«La saeta» de ANTONIO MACHADO ha sido uno de los poemas de nuestra literatura que ha "volado más alto" con música de Joan Manuel Serrat y de Juan Peña "El Lebrijano” y es uno de los 13 poemas/canciones sobre los que trato en mi libro “Volad canciones, volad”. Entre otras reflexiones escribo las siguientes:
«Antonio Machado fue, un hombre revolucionario y honesto que, teniendo mucho de “dudante”en lo que se refiere a su experiencia religiosa, nunca dejó de reflexionar sobre su fe ni de vivir, libremente, en un proceso permanente de búsqueda de Dios. "Así soy yo, borracho melancólico, / guitarrista lunático, poeta, / y pobre hombre en sueños, / siempre buscando a Dios entre la niebla." [...]
»En este proceso de búsqueda de Dios, Antonio Machado llegó a adoptar una posición clara y radical: el Dios en el que él creyó no era el Jesús «de la agonía» con la cruz a cuestas, ni el crucificado y muerto, coronado de espinas. ¡No! Él soñaba y creía en un Jesús vivo, presente en la realidad cotidiana, activo, comprometido, cercano, solidario, salvador... "El Jesús que anduvo en el mar". Creencia que el escritor sureño, residiendo en Baeza, sintió la necesidad, o tal vez el impulso, de verbalizar y compartir acudiendo al recurso lírico de la saeta, expresión popular evocadora de la Semana Santa andaluza, con sus ritos procesionales y el melancólico vaivén de los «pasos» a ritmo de tambores y cornetas. [...]
»Si repasamos el texto del poema de Antonio Machado y analizamos lo que nos dice, resulta evidente que su saeta, la «saeta machadiana», es, «una saeta contestataria y rebelde» que, contrariamente a lo habitual, canta a la vida y contra la muerte.: "¡Oh, no eres tú mi cantar! / ¡No puedo cantar, ni quiero, / a ese Jesús del madero, / sino al que anduvo en el mar!˝.»
(Textos tomados del libro "Volad canciones, volad". Pgs. 84 a 86.)
En este momento, "relajao" y calentito en MI ATALAYA me vienen a la memoria unas palabras, que suelo recordar con frecuencia. Son aquellas que el poeta Jesús López Pacheco escribió en 1968, dedicadas –y haciendo referencia– al primer single de Hilario Camacho en el que le cantaba a NicolásGuillén: «Hoy los cantantes han recogido la vihuela de los trovadores y han venido a liberar la poesía. A fuerza de música y voces –jóvenes y hermosas–, sacan a los poetas a la calle, y los sacan más vivos, como resucitados –algunos– por la guitarra.»
Pienso que Jesús López Pacheco en aquel momento, y con aquellas reflexiones, estaba anunciando –y de alguna forma profetizando– lo que ha sido, y sigue siendo, una de las características esenciales de nuestra "canción de autor": me refiero a la creación y a la interpretación de canciones a partir de la "musicalización" de textos de nuestros grandes poetas.
Hoy, por mi parte, después de más de cuarenta años recopilando, analizando y escuchando la obra de nuestros "cantautores" –cantando en castellano, en euskera, en gallego o en catalán– me siento capaz de afirmar con rotundidad que "el canto a los poetas" ha sido, y es, uno de los rasgos peculiares o más característicos de nuestro "canto popular".
Es más, creo que se trata de un rasgo, o de una peculiaridad, que diferencia e identifica a la "canción de autor" creada en España y Latinoamérica, con relación a la que se ha podido producir en cualquier otra lugar. Creo que en ningún lugar del mundo se ha cantando tanto, y con tanta calidad y variedad a los poetas.
Tan convencido estoy de esa realidad y de ese hecho musical, literario y cultural, que en el año 2009 creé para "Ediciones AUTOR" una colección de libros a la que llamé genéricamente "CANCIÓN Y LITERATURA".
Lamentable no pude escribir y publicar más que el libro dedicado a Miguel Hernández como consecuencia de la crisis que estalló en la SGAE por aquellos años. Recuerdo que estaba yo en la Feria del Libro de La Habana, presentando el recién escrito de Hernández, cuando aquí en España decidieron –por supuesto, sin consultarme, ni informarme– cargarse aquella recién nacida colección que yo mismo había creado y del que era director.
Por cierto, en aquellos meses también escribí el libro dedicado a la "poesía cantada" de Pablo Neruda; libro sumamente complejo que después de muchas horas de investigación logré terminar, pero que no pude publicar porque, como antes decía, la SGAE decidió cargarse la colección, y nunca, nadie más, ha vuelto a interesarse por él.
Desde entonces, el original del libro de Neruda dormita aquí a mi lado en una esquina, sobre mi mesa de trabajo –suelo actualizarlo de vez en cuando–; y la colección "Canción y Literatura" –como tal– permanece "fallecida" a la espera de su, muy poco probable, "resurrección".
Como consecuencia de todo lo que he afirmado y contado anteriormente, es de donde surgió que, cuando me decidí a crear y poner en marcha la WEB "CANCIÓN CON TODOS, no dudara, ni un momento, en incorporarle un apartado dedicado precisamente a la fructífera, amplia y variada relación entre la Canción y la Literatura.
Se trata, sin duda, de un apartado de gran complejidad, que requiere mucho tiempo de investigación y de los recursos suficientes para poder desarrollarlo y mantenerlo actualizado. Pese a ello creo que responde a unos contenidos que cultural e históricamente merece la pena recoger.
Para mí después del objetivo de recuperación y reivindicación de la "memoria", el apartado de la WEB "CANCIÓN CON TODOS": "Canción y Literatura" –en el que se concreta la musicalización y la interpretación, en forma de canto, de nuestra literatura– es, sin lugar a dudas, el más importante y prioritario.
En este momento en la sección de la WER "Canción y Literatura" ya está integrada la "poesía cantada" de ANTONIO MACHADO –clasificadda por "poemas" y por "autores e intérpretes"– aunque, por supuesto, la mantengo en permanente revisión y actualización. El resultado es impresionante:
Por otra parte, gracias a la colaboración de algunos amigos y amigas de la WEB– estamos elaborando la entrada de MIGUEL HERNÁNDEZ. Ya hemos concluido su "poesía cantada" clasificada por "autores e intérpretes", y la estamos iniciándola por "poemas". Aunque esta estrada todavía está en construcción ya se pueden concretar los siguientes datos que superan a los que hace unos días anunciaba en mi muro de facebook:
Para concluir, me gustaría decir que hoy me he decidido a escribir este "cuelgue" en MI ATALAYA para poder hacerlo desde la serenidad y la perspectiva que este "rinconcillo" me proporciona, y para, en este clima compartir dos cuestiones que considero importante:
En primer lugar, afirmar, por si alguien lo duda, que después de tantos años de lucha por conseguir que esta relación entre nuestra poesía de calidad y la canción quede expresada, concretada y en la memoria –primero pensando en el soporte "libro" y ahora en la WEB–, nada va a lograr impedirme que lo consiga. Aunque es verdad, que a veces tengo momentos bajos y de desánimo, lo cierto es que tengo muy claro que no puede tentarme la "rendición". (Desde aquí arriba, desde MI ATALAYA, lo tengo mucho más claro).
