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martes, 29 de mayo de 2012

REENCUENTRO APASIONADO CON EL POETA «ROQUE DALTON» Y CON «LITO» –CANTAUTOR CANARIO–.

El domingo pasado, en los "comentarios" del "cantijuego" dedicado a los poetas latinoamericanos, Martín Rago –cantor y guitarrista argentino, residente en Granada– me recordaba el nombre de ROQUE DALTON; y he de decir que se lo agradezco profundamente porque, de repente, evocar al poeta salvadoreño –nacido en San Salvador en 1935 y asesinado, el 10 de mayo de 1975– ha supuesto para mí un despertar a entrañables recuerdos y apasionados sentimientos.

He vuelto a reencontrarme con sus versos –hace tiempo que no los leía– y han vuelto a emocionarme. Decía, por ejemplo, «Hace frío sin ti, / pero se vive»; recuerdo que aquellos dos versos acompañaron durante mucho tiempo mis dolorosas pérdidas y ausencias de amores y de amigos...

Hoy he descubierto que sigo identificándome con la palabra de Dalton como hace más de cuarenta años y quiero y necesito proclamar su inmortalidad.

«Yo como tú
amo el amor,
la vida,
el dulce encanto de las cosas
el paisaje celeste de los días de enero.

También mi sangre bulle
y río por los ojos
que han conocido el brote de las lágrimas.
Creo que el mundo es bello,
que la poesía es como el pan,
de todos.

Y que mis venas no terminan en mí,
sino en la sangre unánime
de los que luchan por la vida,
el amor,
las cosas,
el paisaje y el pan,
la poesía de todos».
("Como tú")

Roque Dalton.

«Mi amor por ti es mucho más que amor,
es algo que se amasa día a día,
es proyectar tu sombra junto a mí,
hacer con ellas una sola vida. [...]
Mi amor por ti es mucho más que amor.

Mi amor por ti es como una nevada,
un torrente de luz, algo tan bello...
como ponerse el sol o amanecer el alba».
("Mi amor por ti es mucho más que amor").

Recuerdo que el primer poema de Roque Dalton que escuché cantado fue el titulado "Alta hora de la noche", poema que fue musicalizado e interpretado, en 1990, por el joven cantautor canario Lito nacido en Tenerife y que incorporó en su primer LP "Día a día" editado por el Centro de la Cultura Popular Canaria con la colaboración, entre otros, de creadores como Pedro Manuel Guerra, Andrés Molina. Alberto Méndez. Luisa Machado, Marisa Medina o Rogelio Botanz.




«Cuando sepas que he muerto no pronuncies mi nombre
porque se detendrá la muerte y el reposo.
Tu voz, que es la campana de los cinco sentidos,
sería el tenue faro buscado por mi niebla.
Cuando sepas que he muerto di sílabas extrañas.
Pronuncia flor, abeja, lágrima, pan, tormenta.
No dejes que tus labios hallen mis once letras.
Tengo sueño, he amado, he ganado el silencio.
No pronuncies mi nombre cuando sepas que he muerto
desde la oscura tierra vendría por tu voz.
No pronuncies mi nombre, no pronuncies mi nombre,
Cuando sepas que he muerto no pronuncies mi nombre».
("Alta hora de la noche")

Este mismo poema fue musicalizado y interpretado, más recientemente, por la extraordinaria compositora y cantante cubana Teresita Fernández –¡grande! ¡grande! ¡grande!–; tema que incorporó en su disco "No puede haber soledad", editado en 2006 por el Centro Cultural Cubano Pablo de la Torriente Brau dentro de su admirable proyecto: "A guitarra limpia".

Teresita Fernández.