio Navarro, Omar Berruti, Nicolás Caballero, Jorge Cardoso, y todo un conjunto de compositores e intérpretes que llenaron nuestras calles y peñas de cantos libres y hermanos.

Generación de cantautores a la que genéricamente se les identificó con el calificativo de «sudacas», término que, a menudo, se ha utilizado con connotaciones racistas y despectivas, pero que también puede, y debería, utilizarse de forma positiva, es decir, transformándolo e imprimiéndole significaciones claramente solidarias y afectivas.


A esa transformación del significado de la palabra «sudaca» contribuyeron, en 1983, Manuel Picón, Olga Manzano, Rafael Amor y Claudina y Alberto Gambino a través de la creación y presentación de un espectáculo titulado precisamente Sudacas que presentaron en el mes de junio en el Teatro Salamanca de Madrid. En el programa de mano de aquel espectáculo formulaban las siguientes aclaraciones:

«Si definimos el "sudaca", si lo humanizamos y concretamos, es decir, si le arrancamos de la fácil generalización que un término así implica, si lo comparamos incluso con el emigrado español, si lo damos a entender en su grandeza y su miseria, su circunstancia, tal vez consigamos que la carga despectiva que ahora tiene la palabra se quede en los mínimos sectores donde se utiliza actualmente: mejor aún, se invierta su sentido y quede en una generalización comparable a la que nosotros mismos hemos hecho al llamar "gallegos" a todos los españoles, es decir, una generalización afectiva que jamás alcanzó la categoría de juicio moral. Este es el punto de partida de nuestro espectáculo.

Ensayo general del espectáculo "Sudacas"
en casa de Olga Manzano y Manuel Picón.

»Hemos puesto en movimiento antiguas voces, antiguos ritmos, sobre carriles nuevos. Hemos tendido puentes entre aquella pasión que desde España se desbordó sobre América, y esta oleada afanosa de gente que, cinco siglos después, trata de rehacer un proyecto de vida individual y colectivo, en tierras de España.»

Por otra parte, y en tercer lugar, incorporé lo que califiqué como el «canto solidario», es decir, el canto de todos aquellos compositores e intérpretes procedentes de diferentes países latinoamericanos que acudieron a España, en persona o a través de sus obras, para ofrecernos su corazón o, lo que es lo mismo, para mostrarnos su solidaridad y fortalecer nuestras esperanzas, sobre todo en los últimos momentos de la dictadura franquista y a lo largo del proceso de la transición democrática. Entre ellos, por ejemplo, grupos como Quilapayún, Inti-Illimani, Aparcoa, o Illapu; o solistas como Isabel, Ángel o Tita Parra, Patricio Castillo, Aníbal Sampayo, Daniel Viglietti, Jorge Crafune, Facundo Cabral, Jorge Larralde, Tejada Gómez, Cesar Isella, Horacio Guarany, Mercedes Sosa, Víctor Heredia, León Gieco, Nacha Guevara, Alejandro Lerner, Andrés Calamaro, Carlos Mejía Godoy, Andrés Jiménez, Amparo Ochoa, Alejandro Filio, Julieta Venegas, Chabuca Granda, Chavela Vargas, Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Sara González, Carlos Puebla, Noel Nícola, Vicente Feliú o Amaury Pérez, entre otros muchos.

De aquel libro guardo un recuerdo por una parte doloroso y a la vez entrañable. En pleno proceso de escritura sufrí una cardiopatía ventricular severa que paralizó totalmente mi trabajo. El cardiólogo diagnosticó la situación como muy grave, hasta al punto de plantearnos la posibilidad de un trasplante de corazón urgente. Fue un momento muy duro y difícil para mí y, sobre todo, para mi familia. De repente, de forma milagrosa, en uno de los reconocimientos médicos que me hacían casi a diario, el cardiólogo, completamente sorprendido, nos dijo que el corazón se había recuperado del todo y que no encontraba ni el menor síntoma de la cardiopatía. Nos quedamos felices pero a la vez alucinados. Siempre he pensado y pensaré que Fray Leopoldo me ayudó mucho en aquel trance.

La parte entrañable de aquella situación fue que, el día que presentamos el libro, Quintín contó con muchísimo cariño y agradecimiento que, durante mi retirada por enfermedad, más de una vez me llamó por teléfono preocupado por mi salud, por supuesto, pero a la vez pensando: «Que no se nos vaya el Lucini sin publicar el libro. A ver quién va a escribir de nosotros si él se nos larga». Tristemente, poco tiempo después, el que se nos largó (¡qué gran pérdida y qué gran desgarro!) fue precisamente él. Nunca dejará de estar vivo en mi memoria y, sobre todo, en mi corazón. ¡Tremenda la solidaridad de Quintín y qué emocionante y honesto su cantar!

Presentación del libro "El canto emigrado de America Latina"
en la SGAE.

Al año siguiente de la edición del libro, o sea, en 2008, volví a plantearle a Teddy Bautista una nueva propuesta: grabar una colección de discos dedicados precisamente al «canto emigrado de América Latina». Propuesta que, una vez más, fue maravillosamente acogida y se hizo posible en el sello Factoría Autor.

En aquel proyecto, además de los compositores e intérpretes que intervinieron, de los que hablaré a continuación, tuve la oportunidad de trabajar con un magnífico equipo de profesionales integrado por Bernardo Fuster y Luis Mendo en la producción; Joaquín Secall, que hizo el diseño de la colección; Juan Miguel Morales, que se trasladó desde Barcelona para hacer las fotografías; Natalio Fernández, corrector de todos los libretos, y Fran Gude y Carlos Díaz, magníficos técnicos de sonido que se repartieron y mimaron las grabaciones. 

La colección, a la que también llamé El canto emigrado de América Latina, se compuso de nueve libro-discos. 

Vencer el olvido. Monográfico dedicado a la memoria de Indio Juan; gran poeta, compositor y cantor al que me unió una grandísima amistad. En este libro-disco, con la colaboración de su compañera, también poeta, Maria Esperanza Párraga, rescatamos dieciocho de sus más hermosas creaciones. Juan fue un creador de tremenda humildad al que merece la pena recuperar; toda su obra, con el paso del tiempo, adquiere vigencia y actualidad.


Papá Bolero. LP que Manuel Picón grabó, junto con Olga Manzano, en 1977. Magnífico cuento cantado que decidí remasterizar y reeditar en formato CD respondiendo a una doble motivación: en primer lugar, por considerarla una de sus obras más hermosas y significativas; y, en segundo lugar, para rendirle un entrañable homenaje. ¡Fue tanto y tan bello lo que nos unió!


Presentimientos. Único y último disco grabado por Olga Manzano tras la muerte de Manuel Picón. Reto que me propuse conseguir porque siempre creí que era necesario y cuyo resultado fue de una calidad y una belleza extraordinarias. En él, Olga recupera canciones inéditas compuestas por Manuel con textos propios y poemas de Alfonsina Storni, e incluye temas de Luis Eduardo Aute, Andrés Molina, Pablo Guerrero, Luis Mendo y Bernardo Fuster. Es importante destacar la colaboración de sus hijos, Nagot y Tabaré Picón, y el acompañamiento de Pablo Guerrero y Andrés Molina.


El cantavidas. Libro-disco de Rafael Amor con dieciocho de sus canciones más populares. Desde «No me llames extranjero», a «El loco de la vía», pasando por «Corazón libre», interpretada junto a Mercedes Sosa y Alberto Cortez, o «La primavera», con el acompañamiento de su hijo Salvador.


Corre poeta, corre. Disco de Claudina y Alberto Gambino que esperaba y deseaba desde hacía tiempo. No habían vuelto a grabar desde 1986, año en que cantaron a Lorca, y era necesario que volvieran a hacerlo. En este CD escuchamos poemas de Mario Benedetti, Ángel González, Federico García Lorca, Rafael Alberti, Daniel Salzano, Pilar Manrique, Juan Pablo Silvestre y Luis García Montero musicalizados por Alberto; junto a canciones de Chicho Sánchez Ferlosio y Poni Micharvegas.


Tangolatría. Obra de Carlos Montero que recoge catorce bellísimos tangos. Recuerdo perfectamente la grabación de este disco. Carlos entró en el estudio con su guitarra y, con la tremenda maestría, experiencia y profesionalidad que le caracterizaba, lo concluyó en un solo día. Lamentablemente, Carlos, otro buen amigo, nos dejó en mayo de 2016.


Que no calle el cantor. Disco recopilatorio con dieciséis canciones de Gonzalo Reig. Entre ellas, sus personalísimas versiones de «19 días y 500 noches», de Joaquín Sabina; «Habaneras de Cádiz», de Antonio Burgos y Carlos Cano; y «Círculos viciosos», de Chicho Sánchez Ferlosio. Destaca también en esta obra la canción «Zaguán», de Chabuca Granda, interpretada a dúo con Carlos Cano.


Directos en Toldería. Toldería fue una mítica sala de conciertos inaugurada el 24 de marzo de 1974. Sala a la que Mercedes Sosa llamaba «templo de la música sudamericana» y en la que, como escribió Cándido, «se vivió la clandestinidad de Madrid y la esperanza al revés de la nostalgia». En este doble CD se recogen treinta y tres canciones grabadas en directo que Gonzalo Reig, creador y responsable de la Sala, atesoraba en no sé cuántos casetes sobre los que trabajamos e hicimos la selección para, posteriormente, masterizarlas. A fin de cuentas, treinta y tres testimonios recuperados de Guillermo Basterrechea, Luis Barros, Manuel Picón y Olga Manzano, Omar Berruti, Rafael Amor, Claudina y Alberto Gambino, Roberto Darvin, Mónica Pelay, Silvia Pacheco, Alfonso Ortuño, Jorge Cardoso,  Nicolás Caballero, Víctor Luque y los grupos Toldería y Huerque Mapu.


Naufragios y palimpsestos. Último disco grabado por Quintín Cabrera pocos meses antes de su muerte. Fue un placer y un lujo grabar con él. Los arreglos y la dirección musical fueron de Eliseo Parra y merece la pena destacar, en particular, dos canciones: «Hotel Luna», con el acompañamiento de Luis Eduardo Aute; y «Baila caliente», tema en el que Quintín narra, cantando, el nacimiento y la historia de la grabación de este disco. Cuando apareció en el estudio con esta canción, que no estaba prevista, todos nos quedamos sorprendidos, emocionados y, por supuesto, inmensamente agradecidos.


«La idea fue de Lucini,
Mendo y Fuster la apoyaron,
y aquí estamos los "sudacas"
grabando lo que cantamos.
Los músicos, ya se sabe,
son la patota de siempre.
Eliseo pone orden
entre cachondo y sonriente.

Baila caliente, toca madera,
¡qué disco tiene Quintín Cabrera!»

NOTA: Si alguna persona está interesada en estos discos, todavía me quedan en casa algunos de los que pude recuperar cuando la Fundación Autor decidió retirar la colección. Si necesitáis información solicitármela al siguiente correo: fglucini@gmail.com