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jueves, 12 de junio de 2014

DESDE MI ATALAYA: "VERDCEL" Y ALFONS OLMO... ¡QUÉ GRANDE Y QUÉ BELLA LA CANCIÓN DE AUTOR!


Con frecuencia –aunque no lo cuente– subo a esta atalaya donde paso maravillosos momentos de aislamiento y de "soledad buscada": Leo algún libro. Escucho despacito y relajao el disco que me apetece. Me dedico a pensar o a imaginar en silencio y sin hacer nada. Relajo mis cabreos y mis indignaciones particulares. Y cuando estoy flojo de ánimos, miro al cielo –que desde aquí se ve más cerca– y busco la forma de realimentar mi ilusión y mi esperanza; experiencia que felizmente todavía suele tener resultados positivos.

Ayer por ejemplo me pasé un buen rato leyendo "El contador de abejas muertas. Memorias de un músico clandestino", de Bernardo Fuster; y escuchando un precioso disco que me regaló JOSEP TERO, cuando estuve la última vez en Barcelona, titulado "D'un mateix mar" en el que ha musicalizado y cantado a nueve mujeres poetas. Ya lo comentaré próximamente... ¡Os lo recomiendo!



Hace unos días también subí a mi atalaya para relajar un cabreo y para calmar racionalmente un posible estallido de indignación. Vino a cuento de uno de esos "cantautores" super-estrellas y "ombliguistas" que se le ocurrió organizar un concierto privado –creo que para que le escucharan los ejecutivos de una discográfica– cerrando para él solo una sala en la que a esa misma hora estaban citados veinte o treinta cantautores y poetas –compañeros suyos– para celebrar los encuentros que habitualmente vienen realizando allí desde hace más de tres años. (Como si no hubiera más salas en Madrid). Lamentable espectáculo ver a esos creadores esperando de pie –más de una hora– en la puerta de la sala a que la "auto-estrella" decidiera largarse y dejarla libre... Pues eso: Me vine a mi atalaya, me puse a mi amigo Mahler y me calmé. Esas son cosas que pasan y pasarán siempre, y que, en realidad, no descalifican más que sus protagonistas. ¡Allá ellos!... Después de todo, ¿quien soy para juzgarles?... Solamente lo cuento porque creo que, entre otras cosas, me parece algo muy poco poÉTICO.

Pero bueno, aquello ya no es más que una anécdota lamentable; y como contrapunto –podría decirse que en la "oposición"–, hoy estoy aquí, en mi atalaya, para escribir sobre otro cantautor con el que tuve la suerte de convivir varios días la semana pasada aquí en Madrid; me refiero a ALFONS OLMO (VerdCel).

Desde esta atalaya quiero ordenar las percepciones, las sensaciones, los descubrimientos, las sorpresas y los afectos que sentí conociéndole en persona, y desde ahí comentar breve y globalmente su obra.

Alfons Olmo. "VerdCel". (Fotografías de Juan Miguel Morales).

Tenía y había escuchado la obra de "VerdCel" mucho antes de conocer a su autor principal: ALFONS OLMO. A Alfons lo conocí recientemente en Barcelona –de la mano del común amigo Juan Miguel Morales–. Hablamos, se estableció una buena conexión, y le propuse que se desplazara a Madrid para presentar su trabajo.

Pensado y hecho. El domingo 1 de junio pasado llegó a Madrid para estrenarse cantando en la sala "El Colmo", dentro del espacio cultural que organiza "Música por la Voluntad".

Hoy aquí, desde mi atalaya, no voy a hacer una crónica de su paso por Madrid –ya la hice–; voy simplemente a realizar una aproximación hacia una persona y hacia una obra creativa que, por lo que he conocido, las considero admirables.

Alfons es una de esas personas absolutamente coherente con su trabajo, que tiene la virtud de fortalecerte en la fe y en la pasión hacia la "canción de autor". A mí me ha pasado. Yo después de escucharle, conocerle y disfrutar de sus creaciones, amo y confío un poquito más todavía en  la "canción de autor" de calidad, y, sobre todo, me he hecho más consciente del inmenso e inagotable horizonte que aún nos queda por crear.

Esta aproximación a la personalidad y a la obra de "VerdCel", contemplada desde mi atalaya, la voy  centrar simplemente en tres breves consideraciones:

En primer lugar la obra de Alfons Olmo –con el siempre latente impulso creador de su hermano Daniel– es el resultado de todo un largo proceso de inmersión, de navegación y de búsqueda por todos los senderos expresivos que el "ARTE" es capaz de desbrozar: música, literatura en cualquiera de sus manifestaciones, pintura, expresión corporal, imagen fija o secuenciada, cómic, documental, nuevas tecnologías, etc.. Alfons es un "investigador" en el arte de "crear belleza", y "VerdCel" es el exitoso resultado de sus investigaciones.

Imágenes creadas por Daniel Olmo para el primer disco
 de "VerdCel" que simbolizan esa búsqueda e invetigación de Alfons
sobre el lenguaje artístico.

En segundo lugar, una vez investigadas y descubiertas las múltiples y complementarias posibilidades de creación y expresión artística que pueden utilizarse para comunicar y transmitir "VIDA" –sentimientos, evocaciones, experiencias, sueños, esperanzas–, Alfons Olmo –creador valenciano, de Alcoi concretamente– se lanza a darles forma con pasión, con extraordinaria calidad, y asumiendo el riesgo como un reto. 

Actitud ejemplar y rara en los tiempos que corren, de la que nacen cinco joyas "musicales·poéticas·pictoricas·documentales": "Paisviatge" (2006-2007), "Sàmara" (2008), "Petjades" / "Huellas" (2010), "Els dies del Saurí" (2012) y "Argilaga"/ "Aliaga" (2014). (Al final del cuelgue de hoy os proporcionaré los enlaces para poder acceder a las presentaciones y comentarios que escribí sobre estos discos la semana pasada).



Por último, en total relación con las dos consideraciones anteriores, ahora y aquí –tranquilamente– quiero destacar tres cualidades personales de Alfons que para mí son esenciales en cualquier "creador" y que, de alguna forma, definen o delimitan la identidad de lo que yo llamo "canción de autor":

Alfons cultiva "la memoria contra el olvido"; y desde esa actitud considera la tradición –la propia historia– como uno de sus nutrientes poÉticos y musicales básicos. Es apasionante, en ese sentido, el vuelo histórico que se plantea en "Sámara" de la mano de su abuela; o la presencia en sus canciones de la música popular de raíz mediterránea; o el latente palpitar de sus referentes musicales más contemporáneos como Ovidi Montllor o Raimon al que dedica su libro-disco-cómic-documental "Petjades" / "Huellas".

Alfons, a la vez practica una poÉtica de profunda sensibilidad y humanismo. riquísima en el uso del lenguaje simbólico. Ahí quedan, y no me alargo más en este sentido, presencias como el "saurí", la "sámara"o la "aliaga"; o realidades como el viento, el agua o el fuego.

Y por encima de todo lo dicho, sobrevolándolo y dándole valor de autenticidad, Alfons en estos días,  en que he tenido el placer de conocerle, me ha transmitido una gran HUMILDAD –valor que tanto estimo y que considero imprescindible en cualquier creador–. Humildad y generosidad. No se pueden hacer ni idea los compañeros músicos y "cantautores" valencianos lo que Alfons me ha aportado en cuatro días para enriquecer lo más posible el "Catálogo de Autores e Intérpretes" que en este momento  estoy construyendo.

Y concluyo añadiendo dos enlaces que corresponden a la presentación y al comentario más pormenorizado de la obra de VerdCel que publiqué en este mismo blog  hacer unos días: