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domingo, 26 de abril de 2015

¡ANTONIO VIVE!... DOS POEMAS INÉDITOS Y MANUSCRITOS DE "ANTONIO MATA"... ¡GRACIAS "JESÚS" Y "DAVID ANTONIO"!

ANTONIO MATA.
(Foto que guardo hace tiempo
y que es la primera vez que la publico).

Para  JESÚS MATA y  DAVID ANTONIO MATA.

El miércoles pasado en la crónica que escribí desde "Mi Atalaya" decía que ANTONIO MATA desde finales de los años setenta, en que grabó y publico su disco "Entre la lumbre y el frío", hasta el 19 de noviembre de 2014 en que murió –pese a estar prácticamente retirado y marginado del "mundillo" cultural andaluz– no dejó de escribir poemas y de componer canciones que no han salido a la luz, que corren el peligro de perderse, y que merecería la pena rescatar y ¡vamos a intentar hacerlo!

Entre esos poemas inéditos, justo el mismo día en que le hacíamos el homenaje en Granada, tuve el inmenso placer y la alegría de tener en mis manos dos que Antonio les había escrito y dedicado a su sobrino Jesús Mata –músico extraordinario– y a su hijo David Antonio Mata residente en Inglaterra. 

Me emocionó mucho contemplar y leer esos manuscritos, y les pedí a Jesús y a David Antonio que en cuanto les fuera posible me los escanearan y me los mandaran para poder compartirlos. Me llegaron ayer y aquí los tenemos como un documento histórico y literario –lleno de sentimientos y de afectividad– que desearía que fuese el punto de partida de una recuperación y publicación más global de la obra inédita de ANTONIO MATA.

El primero de estos poemas es el que atesora Jesús Mata desde el 25 de febrero de 1996, día en que se lo dio su tío. Fue en la Sala "La Tertulia", de Granada.


Le he pedido a Jesús que nos cuente como fue aquel encuentro y este es su retato: «Yo había quedado esa noche con Ernesto, mi padre –hermano de Antoniopara salir a tomar algo. Nos acompañaba también Beatriz, mi novia entonces. Nos dirigimos a La Tertulia, lugar al que a él le gustaba ir. Allí nos esperaban Antonio y Concha –su compañera–, que conversaban con Enrique Morente frente a unas copas y un tablero de ajedrez sobre la mesa.  Recuerdo que Enrique me imponía un gran respeto, que se convirtió rápidamente en afecto por lo cariñoso que fue conmigo. Yo entonces tocaba la guitarra en un grupo y éste fue parte del tema de conversación. Nunca más volví a hablar con él. Mientras, Antonio escribía en una hoja de papel. Cuando terminó, leí lo que había escrito y me gustó tanto que le pedí que lo firmara. Igualmente se lo pedí a Enrique, de ahí que también aparezca su firma en el papel. Papel que he guardado en casa durante casi la mitad de mi vida y que pedía a gritos ser compartido, por lo que creí justo hacerlo en el homenaje del pasado 21 de abril que le habéis rendido a mi tío, ya que ¿dónde mejor si no ahí, con su familia y amigos? Es mi forma de agradeceros tan sincero gesto, y para hacerlo, qué mejor regalo que un poema de Antonio Mata… ¡Gracias de nuevo!.»

El segundo poema manuscrito e inédito nos lo aportó el hijo de Antonio MataDavid Antonio– el día del homenaje. Para mí fue una aportación particularmente entrañable porque el poema está escrito en la primera página de mi libro "De la memoria contra el olvido. Manifiesto Canción del Sur"; libro que Antonio le regaló a su hijo en Jaén –abril de 2011– cuando se reencontraron después de muchos años. Éste es el poema:


Para mi es un tremendo honor publicar estos poemas manuscritos de ANTONIO MATA aquí DONDE LA PALABRA SE HACE MÚSICA; les agradezco a Jesús y a David Antonio que me lo hayan facilitado y me hayan permitido compartirlos. ¡Es un lindo y muy emocionante regalo!

