Hoy me despierto con la desgarradora noticia de la muerte de ANTONIO FRAGUAS DE PABLO, mas conocido como "FORGES". La "puta" muerte, un día más, me roba, y nos roba, una fuente de lucidez y de esperanza. Forges ha sido clave en muchos momentos de la vida de este blog. Su presencia permanece..., ¡va seguir siendo para mi necesario e imprescindible!... ¡Salud Antonio Fraguas, donde quiera que estés!
Mostrando entradas con la etiqueta Forges. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Forges. Mostrar todas las entradas
jueves, 22 de febrero de 2018
sábado, 4 de julio de 2015
"¡MALDITAS GUERRAS!": UN GRITO, UNA DENUNCIA Y UN DESGARRO QUE PERMANECE INALTERABLE EN MI ALMA Y RESULTA IMPRESCINDIBLE.
¿Recordáis?...; el día 21 marzo de 2001 apareció en el periódico "El País" ests viñeta de Forges.
Al día siguiente, o sea, el día 22, inicié una sección del blog, inspirada en esta viñeta, a la que titulé "¡MALDITAS GUERRAS!". Hace tiempo que no la retomo esta sección aunque responde a un grito, a una denuncia y a un desgarro que permanece en mí –y sé que en muchas personas que visitan este blog– como una actitud, un pensamiento y sentimiento permanente, inalterable y muy doloroso.
Hoy me he decido a retomar este radical ¡MALDITAS GUERRAS! porque preocupados –concretamente en este momento– por los problemas y por el dolor del pueblo griego, o por otros problemas sociales que nos afectan directa o indirectamente en Europa, o en nuestro mismo país, podemos olvidarnos de que en el mundo sigue habiendo guerras desgarrradoras y absurdas –¡malditas!– como las que se están produciendo en Gaza, Ucrania, Siria, Irak, Sudan del Sur, Yemen, o Afganistán, por ejemplo. Conflictos bélicos que generan muertes inocentes y uno de los más tremendos dramas de la historia: el que protagonizan los refugiados, entre ellos, miles de niños y niñas.
![]() |
| Más de la mitad del millón de refugiados sirios que Líbano acoge son niños y niñas, y la gran mayoría lleva ya cuatro años creciendo en asentamiento siempre provisionales. |
El contemplar esa imagen me evoca un poema de MIGUEL LABORDETA que tan sólo hace unos días me recordaba mi buen amigo Gonzalo Benito; un poema titulado "Severa comunicación de un ciudadano del mundo" y que hoy y en este momento necesito compartir con todas mis fuerzas... ¡compartirlo apasonadamente!, como lo hizo José Antonio Labordeta, en su día, en el Congreso de los Diputados cuando comenzó la guerra de Irak:
«Mataos
pero dejad tranquilo a ese niño que duerme en una cuna.
Si vuestra rabia es fuego que devora tal cielo
y en vuestras almohadas crecen las pistolas:
destruíos aniquilaos ensangrentad
con ojos desgarrados los acumulados cementerios
que bajo la luna de tantas cosas callan
pero dejad tranquilo al campesino
que cante en la mañana
el azul nutritivo de los soles.
Invadid con vuestro traqueteo
los talleres los navíos las universidades
las oficinas espectrales donde tanta gente languidece
triturad toda rosa hallad al noble pensativo
preparad las bombas de fósforo y las nupcias del agua con la muerte
que han de aplastar a las dulces muchachas paseantes
en esta misma hora que sonríe
por una desconocida ciudad de provincias
pero dejad tranquilo al joven estudiante
que lleva en su corazón un estío secreto.
Inundad los periódicos las radios los cines las tribunas
de entelequias estructuras incompatibilidades
pero dejad tranquilo al obrero que fumando un pitillo
ríe con los amigos en aquel bar de la esquina.
Asesinaos si así lo deseáis
exterminaos vosotros: los teorizantes de ambas cercas
que jamás asiríais un fusil de bravura
pero dejad tranquilo a ese hombre tan bueno y tan vulgar
que con su mujer pasea en los económicos atardeceres.
Aplastaos pero vosotros
los inquisitoriales azuzadores de la matanza
los implacables dogmáticos de estrechez mentecata
los monstruosos depositarios de la enorme Gran Estafa
los opulentos energúmenos que en alza favorable de cotizaciones
preparáis la trituración de los sueños modestos
bajo un hacha de martirios inútiles.