En segundo lugar quiero aprovechar este "cuelgue" para volver a decir, claramente, que –hasta que definitivamente encuentre algún tipo de financiación estable (vamos a ver que pasa en esta ocasión con la SGAE)– cualquier colaboración económica, por pequeña que sea, va a ser necesaria y agradecidamente recibida... En concreto, en este momento, ROSALÍA DE CASTRO y PABLO NERUDA –me refiero a su "poesía cantada"– y, por supuesto yo, os lo agradeceremos. Os dejo el número de cuenta bancaria a través de la que se puede canalizar esa colaboración.
Hoy completo el "cuelgue" publicado el pasado sábado con la tercera y cuarta reflexión que desde hace unos días me vengo planteando sobre la relación, creo que importante entre la "canción de autor" –por supuesto, de calidad– y el "canto popular".
III
En la segunda reflexión que me formulaba el pasado sábado decía que la "canción de autor" es, o se hace, realmente "canto popular", cuando "esa canción llega al pueblo y se funde con el alma popular"; es decir, cuando el pueblo –o la ciudadanía– la escucha, se identifica con ella, la disfruta, y la hace suya. Objetivo que es necesario, desde el punto de vista cultural y artístico; y que es –creo yo– una meta a la que todo creador aspira.
Es cierto, como comentaba Andrés Sudón al hilo de mis reflexiones, que los "cantautores" buscan a través de la canción la expresión artística de su mundo interior –¡por supuesto, sin lugar a dudas!–. Pero además, y lo demuestran a diario con sus actitudes y con sus gestos cotidianos, buscan también la comunicación, o sea, conseguir que sus creaciones lleguen al pueblo, y que las personas las escuchen, las conozcan, las disfruten, las aplaudan y las canten, o sea, que se transformen en "canto popular". Para mi, esa es una realidad innegable.
Frente a esa realidad surge esta tercera reflexión, con la que inicio el "cuelgue" de hoy, en la que me formulo un nuevo interrogante: ¿Y cómo debe ser el gesto del creador o de la creadora de canciones –en qué actitud debe producirse ese gesto– para que su resultado pueda transformarse realmente en auténtico "canto popular"?. Creo sinceramente que esta es una cuestión clave que debe afrontarse con una postura abierta a la escucha y al aprendizaje y, por supuesto, dejando al margen "ombliguismos" y prepotencias.
Para contestar por mi parte a ese interrogante, o mejor, para contribuir, desde mi perspectiva a la búsqueda de respuestas a la cuestión antes planteada, voy a acudir, de nuevo, a la sabiduría de Atahualpa Yupanqui –adquirida en su intensamente vivir cotidiano–, y al pensamiento, en esta ocasión, de Antonio Machado.
Atahualpa en su libro "El canto del viento", editado por primera vez, en 1965, nos responde de forma clara y directa a cuál debe ser el gesto o la actitud del creador, en nuestro caso del "cantautor", para que el resultado de su creación sea auténtico "canto popular". Dice así:
«La luz que alumbra el corazón del artista
es una lámpara milagrosa que el pueblo usa
para encontrar la belleza en el camino,
la soledad, el miedo, el amor y la muerte.
Si tú no crees en tu pueblo, si no amas, ni esperas,
ni sufres, ni gozas con tu pueblo,
no alcanzarás a traducirlo nunca.
Escribirás acaso, tu drama de hombre huraño,
solo sin soledad...
Cantarás tu extravío lejos de la grey, pero tu grito
será un grito solamente tuyo, que nadie podrá ya entender».
Espléndida reflexión que, en el mismo libro citado, le lleva a afirmar con rotundidad: «En el fondo. lo único que me importa profundamente es ser un intérprete fiel a lo que he aprendido y vivido, a lo que amo y a lo que he elegido: a mi tierra, a mi mundo».
Personalmente me siento totalmente identificado con Atahualpa y pienso y siento como él –que ha sido uno de mis grandes maestros–: Si el creador, si el cantautor o la cantautora de turno no cree en su pueblo, si no ama, ni espera, ni sufre, ni goza con su pueblo, no llegará nunca ser "cantor popular", y su cantar será solamente suyo, o todo lo más compartido por el coro, más o menos numeroso, de unos seguidores, o fans, a los que les gusta contemplarse en su ombligo.
Planteamiento que Antonio Machado remata por boca de Juan de Mairena –"profesor apócrifo" de retórica y poética– afirmando que la verdadera poesía la hace el pueblo, y que el "canto popular" es «lo que el pueblo sabe, tal como lo sabe; lo que el pueblo piensa y siente, tal como lo siente y piensa, y así como lo expresa y plasma en la lengua que él, más que nadie, ha contribuido a formar».
Tras esas consideraciones de Atahualpa y de Antonio Machado –unidas a las que nos ofrecía en el cuelgue del sábado Manuel Machado– , llego finalmente, como síntesis de mis tres reflexiones anteriores, a dos conclusiones, o mejor, a dos creencias que siempre han estado latentes en mi acercamiento y en mi pasión hacia la "canción de autor" y hacia el "canto popular":
1 - «La luz que alumbra el corazón del cantor es una lámpara milagrosa que el pueblo usa para encontrar la belleza en el camino, la soledad, el miedo, el amor y la muerte» (Atahualpa Yupanqui);de ahí que, como decía Miguel de Unamuno,«el pueblo necesita que se le cante mucho más que el que le enseñe».
2 - En consecuencia, el gesto y la actitud imprescindibles del creador o de la creadora de canciones que aspira a que su canto sea real y honestamente popular, ha de ser alimentar esa lámpara de la creación con las cotidianas y, a la vez, más profundas realidades humanas, las propias y las de su entorno. Ya lo decía Manuel Vázquez Montalbán: «Las canciones son a la vez paisaje de un tiempo, huella de quienes las cantaron y fotografía de los suspiros de una sociedad».
IV
A esta cuarta, y última, reflexión la he llamado: "... Y El Cifu, como ejemplo". (Digo "por ejemplo" porque lo que voy a escribir sobre El Cifu, ya lo he hecho anteriormente, y lo seguiré haciendo, con referencia a otros jóvenes "creadores" y "creadoras" que hoy en día están componiendo e interpretando canciones de carácter clara y honestamente popular).
El Cifu es un cantautor que ya ha recorrido un largo camino como compositor y como intérprete pero al que he descubierto muy recientemente "cacharreando" por internet. Escuché una de sus canciones en un vídeo, y de inmediato sentí y pensé que me encontraba ante un "cantautor" que se desenvolvía, con mucha calidad, en el ámbito, o en el universo, del auténtico "canto popular"; o sea, un creador que entraba en sintonía positiva con lo que he planteado en mis tres reflexiones anteriores.
En concreto este fue el vídeo en el que le escuché cantar por primera vez:
A partir de la audición de esta canción –"Que no te rindas"– me hice y he disfrutado de sus dos últimos discos: "Más cerca del suelo que del sofá" (2012) –título que me encanta– y "De fiera en fiera" (2014)–título tomado de "El rayo que no cesa", de Miguel Hernández.
Tras la audición de estos discos y de escucharle tocar y cantar en directo en dos conciertos que recientemente nos ha ofrecido en Madrid, quiero agradecerle a El Cifu su música, agradecimiento por dos razones. La primera porque gracias a ella han surgido estas reflexiones que he venido haciéndome y formulando sobre la "canción de autor" y el "canta popular". La segunda razón, parafraseando a Yupanqui, porque sus canciones han sido para mí como "una luz que ha alumbrado" la esperanza de que la "canción de autor" sigue apuntando eficazmente hacia el "canto popular" que es, en realidad, una de las características claves de su identidad, para mí la más importante.
Y no me enrollo más; solamente decir que mientras sigan surgiendo obras musicales como las creadas por El Cifu... SEGUIREMOS CANTANDO COMO QUIEN RESPIRA... (Celaya continuaría diciendo: «Porque eso es la libertad, porque eso es decir quienes somos, porque eso es el amor: Respirar o cantar».
Pensando en la presentación del disco "De fiera en fiera" del cantautor valenciano "EL CIFU" –al que considero potencialmente un extraordinario "cantor popular"– me he encontrado inmerso –inesperadamente y por su feliz culpa– en unas reflexiones personales sobre el tema de la "canción de autor" y del "canto popular" a las que vengo dándole "vueltas" hace varios días y que me gustaría compartir con todos vosotros y vosotras. ¡Creo que merece la pena!... Después, y al final de mi reflexiones, hablaré concretamente de El Cifu.
De entrada, y como preámbulo, me ha vuelto a la memoria, una vez más, un día en que estando en casa de Gabrilel Celaya, con él y con Blas de Otero, volvió a plantearse un tema que a ambos –y a mí mismo también– nos provocaba una gran inquietud –era casi una obsesión–: «La poesía social tenía que salir de los libros para echarse a la calle, para llegar, lo más directamente posible, al oído y al corazón del pueblo, o sea, para llegar a lo que ambos poetas calificaban como "la inmensa mayoría"».
Fue en gran medida, por aquel motivo –yo fui testigo de ello– por lo que a finales de los años sesenta resurgió en nuestro país lo que podríamos llamar una nueva generación de juglares y trovadores –renovado "Mester de Juglaría"– que empezaron a cultivar un genero musical al que globalmente se le dieron varios nombres "canción de autor", "nueva canción", "canción protesta", "canción de resistencia", "canción del pueblo" o incluso "el otro cantar".
En aquel momento, el objetivo esencial perseguido por aquel género musical –se le llamara de una u otra forma– era crear e interpretar una canción básicamente "de contenido social" –en el sentido más vivo, más amplio y más comprometido de la palabra "social"– que llegara al "pueblo", es decir a aquella "inmensa mayoría" de los ciudadanos y ciudadanas de la que hablaban Otero y Celaya.
Y fue en ese contexto, en el que nos planteamos –compositores, cantantes, poetas, críticos y seguidores– una cuestión en torno a la que se abrieron muchos y muy intensos debates: ¿Se pueden identificar en cualquier caso los términos "canción de autor" y "canto popular"? ¿A las creaciones de los "cantautores" se les puede atribuir genéricamente el calificativo, o el valor, de "canción del pueblo"?
Inmersos es en todas esos disquisiciones –en gran medida teóricas– recuerdo que un buen día descubrí –también gracia a Celaya– un poema de MANUEL MACHADO titulado "Cualquiera canta un cantar" –escrito en 1919– en el que, con una lucidez extraordinaria –y anticipándose sesenta años a nuestro debate– había intuido y formulado una clara respuesta a nuestros interrogantes: Dice y escribe Manuel Machado:
«Hasta que el pueblo las canta,
las coplas, coplas no son,
y cuando las canta el pueblo,
ya nadie sabe el autor.
Tal es la gloria [...]
de los que escriben cantares:
oír decir a la gente
que no los ha escrito nadie.
Procura tú que tus coplas
vayan al pueblo a parar,
aunque dejen de ser tuyas
para ser de los demás.
Que, al fundir el corazón
en el alma popular,
lo que se pierde de nombre
se gana de eternidad».
Años después, escuchando el disco de Atahualpa Yupanqui"El último recital, (Zurich, 8 de febrero de 1992)", descubrí que había incorporado el poema de Machado, recitándolo abreviado, y confiado en que su autor era Antonio, y no Manuel Machado. Seguidamente, os propongo hacer un paréntesis para escuchar en el siguiente enlace de "goear" la voz de Atahualpa en aquel recital:
(Los últimos cuatro versos del oema de Manuel Machado, Atahualpa los adapta diciendo: «Que, al volcar el corazón /en el alma popular, /lo que se pierde de fama / se gana de eternidad»).
Evidentemente Atahualpa asume y recita este poema –ya casi en el final de su vida– porque en realidad él, por encima de todo, lo que siempre pretendió fu ser un "cantor polpular", o sea, "fundir su corazón y sus canciones con el alma popular" con el fin de que el pueblo sintiera sus canciones como propias. Lo pretendió y lo consiguió: El cantar de Atahualpa se ha hecho eterno y universal porque en realidad, durante toda su vida, siguió al pié de la letra las afirmaciones y recomendaciones de Manuel Machado.
II
El día que descubrí el anterior poema de Manuel Machado, a principios de los años setenta, empecé a despejar todos, o casi todos, mis interrogantes y mis dudas sobre la relación y la identidad del concepto –y de la práctica– de "canción de autor" y de "canto popular".
Es así de claro y así de sencillo: La "canción de autor" es realmente "canto popular", cuando "esa canción llega al pueblo y se funde con el alma popular"; objetivo que ha de ser esencial y prioritario en el creador a riesgo de que sus creaciones "puedan dejar de ser suyas para ser de los demás" y consciente felizmente de que "lo que se pierde de su nombre se gana de eternidad".
Planteamiento que, por supuesto, nada tiene que ver con los "yoismos" y los "ombliguismos" hoy en día tan frecuentas en muchos de nuestros jóvenes creadores.
Hay cientos de canciones creadas en la España de los años sesenta y setenta que ejemplifican esa transformación de la "canción de autor" en auténtico "canto popular".
Ocurrió, por ejemplo, con las canciones de Chicho Sánchez Ferlosio que interpretaron Joan Báez, Víctor Jara o el grupo Quilapayún creyendo que eran canciones tradicionales de autor anónimo. Canciones que los periodistas italianos Sergio Liberovici y Michele L. Straniero grabaron en España, interpretadas por gentes sencillas y humildes, en tabernas, cantinas, hoteles de barrio, o incluso en la calle; canciones todas ellas de autores desconocidos y recogidas en su libro "Cantos de la nueva resistencia española".
Otros claros ejemplos, en esa misma línea, se manifiestan en anécdotas tan tremendamente significativas como estas:
El día que José Antonio Labordeta –según me contaba– escuchó en la iglesia de un pueblo –fuera de Aragón– que en mitad de una ceremonia religiosa los participantes entonaban su "Canto a la libertad"; terminada la ceremonia José Antonio preguntó a algunos de los feligreses sobre aquello que acababan de cantar y todos le respondieron que era un canto religioso que hacía alusión a la "salvación" después de la muerte. "Veremos una tierra que ponga libertad", ese lugar esperado para aquellas personas era el "cielo" y no la liquidación de la dictadura franquista a la que se refería concretamente José Antonio. Por supuesto ninguna de aquellas personas conocía el nombre del autor de la canción; ni a José Antonio –como buen cantor popular– se le ocurrió reivindicar su autoría.
Otra situación similar me ocurrió en Barcelona ya en los años noventa, me subí en un barquito que te da un paseo por el puerto –pura y dura actividad turística– y durante el paseo un anciano acordeonista empezó a tocar "La estaca" de Lluís Lach. Prácticamente todos los turistas con los que compartí la navegación se quedaron encantados de aquella música y alguien le preguntó al acordeonista: «De quien es esa música». El buen hombre contestó: «Sé que es de un músico catalán pero no le se decir el nombre».
Hace unas semanas, paseando por un parque que hay cerca de mi casa, me encontré con un grupo de chicos y chicas jovencísimas. Estaban sentadas en el césped, tenían una guitarra, y cantaban "Al alba" de Aute. Ese día fui yo mismo quien me acerqué al grupo para preguntarles: «¿Cómo se llama la canción que estáis cantando?». No sabían el nombre, les daba igual, lo que sí me comentaron es que era una de sus canciones de amor preferidas.
Podría contar muchos más casos y situaciones similares, pero creo que no es necesario: "El gallo rojo" de Chicho, "El canto a la libertad", "La estaca" o "Al alba" son realmente "canciones de autor" que se han convertido, y son, auténtico "canto popular".
«Hasta que el pueblo las canta,
las coplas, coplas no son,
y cuando las canta el pueblo,
ya nadie sabe el autor».
Todo esto me hace pensar y preguntarme si con en el paso de los años ocurrirá lo mismo con las canciones que ahora nacen creadas por las nuevas generaciones de "cantautores". ¡Ojalá pasara!... Pero si queréis que os sea sincero, creo que, por una parte, corremos el riesgo de que no ocurra; aunque también es cierto que están surgiendo muy buenos cantautores y cantautoras que, si se lo proponen e impulsamos su trabajo, pueden llegar a crear y a generar una nueva y auténtica "canción popular".
En torno a esa posibilidad van a girar mi tercera y cuarta reflexión que, para no hacer demasiado largo este "cuelgue", las publicaré mañana.
Continuo la copia de un nuevo apartado de mi libro
"Crónica cantada de los silencios rotos" (1998);
concretamente el titulado:
«Pueblo de España, ¡ponte a cantar!» (4)
En 1969 el colectivo catalán Els Setze Jutges se disuelve. Éste fue un acontecimiento sobre el que me gustaría detenerme un momento dado que, en torno a él, y a las causas que lo motivaron, se ha hablado y se ha escrito mucho y, con frecuencia, con una carga expresiva clara y maliciosamente demagógica. (Por una parte, las reflexiones que seguidamente voy a hacer podrán servirnos también para aclarar, o al menos para centrar situaciones similares que se produjeron alrededor de esos años en otros lugares del Estado).
Antes de entrar en los detalles creo importante partir de un principio que, de olvidarse, invalidaría, por lo menos para mí, cualquier reflexión o cualquier crítica que pueda hacerse sobre los acontecimiento vividos en un tiempo pasado, me refiero, en concreto, a la necesidad de juzgar y valorar esos acontecimientos situándolos siempre en su contexto, es decir, en lo que los hombres y las mujeres de ese tiempo, y en ese espacio, estaban viviendo y experimentando. (Pienso que es fácil, y también muy cómodo, juzgar y ser crítico; lo difícil, y eso es lo justo, es saber valorar los acontecimientos intentando conocerlos a fondo y sumergiéndonos en ellos con el corazón limpio, es decir, con la honradez imprescindible que se requiere para intentar buscar siempre la verdad, conscientes de aquello que nos decía Aute en una de sus primeras canciones breves: «Como una llama que aparta tinieblas [...], así es la verdad»).
«Como una llama que aparta tinieblas
quemando las dudas en los pensamientos,
como ese río que nunca se seca,
que sigue su cauce arrastrando a las piedras,
como esa sangre que cae sin miedo,
sangre que limpia paisajes y penas,
así es la verdad.
Como esa vida que decimos nuestra
y que nos reconoce por su único dueño,
como esa vida que es causa primera
y que lucha por serlo a golpes de fuerza,
como esa vida que no quiere muertos,
como esa vida que no quiere esperas,
así es la verdad».
Intentaré pues apartar las tinieblas en la medida de lo que sé y de lo que pueda, sobre aquella histórica disolución del colectivo Els Setze Jutges en 1969.
En primer lugar fue un hecho natural que surgió como consecuencia de la propia dinámica y evolución que experimentó el grupo, con el paso de los años, respecto a sus objetivos o metas fundacionales. Cuando nació, no lo olvidemos, el pueblo, en este caso, el pueblo catalán había perdido su voz; –y no me estoy refiriendo sólo a los intelectuales y a la burguesía, sino sobre todo, al «home del carrer» (al "hombre de la calle" al que tan genialmente le cantó Quico Pi de la Serra–.
