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martes, 20 de junio de 2017

FIESTA/CONCIERTO "VIVIR ENTRE CANCIONES". CINCO HORAS DE " CANCIÓN DE AUTOR". (SEXTA Y ÚLTIMA CRÓNICA).

Con esta SEXTA CRÓNICA concluyo el recorrido que he venido haciendo sobre el espectacular desarrollo de la fiesta/concierto "VIVIR ENTRE CANCIONES" celebrada el pasado día 6 de junio en la Sala Galileo de Madrid. Fiesta en la que –durante cinco horas– participaron los siguientes creadores, compositores y cantantes.


Concretamente en la sexta parte de la fiesta intervinieron:

PEDRO REINARES
BEL GORDILLO
SARA VENEROS
QUESIA
JORGE TYLKI
ÁNGELES RUIBAL
ICIAR IBARRA (GAUDEA)
MANU MÍGUEZ
ALFONS OLMO (VERDCEL)
JAVIER MAROTO
y DAVID TORRICO


PEDRO REINARES –gran amigo de quienes acudimos
con cierta frecuencia a la Sala Galileo–,
con el acompañamiento de MANU MÍGUEZ, a la guitarra,
interpretó, y tuvo el detallazo de dedicarme,
la canción "Tu eres mi amigo del alma"
de Roberto Carlos. ¡Gracías Pedro, amigo!
¡Fue muy emocionante!


Seguidamente intervinieron BEL 
y SARA VENEROS. Con ellas la alegría, el ritmo, 
y el buen y bien cantar inundaron la Sala Galileo.
BEL nos ofreció su canción "Ella"
y SARA VENEROS "Una gota de mar".

Fue muy hermoso como se fundieron y se hermanaron
sus voces –transcurridas ya cuatro horas de concierto– reafirmando 
con fuerza y con mucha calidad –o sea, emocionándonos–
que efectivamente "VIVIMOS ENTRE CANCIONES"
y que la canción nos hace "SENTIR VIVOS".


QUESIA protagonizó uno de los momentos
más mágicos de la fiesta y del concierto.
¡Sorprendente e inesperada la belleza de su voz 
y de sus canciones!

QUESIA cantó una de las canciones de su reciente
disco-libro "Cifra y aroma" en el que ha musicalizado y
cantado 22 poemas de la gran poeta ISABEL ESCUDERO
fallecida el pasado mes de marzo.

Isabel estuvo presente en la fiesta –¡claro que sí–, y pareció que
la estábamos escuchando decir lo que escribió al final
del prólogo de "Cifra y aroma":
«¡Salud, Quesia! Y gracias por lo que me toca:
nunca estos versos encontraron tan dulce pregonera.»


Seguidamente cantó JORGE TYLKI
acompañado al violín por MANU CLAVIJO.

TYLKI nos interpretó su canción "Parece"
y una vez más compartimos la experiencia de que 
"CANTAMOS COMO QUIEN RESPIRA"
experiencia que nos une y nos hermana desde
hace ya bastante tiempo. ¡Gracias Jorge!


Y desde Galicia nos llegó la presencia y la voz
de ÁNGELES RUIBAL, amiga del alma desde hace
ya muchos años. Nos conocimos en los años setenta
cuando, junto con SERGIO ASCHERO, formaban
el dúo LOS JUGLARES que cantó y reivindicó 
bellamente a Lorca,
Guillén o Miguel Hernandez, por ejemplo.

ÁNGELES RUIBAL reclamó el acompañamiento
de ADOLFO CELDRÁN y juntos hicieron volar por la sala Galileo
los "VIENTOS DEL PUEBLO" de Miguel Hernández.

Personalmente –para mí– ver, sentir y escuchar
juntos a Ángeles y a Adolfo fue muy, pero que muy, emocionante.


GAUDEA (ICIAR IBARRA), acompañada al teclado
de MANU MÍGUEZ, interpretó su canción "Hoy";
 canción que recientemente ha grabado en su disco titulado
"Mi lobo come hierba".

ICIAR ha sido, para mí, otro de los más grandes 
y gratificantes descubrimientos que he realizado últimamente 
en el universo de la "canción de autor". Posee la cualidad
de contagiarme –siempre que la escucho– esperanza,
confianza y muchas ganas de vivir.