Pisotead mi sepulcro también
os lo permito si así lo deseáis inclusive y todo
aventad mis cenizas gratuitamente
si consideráis que mi voz de la calle no se acomoda a vuestros fines suculentos
pero dejad tranquilo a ese niño que duerme en una cuna
al campesino que nos suda la harina y el aceite
al joven estudiante con su llave de oro
al obrero en su ocio ganado fumándose un pitillo
y al hombre gris que coge los tranvías
con su gabán roído a las seis de la tarde.
Esperan otra cosa.
Los parieron sus madres para vivir con todos
y entre todos aspiran a vivir tan sólo esto
y de ellos ha de crecer
si surge
una raza de hombres con puñales de amor inverosímil
hacia otras aventuras más hermosas.»
Etiquetas:
Forges,
Guerra,
Miguel Labordeta
sábado, 30 de marzo de 2013
MUNDO CHILLÓN I - UN ESTALLIDO DE «IMAGINACCIÓN-SUR-PRENDENTE» QUE ES NECESARIO TOMARSE MUY EN SERIO.
Fito Páez, argentino al que admiro mucho, un buen día escribió en uno de los textos de sus canciones: «¿Quién dijo que todo está perdido?... ¡Yo vengo a ofrecer mi corazón!»... Pues bien, hoy, para empezar este nuevo "cuelgue", me voy a permitir cambiar un poquito esas palabras de Páez para decir: «¿QUIEN DIJO QUE LA "CANCIÓN DE AUTOR" ESTÁ PERDIDA?... ¡YO VENGO A OFRECER A "MUNDO CHILLÓN"!», o sea, a este granaino –de Guadix, pa'más señas– al que sus padres le pusieron el nombre de Pedro:
![]() |
| Mundo Chillón. |
El jueves pasado, día 28, llegué al la Sala Libertad 8, me senté en la silla en que casi siempre suelo hacerlo, y, un día más, volví a constatar lo viva y lo "potente" que hoy en día está la "canción de autor" en su más pura quinta-esencia. Se subieron al escenario Mundo Chillón y Manu Clavijo e inmediatamente me atraparon. (Mundo Chillón...; otro de mis descubrimientos tardíos porque lleva en esto de la "canción de autor" más de diez años, y yo, ¡sin haberlo escuchado en directo!... Me temo que le voy a tener que dedicar dos "cuelgues", ¡merece la pena!).
Para empezar, os sugiero escuchar la canción llamada "El vendedor de Patrias"; creo que es un buen punto de partida para entender todo lo que después voy a decir sobre el universo "Chillón".
Por otra parte, empezando las presentaciones con una canción no se me quejarán asiduos visitantes del blog, como el también granaino y poeta Juan de Loxa –fundador de "Poesía 70" y de "Manifiesto Canción del Sur"–, que ayer mismo me decía: «Vete más despacito, me estás descubriendo a tanta gente joven interesante que, en realidad, aunque quiero, no puedo seguirte»... ¡Pues, nada, amigo Juan! ¡siéntate tranquilo a escuchar a Pedro Chillón y disfruta!
Por otra parte, empezando las presentaciones con una canción no se me quejarán asiduos visitantes del blog, como el también granaino y poeta Juan de Loxa –fundador de "Poesía 70" y de "Manifiesto Canción del Sur"–, que ayer mismo me decía: «Vete más despacito, me estás descubriendo a tanta gente joven interesante que, en realidad, aunque quiero, no puedo seguirte»... ¡Pues, nada, amigo Juan! ¡siéntate tranquilo a escuchar a Pedro Chillón y disfruta!
No quiero patrias, no compro ninguna
de esa marca adulterada por la caradura.
No me importa lo que quiera vender,
seguramente está muy bien para usted.
A mi los símbolos fríos no logran excitarme,
tengo mil cosas mejores en las que ocuparme
que echar cuentas al catálogo que me trae usted.
Le traigo;
patrias grandes, patrias chicas,
patrias pobres, patrias ricas,
patrias que las trajo el viento,
patrias que ha quemado el tiempo,
patrias que ciñen fronteras,
patrias que visten banderas,
patrias muertas, patrias vivas,
patrias tuertas, patrias divas.
Tengo mil razones para decir que no
aunque con la oferta me traiga usted un reloj.
Vendedor de patrias macabro perdedor,
filtrador de razas, larva de dictador.
No me va a convencer que existe el eje del bien
mientras alquila compra y vende la fe.
No moleste más.
No voy a comprar.
Que yo no tengo miopía, tampoco astigmatismo
y jamás he padecido de nacionalismo
pero hay algo que no pude lograr,
llegar a ser una persona formal.
