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viernes, 21 de septiembre de 2018

ELISA SERNA Y ROZALÉN: UN EMOCIONANTE Y SIGNIFICATIVO ENCUENTRO QUE MERECE LA PENA SER CONTADO.

Llevo tres días construyendo la entrada de ELISA SERNA en la WEB "CANCIÓN CON TODOS" y, de repente, anoche me vino a la memoria –¡bendita memoria!– uno de esos lindos encuentros que te proporciona la vida, y que, en realidad, son "pequeños momentos" que forman parte de la historia más profundamente sentimental de nuestra "canción de autor". Momentos que creo merecen ser contados.

Os cuento. Ocurrió en 2012. Había quedado con Elisa Serna en su casa. 

Hablando con MARÍA ROZALÉN descubrí que admiraba mucho a Elisa, aunque no la conocía personalmente. Ya esto fue una sorpresa, porque no son muchos los jóvenes cantautores que saben quién es esa gran mujer que en 1967 creó e impulsó el Colectivo "Canción del Pueblo".

Cuando le conté a María que había quedado con Elisa en su casa me propuso acompañarme, tenía ganas de conocerla. Os aseguro que aquella propuesta me encantó; para mí significaba el encuentro de dos "cantoras" de generaciones muy distintas, y de dos mujeres hacia las que siento una tremenda admiración.

Llegamos a casa de Elisa y el encuentro fue muy entrañable. Desembocó –quizá como no podía ser de otra forma– con una guitarra y con Rozalén y Ellsa cantando juntas. 

¿Y qué cantaron? Elisa propuso la canción "Qué volem aquesta gen?" –compuesta por Lluís Serrahima y Maria del Mar Bonet–. Buscamos la traducción al castellana en uno de la libros de la biblioteca y el espectáculo fue maravilloso –¡emocionante!–: Elisa y Rozalén –la primera y la más joven generación de cantautoras– cantado juntas... 

Los ojos de María ponían en evidencia su emoción, su admiración y la magia de aquel momento... Y a mí se me desbocaban los sentimientos... Fue un momento inolvidable y, como decía antes, uno de esos pequeños momentos que es necesario contar porque son parte –y creo que muy importante– de la historia de nuestra "canción popular".

A los pocos días yo había organizado un recital en la Sala Galileo; y Rozalén y Elisa Serna –aunque lo tenían muy poco ensayado, solamente aquella tarde en casa de Elisa– decidieron cantar juntas la mítica canción "¿Esta gente que querra?"...  El espectáculo volvió  a ser "alucinante" y hermoso...  Aquél día reafirmé mi ya larga admiración hacia Elisa, y me hice plena y objetivamente consciente de la sensibilidad y de la grandeza humana y artística de María Rozalén: dos referentes indiscutibles de nuestra "canción de autor".



Felizmente aquel histórico dúo se grabó en un vídeo que hoy quiero rescatar y compartir. Es un vídeo en el que, además del encuentro "intergeneracional", se puede visualizar y sentir la emoción de Rozalén y la de Elisa, que en un momento de la interpretación –me comentaba que se puso tan nerviosa de cantar con Rozalén– que hasta se olvidó de la letra de uno de los temas que más había cantado  en su vida.

Aquí os dejo ese vídeo, por si no lo habéis visto. Aunque su calidad no es demasiado buena creo que es importante compartirlo; para mí es un claro e indiscutible signo de esperanza; sobre todo esperanza en personas y profesionales como Rozalén que sabe y está entrelazando muy bien –con humildad y con genialidad– el origen de su oficio de cantora –su memoria–, con un futuro innovador y, sin duda,  de creciente calidad y popularidad... ¡GRACIAS ELISA Y ROZALÉN POR AQUEL MOMENTO!

domingo, 16 de septiembre de 2018

UN NUEVO PULSO GANADO AL OLVIDO: REEDICIÓN DEL DISCO "CANTO RODADO. OLGA MANZANO Y MANUEL PICÓN CANTAN A PEDRO LEZCANO"

El próximo sábado 22 de septiembre OLGA MANZANO presentará en Las Palmas la reedición del disco "Canto rodado" que OLGA Y MANUEL PICÓN grabaron y editaron en 1993 con poemas de PEDRO LEZCANO; disco que prácticamente ha permanecido inédito desde entonces y que ahora, en colaboración con el Cabildo de Gran Canaria, he conseguido que se reedite, con nuevo diseño y maquetación, ganándole así un nuevo pulso al olvido.