Por último decir y afirmar que la publicación de estos dos poemas promete ser el pórtico a la posible, y creo que imprescindible, edición de ese libro de poemas inéditos que Antonio, pocos días antes de morir, me comentaba que le gustaría poder editar. ¡Ya estamos en ello!

jueves, 23 de abril de 2015

DESDE MI ATALAYA: EMOCIONANTE HOMENAJE A "ANTONIO MATA"... Y UNA REFLEXIÓN.

El pasado martes, 21 de abril, se ha celebrado en Granada un encuentro-homenaje dedicado al compositor, poeta y cantautor sureño ANTONIO MATA, fallecido hace cinco meses. (En el "cuelgue" anterior, que publiqué, en este mismo blog, el día 20, escribí y compartí una semblanza de su personalidad y de su obra).

Por supuesto, sobre todo por el sentimiento de amistad y de cariño que me unió, y me une, a Antonio Mata y a su familia, me desplacé hasta Granada para participar en ese merecido y justo homenaje.

Hoy, ya de regreso, he sentido la necesidad de subir a MI ATALAYA para desde aquí, en el silencio, narrar brevemente lo que vivimos el pasado día 21 en Granada y, sobre todo, para poner en orden y reflexionar sobre las emociones y los pensamientos que me asaltaron en Granada durante las más de dos horas que duró el encuentro.


De entrada he de decir que el homenaje que le hicimos a ANTONIO MATA fue verdaderamente emocionante, no sólo por la corriente afectiva que circuló por el salón de actos del palacio granadino de los Conde de Gabia, donde se realizó el evento, sino, sobre todo, porque pudimos revivir la memoria y, muy en particular, la calidad y la belleza de la obra del cantautor sureño. Antonio ha sido y es, sin duda, uno de los cantautores andaluces de mayor calidad tanto como compositor, como respecto a su sensibilidad y a su creación poética.

Presentó el homenaje Juan Trova, creador y alma del encuentro anual de cantautores "Abril para Vivir" en cuyo marco se desarrolló el evento. Juan ama la canción de autor, es un luchador en defensa de la "Canción del Sur" –particularmente en Granada–; y nadie mejor que él podía haber organizado este homenaje. ¡Gracias Juan, ayer durante algo más de dos horas, conseguiste que la memoria de Antonio estuviera viva!. Estoy seguro que el propio Antonio, donde quiera que esté, se sintió inmensamente feliz y agradecido.

Juan Trova, durante la preentación del homenaje.

Tras la presentación de Juan intervino en el acto, en primer lugar, el poeta Juan de Loxa, fundador del colectivo "Manifiesto Canción del Sur" al que pertenecieron, y en el que participaron, desde sus inicios, tanto Antonio, como Carlos Cano, Esteban Valdivieso o Angel Luis Luque también lamentablemente ausentes. Juan, amigo y admirador de Antonio, habló de él, como siempre, con su sabiduría entrañable.

A continuación, sensiblemente emocionados, intervinieron cantautores compañeros y amigos de Antonio, que fundieron sus recuerdos y su memoria con sus canciones hemosamente recuperadas e interpretadas: Enrique Moratalla, Antonio Fernández Ferrer, Aurora Moreno, Raúl Alcober, Miguel López, Eluis Lucena, Juanma Alaminos y los músicos Miguel Ángel Corral, Ramón Aparicio y Jacinto Rodríguez.

Antonio Fernández Ferrer (Nande Ferrer).
Preciosa y emocionante interpretación.