Porque elogiando a mi tierra yo me quedo solo
es pequeña, redondita, chata por los polos,
gran naturaleza por eso hay tanto animal.
Les traigo;
patrias desparasitadas, garantía certificada,
llenas de gente cebada de hamburguesas y baladas,
con tres cabezas pensantes, diez millones de currantes,
todos a tirar p'alante, mariquita el que no aguante.
Tengo mil razones para decir que no
aunque con la oferta me traiga usted un reloj.
Vendedor de patrias macabro perdedor,
filtrador de razas, larva de dictador.
No me va a convencer que existe el eje del bien
mientras alquila compra y vende la fe.
No moleste más.
No voy a comprar.
No moleste más, no moleste más, no moleste más amigo.
Yo se que el centro del mundo queda lejos de mi ombligo
No moleste más, no moleste más, no moleste a más personas.
Si a usted le gusta su patria, ahí con su pan se la coma.
No moleste más, no moleste más, no golpee más mi puerta,
que de lunes a domingo, yo siempre la tengo abierta.
No moleste más, no moleste más que ahora mismo ya nos vamos
donde no haya tercer mundo, ni política, ni paro.
No voy a comprar.
Y al final, las bombas quedan y el marine se va,
niños que juegan las detonaran.
La vida sigue igual».
("El vendedor de Patrias". Mundo Chichón).
El universo creativo y artístico de Mundo Chillón es intenso, variado y de mucho intéres poÉtico y cultural.
![]() |
| Mundo Chillón. |
Musicalmente no tiene fronteras, ni es suceptible de ser etiquetado; transita de un tango a una tarantela, pasando por una rumba o un valsecito peruano –o por donde le da la real gana– y haciéndolo "cum laude"... –(Pedro, ¿a que te gusta este latinajo?)–; o sea, y me pongo más cursi: "divinamente". Si a ese se añade su magnífica voz; los tonos y el colorido que es capaz de darle a su palabra cantada; lo bien que toca la guirarra, y el acompañamiento de un músico-violinista-cantor de la categoría de Manu Clavijo, el espectáculo en lo musical, está asegurado.
Y en lo que se refiere al texto de sus canciones, es decir, a su poÉtica, nos encontramos con un "cantautor" de esos que yo llamaría "de referencia". Su poÉtica y su forma de desarrollarla sobre el papel, en su garganta y con su voz es realista, inteligente, crítica, reflexiva, directa..., y, a la vez, satírica, incisiva, cachonda, burlona, divertida, desternillante y hasta "cabrona". ¡Sí!, "cabrona", como debe ser pa'con los "cabrones" que nos explotan, que nos hieren la sensibilidad, que nos empobrecen, que nos bombardean con sus armas, y que intentan cercenarnos el pensamiento, o sea, con los torturadores de la libertad. (¡Menuda parrafada que me he echao!... Pero es que ¡ya está bien! ¡Llamemos a las cosas y a la gentuza por su nombre!).
Decía al principio, que posiblemente iba a tener que dedicar a MUNDO CHILLÓN dos cuelgues y va a tener que ser así; sobre todo porque en el concierto del pasado jueves viví una experiencia que no puedo dejar de contarle a Pedro, y a todos vosotros y vosotras. Fue ésta:
En 1996 escribí y publiqué un libro al que titulé "Sueño, luego existo", libro que nació, y prácticamente lo escribí, en Barcelona, provocado por tres impactos visuales y sus correspondientes consecuencias intelectuales. Esos impactos fueron una bolsa de la compra que me dieron en una tienda del Paseo de Gracia llamada "Vinçon", y dos viñetas de Forges que me vinieron a la memoria, y rescaté, a cuento de aquella bolsa:
Bueno, pues el jueves pasado, en mitad del concierto, Mundo Chillón va y canta un tema –¡genial– al que titula "Alcapone", y entre otras cositas dice:
«Nada que oír, nada que ver, nada que hablar, nada que hacer.
Si tu quieres prosperar y ser alguien en la vida,
olvídate de los sueños y de las causas perdidas.
No te pares a pensar, bebe mucha cocacola,
lleva zapatos de marca y así nunca estarás sola.
no te vallas a olvidar de olvidarte del pasado,
que la gente con memoria lo tiene más complicado.
Nada que oir, nada que ver, nada que hablar, nada que hacer».