Ya prácticamente a las doce de la noche, 
tras casi cinco horas de concierto, ALFONS OLMO
"VerdCel", llegado desde Barcelona para unirse a la fiesta, 
nos sorprendió –¡me sorprendió!–
interpretando una bellísima versión de la canción
"Treballaré el teu cos" de Raimon;
canción de amor, hacia la que personalmente
siento una especial querencia, que Alfons ha incorporado
en su disco  "Petjades. VerdCel canta a Raimon".

Por cierto, ALFONS OLMO acaba de grabar y publicar
un bellísimo libro disco titulado 
"De plantes, talaies i cims (i una aroma)".
Obra que tuve el placer de presentar en
el Círculo Catalán de Madrid dos días más tarde,
o sea, el 8 de junio.


La fiesta estaba ya prácticamente concluyendo y los responsables
de la Sala Galileo, ya bastante pasadas las doce de la noche,
me pidieron que finalizáramos el concierto.
Contra mi voluntad tuve que hacerlo.

Ante esa exigencia, MANU MIGUEZ, se vio obligado a no cantar
el tema que habia preparado, cosa que realizó con una absoluta
generosidad que le agradecí y le agradezco con toda mi alma.
¡Me dolió profundamente que, tras acompañar a la guitarra
a Pedro Reinares y al teclado a Gaudea,
no pudiéramos disfrutar con su canción!

Pasados unos días, vuelvo a pedirle disculpas y vuelvo
 a pensar que su gesto fue realmente un testimonio
de absoluta generosidad. En realidad un gesto
que responde a lo que MANU MÍGUEZ es:
un buen amigo, un gran profesional
y una persona sencillamente extraordinaria.

Y finalmente, cuando estaba anunciando que la fiesta tenía que terminar –había en la sala varios cantautores y cantautoras que también me habría encantado que participaran– sonó un pandero y aparecieron cantando entre el público JAVIER MAROTO y DAVID TORRICO. Ambos, pese a que nos estaban pidiendo que finalizara la fiesta, se subieron al escenario y reclamaron la presencia en de todos los participantes en el concierto para dedicarme y cantar a coro una canción que previamente habían preparado. 

«Con este nuevo libro que te has marcao,
nos has reunido a todos en este sarao.

Ay, Fernando. Ay, Fernando de mi corazón.
No vas sólo, no vas sólo, no vas sólo, no.
No vas sólo, no vas sólo. Con Fernando voy.

Su vida entre canciones da para un montón,
Y luego nos lo cuenta con mucha pasión.
Ay, Fernando. Ay, Fernando…

Hay que ver El Lucini. ¡Qué arte, caray!
Conoce más canciones que el Spotify.
Ay, Fernando. Ay, Fernando…»


Estaba muy cansado y la emoción me desbordó... En aquel momento fui especialmente consciente de que SÍ que había merecido la pena MI VIDA ENTRE CANCIONES.


¡GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS!

lunes, 30 de diciembre de 2013

JAVIER MAROTO II - «EL CAMBIO» COMO POSIBILIDAD Y EL AMOR GIRANDO COMO UN HURACÁN.

Ayer hablaba de la enorme calidad con la que se están editando, hoy por hoy, algunos discos creados por nuestros cantautores y cantautoras, y hoy voy a concretarlo presentando y comentando el último, y recién publicado, CD de JAVIER MAROTO titulado "EL CAMBIO".


Para empezar creo que es muy importante resaltar la riqueza musical de todo este disco, en todas y en cada una de sus canciones. Riqueza en las composiciones creadas por Javier –en las que destaca una enorme variedad de melodías y de matices–; y riqueza también en las interpretaciones que de ellas realiza una banda de músicos verdaderamente extraordinaria –hecho que me quedó más que confirmado el día que les vi actuar en directo en la presentación del disco realizada en la Sala Galileo–.