«A este hombrecillo que todo lo hace bien,
que siempre camina, que siempre camina,
a este hombrecillo que nada puede hacer,
lo llamaré desde ahora el hombre de la calle.
Nunca se levanta tarde, se afeita muy bien
–la patilla izquierda, la patilla izquierda–,
desayuna una pizca, porque no tiene más;
mirad si lo hace bien el hombre de la calle.
Saca un cigarrillo, ¡ay no!, que no tiene,
cuando fuma es de gorra, cuando fuma es de gorra:
los amigos, si lo ven, se hacen los distraídos...
¡qué poco fumarás, hombre de la calle.
Baja en ascensor, ¡ay no!, que no tiene,
camina deprisa, camina deprisa,
en el rellano de abajo, encuentra a Roser,
te pones colorado, hombre de la calle.
La mujer no lo sabe, ¡ay no!, que no tiene,
¡qué mal pienso!, ¡qué mal pienso!,
se le murió, ya ni sabe de qué;
eso es un pecado, hombre de la calle.
Abre su cochecito, ¡ay no!, que no tiene;
no tiene una peseta, no tiene una peseta,
no quiere cambiar el último billete...
¡ya ves qué papel, hombre de la calle.
A pie va al trabajo, de eso sí que tiene;
mucho menos querría, mucho menos querría,
si no hay dinero, tampoco hay Roser...
¡lo tienes muy crudo, hombre de la calle.
Le duele la cabeza, ¡ay no!, que no tiene;
antes la tenía, antes la tenía;
un día la perdió y no la encontró más...
no tienes nada de nada, hombre de la calle».
«Aquest homenet que tot ho fa bé, / que sempre camina, que sempre camina, / aquest homenet que res no pot fer, / des d'ara en direm l'home del carrer. / No es lleva mai tard, s'afaita molt bé/ –la patilla esquerra, la patilla esquerra–, / esmorza poquet, perquè no en té més; / mireu si ho fa bé, l'home del carrer. / Treu un cigarret, ai no, que no en té; / quan fuma és de gorra, quan fuma és de gorra: / els amics, si el veuen, fan tots el distret... / que poc fumaràs, home del carrer. / Baixa amb ascensor, ai no, que no en té, / camina de pressa, camina de pressa, / al replà de sota, troba la Roser, / et poses vermell, home del carrer. / La dona no ho sap, ai no, que no en té, / malament que penso, malament que penso, / se li va morir, ja ni sap de què; / això és un pecat, home del carrer. / Obre el seu cotxet, ai no, que no en té; / no té una pesseta, no té una pesseta, / no vol descanviar el seu bitllet darrer... / ja veus quin paper, home del carrer. / A peu va al treball, d'això sí que en té; / molt menys en voldria, mol menys en voldria, / si no hi ha calés, tampoc no hi ha Roser... / ho tens molt pelut, home del carrer. / El cap li fa mal, ai no, que no en té; / abans en tenia, abans en tenia; / un dia el va perdre i no el trobà més... / no tens res de res, home del carrer».
De repente tres personas, ¡tres!, se plantean, nada más y nada menos, que poner toda su capacidad, toda su ilusión y todo su empeño en que esa voz castrada o silenciada pudiera recuperarse; gesto que en aquellos momentos no sólo era atrevido, sino arriesgado y revolucionario. (Me estoy refiriendo a los tres fundadores del colectivo Els Setze Jutges: Josep M. Espinàs, Remei Margarit y Miquel Portel).
Lógicamente, en un principio aquel empeño exigía unidad y solidaridad en los criterios y en las actuaciones personales y de grupo, aquello no fue una plataforma cómoda para suscitar "estrellas" o clubs de "fans", tan típicos de la época; aquello suponía un auténtico posicionamiento cultural que implicaba tanto una opción política comprometida, como unas actitudes personales nada fáciles de mantener. Fue, creo yo, lo que Cataluña necesitaba en aquel momento.
Con el paso de lo años –aproximadamente ocho años– el objetivo propuesto se fue cumpliendo; es más, como veremos después, y como yo mismo pude advertir en mi propia experiencia, aquella iniciativa logró traspasar las fronteras de Cataluña, sirviendo de revulsivo para que otros pueblos de España iniciaran su propia revolución cultural y política a partir de la creación de una forma alternativa de comunicación, como fue, y sigue siendo, la genéricamente identificada como "nueva canción", o "canción de autor".
Por otra parte, como resultado lógico de la evolución y del paso del tiempo los componentes de Els Setze Jutges también evolucionaron individualmente y, algunos de ellos, vivieron la experiencia –adquirida en el trabajo cotidiano– de pasar de ser voluntariosos músicos y poetas, a convertirse en músicos y poetas "de verdad", pero además empeñados en hacer un tipo de canciones que fueran a la vez populares, comprometidas, de gran calidad estética y con sabor a vida cotidiana; y hacerlo, además, cada uno desde sus peculiaridades, es decir, desde su particular manera de entender la creación artítica, y desde sus propias formas expresivas o de lenguaje. A partir de ahí y de sus actuaciones en público, que cada vez fueron más abundantes dentro y fuera de Cataluña, aquello de que la idea del "yo" era indisoluble de la idea del "nosotros" resultaba imposible, no tanto por ellos mismos, sino porque el público, la gente del pueblo, desde su sensibilidad, así lo había decidido. (Ese fue claramente el caso, por ejemplo, de Lluís Llach, de María del Mar Bonet, o de Joan Manuel Serrat).
Con todo esto, los integrantes del grupo, en 1969, tomaron conciencia de que sus objetivos, como colectivo, se habían cumplido, y de que la libertad de creación, precisamente gracias a lo que habían conseguido colectivamente, era ya lo que en la época se llamaba "un nuevo signo de los tiempos". A partir de ahí, sabiamente, decidieron la disolución como tal de Els Setze Jutges. (Ojalá actuaran hoy así otros grupos y colectivos culturales y políticos que se empeñan en mantener "tinglados" insostenibles; pienso que, en el fondo, porque llevan en la sangre aquello que Erich Fromm llama "El miedo a la libertad").
También se suele asociar a la disolución del grupo la crisis que provocó la actitud de Serrat cuando decidió empezar a cantar en castellano, sin dejar por ello de seguir haciéndolo también en catalán. Ciertamente aquella crisis existió y debió ser tensa. En el fondo Joan Manuel venía a cuestionar y, de hecho, a romper un axioma que hasta entonces no se ponía en discusión y que constituía una de las bases de la identidad del colectivo: la utilización del catalán como forma radical e incuestionable de enfrentamiento contra el sistema centralista, en particular, por sus actitudes represoras y culturalmente colonialistas.