(“Alcapone”. Mundo Chillón)
¡Imagonaros! Diecisiete años después de escribir aquel libro, surge Mundo Chillón y me canta esto... ¡Os lo juro! Sentí una mezcla explosiva de cabreo y de ternura.
De cabreo porque según nos estaba cantando -¡y es verdad"!– las cosas poco han cambiado –siguen queriendo hacernos idiotas, y ahora, además lo intentan hasta los políticos de las llamadas izquierdas y derechas dentro y fuera del parlamento–.
De ternura porque ahí estaba este joven de Guadix denunciando verdades como templos y alumbrando esperanzas irrenunciables, con su voz, con su música, con su ironía, y con su compromiso... ¡Estamos vivos!... y algunos de los llamados "cantautores": "¡Vivitos y coleando!".
De cabreo porque según nos estaba cantando -¡y es verdad"!– las cosas poco han cambiado –siguen queriendo hacernos idiotas, y ahora, además lo intentan hasta los políticos de las llamadas izquierdas y derechas dentro y fuera del parlamento–.
De ternura porque ahí estaba este joven de Guadix denunciando verdades como templos y alumbrando esperanzas irrenunciables, con su voz, con su música, con su ironía, y con su compromiso... ¡Estamos vivos!... y algunos de los llamados "cantautores": "¡Vivitos y coleando!".
En fin, que para no hacer este "cuelgue" demasiado largo, lo seguiré mañana. Pero antes de terminar, hoy quiero darle las gracias a Pedro Chillón por estar, y seguir ahí, "cantando como quien respira"... ¡Hasta mañana!
Etiquetas:
Fito Páez,
Forges,
Juan de Loxa,
Manu Clavijo,
Mundo Chillón
domingo, 27 de enero de 2013
¡MALDITAS GUERRAS Y MALDITAS ARMAS! 100 + 100 + 62 - «DE FORGES A GILA POR LA PAZ»
Ayer, sábado, en el diario EL PAÍS se publicó la siguiente fotografía y la información que le acompaña:
Las tropas avanzan hacia el norte de Malí
La ONU pide ayuda urgente para los 400.000 refugiados de la guerra.
«Tras un año de conflicto y dos semanas de guerra en Malí, más de 400.000 personas se han visto forzadas a dejar sus casas y a buscar refugio en otros lugares. ACNUR, la oficina de la ONU encargada de los refugiados, reclamó ayuda urgente y afirmó que hay 240.000 desplazados en el interior (50.000 de ellos en Bamako) y 150.000 en países del Sahel (Níger, Burkina Faso, Mauritania), una de las zonas más pobres del mundo. Los desplazados que cruzan las fronteras denuncian el secuestro de niños para alistarlos en las filas rebeldes y la confiscación de vehículos, lo que obliga a los refugiados a recorrer grandes distancias a pie o en burro».
Se trata, evidentemente, de una imagen y de una información que se repite constantemente en todos los medios de comunicación, pero que cada vez que me encuentro con ellas –y es a diario– se me rompe el alma. La guerra, la violencia y la desgarradora experiencia de los refugiados son, sin lugar a duda, las realidades y los dramas sociales y humanos que más daño me hacen y frente a los que nunca dejaré de revelarme con este mismo grito "desgarrao" que Forges escribió en una de sus viñetas publicada, también en el diario EL PAÍS, el 22 de marzo de 2011.
El mismo día que vi y leí la viñeta de Forges decidí colgarla en este mismo blog, y, a partir de ahí, iniciar estos cuelgues a los que llamo genéricamente "Malditas guerras"; cuelgues que hoy ya alcanzan el número 262. Aquel primer "cuelgue" fue el siguiente:
Hoy compruebo que las guerras continúan, que la fabricación de armas es imparable y que cada día aumenta el número de refugiados... ¡Es como si todo esto nunca fuera a llegar a su fin!
Ante esa realidad yo también continuo aquí defendiendo el derecho a la paz...; ¡no me rindo! y vuelvo a gritarlo, y seguiré haciéndolo el tiempo que sea necesario, y mientras que la vida me regale el don de poder vivirla: ¡¡¡¡MALDITAS GUERRAS!!!!
Y reconociendo y aplaudiendo el compromiso y la sensibilidad de Antonio Fraguas de Pablo "Forges", voy a retomar –con toda mi admiración– el antibelicismo de otro gran humorista: Miguel GILA Cuesta, fallecido en 2001.
Gila, con un magnífico, directo y popular surrealismo, se manifestó toda su vida contra la guerra y contra las armas; y lo hizo con un humor muy inteligente y absolutamente demoledor de la violencia...