Permitidme pues que para empezar presente a los componentes de esa banda que son como el alma que arropa y fortalece la voz y la palabra cantada de Javier. (Nunca olvidaré, ni deberíamos de olvidar, a esos personajes claves en cualquier disco, o en cualquier concierto, a los que suelo calificar como "músicos de reparto" y hacia los que siento cada vez mayor interés y admiración; músicos, en este caso, espléndidos, y buenos amigos de Javier)

Paco Caballero (batería, percusiones, vibráfono y xilófono), Óscar Fernández Barruz (contrabajo, bajo electrónico y Fretless), Carlos Aguado (guitarra española, acústica y eléctrica), Tomás Gálvez (guitarra eléctrica), Alejandro Martínez (teclados), Manu Clavijo (violín), Pedro Martillo (flauta), Javier Espejo (clarinete), Luis Miguel Congosto (trompeta) y Enrique Blay y David Torrico (coros). Destacar también, por supuesto, a Javi Estrugo y Enrique Blay (técnicos de grabación, mezcla y materización) y la colaboración de Gerardo Carreras; y ¡como no! a los vestidores de belleza y sensibilidad –o sea– el equipo artístico integrado por Fernando Sauce, Iris Encina, Rubén Sánchez, Luis Fuentes y graficasuite@gmail.com.

(Aprovecho para citar también a tres importantes colaboradores que participaron en el concierto de presentación del disco celebrado el pasado 23 de diciembre en la Sala Galileo: Alberto Alonso (piano y teclados), y a los poetas Miguel Ángel Vazquez (que actuó de "pregonero" en la canción de "Los números") y Carlos Ávila que hizo la presentación de Javier Maroto).


Respecto a las once canciones que componen el nuevo disco "El cambio", de Javier Marato lo primero que se me ocurre decir y destacar es la palabra "coherencia"... Javier, mucho más maduro poética y musicalmente –madurez que se la ha "currado" con trabajo y mucho esfuerzo–, sigue siendo radicalmente coherente con su línea de pensamiento y de compromiso manifestado en sus discos anteriores y, muy coherente, en general, con su forma de concebir la "canción de autor"; concepción con la me siento totalmente identificado.

Fiel a esa coherencia, a mí, personalmente, me gustaría destacar, de entrada, dos canciones que me han impactado; me refiero a las tituladas "Vendo" y "Utopía"; canciones que han logrado entusiasmarme por su riqueza de matices literarios –a esto es lo que yo llamo poÉTICA–, y por su clara y directa significación y sensibilidad social y humana. 

En "Vendo", por ejemplo, Javier entra en el universo de lo que se llama el "cosumismo"y el "mercadeo" desarrollando una alternativa a la que desde hace muchos años vengo calificando como la alternativa de los "valores del corazón" frente a los "valores del mercado":


«Vendo una acuarela de mi mismo, fotos ya sin brillo y un zapato que anda para atrás.
Vendo una ventana que no abre y una absurda llave que sólo me sirve pa'cerrar.
Vendo un girasol muy tonto que no busca el sol y un poco de viento aún sin estrenar.
Vendo un corazón que tengo dudas si siente, si siente de verdad.

Compro la torpeza de ser niño: nada en los bolsillos, dulcemente a punto de llorar.
Compro aquellas tardes: muchas pipas, pocas chicas, 
la cerveza, tres amigos de verdad.
Compro el primer beso que un siglo me costó dar  a esa chica que nunca supe más,
cuando mis pies pisaron tus playas desiertas y me quemó tu sal.
Compro todo lo que nunca supe porque tuve miedo de encontrarme rosas en el mar. 
Compro las palabras que en mi boca se escondieron y jamás supieron de la libertad.

Vendo la prudencia que de nada me ha servido, perdurable, persistente, pertinaz. 
Vendo esta canción que a veces es la misma excusa pa'sentarme y ver la vida pasar.
Vendo un bonsái sin hojas, una pata coja, un tratado de la culpa y un misal.
Vendo tres meses de Enero con todo su invierno, todo el frío que no supe estornudar.
Vendo las tijeras con las que corté mis alas que por suerte hoy vuelven a crecer.
Vendo cada lágrima pasada, presente, futuras que vendrán

Compro los dibujos que una noche hice en tu espalda, 
tus caricias que rompieron mi compás. 
Compro tener dudas, sentirte otra vez desnuda y empaparme de tu extraña realidad.
Vendo una docena de acertijos que ya no tienen sentido y que no quiero adivinar. 
Vendo la red que tengo debajo por si pruebo, por si caigo, que no me deja saltar».

En "Utopía" canción interpretada con la colaboración de LUIS FELIPE BARRIO y MATÍAS ÁVALOS –muy pronto disfrutaremos de su próximo disco– el amigo Javier Maroto toca fondo al plantear ¡que no!, que la utopía no está pasada de moda, ni es absurda; que como dice Pablo Guerrero –con el que compartí el concierto de Javier en el Galileo– los sueños son posibles y lo imposible hoy puede echarse a andar.