He de resaltar también la presencia en el homenaje de Concha –compañera de Antonio–; de su hermana Marisa –a Carmen le resultó imposible asistir–; la participación de su sobrino Jesús que leyó un poema inédito de su tío y que lleno de magia la noche interpretando con su saxo y con su flauta las canciones "Una noche oscura y fría" y "Cuarenta lobos negros" –¡impresionante!–; y, finalmente, la presencia de David Antonio Mata –hijo de Antonio– que se desplazó desde Inglaterra para participar en el acto y que interpretó la canción la canción "Algún día". Me emocionó, muy en particular, que la "partitura" que David utilizó para interpretar la canción fuese mi libro "De la memoria contra el olvido. Manifiesto Canción del Sur", libro del que sé que Antonio se sentía muy orgulloso.

Jesús Mata a la derecha y Juanma Alaminios.
David Antonio Mata.

Cuando en mitad del homenaje –tras las intervenciones del sobrino y del hijo de Antonio– me invitó Juan Trova a decir unas palabras, se me agolparon de repente un montón de sentimientos y de recuerdos. Tras evocar, nombrar y agradecer la importancia que tuvieron para Antonio dos mujeres: su madre –fallecida hace un tiempo– y su compañera Concha que estaba entre nosotros, me surgió, de forma totalmente espontánea, una reflexión que deseo retomar ahora con la tranquilidad y en la serenidad de Mi Atalaya.

En el homenaje a Antonio hubo, sobre todo, una realidad que quedó muy clara tanto en la palabra de todas las personas que intervinimos en el acto, como en las composiciones y en las canciones que de él se recuperaron y pudimos escuchar: Antonio Mata ha sido un gran músico y un gran "cantautor andaluz"; sin duda uno de los más "valiosos" y de mayor calidad en la historia de la "canción popular andaluza". 

También es cierto –y me pareció necesario afirmarlo– que Antonio y su obra, pese a esa calidad que acabo de expresar, ha sido un "gran ignorado"; un hombre libre, un bohemio culto y sensible, amante de la vida, soñador, insurrecto, insobornable y vitalmente anárquico; personalidad "política y socialmente incorrecta" por la que, en los años setenta, fue culturalmente marginado. Una marginación –en el contexto de una "transición forzada y falsamente cerrada"– que a Antonio le hirió muy profundamente la sensibilidad y le sumergió en complejas y muy duras situaciones de depresión, de aislamiento y, en algún momento de arriesgada autodestrucción.

Fue precisamente en esos momentos cuando, admirando mucho su obra, le conocí personalmente en Jaén; y fue entonces, también, cuando inicié, con el apoyo incondicional de Juan de Loxa y de Esteban Valdivieso, la creación del libro "De la memoria contra el olvido. Manifiesto Canción del Sur" en el que Antonio era, y es, uno de sus principales protagonistas.

ANTONIO MATA. Cantando el día que presentamos
en Madrid el libro ˝DE LA MEMORIA CONTRA EL OLVIDO.
MANIFIESTO CANCIÓN DEL SUR"
.

Desde finales de los años setenta hasta 19 de noviembre de 2014, en que murió, sé –y puedo asegurar– que Antonio, con más o menos regularidad y disciplina, no dejó de escribir y de componer; escritos y composiciones que nunca se hicieron públicos, que fueron quedando silenciados por el olvido y solamente confidenciados a amigos entrañables como JUAN ANTONIO MURIEL.

En concreto recuerdo que, pocos días antes de morir, hablé con Antonio por teléfono –nos llamábamos de vez en cuando– para contarle que había terminado su entrada en la WEN "CANCIÓN CON TODOS". Pocos días después me llamó para darme las gracias, para comentarme que estaba recopilando una serie de poemas con el fin de publicar un libro, y para pedirme que le ayudara a buscar dónde y cómo editarlo. Libro que le faltó tiempo u oportunidad de mandarme, y que  nunca pude leer.