Seguidamente comparto el texto que he escrito sobre este gran acontecimiento musical; texto que aparece en las primeras páginas de la separata que acompaña al disco.

Y LA PALABRA DE PEDRO LEZCANO 
SE HIZO MÚSICA

En los años setenta surgió en nuestro país un género musical y poético al que se le conoce como la "canción de autor". En el origen del nacimiento de ese género se produjo un encuentro creativo entre nuestros grandes poetas y los jóvenes compositores y cantantes. Los poetas tenían el deseo y la necesidad de llegar con sus versos a la inmensa mayoría de la ciudadanía, y los compositores y cantantes encontraron en la voz de los poetas la palabra que mejor expresaba sus latidos y sus sentimientos. Encuentro luminoso y fértil que dio lugar a una de las manifestaciones más características de la "canción de autor": la llamada "poesía cantada", o, lo que es lo mismo, la musicalización y el canto de la obra de nuestros grandes poetas… Y a partir de ahí, "la palabra se hizo música".

En ese contexto, en marzo de 1992, se encontraron el poeta canario PEDRO LEZCANO y MANUEL PICÓN y OLGA MANZANO. Manuel le hizo saber a Pedro que había musicalizado algunos de sus poemas y Pedro le contestó el 22 de noviembre de 1992 lo siguiente:

«Admirado amigo: Hace tiempo que me habían dicho que estabas musicando alguna letra mía, y tu carta me ha dado la alegría de confirmarlo. Huelga decirte que espero con orgullo e impaciencia poder escuchar esas canciones. En el libro mío que tienes hay un romance de valor general, ese que empieza: "Que no me pida licencia / quien quiera cantar mis versos / mis palabras son de todos / si no ¿para que las quiero?" […] “Es por lo tanto obvio que, habiendo dado un permiso general para utilizar mis versos a cualquier cantor, tratándose de artistas de vuestra talla, lo haga con satisfacción incondicional.» 

De aquel encuentro nació el proyecto y la edición del disco "Canto rodado. Olga Manzano y Manuel Picón cantan a Pedro Lezcano”, editado en 1993 con la producción de los Ayuntamientos de Telde y Santa Lucía de Gran Canaria. 

Este disco, verdadera obra maestra y referente esencial de nuestra música popular, fue el primero que se dedicó de forma monográfica al poeta Pedro Lezcano y en el que se pueden escuchar dos poemas recitados por él mismo.

Por una serie de circunstancias, aquel disco tuvo muy poca difusión y prácticamente hoy se considera desconocido o inédito; lo que resulta muy lamentable porque estamos hablando de una obra esencial en la trayectoria literaria de Pedro Lezcano y, por otra parte. del último trabajo que realizaron Olga Manzano y Manuel Picón como dúo dado que Manuel falleció en 1994, es decir, un año después de la grabación de "Canto rodado".


Como consecuencia de todas esas circunstancias es muy importante la remasterización y la reedición de este disco. Se trata, en síntesis, de recuperar la memoria de un momento crucial de la cultura, de la literatura canaria, del “canto popular”; y, a la vez, de la recuperación de una de las más hermosas iniciativas culturales emprendidas por las instituciones canarias en el inicio de la década de los noventa.»

FERNANDO GONZÁLEZ LUCINI

domingo, 9 de septiembre de 2018

ELISA SERNA Y SU CANTAR APASIONADO A MIGUEL HERNÁNDEZ. (AÑOS 60 Y 70)

Tras «Andaluces de Jaén» de Paco Ibáñez, las siguientes canciones grabadas en España sobre textos de Miguel Hernández las compuso y las interpretó Elisa Serna en 1968; fueron «El niño yuntero», poema tomado del libro Vientos del pueblo, y «No quiso ser», de Cancionero y romancero de ausencias; canciones que integraron su primer single Miguel Hernández. Canta Elisa Serna.