«Pueden llover peces del cielo como si fuera normal, 
puede bajar del firmamento una estrella fugaz, 
se puede estar de día a oscuras y en la noche ver el sol.
Se puede esculpir desde un bloque de granito la pasión, 
pueden nacer grandes películas casi sin producción, 
plasmar el alma oscura en un verso libre y sin rimar.

Y mucho más, 
se puede hacer de la derrota la causa para luchar, 
se puede cuando se es muy viejo ser aún joven para amar. 
Se pueden juntar manos para levantar canales, puentes, 
carreteras, túneles por el fondo del mar.
Si tengo arco iris, aurora boreal, si tengo aviones y el hombre puede volar, 
¿cómo es que no la alcanzo ni yo ni los demás? 
Falta un asesor de imagen que haga triunfar a la utopía, la utopía, la utopía.
Se pueden coronar las cimas de la China y el Nepal, 
Gandhi empezó una huelga de hambre hasta conseguir la paz, 
también hay templos excavados en cuevas de Aurangabad.

Se pueden tener deficiencias e ir a la Universidad, 
se puede ser atleta sin tener brazos para nadar, 
se puede volver de nuevo a la vida siendo terminal.
Y mucho más... Si tengo arco iris...
Falta un mago en las finanzas que pueda sanear a la utopía, la utopía, la utopía.
¿Cómo es que no la alcanzo ni yo ni los demás? 
¿Qué otro imposible pueda echarse hoy a andar?».

No quiero alargarme mucho más en este "cuelgue", aunque merecería la pena hacerlo por que cada canción merecería un comentario. Me voy a limitar  a nombrarlas: "Piedra y cristal", "El tiempo que se pasa", "Miau" –acompañado de DAVID TORRICO–, "Como un árbol" – con MANU CLAVIJO tocando el violín y cantando–, "El cambio", "Maribel, buena estrella" –canción dedicada a Maribel Verdú e interpretada con ALEJANDRO MARTÍNEZ–, "Cristina" –maravilloso tema con JAVIER BERGIA ¡fabuloso!–, "Como un huracán" y "A" un pasodoble pa'bailar bien "agarraAs", y digo "agarrAs" porque en esta canción no hay mas vocales que la "A", es una de esas maravillosas locuras con las que a Javier Maroto siempre le gusta sorprendernos.

Y ya está... ¡bueno no!... ¡Hay otra sorpresa!... Cuando sacas el disquete de la carpeta del CD te encuentras, de repente, con una frase que parece oculta, pero que tal vez sea la clave en el entramado de este disco:

«SÉ TÚ EL CAMBIO
QUE QUIERAS VER EN EL MUNDO».

viernes, 27 de diciembre de 2013

JAVIER MAROTO I - INTRODUCCION Y ÁLBUM FOTOGRÁFICO DE SU ÚLTIMO CONCIERTO EN LA SALA GALIEO, DE MADRID, PRESENTANDO EL NUEVO DISCO TITULADO «EL CAMBIO».


Este caballero que podéis ver en la fotografía, con la que encabezo el "cuelgue" de hoy, se llama JAVIER MAROTO; cantautor madrileño surgido a finales de la década del dos noventa, y considerado, desde mi punto de vista, como uno de nuestros jóvenes "cantautor de referencia", no sólo por sus creaciones –de calidad consolidada–, sino por lo mucho que ha luchado siempre en la defensa y en la difusión de la "canción de autor", y por el largo camino que ha recorrido –en pocos años– "amarrao" a su guitarra, subiéndose a todo tipo de escenarios –con mucho concierto y mucho rodaje a su espalda–, y cantando con una gran honestidad, con mucha humildad –lo que le engrandece–, y haciéndolo siempre –efectiva y realmente– ¡como quien respira!.