Por todas estas razones, y así lo expresé el martes pasado en Granada, ante todo felicito a Juan Trova, a "Abril para Vivir", a Juan de Loxa y a todos los participantes por el homenaje porque fue muy hermoso. ¡Bravo Juan!... Pero no pude –ni puedo– evitar formular una reivindicación que me parece radicalmente justa: ¡Por favor!, que no se quede todo aquí; que éste no haya sido un "homenaje para el olvido definitivo". El verdadero homenaje que ANTONIO MATA se merece y que le debemos dar es recuperar su obra, sobre todo la más secreta –la inédita–, salvarla, hacerla pública y poder compartirla.

Yo me pregunto, y con esto termino mi reflexión: ¿Si Antonio Mata era tan buen compositor y poeta; si fue clave para el desarrollo musical y cultural de Andalucía en los años setenta, por qué las instituciones y los responsables políticos de la cultura andaluza no ponen en marcha ¡ya! un proceso urgente de recuperación y conservación de su obra?...

Me temo que no lo van a hacer –hoy políticamente se carece de la sensibilidad necesaria para ello–; y si es así –lo comentaba hace un momento con Muriel– tendremos que hacerlo sus amigos, su familia y las personas que de verdad le quisimos y le admiramos. Tendremos y lo vamos a hacer, ¡pues claro que sí!...: Vamos a hacerlo con un rotundo, y espero que contagioso, "empecinamiento"... ¿Verdad que sí amigo Antonio Fernández Ferrer?

Por último quiero agradecer a José Luis López Enamorado su amistad –recién nacida en Granada– y sus fotografías tomadas durante el homenaje a Antonio y que hoy me ha permitido compartir.

lunes, 20 de abril de 2015

«ANTONIO MATA» SE NOS FUE EL AÑO PASADO... ÉL UN BUEN DÍA CANTÓ: "MI CASA NO TIENE REJAS Y MI VOZ NO TIENE PRECIO"...; Y MAÑANA, EN GRANADA, VAMOS A REIVINDICAR –UNA VEZ MÁS– SU MEMORIA CONTRA EL OLVIDO.

Me acabo de comprar el billete de tren y de hacer una reserva de hotel para no faltar mañana en Granada –por nada del mundo– al Homenaje que se le va a dar a ANTONIO MATA en el marco del Encuentro "Abril para Vivir". Para mi lo más importante de mañana va a ser abrazar y estar cerca de su familia hacia la que desde hace tiempo siento un tremendo cariño y una linda amistad.

Hoy desde aquí me propongo simplemente "recuperar su memoria contra el olvido" –para que quede escrita–. Mañana en Granada, por mi parte, poco diré; preferiré el silencio, la manifestación de mi afecto hacia las personas que le quisieron de verdad; y el íntimo recuerdo de los buenos momentos que vividos junto.


ANTONIO MATA, nació en Jaén y cursó sus estudios universitarios en Granada a finales de los años sesenta. Fue un andaluz por los cuatro costados, «peregrino de mil vientos y de un eterno vagar» y «mezcla de arpillera y paloduz» –como él mismo se definía en una de sus canciones–; un hombre del Sur, extremadamente sensible que, desde muy joven, optó por hacer de la canción la voz de sus latidos y de sus sentimientos: «verso sediento que busca el agua, y abrazo lento de nieve y fuego».

En el inicio de su actividad como "cantautor", Antonio, amante de la noche y de la madrugada, solía interpretar sus canciones en "garitos subversivos" frecuentados por universitarios y, en general, por gentes a las que, en aquel momento, se les consideraba "peligrosas" y de "mal vivir" porque alardeaban con descaro de su pasión por la vida y por libertad –eran unos auténticos antifranquistas–, y, encima, se manifestaban como amantes declarados de la música, de la literatura y, más concretamente, de la poesía.

En aquel contexto, un buen día de 1968, Antonio dio un concierto en la granadina Casa de América, al que asistió el poeta Juan de Loxa –creador de Poesía 70– junto con Carlos Cano –que en aquel momento había empezado a componer sus primeras canciones–. Juan había oído hablar de Antonio y tenía un gran interés en escucharle cantar porque en en aquel momento le rondaba por su cabeza y, sobre todo por su corazón, la posibilidad de crear un "movimiento de canción del Sur" similar a "Els setze jutges" catalanes, al colectivo vasco "Ez dok amairu", o al grupo de "cantautores" que, encabezados por Paco Ibáñez, Elisa Serna, Hilario Camacho o el grupo Aguaviva, estaban creado una "nueva canción en castellano».

Antonio Mata

Finalizado el concierto, Antonio, Juan y Carlos se juntaron; tomaron unas copas; hablaron; pusieron en común poemas, canciones y proyectos; y sentaron las bases, o los cimientos, de lo que a partir de aquella madrugada llegaría a llamarse, y a ser, "Manifiesto Canción del Sur", colectivo de "cantautores" andaluces sobre el que escribí un libro monográfico en el año 2004 con la colaboración de la Fundación Autor y la Junta de Andalucía.

Aquel Antonio Mata –que junto con Juan de Loxa, Carlos Cano, Esteban Valdivieso, Nande Ferrer o Miguel Ángel González, entre otros, compusieron el colectivo "Manifiesto Canción del Sur"–, poseía una personalidad muy atrayente que se concretaba en tres rasgos, o manifestaciones, de la que fue dejando huellas en lo textos de sus canciones:

En primer lugar, "su pasión por la libertad"; por la libertad de las gentes del Sur y por su propia libertad personal frente a cualquier tipo de convencionalismos ideológicos, sociales o morales que pudieran, o que pretendieran, ponerle límites a su insaciable deseo de vivir. «Yo no imploro otra cosa – cantabamas que el poder ser libre como el grillo»..., «mi casa no tiene rejas» y «mi voz no tiene precio».

En segundo lugar, su condición de "soñador empedernido"; «peregrino de mil vientos y de un eterno vagar» que nunca dejó de «guardar entre alcanfor cien mil estrellas y un sueño de cristal para mañana»; caminante esperanzado que –«a tropezones viviendo y a tropezones soñando»– «buscaba lluvias que hicieran brotar a cada paso que daba otro más».

Y, en tercer lugar, su ternura y su extremada sensibilidad –siempre declaradas– que le hacían ser y sentirse especialmente vulnerable frente al sufrimiento y el dolor de la tierra y de su gente. «Río igual que lloro –decía–; sé llorar entre risas y reír entre mis lágrimas»...; «llevo una pena a cuestas, llevo mi sangre alerta»; «algún buitre me roba amores de palomas, pero el viento en mis labios se hace azul».


Antonio Mata junto con Joan Manuel Serrat.

Con esas armas, con su pasión por la libertad, con sus sueños –que fueron la razón de su vivir–, con su sensibilidad y su ternura, y con sus canciones, Antonio Mata tuvo que enfrentarse, primero en Granada y luego en toda Andalucía, contra un "monstruo de tres cabezas" difícilmente destruible: contra el conformismo y la resignación –que jamás aceptó–; contra la inmoralidad de los "señoritos" y de los "fachas" a los que su presencia, su guitarra y su voz les resultaban totalmente intolerables; y contra la incomprensión manifiesta de algunos de los que él consideraba como compañeros de viaje y de sueños y a quienes, en realidad, les molestaba su forma radical de afrontar el vivir cotidiano en libertad: sin pautas, sin muletas, sin remedar la voz..., como decía Miquel Martí i Pol en su poema "No demano gran cosa".

Enfrentado a ese monstruo tricéfalo, a Antonio –sobre todo dada su sensibilidad– le resultó especialmente duro y difícil su caminar errante "de aquí para allá como el cierzo" persiguiendo sus sueños y sus utopías, y, de hecho, a partir de 1978, siendo en realidad, el poeta y el compositor de mayor calidad y "hondismo" dentro del colectivo "Manifiesto Canción del Sur", se vio sometido al olvido, tanto en el ámbito cultural andaluz –en el que se le dio injustamente la espalda–, como en el de la industria discográfica que, tras la edición de su único disco: "... Entre la lumbre y el frío", decidió dejar de apoyarle.

LP grabado por ANTONIO MATA en 1977.

El mismo año en que Antonio editó su disco "... Entre la lumbre y el frío" (1977), colaboró con Miguel Ríos en la creación del disco "Al-Andalus" (1977) y con el grupo Triana para el que compuso la canción "Del crepúsculo lento nacerá el rocío", tema que el grupo sevillano incluyó en su segundo LP: "Hijos del agobio" (1977).



A partir de los años ochenta Antonio decidió «no guardar definitivamente su guitarra y su corazón en la alacena». y siguió creando nuevos temas –poemas y canciones– y siempre con unas tremendas ganas de cantar. Lamentablemente tuvo que dejar de hacerlo cuando un mal día la muerte nos lo robó, fue el 19 de noviembre de 2014.

Un año antes, el "cantautor" flamenco Miguel López en su precioso disco titulado "Tributo poético" incluyó una muy personal versión de la canción "Yo soy del Sur" de Antonio Mata


Acto de presentación del libro "MANIFIESTO CANCIÓN DEL SUR"-
Detrás.en pie. de izquierda a derecha: José Infante. Carlos Álvarez, Fanny Rubio.
Juan de Loxa, ANTONIO MATA, Elodia Campra, Aurora Moreno,
ESTEBAN VALDIVIESO, Enrique Moratalla, Manuel Lombao,
Alicia Sánchez 
–compañera de Carlos Cano–, Raul Alcober y Quintín Cabera.
Delante; Miguel Ángel González, José Antonio Pérez Piñar, Elisa Serna
y Fernando Gonzalez Lucini –autor del libro–.

viernes, 17 de abril de 2015

«SI YO PUDIERA CANTARTE», DE JOAQUÍN FERRER GUALLAR (FEGUARS)... DE COMO LA CANCIÓN PUEDE TRANSFORMARSE EN UN FANTÁSTICO MUNDO PICTÓRICO.

Mañana 18 de abri se inaugura en Oviedo –"Sala de exposiciones del BBVA". a las 19:00 horas– una exposición de pintura muy peculiar, y totalmente relacionada con la música y la canción. Su autor es JOAQUÍN FERRER GUALLAR (FEGUARS), nacido en Caspe (Zaragoza), y me apetece muchísimo que os acerquéis a su obra, a mí me tiene sorprendido.

Desde el año 2010 ha realizado más de 12 exposiciones individuales, y ha participado en más de 25 exposiciones colectivas celebradas tanto en España y como en Japón, New York, Estocolmo, o Florida. 

En concreto, la muestra que Joaquín presenta mañana en Oviedo se titula "SI YO PUDIERA CANTARTE"; y, personalmente, he tenido el inmenso honor de escribir el texto que aparece impreso en el catálogo de la misma. Como podréis comprobar, a través de la lectura de ese texto. son muchas las razones que me mueven a admirar y a apreciar a este pintor de Caspe con el que comparto una misma debilidad: el amor, y algo más, hacia la "Canción de Autor"


Os copio, a continuación, el texto que he escrito dedicado a Jaaquín Ferrer y a su obra:

«En mi casa, cuando yo era pequeño, había un piano –que por cierto nadie tocaba– y una carpeta llena de partituras. Recuerdo que me pasaba horas y horas contemplándolas.

Aunque era una visión sombría, rígida y silenciosa me encantaba ver aquellas "notas" bailonas que subían y bajaban siempre enmarañadas en el pentagrama –tenían su particular belleza–. Pensaba, o tal vez soñaba, que alguna de aquellas notas parecía que quería escaparse –por arriba o por abajo– de aquel paralelismo encarcelamiento lineal; pero no, visualmente no llegaba a conseguirlo y me daba pena. (Por cierto, ¡qué tiene la libertad que a mí me ha provocado desde siempre!).

