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lunes, 11 de abril de 2016

DESDE MI ATALAYA: ENTRE LA TRISTEZA, LA DECEPCIÓN Y LA REIVINDICACIÓN DE LA ESPERANZA.


Durante estos meses atrás tomé la opción de no escribir nada sobre el panorama político que venimos viviendo en nuestro país desde las elecciones de diciembre del año pasado; en ningún momento he querido ni molestar a nadie con mis criterios personales –para eso ya están los tertulianos y los "voceros `políticos"–, ni entrar en polémicas que en realidad sirven para muy poco como ha podido comprobarse en estos últimos cuatro meses.

Pero esta mañana me he despertado, he puesto la tele –yo que hoy he dado mi "buen día" reivindicando la Atlántida– y los mensajes cruzados entre el PSOE y PODEMOS realmente me han puesto triste, me han decepcionado y no me permiten continuar sin decir nada, sin compartir al respecto mis pensamientos y mis sentimientos. (Quizá se trate simplemente de un desahogo escrito en la paz que se respira siempre cuando subo a MI ATALAYA).

Pues sí, ayer el PSOE –después de cuatro meses de "bla, bla, bla"– le escribe una carta a PODEMOS diciéndole: «Constatamos que antes de recibir nuestra respuesta sobre el documento –20 propuestas para el desbloqueo–, rompísteis unilateralmente cualquier psobilidad de negociación... Cordialmente...» Y PODEMOS  le contesta: «Traíamos paripé para más días. Lamentamos os hayáis cansado del teatro. Atentamente»... Y parece que con esto se baja el telón; ahora, eso sí, "cordial" y "atentamente". ¡LAMENTABLE e IMPRESENTABLE!

Ante esta situación, no aguanto más, no puedo resistirme por más tiempo y algo quiero decir... Y lo voy a decir basándome en algunas canciones que forjaron mi identidad siendo más joven –es la mejor forma en que sé expresarme–. Canciones en las que creo, que quizá ya han olvidado –o no saben lo que significan, los señores Sánchez e Iglesias– y a las que yo personalmente –en ningún caso– estoy dispuesto a renunciar.

Una de esas canciones la aprendí imborrablemente en los años setenta y que me la enseñaron Luis Pastor y Mario Benedetti: «Con tu puedo y con mi quiero vamos juntos compañero... La unidad que sirve es la que nos une en la lucha».


Otra canción, es aquella que hablaba –tamnién en aquellos mismos años– de "una estaca" que entre todos los verdaderos demócratas, si fuéramos capaces de unirnos, podíamos tumbar. Me la enseñó Lluís Llach en catalán: «No veus l'estaca on estem tots lligats? Si no podem desfer-nos-en mai no podrem caminar! Si estirem tots, ella caurà i molt de temps no pot durar, segur que tomba, tomba, tomba ben corcada deu ser ja.» «¿No ves la estaca s la que estamos todos atados? Si no conseguimos liberarnos de ella nunca podremos andar. Si tiramos fuerte, la haremos caer. Ya no puede durar mucho tiempo. Seguro que cae, cae, cae pues debe estar bien podrido.»




Y, en esa misma línea de pensamiento y de convicciones me viene a la memoria una tercera canción de mi amiga e inquebrantable revolucionaria Elisa Serna: «Choca la mano, hermano, bienvenido a la unidad; choca la mano hermano, no vamos a pelearnos por una coma de más. ¡QUÉ VIVA LA LUCHA POPULAR!».

Pues sí, ya he crecido y me he hecho mayor creyendo en que la UNIDAD de quienes amamos la JUSTICIA y la LIBERTAD es el fundamento para la conquista de la AUTÉNTICA DEMOCRACIA... Yo felizmente, y con alegría, digo que soy uno de esos de la "CASTA" que supimos unirnos y logramos "tirar la estaca"... Hoy escuchando los mensajes mañaneros de los "jóvenes políticos del cambio·,  contemplo la "estaca" y está cada día más sutil y descaradamente erguida... Y no puedo evitarlo: me siento triste y decepcionado, lo que, por supuesto, no significa mi renuncia a la esperanza... ¡No!... Porque a pesar de todo, como canta Ángel Parra, «mañana se abrirán las alamedas».

Termino este "cuelgue" con unos versos igualmente de Ángel –hijo de Violeta–:

«Yo pretendo que este canto sea llama
que mantenga encendida la mirada
de los hombres libres, justos de la tierra.»