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sábado, 13 de octubre de 2012

VÍCTOR JARA V - UN CANTO ESPERANZADO

Víctor Jara.

Junto a las canciones de denuncia, como las que comentábamos ayer en el IV "cuelgue", VÍCTOR JARA, en un gesto solidario y, a la vez, revolucionario, alzó también su voz para proclamar su derecho a la esperanza, derecho que todos los seres humanos compartimos y al que nunca, y por nada, deberíamos renunciar.


«No puedes volver atrás,
no tienes más que seguir.
Que no te aturda el engaño
sigue, sigue hasta el final».
(“No puedes volver atrás”. Fragmento).


«María, abre la ventana
y deja que el sol alumbre
por todos los rincones
de tu casa.
María, mira hacia afuera
nuestra vida no ha sido hecha
para rodearla de sombras
y tristezas».
(“Abre la ventana”. Fragmento).


«Ya fueron miles y miles
los que entregaron su sangre
y en caudales generosos
multiplicaron los panes.
Ahora quiero vivir
junto a mi hijo y mi hermano
la primavera que todos
vamos construyendo a diario.
No me asusta la amenaza,
patrones de la miseria,
la estrella de la esperanza
continuará siendo nuestra.
Vientos del pueblo me llaman,
vientos del pueblo me llevan,
me esparcen el corazón 
y me aventan la garganta».
(“Vientos del pueblo”.  Fragmento)

Para Víctor Jara, el derecho a la esperanza y la fuerza que ese derecho implica en el corazón humano no son, en ningún caso, una postura pasiva o simplemente expectante, sino todo lo contrario: el cree que el hombre como creador y, en consecuencia, afirma con rotundidad en sus canciones que la esperanza se fundamenta, sobre todo y en primer lugar, en es esfuerzo y en el trabajo cotidiano.


«Aprieto firme mi mano
y hundo el arado en la tierra
hace años que llevo en ella
¿cómo no estar agotado?

Vuelan mariposas, cantan grillos,
la piel se me pone negra
y el sol brilla, brilla, brilla.
El sudor me hace surcos,
yo hago surcos a la tierra
sin parar.

Afirmo bien la esperanza
cuando pienso en la otra estrella;
nunca es tarde me dice ella
la paloma volará.

Vuelan mariposas, cantan grillos,
la piel se me pone negra
y el sol brilla, brilla, brilla.
Y en la tarde cuando vuelvo
en el cielo apareciendo
una estrella.

Nunca es tarde, me dice ella,
la paloma volará, volará, volará,
como el yugo de apretado
tengo el puño esperanzado
porque todo
cambiará».
(“El arado”)

Por otra parte, para Víctor, la esperanza es un valor y una actitud frente a la vida que se redimensiona cuando se alimenta de la fuerza de la solidaridad, es decir, de la unión de las personas que tienen unas mismas necesidades y aspiraciones, o, mejor, que se encuentran y se identifican en la búsqueda de horizontes y en la realización de sueños compartidos.


«Venían del desierto,
de los cerros y del mar,
el corazón se desató
y largó a caminar.

Sabían de la muerte
lo duro que es el pan,
venían del desierto,
de los cerros y del mar.

El camarada les habló
de nuestra humanidad,
la historia de la mina,
del campo y la ciudad,

Vibró en el alma
tanta humillación
y toda aquella multitud
comprendió la hermandad.

Volvieron al trabajo
minero y pescador,
cantando la esperanza
labrando la unión,
con cañas y tambores
y flautas de metal,
sembrando las semillas
que todos gozarán».
(“Venían del desierto”)


«Una espiga hay en el campo,
una espiga colorada,
si juntos la cosechamos
grande será nuestro pan».
(“Qué saco rogar al cielo”. Fragmento)


«Ven, ven, conmigo ven,
ven, ven, conmigo ven.
Vamos por ancho camino,
nacerá un nuevo destino, ven.
Ven, ven, conmigo ven,
ven, ven, conmigo ven.
al corazón de la tierra
germinaremos con ella, ven».
(“Vamos por ancho camino”. Fragmento.
Múscia de Celso Garrido Lecca)