Elisa, republicana y obrera de profesión, trabajaba en aquel momento en una fábrica de componentes eléctricos y acababa de incorporarse al colectivo Canción del Pueblo; colectivo que tenía como objetivo la creación de una «nueva canción» realmente alternativa a la canción comercial que durante los años setenta contaba con el apoyo y la protección del régimen franquista; una «nueva canción» que asumiera y expresara las inquietudes, las realidades y los sueños de toda una generación de jóvenes que amaban y reivindicaban para su vida la justicia, el amor y la libertad, contra la injusticia, la represión y la dictadura. 

Fue precisamente dentro de ese grupo de jóvenes creadores donde Elisa, cumplidos ya los veinticinco años, se encontró por primera vez con la obra de Miguel Hernández. Ella misma me comentaba, en una de nuestras muchas conversaciones, cómo fue aquel primer encuentro: 


«Antonio Gómez, hoy periodista, fue uno de los fundadores del colectivo Canción del Pueblo, en realidad, era nuestro mentor intelectual. Recuerdo que un día me habló de Miguel Hernández. 

»Fue tal el entusiasmo y la curiosidad que me transmitió, que a los pocos días me acerqué a la librería Cult-art, situada cerca de la madrileña plaza de Quevedo, para intentar comprarme algún libro de Hernández. Pensé que aquel sería uno de los pocos lugares donde podría encontrarlo. Y así fue como, medio clandestinamente, me compré la Antología editada en Argentina por Editorial Losada. 

»A la salida de la librería, en el autobús, de vuelta a casa, empecé a leer aquellos poemas. ¡Me entusiasmaron! 

»Recuerdo que durante un tiempo, a la salida de la fábrica, volvía inmediatamente a mi casa y no salía de mi cuarto, embelesada en la lectura de aquel poeta que había conseguido seducirme desde el primer momento».

Narrado este primer encuentro con la obra de Miguel Hernández, Elisa, sonriendo y con los ojos llenos de luz y de una explosiva mezcla de ilusión, ternura e indomable esperanza, me siguió diciendo: 

«Fue sorprendente y maravilloso, él era como yo, como mi familia, como mi padre...; era uno de nosotros; sus palabras fotografiaban nuestra realidad, nuestros sufrimientos, nuestros sentimientos, nuestros mismos problemas... Así que, sin pensarlo dos veces, como si fuera un impulso o tal vez como una necesidad, seleccioné dos de sus poemas que me impresionaron especialmente: «El niño yuntero» y «No quiso ser», tomé la guitarra y compuse mis dos primeras canciones.» 

Aquellas dos canciones conformaron el primer single de Elisa Serna, editado en 1968 por EDUMSA (Editorial Universitaria Madrileña, S.A.)

Al año siguiente, disuelto el colectivo Canción del Pueblo, Elisa Serna grabó un segundo single con el grupo La Trálaga, disco en el que incorporó una nueva canción basada en un poema de Miguel Hernández, «La luciérnaga», de Cancionero y romancero de ausencias.


Posteriormente, en 1972, Elisa grabó en París su primer LP con el título de Quejido; disco muy representativo de la llamada canción del exilio español en el que incorporó la canción «Las cárceles», creada a partir de un fragmento del poema que, con ese mismo título, había escrito Miguel en su libro El hombre acecha (1937- 1939). 

Aquella canción, en aquel momento, fue, sin duda, un canto de auténtica liberación y esperanza para los españoles que estaban siendo encarcelados por el simple hecho de manifestarse contra la dictadura y reivindicar el derecho a la libertad. Sin ir más lejos Elisa fue encarcelada en marzo de 1975 como consecuencia de un recital celebrado en la Universidad de Valencia en el que interpretó algunas canciones que no estaban autorizadas ni visadas por los organismos competentes del Ministerio de Información y Turismo; canciones entre las que se encontraba “Las cárceles” de Miguel Hernández.