Pronto descubrí que las notas que aparecían quietas y atrapadas –como encarceladas– en los pentagramas de aquellas partituras se liberaban felizmente, y revoloteaban, y se hacían hermosas, y hasta llegaban a emocionarme cuando el pianista, el violinista o el cantor las rescataba del papel pautado convirtiéndolas en sonidos, en melodías, en canciones. Entonces, en aquel mágico momento, las notas musicales se hacían bellas, armónicas, sugerentes, más libres, liberadoras. ¡El día que realicé ese descubrimiento recuerdo que me sentí muy feliz!

Años después he vivido una experiencia similar, pero mucho más sorprendente… Fue el primer día que contemplé un cuadro de Joaquín Ferrer Guallar en el que nos ofrecía su visión o percepción plástica –de originalidad e imaginación desbordantes– sobre canciones como "Gracias a la vida" de Violeta, "Le métèque" de Moustaki, "La belleza" de Aute o  "Me gustaría darte el mar” de Joaquín Carbonell. Aquello me pareció extraordinariamente atractivo y me provocó un regreso hacia lo que antes mencionaba refiriéndome a las partituras.

En aquel ya lejano tiempo de mi infancia, experimenté el gozo provocado por la transformación de la rigidez de una partitura tradicional a la música real interpretada y cantada. Ahora, con Joaquín y su obra, experimentaba el "placer" de la "transmutación" del canto y de la música a un nuevo concepto, o una nueva visión, de partitura; pero a una partitura muy especial, a una "partitura plástica y visual" muy bella: sin pautas, llena de luces, de colores, de sugerentes símbolos, de realismos y abstracciones geométricas, e incluso de notas musicales radicalmente libres y volanderas; un auténtico baile de sentimientos, de humanidades y de percepciones; un lujo de sensibilidad desbordada; un juego visual que lo es, a la vez secreta y misteriosamente, auditivo.

Esta forma de leer y de sentir la música y la canción plásticamente; o sea, de inyectarles nuevas y muy bellas proyecciones de creatividad y de imaginación (los cuadros de Joaquín son auténticas "partituras" alternativas, revolucionarias y liberadoras) el pintor zaragozano de Caspe es capaz –y lo hace magistralmente– de trascenderla a otras muchas realidades perceptivas: a un paisaje, a un poema, e incluso, en el colmo de la "actualidad" –el "más difícil todavía"–, a un blog. Yo he tenido la suerte y el placer de sentir su mágica lectura y creación plástica referida a mi blog "Cantemos como quien respira" y doy fe –por eso lo cuento– de que pocas veces me he sentido tan bien expresado.

Os invito a sumergiros, sin prisa, en el fantástico mundo pictórico de Joaquín Ferrer Guallar y, muy en particular a sus partituras plástico-musicales que son, como es la música de la que se nutren, un "arte en absoluta y bien hermosa libertad"»

Como muestra de la obra que Joaquín expondrá en Oviedo del 18 de abril al 1 de mayo, os muestro, seguidamente, cinco de sus obras:

"GRACIAS A LA VIDA"
de Violeta Parra (116 x 98 cm.)

"LA BELLEZA"
de Luis Eduardo Aute (73 x 92 cm.)

"LA MÉTÈQUE"
de George Moustski (89 x 116 cm.)

"ME GUSTARÍA DARTE EL MAR"
de Joaquín Carbonell (65 x 54 cm.)

"PARA LA LIBERTAD"
de Miguel Hernández / Joan Manuel Serrat (61 x 50 cm.)
Y para concluir este "cuelgue" me apetece mucho compartir también –con todo mi agradecimiento– el cuadro que Joaquín me regaló y me mandó cuando cumplimos AQUÍ DONDE LA PALABRA SE HACE MÚSICA las 950.000 visitas; fue éste: