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sábado, 4 de mayo de 2013

«500.000 VISITAS», O SEA, 500.000 MOTIVOS PARA EL AGRADECIMIENTO

Esta madrugada pasada, el contador que indica el número de visitas que ha tenido este blog desde el día en que lo puse en marcha –18 de noviembre de 2010, es decir, dos años y medio– ha marcado la cifra de 500.000; número de visitas al blog que quiero transformar en 500.000 motivos para el agradecimiento porque han sido como 500.000 latidos que me han dado ilusión y esperanza para mantenerlo vivo día a día; para intentar mejorarlo; y, sobre todo, para promover y defender la "canción de autor" con todas mis fuerzas y en la medida de mis posibilidades.

Hasta hoy he escrito aquí 1.410 "cuelgues", y en ellos, y a través de ellos, he querido transmitir, sobre todo, un pensamiento y una convicción que me contagió mi amigo Celaya desde el primer día que le conocí: el pensamiento y la convicción de que CANTAMOS COMO QUIEN RESPIRA.

Para celebrar y expresar este momento de la vida del blog –y en realidad, de mi propia vida– otro amigo entrañable: JUAN SOCAS –arquitecto y "cantautor"– me ha regalo este precioso y simbólico dibujo...  Efectivamente Juan, en este momento mis dedos, mis manos y todo mi cuerpo estallan en más de 500.000 vuelos de agradecimiento... ¡Gracias amigo!




Permitidme ahora que os dedique, con toda mi alma, un poema y una canción... El poema es de la escritora catalana MARIA MERCÈ MARÇAL, la música y el canto de MARINA ROSSELL, y el dibujo de la "luna velera" de ALFREDO GONZÁLEZ.


«¿Quieres subir a mi barca?
¡Hay violetas a montones!
Iremos lejos...
y seremos dos, y seremos tres.
Venid, venid a nuestra barca,
las velas altas, el cielo abierto.
Habrá remos para todos los brazos...
Sí, seremos veinte, seremos cuarenta
con la luna por estandarte...
Por todas partes se extenderá la vida
como una danza vegetal.
En la piel salada de la ola
seremos quinientos, seremos mil.
Perderemos la cuenta a envites de luna
y juntos haremos nuestra la noche»e

http://www.goear.com/listen/83c0cc1/canco-de-cami-marina-rossell

Marina Rossell.

«Vols venir a la meva barca? / –Hi ha violetes, a desdir! / anirem lluny sense recança / d’allò que haurem deixat aquí. / Anirem lluny sense recança / -i serem dues, serem tres. / Veniu, veniu, a la nostra barca, / les veles altes, el cel obert. / Hi haurà rems per a tots els braços / -i serem quatre, serem cinc!- / i els nostres ulls, estels esparsos, / oblidaran tots els confins. / Partim pel març amb la ventada, / i amb núvols de cor trasbalsat. / Sí, serem vint, serem quaranta, / amb la lluna per estendard. / Bruixes d’ahir, bruixes del dia, / ens trobarem a plena mar. / Arreu s’escamparà la vida / com una dansa vegetal. / Dins la pell de l’ona salada / serem cinc-centes, serem mil. / Perdrem el compte a la tombada. / Juntes farem nostra la nit». ("Cançó de camí". Maria Mercè Marçal - Marina Rossell).

500.000 VECES: ¡GRACIAS!
A TODAS LAS PERSONAS QUE ME
FORTALECÉIS CON VUESTRAS VISITAS.

martes, 6 de diciembre de 2011

JUAN SOCAS - «DÉJÀ VU". DE COMO LA BELLEZA PUEDE SALIR A TU ENCUENTRO CUANDO MENOS TE LO ESPERAS

Hoy voy a dedicarle este "cuelgue" a un disco muy especial, y voy a narrar una curiosa historia que he vivido relacionada con él. Os cuento:

Toqué –de palpar, o mejor, de acariciar– por primera vez el CD «Déjà vu» (2010), de JUAN SOCAS, hace aproximadamente dos semanas –creo recordar que fue un sábado a la salida de un concierto de Alfonso del Valle–. Ya en casa, aquella noche, –"relajao" en el rincón de mis silencios–, lo escuché al tiempo que contemplaba –con sorpresa y admiración– el libreto, que le acompaña... ¡bellísimo por cierto!... Después, antes de irme a dormir, repetí la audición y empecé a hacerme consciente de que aquel disco estaba consiguiendo atraparme. 

Al día siguiente me levanté pesando en dedicarle un "cuelgue" a «Déjà vu»... El disco permanecía allí,  en mi mesa de trabajo, junto con otros discos... y a la espera...

Encendí el ordenador y tomé el CD en mis manos...; lo acaricié –tiene una textura muy especial–; contemplé la fragilidad y el dinamismo vibrante de las manos que ilustran su cubierta...; volví a repasar el libreto: los dibujos y la caligrafía de los textos...; reescuché las 12 canciones...; y descubrí como, aquella obra en su conjunto, ciertamente, había conseguido conquistarme.


«Déjame volver a tu jardín secreto
a tu monte de Venus, a tus valles sagrados,
déjame entrar en ese antiguo paraíso
donde los folios  no quedan en blanco
y los muros tienen voz [...]».
("Antiguo paraíso")

Aquel día no pude escribir nada –me fue imposible–, y lo mismo ocurrió en los días siguientes...; hasta hoy.

Todas las mañanas miraba el CD que me esperaba sobre mi mesa, lo tocaba, escuchaba alguna de sus canciones para animarme a escribir..., pero nada, ¡imposible!... Pocas veces me ha ocurrido esto con un disco que me gusta y que me urge presentarlo en el blog para se conozca y se disfrute.

Con el paso de los días fui haciéndome consciente de lo que me estaba ocurriendo:  No podía escribir sobre «Déjà vu» por miedo, ¡sí, por miedo!...; miedo a que las palabras –o a que el intento de racionalización que se realiza cuando se hace una valoración o una crítica–, rompieran con la magia o con el hechizo que emergía de la arquitectura interna y externa de esta obra tan extraordinariamente singular...; miedo a que estallara en mis manos su belleza –tan aparentemente frágil–; y a que se resquebrajara sobre el teclado de mi ordenador –perdiéndola– en miles de trazos, palabras y notas musicales; miedo, en fin, a ser incapaz de transmitir lo que para mí había supuesto el encuentro con «Déjà vu».


«Ya no hay un solo camino a seguir
para llegar a donde cada día has de llegar
que puede ser la duda o la felicidad que tú me das,
que tú me das como si dejaras caer
una gota de agua sobre el mar,
una copa fina de cristal
y es que mi dicha pende de un hilo que eres tú,
que eres tú y los momentos vividos».
("Mientras que ayer")

Pese a ello, hoy, como estáis comprobando, por fin me he decidido a escribir sobre Juan Socas y su disco..., ¡vamos a ver lo que resulta!...; por supuesto asumo el riesgo de ser incapaz de transmitir con la palabra la magia de «Déjà vu» (una magia que me tiene –¡ya ven!– enamorado); y espero que, frente a mi intento de racionalización, no se produzca el resquebrajamiento de trazos, palabras y notas al que antes hacia referencia.

«Se miran, presienten, se desean,
después, dudan y sudan,
respiran, despiertan, se iluminan.
Sé quien eres tú. Esto es un déjà vu.
Llévame hacia el sur. Tíñeme de azul.
Llévame hasta el mar. Vísteme de sal.
Se estiran, se muerden, se caldean
después discuten, se confunden,
se tocan, conversan, se reintegran.
Sé quien eres tú. Esto es un déjà vu.
Llévame hacia ti. Tíñeme de añil.
Llévame hasta un bar, bésame sin más».
("Déjà vu")

«Déjà vu» –primer disco creado, producido y interpretado por JUAN SOCAS– es –creo que ya está sobradamente dicho– un disco sustancial e integralmente bello –¡de enamorar!–; y el secreto de su belleza radica, pienso yo, en su simplicidad y en su elegancia –me gusta esta palabra que hoy se siente tan maltratada–.

El secreto de la belleza de «Déjà vu» se manifiesta en la depuración cuidadísima a la que Juan ha sometido, en su obra, a las formas, a los colores, a las texturas, a las caligrafías poéticas, a los acordes, a la voces, y, en general, a todo el conjunto de sensibilidades y de sentimientos que se entrecruzan y que se sienten acariciadas por unas manos –las dibujadas en la cubierta, las de Juan– que, aunque impresas, tienen vida.

Mano de Juan Socas tocando su guitarra.
Juan Socas

Musicalmente «Déjà vu» es suave, intimista y envolvente; su desarrollo musical acaricia los textos otorgándoles luz, pasión, claridad y color. Es una obra en la que se produce una especie de recorrido creador de "ida y vuelta": en «Déjà vu» la "palabra se hace música", la "música se hace palabra"... y ambas se encuentran y se abrazan en el camino. Recorrido en el que Juan va dejando huellas de sus diversas influencias y querencias musicales; entre ellas, una querencia sureña que a mí –que me siento Sur– logra emocionarme.

Como ya dejé dicho, con anterioridad, este disco fue autoproducido por el propio Juan Socas, que, para colmo de  intimidad –"voy a hacer lo que siento y lo que me gusta"–, hasta se montó un estudio de grabación en la azotea de su casa sevillana donde realizó la grabación; grabación en la que le acompañaron músicos y amigos como Benji Bazán, Marco Gamero, Roberto Alda, Paco Escobar, Jaime Hernando, Raul Arteaga, Toulousse Felix, Wili Puente y las voces de Alfonso del Valle, Chiqui Calderón, Sol Rui, Davis Garrido y Sarah Descombes.

En fin, sencillamente –y voy a ser directo y claro– una "obra de culto" para tenerla siempre ahí; para acudir a ella y disfrutarla de vez en cuando; sobre todo, cuando nos entren ganas o deseos de aderezar una buena "borrachera de belleza".

¡Y "cuelgue terminado"!...; nada se ha roto, ni se ha resquebrajado..., ¡menos mal!... Y la «Bailarina» sigue ahí –bellísima canción–: «oscila, se derrumba, cae, gira y se tumba»... ¡Ganas dan de acariciarla!

domingo, 20 de noviembre de 2011

ALFONSO DEL VALLE y DANI DE LEMUS en LIBERTAD 8. Eso es lo que hubo: Mucha calidad.

Alfonso del Valle.

Anoche, 19 de noviembre, Alfonso del Valle, en un de esas visitas "relámpago" que suele hacer a Madrid, nos ofreció un precioso concierto en Libertad 8.

Él suele decir –medio en broma y medio en serio, y con su peculiar ironía andalusí– que para triunfar en este "mundillo" de la canción –que él conoce bien– se precisan tres cosas: G, G, y D; es decir, ser Guapo, estar Güeno y tener Dinero... Seguidamente advierte que él no tiene la D, pero si las dos G; no precisamente las de Guapo y estar Güeno; sino las dos G de ser "Güena Gente"...: afirmación que reconozco y apoyo: Alfonso del Valle es "muy guena gente".

Pero lo de ser "buena gente" –que es sin duda un atributo que humanamente dignifica a quien lo posee–, no es suficiente para ser un "buen cantor de oficio", es decir un buen compositor y un buen cantante como lo es Alfonso. Él –y nunca me cansaré de afirmarlo en mi blog– es un creador que aglutina –y voy a seguir con su juego de letras– tres cualidades fundamentales: S, R y P; es decir, una tremenda Sensibilidad para captar y expresar la Realidad, y una contundente capacidad para crear y expresarse en un lenguaje –musical y poético– de indiscutible Popularidad.

Alfonso del Valle.

En el concierto de anoche, en Libertad 8, Alfonso nos ofreció, además, una "sorpresa" que fue un auténtico regalo para la vista, para el oído y para eso que se llama "los latidos del alma"... En esta ocasión cantó acompañado de su guitarrista-amigo-cómplice Dani de Lemus..., ¡expléndido!... ¡cómo pudimos disfrutar escuchándole!...; hay que reconocer que el Sur pare músicos extraordinarios...

Dani de Lemus y Alfonso del Valle.
Dani de Lemus.

A lo largo del concierto, también intervinieron otros creadores, amigos de Alfonso del Valle, que acudieron a Libertad 8; entre ellos Juan Socas –a quien tenía muchas ganas de escuchar en directo– que cantó acompañado de Ro Trejo (Rocio Trejo), cantautora cordobesa que a partir de ahora prometo perseguir porque me gustó muchísimo lo poco que anoche pude oirle.

Ro Trejo y Juan Socas.
Ro Trejo.
Juan Socas.

Por cierto, a lo largo de la semana que viene comentaré el disco de Juan Socas titulado "Déjà vu" y, con ese disco, pondré en marcha una nueva sección del blog que ya presentaré y comentaré en su momento.

A Alfonso del Valle, en su concierto de anoche, también le acompañaron con sus voces y su música Manuel Cuesta y Mr. Sóriver (Alfonso Rivero); sentí no poder quedarme a escucharles porque se hizo un poco tarde y mi "páncreas" empezó a reclamarme que le diera un poquito de mimo.

En fin, lo de ayer fue una noche más en Libertad 8 para guardar en el corazón y en el recuerdo.

Cubierta de "Déjà vu",  disco de Juan Socas que comentaremos
la próxima semana.

¡ALEGRÍA DE PODER COMPARTIR UN GRAN ACONTECIMIENTO!...

ALEGRÍA DE PODER COMPARTIR ESTE GRAN ACONTECIMIENTO: A partir del próximo 25 de septiembre va a reponerse en cines la película CHICHO o MIEN...