Joan Manuel Serrar, Josep Maria Espinàs y Quico Pi de la Serra
en la Plaça del Sol en Gràcia (1965) (Fotografía de Josep Puvill).
Aquella posición decidida y consciente de Serrat, fue un acto de libertad personal difícilmente enjuiciable sin haber vivido la experiencia desde dentro y en su contexto. No obstante, poco tiempo después, en 1972, el propio Joan Manuel, tomando un poema de Miguel Hernandez, nos diría algo que, al menos a mí, me hizo pensar mucho.
«Para la libertad sangro, lucho y pervivo.
Para la libertad, mis ojos y mis manos,
como un árbol carnal, generoso y cautivo,
doy a los cirujanos.
Para la libertad siento más corazones
que arenas en mi pecho. Dan espumas mis venas
y entro en los hospitales y entro en los algodones
como en las azucenas.
Porque donde unas cuencas vacías amanezcan,
ella pondrá dos piedras de futura mirada
y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan
en la carne talada.
Retoñarán aladas de savia sin otoño,
reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida.
Porque soy como el árbol talado, que retoño
y aún tengo la vida».
No seré yo quien se dedique a analizar los actos de su libertad –no me interesa–, lo que sí me atrevo a afirmar, porque es claro, objetivo y evidente, es que su decisión, aunque sin duda dolorosa en aquel momento para un sector de la cultura catalana, en ningún caso supuso la más mínima debilidad respecto a su posicionamiento y a su compromiso ideológico y cultural en defensa de la democracia y los derechos humanos. Y digo esto, para salir al paso –no sé si todavía es necesario; en aquel momento lo fue– de la asociación que se hizo de su actitud con la búsqueda de planteamientos más comerciales, con todo lo que de "mala leche" implica esa observación. Yo solo diré que su ingente obra posterior está ahí, en catalán y en castellano; coherente y radicalmente comprometida siempre con la grandeza de los humano. Y también, que culturalmente este país no tendrá nunca suficientes palabras para agradecerle a Serrat la capacidad y la sensibilidad que tuvo para saber devolverle al pueblo, por ejemplo, la palabra y el alma de dos de sus más grandes poetas: Antonio Machado y Miguel Hernández.
Entre la grabación del disco dedicado a Machado (1969) y el dedicado
a Miguel Hernández (1972), Joan Manuel grabó, por ejemplo,
un LP llamado Serrat 4 (1970), con canciones todas ellas en catalán.
Por supuesto a las razones que acabo de enumerar respecto a la crisis y a la disolución del colectivo catalán, habría que añadir aquellas otras comunes a las de cualquier otro colectivo humano que emprende una tarea en la que se tienen que conjugar los planteamientos soñadores y utópicos compartidos con la realidad que implica la personalidad, la vida y las necesidades de cada uno de sus miembros, normalmente irrepetibles. Me estoy refiriendo, en concreto, a las tensiones que, sin duda, surgieron desde el principio, en función del mayor o menor tiempo de dedicación de cada uno de los jutges al grupo, de sus medios o posibilidades económicas individuales, o de la conflictividad que siempre surge en un proyecto como aquel entre la teoría y la práxis. (Concretamente, y como pura anécdota, recuerdo algo que contaba Quico Pi de la Serra medio en serio y medio en broma: «Los más jóvenes, como Guillermina, Barbat o yo, pasábamos bastante y no íbamos ni a reuniones, ni a tribunales de pruebas, ni "hostias"».
Al final, también en los últimos años de existencia del grupo, cuando ya por su propia evolución personal y artística algunos de los componentes empezaron a plantearse un nivel más serio de profesionalidad –los artistas son también profesionales que necesitan planificar, organizar y rentabilizar su trabajo– , surgieron nuevos problemas relacionados con ese otro mundo paralelo en el que todos los artistas se ven implicados irremediablemente; me refiero, en concreto, al complejo "tinglado" de los representantes, los empresarios, las contrataciones, los "cachés", las casas discográficas, la promoción, etc.
(En el próximo "cuelgue" abordaré otras manifestaciones musicales que se produjeron en Cataluña por aquellos años al margen del colectivo Els Setze Jutges, por ejemplo, el Grup de Folk).
Hoy, un día después del 23 de febrero de 2011, orgulloso y feliz de poder disfrutar de mi libertad –para mi, junto con el amor, el valor más absoluto– voy a celebrarlo recordando y cantando a Don ANTONIO MACHADO.
«"¿Qué es amor?", me preguntaba una niña. Contesté: "Verte una vez y pensar haberte visto otra vez"».
«Despertad, cantores: acaben los ecos, empiecen las voces».
«Muchas leguas de camino hizo mi canción... – ¿En busca de un espejo? – Buscando un corazón».
«Poned atención: un corazón solitario no es corazón».
Tal y como vengo haciendo con otros poetas, seguidamente voy a relacionar todas las canciones que figuran en mi "base de datos" cuyos textos son poemas de Antonio Machado. (Será un "cuelgue" extenso pero creo que merece la pena como documento de consulta).
Una vez más presentaré este listado siguiendo el orden alfabético de sus intérpretes tanto españoles, como latinoamericanos:
•ADOLFO CELDRÁN:"Pegasos" y "Abril florecía". Disco: "Jarmizaer, jarmizaer" (2001).
• ALBERT GUINOVART & FABIOLA MASINO: "Preludio", "Amada, el auta dice (Mi corazón te aguarda", "Soñé que tú me llevabas (Tu voz y tu mano)", "Los sueños", "Cantaban los niños", "¿Recuerdas?", "Fiesta en el prado", "Abril galán", "Canción del Duero", "Mañana de abril" y "Retrato". Disco: "Joaquín Rodrigo: La obra vocal III" (2002). •ALBERTO CORTEZ:"Inventario galante (Tus ojos me recuerdan)", "Guitarra de mesón", "Las mocas", "Retrato", "Yo voy soñando caminos" y "Proverbios y cantares". Disco: "Poemas y canciones II" (1968). Las canciones: "Yo voy soñando caminos", "Las moscas", "Retrato" y "Guitarra de mesón", pueden encontrarse también en el disco: "Sinfónico" (2004). • ALFREDO ARREBOLA:"Sevilla te vio nacer (La vi un momento asomar)", "Crece el fuego con el viento", "Los olivos", "En el corazón tenía", "La sed que siento", "Caminante no hay camino" y "Moneda que está en la mano". Disco: "Cantes a lo poemas flamencos de Antonio Machado" (1989). "Yoy soñando caminos (En el corazón tenía)". Disco: "Por los caminos del cante jondo" (1997).
• ALIKI KAGIALOGLOU (Grecia): "Parabola 1 (Era un niño que soñaba)". Disco: "Tragoudia apo tin Ispania ke tin Latiniki Ameriki" (1986). • AMANCIO PRADA: "Y te escribiré mi canción". Disco: "Canciones de amor y celda" (1979). "Soñé que tu me llevabas". Discos: "Escrito está" (2001); "La palabra más tuya" (2006). • ANA BELÉN, VÍCTOR MANUEL, SERRAT, MIGUEL RÍOS: "Cantares". Disco: "El gusto es nuestro" (1996). • ANA MARÍA DRACK: "Inventario galante. (Poema galante)". Disco: Single (1970). • ANDRES JIMÉNEZ "EL JÍBARO"(Puerto Rico): "Cantares". Disco: Sístesis (2006). • ANDY MONTAÑEZ (Puerto Rico): "Cantares". Disco: "Grandes éxitos"(1997). • ÁNGELES RUIBAL Y SERGIO ASCHERO (LOS ASCHEROS):"Parábola I (Era un niño que soñaba"), "Soñé que tú me llevabas". Disco: "España canto y poesía". Edición argentina (1969). • ANTONIO GRANADA: "Soñé que tú me llevabas". Música de Julio Rincón. Disco: "Todo lo daría" (2002). • ARIANNA SAVALL (Basilea/Suiza): "El viaje". Disco: "Bella terra" (2003). • BARBERÍA DEL SUR, LA: "Abril florecía". Disco: "Túmbanos si puedes" (1995); "Sediento". Disco: "Algo pa nosotros" (1997). • BERTÍN OSBORNE: "Retrato". Disco: "Algo contigo" (2005). • BRUMAS:"Saeta". Disco: "De otra manera" (1999). • CALIXTO SÁNCHEZ: "El que espera desespera". CD: "De la lírica al cante" (1997). "Retrato", "Recuerdo infantil", "Campos de Soria", "A un olmo seco", "Una noche de verano / Señor, ya me arrancaste", "Coplas de Guiomar", "Llanto de las virtudes y coplas por la muerte de don Guindo", "Dices que nada se crea / Proverbios y cantares" y "Voy soñando caminos". Disco: "Antonio Machado. Retrato flamenco" (2001). "A un olmo seco". Disco: "La palabra más tuya" (2006).
• CAMARÓN DE LA ISLA con JOAN MANUEL SERRAT: "La saeta". Disco: "Reencuentro" (2008). • CARLOS CANO: "Yo voy soñando caminos". Discos: "Manifiesto Canción del Sur" (2004); "La palabra más tuya" (2006).
• CARMELA con PACO IBÁÑEZ a la guitarra: "Proverbios y cantares". Disco: "Canciones de España y de América Latina" (1973). • CARMELO BERNAOLA: "Ayer soñé que soñaba". Disco: "Homenaje a Antonio Machado" (1976). • CARMEN, JESÚS e IÑAQUI: "Para ir a Roma". Discos: "De lunes a sábado" (1977); "La palabra más tuya" (2006). • CARMEN LINARES:"El sol... (En el corazón tenía)". Disco: "La luna en el río" (1991). • CHRISTIANE COURVOISIER (Francia): "Cantares". Disco: "Memorias rojas y negras. Espagne 1936/1939" (2009). • COETTE MAGNY (Francia):"J'ai suivi beaucoup de chemins, (He andado muchos caminos". Disco: "Melocotón" (1964). • CUARTETO CEDRÓN (Argentina): "Pegasos (Caballitos de madera)". Disco: "Chansons d'un pays quelconque. Le cheval du Manège" (2005). • DANIEL MATA EN EL CALLEJÓN DEL GATO: "Un libro de amores". Disco: "...Poesía cantada" (2010). • DAVID DE MARÍA: "Cantares". Disco: "En concierto" (2005). • DAVID WILDE & SUSAN HAMILTON (Inglaterra): "La primavera ha venido", "Ayer soñé que veía", "Señor, ya me arrancaste lo que yo más quería" y "La primavera ha venido". Disco: "Luigi Dallapiccola: A portrait" (2007).
• DISIDENCIA:"Cantares". Disco: "Antología poética" (2008). • EDUARDO DARNAUCHANS (Uruguay): "Los ojos". Disco: "Las quemas" (1974). • ELISA SERNA:"La muerte del niño herido". Disco: "Single: 4 poemas" (1969). • EMILIO JOSÉ:"Soñé que tú me llevabas". Disco: "Alma de romero" (1976). • ENRIQUE MONTOYA:"Coplas elegíacas", "Guadalquivir" y "Apuntes (Sobre el olivar)". Disco: "Sus mejores grabaciones en discos Discophon (1971-1972) Vol. 2" (1999). "Apuntes (Sobre el olivar)". Disco: "La palabra más tuya" (2006). • ENRIQUE MORENTE: "Yo escucho los campos". Disco: "Despegando" (1996). • EQUIS ALFONSO: "La saeta" Disco: "Cuba le canta a Serrat 2" (2007). • ESTEVAN VALDIVIESO: "Yo voy soñando caminos". Discos: "Fumar en Berlín" (1998), "Mar de inocencia" (2008). "La primavera besaba". Discos: "Manifiesto Canción del Sur" (2004), "La palabra más tuya" (2006), "Poetas de todas las Al-Ándalus" (2006). • EXTREMADURO: "Buscando una luna". Disco: "Agila" (1996). • FRANCISCO MONTANER:"A Juan Ramón Jiménez", "El viajero", "Las moscas" "La noria", "En abril las aguas mil", "El viaje", "Parábolas", "A un naranjo y a un limonero", "Sueño infantil" y "El crimen fue en Granada". Música: Niño Gema. Disco: "Antonio Machado cantado por Francisco Montaner" (1985). Grabado en París. • GERMÁN BERMÚDEZ (Argentina): "Cantares". Disco: "Tributo a Joan Manuel Serrat" (2007). • HILARIO CAMACHO: "El agua en sus cabellos". Discos: "De paso" (1975), "Lo esencial" (1991), "Arquitecto de sueños" (2002) y "La palabra más tuya" (2006). • IRAUPEN (Argentina): "Cantares". Disco: "Así cantando" (1987). • JAIRO (Argentina): "La saeta". Disco: "24 canciones de oro" (2000). • JARA Y GRANITO:"La saeta". Disco: "Pregones" (1997). • JARCHA: "El crimen fue en Granada. A Federico García Lorca". Disco: "A la memoria de Federico García Lorca" (1984) • JOAN MANUEL SERRAT: "Cantares", "Retrato", "Guitarra de mesón", "Las moscas", "Llanto de las virtudes y coplas por la muerte de Don Guindo", "La saeta", "Del pasado efímero", "Ya hay un español que quiere (Españolito)", "A un olmo seco", "He andado muchos caminos", "En Coulliure" y "Parábola III: Érase de un marinero...". Disco: "Dedicado a Antonio Machado" (1969). "He andado muchos caminos" y "La saeta". Disco: "24 páginas nolvidables" (1993). "Del pasado efímero / Españolito". Disco: "La palabra más tuya" (2006). "Sinceramente teu". Con Raimundo Fagner" (1986). "Cantares". Discos: "Serrat sinfónico" (2003),
