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martes, 14 de diciembre de 2010

CARÁTULAS CON HISTORIA. "Manifiesto"

Observa atentamente la carátula del siguiente disco que fue editado en 1974, y formúlate estas preguntas:  ¿Dónde pudo ser editado?... ¿En España?... ¡Evidentemente parece que no!... ¿Quién era Pedro Faura?... ¿Qué cantaba?... 


Efectivamente, este disco por nada del mundo podría haber sido editado en España en 1974. Se grabó y se editó en Berlin en un sello discográfico llamado "Neue Welt".

El autor es Pedro Faura, seudónimo adoptado por Bernardo Fuster durante el tiempo en que se vio obligado a vivir en el exilio.

Bernardo Fuster creó en 1979 –junto con Luis Mendo– el grupo Suburbano; es autor –también junto con Luis– de canciones tan populares como "La puerta de Alcalá" y de diversas bandas sonoras de películas y series de televisión como "La mujer de tu vida", "Colegio mayor", Makinavaja" o "Entre rojas"; ha colaborado como autor, como músico, como arreglista y como propuctor con un gran número de cantantes como Luis Pastor, Luis Eduardo Aute, Ana Belén, Víctor Manuel, Amaya, Olga Román, Víctor Mariñas, Olga Manzano o Manolo Tena entre otros; e indiscutiblemente es uno de nuestros músicos y compositores más importantes. Últimamente ha editado un disco-libro titulado "Los hermanos de la costa. Piratería libertaria del Caribe" (El Garaje Ediciones).

Bernardo Fuster a la derecha y Luis Mendo
a la izquierda. (Foto: Juan Miguel Morales)
La historia en la que surgió el disco hoy he presentado es la siguiente:

Bernardo a principio de los años setenta militó en el FRAP (Frente Revolucionario Antifacista y Patriótico), en el que fue responsable, primero en Valencia, y posteriormente en Madrid, de la propaganda que el Frente imprimía y difundía de manera clandestina. A mediados de 1974, acusado y perseguido por la por la policía tuvo que exiliarse.

En el exilio, con el seudónimo de Pedro Faura, grabó dos discos: "Manifiesto" (1974) y "Volver, no es volver atrás" (1975).

Concretamente, en "Manifiesto", grabó canciones basadas en textos de Miguel Hernández, Alfonso Sastre y José Bergamín; canciones propias y canciones tradicionales como: "Carretera de Avilés", "Fuego de los alto hornos" y "Pueblos de España".

MANUEL CUESTA. "Superhéroe" de la sensibilidad.

Escuché cantar a MANUEL CUESTA por primera vez en Libertad 8... Me sorprendió..., no me lo esperaba...; consiguió atraparme... 

Me dedicó su disco "La vida secreta de Peter Parker" y aquella misma noche lo escuché con serenidad ...; la sorpresa inicial se fue transformando progresivamente en admiración...

Manuel Cuesta. (Foto: Pilar Mauri)
Pocos días después me hice con su disco anterior: "Días [rojos" (2004)... Fue una experiencia interesante escuchar a Manuel a "contratiempo"...; desde esa perspectiva su "vida secreta de Peter Parker" adquiría mucho más sentido, y resultaba mucho más apasionante... Intentaré explicarme...

De entrada, lo más admirable de Manuel Cuesta es su mundo interior: universo de percepciones y de presencias míticas y fantásticas, adquiridas durante su infancia y su adolescencia, que estructuran su pensamiento, y, en consecuencia, el contenido de sus canciones... Manhattan; Batman –sobrevolando Gotham City– y Peter Parker alias Spider-Man...; Marty McFly regresando al futuro, los Goonies en buca del tesoro perdido, los restos encontrados del Titánic e Indiana Jones...; el cometa Halley y el fin de la guerra fría...; Atreyu cabalgando, Bastian llamado por un libro y "La historia interminable"...; Cohen –el amado– y su encuentro con Janis Joplin en un ascensor del Chelsea Hotel...; Silvio Rodríguez, Dylan, O'Funkillo, Bécquer, Elliot Smith,  Antonio Vega,  Ulises, César y Hércules...; Paco Zapata y Manolo Caracol...; Don Quijote, Calisto y Melibea; las vidas rotas de Steven Paul Smith, Jeff Buckley, Nuck Drake y John Lenon...; sus evocaciones de la Alameda –espacio para el arte, el amor, la resistencia– y un manto de estrellas; los amigos: Ismael, Pablo, Alfonso, Carlos, Javier, Joaquín...; y el mar, baño de salitre y de deseo entre algas y corales.

Con todo este bagaje sensorial, mezcla de ficción y realidad –que en pocos "cantautores" he encontrado tan claramente reflejado– Manuel Cuesta se transforma en un auténtico "super-héroe de la sensibilidad".

Decide sobrevolar sobre el caos y la cruel realidad en la que a veces vivimos, y opta –con sus canciones– por plantearse, y plantear, una gran revolución: Tejer su alma con el hilo de los sueños y acaricia el sueño de otro mundo posible. Luchar contra lo que Ramoneda llama el "totalitarismo de la indiferencia", y, sobre todo, tirar "palante" sin derrumbamientos, contra viento y marea: imparable, imprevisible, inigualable, indestructible...; pero  siempre "atao" al amor y al deseo –ceguera de amor, amor de primavera–: "Sacarle punta a la rutina, encadenarme en tus labios y hacer el camino de demostrar que estamos vivos".

Y todo ello acompasado de una música envolvente, repleta de matices y de contrastes, que va subrayando con elocuencia cada palabra y cada sentimiento. Musicalización en la que participan como arreglistas y productores, Antonio y Emilio Villalba; y en la que colaboran Ismael Serrano, Pablo Sciuto. Roger Pera y Javier Albalá con la belleza de su voz en los recitados y con un hermoso texto que pone fin a un disco que reclama e incita a volver a ser escuchado.