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miércoles, 8 de agosto de 2012

JOAQUIN LERA. PRELUDIO A SU «ESTELA INHÓSPITA».

Joaquín Lera.

JOAQUÍN LERA es uno de esos personajes que te "prenden" desde el primer momento en que lo conoces, sobre todo por su entusiasmo; por su creatividad desbordante y sin límites; y, muy en particular, por su sensibilidad y por su profundo sentido de la solidaridad y de la amistad.

Como compositor, ¡no para!, lo mismo te lo encuentras musicalizando y cantando a nuestros grandes poetas (Miguel Hernández, Mario Benedetti, Claudio Rodríguez, José Hierro, Antonio Machado, Félix Grande o Luis Alberto de Cuenca); que con su guitarra en ristre haciendo crónica cantada, de lo que acontece a su alrededor –¡como un auténtico juglar!–. Lo mismo se encierra en su estudio para fotografiar musicalmente sus sentimientos y sus querencias; como te lo encuentras viajando por cualquier lugar del mundo fotografiando, en este caso, los sentimientos, las querencias y las carencias de los pueblos con los que se hermana: India, África, Cuba, Argentina, Moscú... Y en ocasiones te lo encuentras sencillamente escribiendo, o sea, desarrollando su particular pasión por la literatura, y, más en concreto, por le que a mi me gusta llamar la "PoÉtica".

Y de eso va hoy este "cuelgue": de la  "PoÉtica" de Joaquín Lera.

Acaba de publicar su último libro de poemas titulado "Estela inhóspita", editado por LápizCero Ediciones y yo he tenido el inmenso placer de prologárselo; prólogo que al final se ha convertido en "Preludio" y que me apetece compartir con todos vosotros y vosotras a continuación.



«Conozco a Joaquín Lera desde hace tiempo y siempre le he admirado. He perseguido sus huellas sobre todo a través de sus canciones –las propias, y aquellas otras en la que "hizo música" la palabra de tantos amigos y admirados poetas–. Persecución constante –porque su obra es extensa y variada– en la que en todo momento me sorprendió su capacidad creativa: infatigable y siempre apasionada. 

Por otra parte, de Joaquín Lera, siempre me atrajo su humanidad –sensible y sencillamente "buena"–; su pasión por la aventura; y, sobre todo, la forma en que acostumbra y sabe escudriñar la vida, buscando en ella, de forma incansable, nuevos horizontes;… Y ahí ha estado desde siempre –o al menos, desde que yo le conozco– con su "brújula vital" en ristre –da igual norte o sur, este u oeste– apuntando a la esperanza… Y es que Joaquín es un ser humano radicalmente positivo.

Pues bien, ahora, en el contexto de toda esa forma de pensar y de sentir que tengo sobre Joaquín, me llega esta "Estela inhóspita", que recoge un variado conjunto de sus poemas: sonetos apasionados, haikus, canciones, y otras construcciones poéticas rimadas con el aire y el ritmo limpio de la libertad;… puros sentimientos acompasados con latidos y suspiros.

Antes de sumergirme en la lectura de la "Estela inhóspita" de Joaquín Lera, y sin haberlo previsto, me ha venido a la memoria una convicción rotunda de Agustín Millares –inmenso poeta canario–: «Escribir poesía –afirmaba– es decir el estado verdadero del hombre». Yo también lo creo… Y entonces, lleno de curiosidad, me he planteado seguir la "estela inhóspita" de Joaquín Lera con ese objetivo, es decir, a la búsqueda –en los tiempos que corren– del verdadero estado de su humanidad.

Y es curioso, navegando por lo "inhóspito" que profetiza esta "estela" –inhóspitos son realmente los tiempos que hoy por hoy nos tocan vivir–, me he encontrado con un Joaquín Lera que, a pesar de todo, levanta el vuelo y nos ofrece "vaivenes de susurros", "jardines de alegrías", "islas sin dueño", "lluvias de estrellas" y "fábricas de sueños"…

… Un Joaquín Lera que reparte caricias, risas, mimos, brisas, cosquillas, puestas de sol, abrazos de luna, ausencias imposibles, y presencias recuperadas de madre, de amigos, he hermanos…. 

…Un Joaquín Lera que nos regala, por ejemplo, "un libro en blanco para que escribamos en él infinitos poemas de amor"…; o que nos propone que nos pintemos el alma de colores y que arrojemos las tristezas al mar…

… Un Joaquín Lera que reivindica "el derecho a soñar", y que desnuda descaradamente –y como debe ser– su solidaridad, por ejemplo, hacia la India –a la que ama, por la que sufre y a la que decididamente se entrega–…. 