• JOAQUÍN LERA: "Parábola I: Era un niño que soñaba". Disco: "Laberinto de poetas" (2008). • JOAQUÍN SABINA y JOAN MANUEL SERRAT: "Cantares". Disco: "Dos pájaros de un tiro" (2007). • JOSÉ MANUEL BRAVO: "Discutiendo están los mozos" Disco: "Ensayo I. EDUMSA" (1967). • JOSÉ PARRONDO:"Verdes jardinillos". Disco: "Agua limpia" (1988) y "Flamenco de casta" (2002). • JOSÉ PÉREZ: "Canciones del alto Duero" Disco: "España, Castilla, libertad" (1976). Editado en Francia. • JUAN D'ALBA: "Saeta" Disco: "Yo soy así" (2009). • JUANITO VALDERRAMA: "Cantares". Disco: "Adiós, mi España querida" (2004). • KLAUDIA DELMER & MIMIS PLESSAS: "Proverbios y cantares". Disco: "LaMar" (2007). • LAURA GRANADOS & SANTIAGO GÓMEZ: "Recuerdo infantil". Disco: "La palabra y el tiempo" (2010). • LAURA SIMÓ & FRANCESC BURRULL: "Del pasado efímero" y "Llanto de las virtudes y coplas por la muerte de Don Guindo (Llanto y coplas)". Disco: "Lara Simó y Francesc Burrull interpreten Serrat" (2007). • LOCO SUELTO (Argentina): "Cantares". Disco: "Loco suelto" (2009). • LOLA HISADO:"Peteneras. ¡Ay del que llega sediento!" "Bulerías. Moneda que está en la mano. En el corazón tenía". Disco: "Poetas hondos. Cante jondo" (1974). • LOLITA: "Saeta". Disco: "Amor, amor" (1975). • LUIS DE PABLO: "Al son que tocan". Disco: "Homenaje a Antonio Machado" (1976). • MANUEL DE PAULA: "Nuestras horas son minutos". Disco: "Como oro en paño" (2008). • MANUEL SALGUERO:"Soñé que tú me llevabas". Disco: "La sombra de los naranjos" (2008). • MIGUEL LÓPEZ: "Camino de los campos" y "He andado muchos caminos". Disco: "Canto a los poetas" (2007).
• MIGUEL RÍOS: "Cantares". Discos: "Vuelvo a Granada" (2003) y "La palabra más tuya" (2006). • MONTSERRAT CABALLÉ: "La saeta". Disco: "Two voices, one heart" (1994). • NANDE FERRER y ESTEBAN VALDIVIESO: "Yo voy soñando caminos". Disco: "Manifiesto Canción del Sur" (2004). • NANDO JUGLAR: "Yo voy soñando caminos". Disco: "Ensoñaciones" (1985). • NICOLÁS CAPELO:"A Juan Ramón Jiménez". Disco: "Huelva canta a Juan Ramón Jiménez" (2010). • NORA y DELIA (Argentina): "Cantares". Disco: "Así como un gorrión" (1998). • NUESTRO PEQUEÑO MUNDO: "La saeta". Disco: "Cantar de la tierra mía" (1975). • PACA QUINTERO: "El mañana efímero". Disco: "Las dos Españas" (1976). • PACO IBÁÑEZ: "Proverbios y cantares". Disco: "En el Olympia" (1969). "Proverbios y cantares" y "Parábola I: Era un niño que soñaba". Disco: "Paco Ibáñez - 3" (1969). "Inventario galante. Tus ojos me recuerdan". Disco: "Por una canción" (1990) y "La palabra y el tiempo" (2010). "Yo voy soñando caminos" e "Inventario galante". Disco: "A galopar" (1991). • PATRICIA SALAS: "La saeta". Disco: "Best of Latin America. Vol. 2" (1997). • PELE, EL: "La saeta". Discos: "Serrat, eres único! Vol. 1" (1995) y "La palabra más tuya" (2006). • PEPE SUERO:"El crimen fue en Granada", "Guitarra de mesón" y "Saeta". Disco: Recuerdos de niños" (1992). • QUINTO DE CANTARES (Argentina): "Retrato". Disco: "Quinto de cantares"(1971). • RAIMUNDO FAGNER con JOAN MANUEL SERRAT: "La saeta". Disco: "Traduzir-se" (1981). • RAPHAEL con JOAN MANUEL SERRAT: "Cantares". Disco: "Raphael. 50 años después" (2008). • ROMERO SAN JUAN: "Coplas mundanas". Disco: "Poderío" (1989). • LOS ROMEROS DE LA PUEBLA: "El jardín tiene una fuente" y "He andado muchos caminos". Disco: "Homenaje a poetas populares" (1983).
• SACRI, EL: "Saeta". Disco: "El Sacri le canta a la madrugá de Sevilla. Saetas y temas cofrades" (2010). • SAYLOR & FULTZ: "La saeta". Disco: "Padre Nuestro" (1994). • TOM LANDA AND THE PAPERBOYS: "Cantares". Disco: "Postcards" (2000). • TRÍO TAICUBA (Cuba): "Cantares". Disco: "Cuba le canta a Serrat 1" (2005).
• VICENTE SOTO SORDERA: "Romance del olor marino". Disco: Jondo espejo gitano (1996). "Una mañana de otoño". Disco: "Entre dos mundos" (1999) y "La palabra más tuya" (2006). • VOX 4: "Cantares". Disco: "Voces y palabras" (2005).
• YURI BUENAVENTURA (Colombia): "Cantares" Disco: "Yo soy" (2000). • ZAFRA-FOLK:"La tierra de Alvargonzález". Música: Manuel Madrid. Disco: "Cantata de la tierra de Alvargonzález" (20075).
(Por supuesto este listado de canciones creadas sobre poemas de ANTONIO MACHADO es incompleto, soy consciente de que hay ausencias. Si alguno o alguna de los/las visitantes conoce alguna canción no citado podría hacérnosla llegar a través del apartado: "comentarios"... Así completamos, entre todos/todas esta base de datos).