Gila, con un magnífico, directo y popular surrealismo, se manifestó toda su vida contra la guerra y contra las armas; y lo hizo con un humor muy inteligente y absolutamente demoledor de la violencia...
Aquí os dejo algunos de sus inolvidables y siempre actuales testimonios:
jueves, 3 de enero de 2013
... Y LA PALABRA SE HIZO MÚSICA. "QUALSEVOL NIT POT SORTIR EL SOL" (3ª Parte)
Hoy prosigo recuperando el primer capítulo
de mi libro "Crónica cantada de los silencios rotos"
y, dentro de él, continúo el apartado que titulé
"QUALSEVOL NIT POT SORTIR EL SOL"
ya iniciado en el pasado "cuelgue del
30 de diciembre de 2012. Así pues estamos en
"QUALSEVOL NIT POT SORTIR EL SOL" (2).
España; años sesenta. Para poder entender el origen y la importancia que ha tenido la canción en el desarrollo de nuestra historia reciente, y, sobre todo, para poder interpretar y juzgar con equidad, y desde el conocimiento, sus manifestaciones durante los doce últimos años de la dictadura franquista –origen que supuso, sin duda, una nueva forma de hacer canciones de la que hoy somos herederos–, resulta imprescindible perfilar unas notas iniciales, que aun a riesgo de su simplicidad y de su esquematismo, nos permitan situarnos en la escena social, cultural y política que en aquel momento se vivía en España y en la que vivimos y crecimos aquella "tribu" que un buen día, convocados por el verso de Rafael Alberti, creímos y soñamos limpiamente con la posibilidad de crear, en nosotros mismos y para el futuro, «un hombre y una mujer nuevos cantando».
«Creemos el hombre nuevo cantando,
el hombre nuevo de España cantando,
el hombre nuevo del mundo cantando.
Canto esta noche de estrellas en que estoy solo y desterrado.
Pero en la tierra no hay nadie que esté solo si está cantando.
Al árbol lo acompañan las hojas
y si está seco ya no es árbol;
al pájaro, el viento, las nubes,
y si está mudo ya no es pájaro.
Al mar lo acompañan las olas
y su canto alegres los barcos,
al fuego, las llamas, las chispas
y hasta las sombras cuando es alto.
Nada hay solitario en la tierra
creemos el hombre nuevo cantando».
("Creemos al hombre nuevo")
En aquel momento nos encontrábamos en una España en la que, superados ya los dos decenios de dictadura, el fascismo seguía siendo la palabra clave que podía definir la filosofía y la práctica del Estado; un fascismo duro engañosamente disfrazado ahora de grandilocuentes palabras como "desarrollismo" o "consumismo"; palabras que, traducidas al lenguaje más llanamente popular se convirtieron en aquella expresión tan común y tan generalizada de «no te metas en política y ya verás como cada día vivirás mejor. Lo importante es el bienestar material y la "paz", y eso, si ere dócil y bueno, lo puedes tener asegurado». Asegurada una paz, por supuesto, que como nos cantaba Raimon, «no era más que miedo; como un desierto sin voces ni árboles; una paz que nos cerraba las bocas, que nos ataba las manos, y que sólo nos dejaba las piernas para huir». (Fue precisamente por aquella época cuando, mientras mi madre me alargaba las perneras y me remendaba las entrepiernas de mis pantalones largos –ya en su tercera temporada–, mi padre me compraba aquel primer "pick-up" a plazos que casi nos vimos obligados a devolver por falta de pago).
«Rezan las leyes básicas
de una curiosa ética
que el hombre es una máquina,
consumidora intrépida.
Compre electrodomésticos,
dicen los nuevos místicos,
es el gran signo de éxito
del "homo sapientísimo".
Producto, consumo,
éste es el triste tema de esta canción,
canción, canción... consumo,
éste es el triste tema de esta canción.
Queda un último término
lo del salario mínimo
con el Madrid-Atlético
y el juego quinielístico.
La corrida benéfica
hoy televisan íntegra,
es la moderna técnica
de crear alienígenas.
Este mensaje estúpido
tan saturado en tópicos,
hay que venderlo al público
como un jabón biológico,
así dispone el código
mafioso-discográfico
y así se explota al prójimo,
prójimo y primo práctico».