… Un Joaquín Lera que denuncia la injusticia y la miseria –¡que tierno y que dolorido su canto a los niños de la calle!; y –¡cómo no|– que se "caga en la violencia"…

En fin, a través de este poemario queda rabiosamente claro que "el estado verdadero del hombre" que lo ha escrito –que diría Agustín Millares– es el de la esperanza a pesar de todo; una esperanza, eso sí, sonora, vociferante y contestataria… 

Joaquín Lera con sus poemas asienta un principio que aplaudo y me consuela: Vivimos, es verdad, inmersos en una "estela inhóspita" pero ahí tenemos también ese libro en blanco que él nos regala para que podamos escribir infinitos poemas de amor y de esperanza… ¡Gracias amigo Joaquín por el hermoso regalo que ahora nos ofreces con tus poemas!…; como tú escribes casi al final de tu libro: «¡Aunque no lo parezca es posible ver el cielo!»… ¡Yo hoy con la lectura de tus poemas he conseguido verlo!… y ¿sabes?… ¡es azul y muy limpio!».
Fernando Lucini
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Para completar este "cuelgue" voy recomendar, a continuación, tres vídeos creados por Joaquín Lera: uno de ellos es el titulado "Duele", dedicado a África, podéis encontrarlo aquí: https://vimeo.com/40806992

También os recomiendo estos dos:




LUCÍA SOCÁN 2 - UN CANTO CONVENCIDO Y APASIONADO A LA MEMORIA CONTRA EL OLVIDO

Lucía Sócam.

Mi interés y mi particular identificación ideológica con el pensamiento de Blas Infante –como explicaba el pasado lunes– fue lo que me permitió, en el año 2010, encontrarme con la obra cantada de LUCÍA SÓCAM, y con el equipo que, junto a ella, están trabajando en Guillena (Sevilla) en defensa de la recuperación de la memoria histórica. Encuentro que fue para mi muy importante y significativo por dos motivos:

En primer lugar, porque participo plenamente del proyecto que se está realizando en Guillena; de echo, ya en el año 2004, a mi libro dedicado a Manifiesto Canción del Sur decidí ponerle como subtítulo: "De la memoria contra el olvido".

En segundo lugar, mi encuentro con Lucía Sócam fue muy importante porque, hoy por hoy, ella es una de las pocas jóvenes "cantautoras" que está planteando y desarrollando un concepto de "canción de autor" que considero fundamental; me refiero a la canción como medio expresivo que se hace voz y crónica de la realidad y de los sentimientos –o mejor de los latidos y de los suspiros concretos– del pueblo en momentos determinados de su historia. Ya lo decía Antonio Machado en su "Juan de Mairena": «el folklore –o lo que es lo mismo la "canción popular"– es el saber vivo en el alma del pueblo...; es cultura viva y creadora de un pueblo de quien habría mucho que aprender».

Dicho esto, voy a aproximarnos, ya más directamente, a la obra de Lucía Sócam, nacida en Guillena (Sevilla) el 30 de septiembre de 1986. A los 8 años comenzó sus estudios musicales en el Aula de Música de su pueblo, completándolos posteriormente en el Conservatorio Profesional de Música "Cristóbal de Morales". A los catorce años, compuso su primera canción titulada "Digan lo que digan", y en el año 2005 grabó en directo su primer DVD llamado "Hoy puede ser el gran momento", al que le siguió, de inmediato, su primer disco "Contraste".


En "Contrate", Lucía incorporó 15 canciones: canciones propias como "La vida al revés", "Dame tiempo por favor", "No volveré" o "Mi ilusión"; canciones compuestas y escritas por José Gabriel Rodríguez y Juan José Puntas –como "El violinista callejero", "Madre", "Hoy puede ser el gran momento", o "Que mi voz se alce para Lucrecia"–; el tema "Dime tu nombre" de Mikel Erentxun; y la canción "Todos los nombres" –de José Gabriel Rodríguez y Lázaro Rendón– que posteriormente haría de pórtico de su segundo disco titulado "Verdades escondidas". (Las canciones de este disco pueden escucharse acudiendo al apartado de "discografía" de su página web: http://www.luciasocam.es/contraste.html).


"Verdades escondidas" –segundo disco grabado por Lucía Sócam– es una crónica cantada de evocaciones profundamente humanas y desgarradoras, y de crueles sucesos, acontecidos en nuestro país durante la Guerra Civil y la postguerra, que pone de manifiesto, y evidencia, la brutalidad desarrollada por el fascismo y la dictadura contra aquellas personas –republicanas, o no– que solamente  cometieron el delito de reivindicar la libertad, la justicia, la verdad y, en general, la defensa de los derechos humanos.

Crónica de un acontecer que no aparece, ni se estudia en los libros de historia, y que ya, en 1936, Don Miguel de Unamuno denunciaba y condenaba en la universidad de Salamanca dirigiéndose al general José Millán Astray: «Venceréis –gritó don Miguel–, pero no convenceréis, Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta, pero no convenceréis, porque convencer significa persuadir. Y para persuadir necesitáis algo que os falta: razón y derecho en la lucha”.

En "Verdades escondidas", Lucía Socán y las personas que han trabajado junto a ella en el disco, retoman esa misma denuncia, y ese mismo planteamiento de Unamuno, y considerando que la memoria no puede ser ni pervertida, ni deformada, ni manipulada, ni oculta, deciden convertirla en inspiradora; es decir, en sacarla a la luz para que nos pueda servir como fuente de inspiración –inspiración entendida como rechazo y condena de la injusticia y de la brutalidad– en la construcción de ese "otro mundo posible" de paz, de justicia, de solidaridad, de honestidad y  de ternura en el que muchos soñamos.



El disco se compone de 18 canciones interpretadas por Lucía con mucha alma, es decir, con la pasión se surge del convencimiento de lo que se cuenta y de lo que se canta. Ella misma describe su trabajo con estas palabras:

«El único objetivo que he tenido ha sido, simplemente, ser feliz. He llenado de acordes aquellos momentos que para mi eran importantes liberando, así, todo lo que componía mi alma; una nueva melodía hacía resurgir sentimientos que se ocultaban tras mi piel.

Pero descubrí que tras mis pasos se escondía una historia horrible de miedo, dolor y sangre; tan lejana y cercana a la vez, que con casi veinte años no tenía ni la menor idea de ésta; la historia de mi propio pueblo, el que no cambiaría por nada, ese silencio que mis vecinos llevaban cargando tanto tiempo en sus espaldas; es pena anclada en los ojos del que quiere hablar pero no puede.


Lucía Sócam.

Estoy contenta, contenta de poder presumir de conocer mi historia, la que no me contaron, la que todos debemos conocer para que, al menos, no se pierda este ingrato episodio del siglo XX. Aún hoy en día estamos acostumbrados a ver personas que con miedo nos cuentan la historia de su familia, su tristeza, su dolor... su orgullo al nombrar a sus seres más queridos, los que se fueron y los que le arrebataron.

Tenemos claro que nosotros, los jóvenes, tenemos que coger las riendas de este duro camino. Somos los herederos de esta falsa democracia donde convivimos con los asesinos de nuestros muertos (tan asesino es el que aprieta el gatillo como el que redacta la lista) y aún nos queda mucho por hacer, y lo primero es dar a conocer la historia, hacer llegar a todos lo que pasó en nuestro país hace tan sólo sesenta años. No hay distinción, da igual el lugar, todos son nuestros muertos y, por tanto, debemos luchar para conseguir al fin VERDAD, JUSTICIA y REPARACIÓN que los honre como ellos se merecen y que jamás se olvide».

No quiero alargar más este "cuelgue", ni retrasar su salida...; lo que desearía es que os hicierais con el disco y lo escucharais. Sobre él solamente voy a mencionar a personas que han colaborado en el proyecto y a las que, junco con  Lucía, felicito y les expreso mi agradecimiento.

Me refiero en primer lugar a los escritores y poetas que junto con Lucía han creado las canciones:  José Gabriel Rodríguez. Olivier Herrera, David Romero Raposo, Francisco Narváez, Braulio Valderas, David y Francisco Javier Márquez Mateos, Lázaro Rendón, Harmonie Botella, Alfonso Baro, Irene Alcedo y Antonio J. Romero; y en segundo lugar a los músicos que han intervenido: Juanjo Álvarez, Carmelo Lorenzo y Humberto Girón, así como a J. Gabriel Rodriguez –productor y coordinador–, a Domi Serralbo –técnico de grabación–, a Isabel Carmona y Braulio Valderas –por las fotografías– y a M. Diego Vázquez y José Cañas –técnicos audiovisuales.

El disco puede adquirirse dirigiéndose a:
Utopia Producciones 
http://produccionesutopia.blogspot.com.es/
o directamente solicitándoselo a Lucía Sócam:
http://www.luciasocam.es/index.html
lucia@luciasocam.es