Yo a Javier Maroto le escuché cantar por primera vez en el año 2004. Acababa de publicar mi libro "Manifesto Canción del Sur. De la memoria contra el olvido", y estaba empezando a diseñar y a preparar la especie de "enciclopedia" que posteriormente publicaría en la SGAE. En ese contexto, escudriñando en las estanterías de las tiendas de discos que tenían una sección especializada en "canción de autor" –sección hoy prácticamente desaparecida– me encontré y compre el siguiente CD:


Al día siguiente, por la mañana, inicié mi jornada de trabajo escuchando este primer disco de Javier Marato y me llamó la atención que justo en el primer corte me estuviera deseando directamente un "buen día", que seguidamente se hacía extensible a la "tarde" y a lo "noche".... ¡Me encantó!... ¡y logró engancharme!... Con el permiso de Javier –como deber ser– me he descargado aquel su "Buenos días"–de 2004– y os invito a escucharlo:


«Buenos días porque han puesto ya las calles,
buenos días que es la hora de levantarte,
buenos días a tus ojos
que recién se abren al mundo
que regresan de un fugaz vuelo nocturno.
Buenos días si te duchas tu primero,
mientras tanto yo recogeré tus sueños» [...].

De aquel primer disco de Javier –titulado "Luz"– me llamaron la atención sus arreglos, la riqueza literaria de los textos, la muy madura interpretación instrumental y cantada de todos los temas y, como curiosidad, la colaboración, ya entonces, de Pablo Guerrero en la canción "No ocupa sitio". Disco, por otra parte, que yo calificaría de "atemporal" porque, hoy por hoy, sigue teniendo total vigencia.

A "Luz" le siguió, en el año 2008, "Al revés" disco que es, sin duda, un claro referente de la "canción de autor" en la perspectiva de la sensibilidad ante los problemas y las realidades sociales, asumiendo a la vez unas musicalizaciones y unos arreglos de mucha calidad.

Javier Maroto en aquel disco demostró la posible y necesaria conexión que debe y puede existir entre el contenido social y comprometido de una canción y su riqueza musical; conexión que, desde mi perspectiva, es uno de los rasgos específicos de ese género al que llamamos "canción de autor".


En "Al revés" podemos escuchar desde un "tango electoral" de corte claramente político, a una canción solidaria con los países latinoamericanos –"Las venas abiertas de America Latina"–. Un "Padrenuestro" –plegaria a la amada cargada de sensualidad–, un canto a Jesús de Nazaret "siete veces crucificado", o un muy original tema dedicado a los "números" con un estribillo basado en un verso de Miguel Hernandez: "Tristes números si no es amor la empresa"; estribillo y canción en el que Javier contextualiza la siguiente denuncia-información que hoy también sigue teniendo plena actualidad:

«A continuación señoras y señores, desde “AL REVES TV”, pasamos a relatar algunos números para comprender mejor la realidad.

El gasto militar mundial previsto para el año 2007 será de 2.1 millones de dólares por minuto . Cabe destacar que, según Naciones Unidas, apenas se necesitarían 6,000 millones de dólares al año durante una década para proporcionar educación a todos los niños de los países empobrecidos.

Cada año estos países entregan a las naciones ricas más de 370.000 millones de dólares como pago de la llamada Deuda Externa. Esta cantidad supone cerca de 3 veces lo que la ONU considera indispensable para cubrir las necesidades básicas de la población mundial, y más de 5 veces la Ayuda Oficial al Desarrollo del Norte al Sur.

Afortunadamente, y para contrarrestar esta situación, más de 5700 organizaciones en todo el mundo trabajan día a día para lograr un mundo más pacífico y más justo».

Me permito, de nuevo, descargar esta canción dedicada a los "Números" porque creo que merece la pena escucharla. (Después, si no lo tenéis, os recomiendo compraros "Al revés" "al completo).


Pues bien, han pasado cinco años, y ahora JAVIER MAROTO nos sorprende con un nuevo disco que, como mañana analizaré, no tiene desperdicio. Se titula "El cambio".



Este nuevo disco fue presentado el pasado lunes día 23 en la Sala Galileo, de Madrid; presentación de la que seguidamente os voy a ofrecer un álbum fotográfico como anticipo y previo al "cuelgue" de mañana en el que presentaré con satisfacción las nuevas canciones de Javier.

ÁLBUM FOTOGRÁFICO DE OTRO CONCIERTO
"PA" NO OLVIDAR

El protagonista: Javier Maroto


LAS COLABORACIONES

David Torrico


Manu Clavijo


Luis Felipe Barrio y Matías Avalos


Del resto de los colaboradores y de la banda, de las canciones y del nuevo disco hablaremos mañana en su segundo "cuelgue" dedicado a JAVIER MAROTO.... De momento, y antes de terminar se me ocurre que si os apetece y podéis os compréis los discos que aquí he comentado... ¡merece la pena!

Os dejo una pista sobre cómo y dónde podéis haceros con ellos: