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jueves, 18 de diciembre de 2014

EN VÍSPERAS DE UN DÍA DE REAFIRMACIÓN EN LA «QUERENCIA»

Mañana 19 de diciembre hará catorce años que murió CARLOS CANO, cantautor sureño difícilmente olvidable. Él ha sido, sin duda, y lo sigue siendo, uno de los más grandes creadores de nuestra música y de nuestra canción popular en el siglo XX. Cantor de oficio, de los que verdaderamente "llevaba guitarras en el alma", hacia el que siempre sentiré una muy especial querencia.

Hoy, en vísperas de este aniversario, AQUÍ DONDE CANTAMOS COMO QUIEN RESPIRA quiero reivindicar su memoria y su presencia, evocando –como pretendido gesto de cariño y de admiración– el PRIMERO y el ÚLTIMO de sus discos. Dos discos que marcan claramente el curso, o el transcurrir, de su  historia creativa y de su radical coherencia.

EL PRIMERO:


De él dijo CARLOS en 1976:

«Le puse el título de “A duras penas” porque así es como ibamos levantando cabeza en Andalucía; así iba yo también encontrando personalmente mi camino... Es un disco duro –blanco y negro–, muy áspero. En él estaba metida toda mi desesperación, con una sola intención, que no era otra que buscarle el sentido a la vida, a la libertad».

EL ÚLTIMO:


De este disco, editado en 2012, he escrito 
y vuelvo a repetirlo:

«¡Hala! ¡Abrid que la VIDA llama!” –nos canta Carlos Cano–... 
.
.. Y Carlos le “abrió todas las puertas” a la vida y supo responder a su llamada: ”mañana, ahora y siempre”...

... Y le dio vida y libertad a un pueblo sureño que se abría camino “a duras penas” y a “la luz de sus cantares”...

... Y le dio vida y luz –con “su guitarra loca” y “el ojú de su voz”– a una “política esaboría” que en tiempos de “metamorfosis” –”de títeres, caretas, horteras y parientes”– no supo, ni quiso, arrimarse al“querer”...

... Y le dio vida y voz ardiente a Federico bordando con su canto “casidas” y “gacelas”... 

... Y le dio vida y dignidad a la copla “por la verde alameda”y bajo el hechizo y los sueños de una “luna de abril” ...

... Y le dio vida y esperanza al “Salustiano”, a los “currelantes”, a las “jornaleros”, a la “morralla”, a las “Madres Locas”, a los “hijos de la calle” y a los “inmigrantes”...

... Y le dio vida y vuelo al “color de la vida” cantando como quien respira....

... Y nos dio –y nos sigue dando– vida, cariño y amistad a quienes compartimos con él parte de su vida... Amigas, amigos y cómplices que le queremos y que hoy nos fundimos con él, y con su canto, en un abrazo desbordado de admiración, de sensibilidad y de ternura...».