("Canción consumo". Luis Eduardo Aute, 1976)
Eran momentos en los que los muchachos y las muchachas, al tiempo que nuestros cuerpos y nuestros sentimientos se nos abrían íntima y apasionadamente a la vida, estudiábamos y aprendíamos, sin entenderlo, aquello de "la unidad del espíritu nacional».
a la tarda lenta del dissabte,
que el dia no plega
a cops de campana,
que les flors no perden pètals
a les plane de'un llibre,
que teniem milja hora de pati
per oblidar una guerra perduda,
que un milió de mort en convidaven al seny,
que erem una unidad del destí en el no-res».
("Taula del 2". Ramón Muntaner)
«Sabíamos que las paralelas convergen / en la tarde lenta del sábado, / que el día no termina a golpes de campana, / que las flores no pierden los pétalos / entre las páginas de un libro, / que teníamos media hora de patio / para olvidar una guerra perdida, / que un millón de muertos nos invitaban a ser razonables, / que éramos una unidad del destino en la nada». ("Tabla del 2". Ramón Muntaner. LP: "Veus de lluna i celobert", 1978).
Aquella unidad del espíritu nacional no era otra cosa mas que una uniformidad centralista, absoluta y demagógica en lo político, en lo cultural y en lo religioso; uniformidad mantenida a base de una represión total y despiadada hacia todo lo que se sospechara que pudiera generar divergencias ideológicas o culturales que ocasionaran cualquier tipo de fisura al régimen establecido.
Esta represión, manifestada en todos los órdenes, se agudizaba de una forma muy particular respecto a las divergencias históricas y a los signos de identidad que caracterizaban a nuestros pueblos, especialmente en el ámbito de la lengua y de la cultura; causa, sin duda, como más adelante analizaré, del carácter organizado y radicalmente nacionalista con el que surgieron los primero movimientos contestatarios y reivindicativos de lo que en aquel momento se reconoció como "nueva canción", "canción del pueblo" o "canción protesta".
"Represión", era en consecuencia, una de las palabras y de las consignas claves de la acción ejercida por el poder, y una de las realidades más corrosivas y demoledoras del elemental derecho a la libertad. Y estrechamente unido a la represión, para los enamorados de la libertad, el "miedo"; un miedo físico y real al que románticamente podemos adornar y trascender como nos de la gana, pero que era sencilla y llanamente eso: "¡miedo!"; miedo en el cerebro, en el estómago, en la voz y hasta en el bolígrafo. En este sentido, creo que es importante evocar el texto de una canción que nos cantó Rosa León, ya en 1978, y que pertenece a Basilio Martín Patino, a quien durante tanto tiempo tuvieron secuestrada una de las más grandes y más bellas y entrañables obras de nuestra producción cinematográfica: "Canciones para después de una guerra».
Aquella unidad del espíritu nacional no era otra cosa mas que una uniformidad centralista, absoluta y demagógica en lo político, en lo cultural y en lo religioso; uniformidad mantenida a base de una represión total y despiadada hacia todo lo que se sospechara que pudiera generar divergencias ideológicas o culturales que ocasionaran cualquier tipo de fisura al régimen establecido.
Esta represión, manifestada en todos los órdenes, se agudizaba de una forma muy particular respecto a las divergencias históricas y a los signos de identidad que caracterizaban a nuestros pueblos, especialmente en el ámbito de la lengua y de la cultura; causa, sin duda, como más adelante analizaré, del carácter organizado y radicalmente nacionalista con el que surgieron los primero movimientos contestatarios y reivindicativos de lo que en aquel momento se reconoció como "nueva canción", "canción del pueblo" o "canción protesta".
"Represión", era en consecuencia, una de las palabras y de las consignas claves de la acción ejercida por el poder, y una de las realidades más corrosivas y demoledoras del elemental derecho a la libertad. Y estrechamente unido a la represión, para los enamorados de la libertad, el "miedo"; un miedo físico y real al que románticamente podemos adornar y trascender como nos de la gana, pero que era sencilla y llanamente eso: "¡miedo!"; miedo en el cerebro, en el estómago, en la voz y hasta en el bolígrafo. En este sentido, creo que es importante evocar el texto de una canción que nos cantó Rosa León, ya en 1978, y que pertenece a Basilio Martín Patino, a quien durante tanto tiempo tuvieron secuestrada una de las más grandes y más bellas y entrañables obras de nuestra producción cinematográfica: "Canciones para después de una guerra».
«Porque nací con el miedo
y miedo era,
de tanto
miedo me libro
¡de tanto!
es como empezar a ser mujer,
al fin y al cabo
sobre la tierra sin miedo
recién nacido y desnudo.
Porque nací con el miedo
y miedo era
miedo sobre miedo miedo
que es como nacer esclavo:
Cuántos miedos a la sombra cara al sol
y la camisa bordada
de terror,
que con miedo me parieron
y con miedo me amasaron
y en el miedo me hice vieja,
llena de miedo y de años,
amedrentada con el miedo
de quienes del miedo alzaron
la bandera,
ciegos de miedo viviendo
ellos también amiedados.
¡Cuánto años en el miedo, amortajado!
Quiero comerme el miedo de una vez,
todo el miedo del mundo,
todo el miedo...
¡y vomitarlo!
Porque en el miedo viví
y con miedo me callaron
la vergüenza de enmiedarme
y desangrarme en el miedo,
desde el miedo me levanto
lleno de miedo el crebro
y mi estómago
y mi voz y mi bolígrafo.
Cuánto
poco a poco puede ser
miedo a miedo hasta agotarlo.
Experta de tantos miedos
sin miedo ya lo proclamo
sólo al miedo tengo miedo,
sólo al miedo, nada más
miedo al miedo
por si acaso...»
("Miedo". Basilio Martín Patino.
Rosa León - Teddy Bautista. LP: "Tiempo al tiempo". 1978).
Estos hechos y estas experiencias de la represión cultural e ideológica y del miedo, en concreto durante los años sesenta y hasta el final de la dictadura, creo que son unas realidades que necesariamente debemos reanalizar en profundidad con la perspectiva que puede darnos el distanciamiento de los treinta años pasados y la nueva situación política en la que, desde la transición, venimos viviendo.
La represión en el ámbito de la cultura, y del pensamiento en general, se traducía permanentemente, por ejemplo, en el absoluto control y en la manipulación ejercida desde el poder hacia los medios de comunicación, y en la censura entendida como un implacable "agente de orden" que castraba y cercenaba de raíz cualquier tipo de libertad expresiva o cualquier iniciativa crítica o liberadora, por simple o por elemental que pudiera resultar. (Recuerdo, y es sólo una pequeña anécdota, la requisa que, en 1972, hizo la policía de los discos que teníamos en un centro de formación de profesores y profesoras, con motivo de que alguien denunció que en uno de mis cursos de verano, sobre la técnica del disco-fórum, había utilizado las canciones del disco "Quejido" grabado en Francia por Elisa Serna y que en nuestro país estaba totalmente prohibido. Disco que me secuestraron –luego volví a hacerme con él en Biarritz– y que, por cierto, se editó en España dos año después, pero teniendo que sustituir dos canciones que ni entonces lograron superar la guadaña de la censura).
Decía antes –y permítaseme este paréntesis– que considero imprescindible volver serenamente la mirada sobre las duras experiencias de la represión y de la censura vividas en los años pasados, no tanto para regodearnos en ellas y seguirnos lamentando –muchos ya las hemos vomitado definitivamente– , sino para encontrar en esas experiencias un referente que nos pueda dar luz a la hora de construir y de interpretar el presente.
En ese sentido, y desde esa perspectiva, siento la necesidad de hacer dos consideraciones:
En primer lugar, denunciar –y no puedo dejar de hacerlo de forma reiterativa y con apasionamiento– a toda esa "panda" de mediocres ex izquierdistas, que eran los primeros que encendía sus mecheros y sus cerillas en los recitales de los sesenta y de los setenta, y que ahora nos vienen con el "cuento" de que los "cantautores" eran tristes, aburridos y panfletarios. Esto, en general, ni es verdad, ni es justo –es cierto que en algunos casos, los menos, pudo ocurrir así; pero también lo es que esos, desde el punto de vista cultural e histórico, ni tuvieron, ni tienen ninguna trascendencia–.
Aquellas canciones, en general, fueron lo que tuvieron que ser; lo que necesitábamos que fueran: cantos a la libertad y a lo humano; trabajosos y amenazados cantos artesanalmente tejidos, no desde a tristeza, sino desde la ilusión y desde la esperanza. Antonio Gala, en 1984, lo escribía en el prólogo de uno de mis libros dedicados a la canción de la que venimos hablando:
«Este libro, para el que escribo con tanto amor las líneas iniciales, es un prueba de cuanto venero. No se trata en él de recoger unas esperanzas acobardadas, reacias, contentadizas. Se trata de ofrecernos un ramo de esperanzas sonoras, vociferantes, contestatarias. Se trata de una esperanza en marcha, que se echó a cantar por las caminos apasionadamente. Por que si ella es el sabor de la vida, también es cierto que la vida en ocasiones –largas, largas a veces– no amarga. Y es preciso sacarnos su amargura, a gritos, de la boca. Eso hicieron los hombres y mujeres cuyas canciones recopila y ordena este libro, contagiarnos desesperadamente su esperanza». (Antonio Gala. "Veinte años de canción en España. Vol. 1", 1984)
En el fondo la actitud y los comportamientos de todos esos olvidadizos de la historia –y hasta de su propia historia personal–, convertidos ahora en nuevos y sibilinos censores, desde la industria discográfica o desde los medios de comunicación, confirman la verdad rotunda y permanente de aquellos versos de León Felipe a los que puso música y voz el grupo Aguaviva.
«Yo no sé muchas cosas, es verdad.
Digo tan sólo lo que he visto.
Y he visto:
que la cuna del hombre la mecen con cuentos,
que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos,
que el llanto del hombre lo taponan con cuentos,
que los huesos del hombre los entierran con cuentos,
y que el miedo del hombre...
ha inventado todos los cuentos.
Yo no sé muchas cosas, es verdad,
pero me han dormido con todos los cuentos...
y sé todos los cuentos».
("Los cuentos". León Felipe - Aguaviva.
LP: "Cada vez más cerca". 1970).
En segundo lugar, considero que es imprescindible volver la mirada sobre nuestro pasado reciente –reciente sobre todo porque todavía somos muchos los que lo hemos tenido que vivir en directo– para alertarnos sobre el sentido profundo de lo que es la manipulación, y sobre las estrategias de acción, siempre represoras, ejercidas por las dictaduras como formas de concentración y de ejercicio absoluto de todos los poderes.
Y planteo esta reflexión porque ahora, en el tan "cacareado" tiempo de las libertades y de la democracia, el pasado puede enseñarnos a desentrañar –o mejor a desenmascarar– las estrategias de una nueva forma de dictadura, que pienso que estamos viviendo, ejercida bajo el gran poder del Rey Midas; estrategias que se concentran en lo que ahora llaman el "mercado" –a mi me sigue enamorando más la palabra "pueblo"– a través de consignas y eslóganes como el "compro luego existo", que un buen día me encontré integrado en una bolsa de la compra que regalaban en una tienda, o "el pienso luego estorbo", que con tanto acierto nos ofrecía recientemente Forges en una de sus viñetas.
Una nueva forma de dictadura ejercida de forma operativa por un grupo de ciegos adoradores del Rey Midas, en el que ponen todas sus complacencias, y, curiosamente, siempre justificada por las exigencias del "mercado", es decir, del pueblo. (Si hay que hacer televisión basura..., ¡es lo que el mercado nos demanda!. Si no puedo grabarle a usted su disco aunque reconozco que está muy bien, o si no puedo dedicarme a promocionárselo desde mi radio..., ¡es que al mercado eso no le gusta! ¡no se vende!. Si me niego a contratarle a usted para cantar en las fiestas que vamos a organizar en el ayuntamiento..., ¡es que el mercado quiere cosas con mucha más marcha!... Y así podríamos seguir enumerando, y, al final, siempre la misma historia, siempre el mismo cuento: «¡viva el beat, el rock, el soul, el pop y el capital!»).
En este sentido –y cierro ya este paréntesis–, yo personalmente me apunto a lo que Luis Eduardo Aute nos canta en su última «alevosía»:
«A riesgo de que digan que estoy loco
por no buscar el oro en lo que toco,
no pienso rebelarme contra mi enajenación.
Cansado de vivir sin salvavidas,
sé bien que no es la mano del Rey Midas
la que vendrá a salvar mi naufragado corazón.
Y no me romperán los huesos ni quemarán mis alas,
les basta y sobra con dar besos,
besos como balas...
Me advierten "mira, no juegues con fuego,
respeta al menos las reglas del juego
o hazte a la idea de tener a mano un extintor".
Declaro que me bato en retirada,
no sé jugar con las cartas marcadas,
será que nunca tuve vocación de ganador
Me recomiendan que no escupa al cielo
si mi propósito es pisar el suelo
y no cruzar una tormenta en vuelo sin motor.
Aunque me expulsen de sus paraísos
no pienso doblegarme a sus avisos
y menos si quien viene a darme aviso es un traidor».
("Besos como balas". Luis Eduardo Aute.
CD: "Alevosia". 1975).
martes, 22 de marzo de 2011
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


