«Cierra las puertas, echa la aldaba, carcelero. 
Ata duro a ese hombre: no le atarás el alma. 
Son muchas llaves, muchos cerrojos, injusticias: 
no le atarás el alma. [...] 
Un hombre aguarda dentro de un pozo sin remedio, 
tenso, conmocionado, con la oreja aplicada. 
Porque un pueblo ha gritado ¡libertad!, vuela el cielo. 
Y las cárceles vuelan».

martes, 4 de septiembre de 2018

RETRATO ÍNTIMO DE «ELISA SERNA»

ELISA SERNA

Hoy ELISA SERNA nos ha dejado. 
¡Gran amiga y querida complice!
Este "retrato íntimo", lo escribí en 1998; 
y hoy con él quiero rendirle mi homanaje 
y hacerle llegar, allí donde este, 
todo el amor que siento por ella

ELISA SERNA "madriterránea jonda" y vanguardista, es como una "brasa viva", cálida y apasionada, que no hay quien la apague porque ella incansablemente siempre resucita. Confiesa que la utopia es su elixir, su secreto y su fortaleza; y amarrada a ella, con su temple comunero y con su persistencia infatigable –aunque sólo sea entre las cuatro paredes de su buhardilla– no deja de cantarnos: «Más allá, hay que ir más allá».

En los tiempos de la "España negra" ella apostó decididamente por la libertad: por la suya y por la de los compañeros; y lo hizo con la filosofía rebelde, arriesgada y dignamente quejumbrosa aprendida de la voz y de los sentimientos de la clase obrera –de la clase social en la que había nacido, en la que creció y de la que era "arte y parte"–.

Un buen día optó por convertir aquella filosofía en canciones, y lo hizo desde lo más grande que poseía: desde su sensibilidad; una sensibilidad musical innata, innovadora, diferente y libre, como su pensamiento... ¡y siempre apuntando al porvenir!

ELISA SERNA. (Fotografía de Juan Miguel Morales).

Su quejido en aquel tiempo fue vociferante y por muchos aplaudido; y fuimos  muchos los que nos unimos a él sin importarnos ni tonos, ni timbres, ni gaitas; y es mucho lo que le debemos, sobre todo la fuerza, la rebeldía, la solidaridad y la esperanza que ella supo contagiarnos. (¡Lástima que algunos –algunos de los que más vociferaban entonces– hoy quieran olvidarla para no reconocerse en su voz, para borrar una memoria acusatoria e intranquilizadora que, imprudentemente, siempre refleja, en el espejo de la conciencia, la esperpéntica historia del travestismo ideológico y de la incoherencia!).

Ella nunca fue una estrella, fue siempre "luna"; luna que iluminó interminables noches de impotencia –luna condenada hoy a un "cuarto menguante" como consecuencia del crimen del olvido y de la impiedad de la injusticia–; nunca obtuvo un disco de oro, y menos de platino, sólo consiguió el cobre indispensable para poder ir sobreviviendo. («Me hago vieja en la pobreza –nos cantaba ya en el 92–, eso es lo que hay conmigo, yo que quiero estar contenta y se me escapa un quejido».

Primer disco grabado por Elisa Serna
dedicado a Miguel Hernández. 1968

Pero no importa, ella, dale que dale y contra "viento y marea" –sobre todo contra su soledad– prosigue intuitivamente investigando, siempre coherente y éticamente incorruptible. Esclava de sus creencias y de sus afectos, siempre tiene un proyecto entre las manos y una canción en sus entrañas; y para colmo, en su rincón –cuarto piso de una antigua corrala madrileña– rodeada de plantas y de entrañables recuerdos, tiene una gata a la que ha decidido ponerle el nombre de "Utopía".

"Utopía" es inquieta, saltarina, indiscreta y a veces hasta un poco imprudente; y lo que menos puede soportar es que se le encierre en el diminuto "excusado" del hogar para que no resulte molesta a las visitas; cuando así ocurre, la gata se queja, grita y se hace notar, y siempre, al final, Elisa le abre la puerta y te dice, con esos ojillos suyos –siempre vivos y a veces tan tristes– : "Mi utopía es mi único consuelo".

Elisa –mujer extraordinaria–, tú que siempre nos dices que hay que reservar un tiempo para el amor y para la ternura, déjame devolverte –ahora sólo para ti– unos versos de amor que tú nos regalaste: «Como el agua te das; como ella callas... Tu siempre brotas lanzando a la luz cantos lunares y matizando, con ellos, de azul mis manantiales».