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miércoles, 20 de noviembre de 2013

TORBELLINO DE SENSIBILIDADES EN TORNO A CHICA METÁFORA

El pasado dia 17, CHICA METÁFORA organizó una fiesta en la Sala DogandRoll Madrid como debe ser una fiesta otoñal celebrada en el atardecer de un domingo: cálida, "relajá", entre amigos y "disfrutante" –hasta con sus frutos secos y sus canapés incluidos–.

Ella –que por algo se llama, y la llamamos, "metáfora"– a esa fiesta-recital-concierto la llamó "Un domingo en zapatillas", o sea "como en casa"... ¡Y como en casa nos sentimos!


Como digo en el titular del "cuelgue" de hoy, todos los que participamos de la fiesta sentimos como si, de repente, se desencadenara en la sala –"sala de estar"– un auténtico y arrebatador torbellino de sensibilidad en torno a esta poeta de la cotidianidad y de la pasión, a la que no se puede dejar de "adorar" en el sentido mas estricto de la "querencia extrema"

Chica Metáfora.

«Me dices que quieres unos buenos días de esos de polvo de tiza y letra cursiva.
Quieres un saco de besos cura pupas, como los de ellos, de sabor a chocolatina con cromo.
Que quieres que te castigue para ser perdonado casi al instante, sin represalias, y riña con abrazo.
Me dices que quieres que te sorprenda con magias y colores nuevos y te ponga buena nota.
Quieres que te enseñe canciones repetitivas y tontas para verme bailar sin vergüenza y perdiendo la poca que me queda.
Que quieres caerte o tropezar para que te ponga tiritas de muñecotes y seque tus lagrimas con mis sonrisas.
Me dices que quieres ser mi chico preferido de la lista, de la fila, del patio y de la clase.
Pero yo no puedo darte todas esas cosas que me pides, porque ya te has quedado con mi corazón y con mis poemas y me parecería demasiado eso de regalarte también mi trocito de maestra». (Chica Metáfora. "El octavo Enano y Blancanieves". «Entre balcones y chimeneas». Ed. La Metáfora).

Durante prácticamente toda la fiesta pudimos disfrutar de FLAVIO BARON y su "genialidad"... Me encantó escucharle cantar, nunca lo había hecho con calma; su cantar es cálido y desprende mucha autenticidad...; ¡hermoso cantar en una atardecida de otoño!

Flavio Barón y Chica Metáfora,
Flavio Barón.

Hasta tuvimos una espontánea inesperada –al menos para mi–. Flavio empezó a cantar "Stand by me" ("Cuenta conmigo") y Marina –desconozco sus apellidos– se lanzó a cantar y... ¡bien! ¡francamente bien!... ¡Ya os digo!, como una tarde de domingo allá en el Sur; solamente faltaba una "mesa camilla" y un buen brasero.

Flavio Barón y Marina.

Después de la espontaneidad de Marina llegó la magia y el encanto de un poeta al que admiro y quiero una "jartá": GONZALO BENITO. Primero recitó, a dos voces, con Chica Metáfora, el poema "Sensaciones" ¡que me encanta!... Si os interesa conocer ese poema podéis encontrarlo en este enlace que corresponde a otro recital de Chica Metáfora en el que también participó Gonzalo:


Gonzalo Benito y Chica Metáfora.



Gonzalo Benito, seguidamente nos leyó su poema "Mudanza". (No es muy común encontrar un poeta que lea bien –apasionadamente– sus poemas, Gonzalo es uno de ellos).
«Olvidar un pedazo de ese oscuro pasado
en la caja llena de bombillas que suben al camión
junto a la mesa de noche, las cazuelas, los abrigos
de invierno, los discos, la televisión apagada,
la sintonía de radio 3, la funda de las gafas, el cepillo,
los zapatos, el augurio de las nuevas costumbres.
los miedos con cinta adhesiva, el mapa de carreteras
y los resquicios de un amor, o los añicos de aquel verano
que sientes que por fin ya acabó.

Desempaquetar las cajas, ordenar los recuerdos,
colocar los libros, buscar el ulltramarinos
más cercano. Bajar al portal, mirar al cielo,
probar la llave, la cerradura, el alma abierta,
la ilusión por terminar, la pena por empezar,
una ensalada y agua del grifo, cuatro golondrinas
revoloteando en el estómago. Un amigo que llama
al teléfono que quedó sin cobertura.

Gonzalo Benito
Contar los pasos que hay entre el cuarto
y la cocina, calcular las prisas, no saber
lo fría que sale el agua de la ducha, y a la vez
abrarsarse con cada crujido del parquet.
Buscarse a uno mismo, descubrirse en el espejo,
perderse en la ventana con un nuevo paisaje,
y volar, volar lejos estando cerca. Recoger las alas,
guardarlas en el baúl y volver a empezar.
Seguir abriendo jaulas de pertenencias, dejar
libres a los enseres y a los trastornos
y encontrar cinco versos
en esa maleta que tiene un cartel pegado
que dice “ropa interior”.

Sentir que la vida
es una casa vacía con olor a pintura
una cama aún por hacer que maulla
deseosa de ser deshecha
o el eco nuevo de la misma soledad».

Seguidamente Chica Metáfora nos presento a ÀLVARO PELEGRÍN, otro joven poeta que me dejó sorprendido. (Estoy pensando que debería plantearme la construcción de un nuevo catálogo pero, en este caso, de jóvenes poetas). Alvaro leyó un texto con Chica Metáfora y, a continuación, un poema recientemente escrito con motivo de su "Veintiuno" cumpleaños.

Álvaro Pelegrín y Chica Metáfora.

«Veintiuno ya qué vergüenza
aún no he publicado
nunca seré Lorca

veintiuno un descalabro
de días por las escaleras
si guardase en un cajón
todos los billetes de vuelo 
y los calcetines perdidos las desazones
sería mucho mayor el número

veintiuno cómo acorto
las distancias con lo que fuiste
cuando yo era
un viejo de quince
ya estoy a un paso
de alcanzar tu pasado
y quizá enamorarte
con todo lo que sé de ti
que aún no has descubierto

veintiuno qué bochorno
duermo bien por las noches
me arrepiento de lo justo
me duele menos la espalda
ahora que cargó más sacos
y si tengo una certeza
es que las voy perdiendo 
con el tiempo el río
se me ensancha y la barca
parece minúscula
y es más honda y oscura el agua
conforme uno va remando
sabe que en la desembocadura
está el océano grande y callado
esperando a confundirse con la noche.

Álvaro Pelegrin.

Veintiuno y mira
la memoria se me nubla
va empañando los ojos
que me miran tras el hombro
las caras se vuelven 
pinceles inquietos,
cuando destilo el humo
queda una limpia tristeza
tan clara y cristalina
que bien podría ser el agua de los días
de la que beber 
o con la que bautizarse

veintiuno dos decenas
ya con el pie en el mundo
con la mente en la carne
con la mano con el puño
partiendo el cuerpo en pedazos
de pura voluntad infructuosa
me quedan repartidos
los intentos por Europa.

Veintiuno y espero
poder seguir entristeciéndome
conforme llegue y marche gente
en todo caso creo que es bueno
ser capaz de desgajarse
las yemas de los dedos
y reconocer tu tacto en la corteza
de los árboles al cruzar el puente
una vez encontré un campo
batido por un viento 
que aún sopla aunque las latitudes
se hagan un lío y se enmarañen.

Veintiuno lo pienso
comprendí que siempre estará tu mano
peinando mis años
que han de envejecer 
en tu regazo».
(Álvaro Pelegrín. "Veintiuno")

La fiesta continuó y salió al pequeño escenario de DogandRoll el cantautor canario ARI JIMENEZ con su guitarra. 

Ari Jiménez.

Ari es uno de nuestros jóvenes creadores que últimamente más me ha sorprendido con su extraordinaria evolución. Cada día compone mejor y está creando canciones realmente muy hermosas; hace unos días me hizo llegar una recién creada, llamada "Canción de las musas" que me encantó, tanto que la incluí en uno de los buenos días que cotidianamente comparto en mi muro de facebook. Podéis escucharla en el siguiente vídeo:


Para ponerle fin al encuentro del domingo pasado, pudimos disfrutar de DIEGO LEBEDINSKY, joven poeta argentino que está desarrollando en Madrid una iniciativa sencillamente genial, me refiero a su "Librería ambunte".

Diego todos los días llena su bolsa-carrito de libros de poemas publicados por pequeñas editoriales y se echa a la calle para desarrollar su iniciativa, o sea, esa librería ambulante que podemos  encontrarnos por cualquier sitio, y sobre todo en los eventos relacionados con el universo literario que están creando los jóvenes poetas.

"Librería ambulante" de Diego Lebedinsky.
El concierto terminó recitando Diego algunos de sus poemas. En aquel momento mi cámara fotográfica se quedó sin batería y no pude fotografiarlo. Os dejo aquí una fotografía de aquel momento que me he permitido tomarla entre las que hizo Helena González Cabildo, que también participó de la fiesta.

Diego Lebedinsky y Chica Metáfora.

lunes, 20 de mayo de 2013

CHICA METÁFORA: VUELOS, EXPLORACIONES Y poÉticas, "ENTRE BALCONES Y CHIMENEAS"

Chica Metáfora. Retrato creado por Adriana Moragues.

























Aquella tarde acudí –no recuerdo muy bien la fecha–, un día más, al Micro Abierto de Libertad 8; espacio de libertades y vuelos de palabras y melodías, que lidera, con tremenda sensibilidad y entusiasmo, Andrés Sudón. De repente ella subió al escenario con una pequeña libreta en sus manos y empezó a leernos el manuscrito de uno de sus poemas; ella era LA CHICA METÁFORA

Chica Mdtáfora.

Enseguida me sentí atrapado entre sus versos descaradamente incisivos y cargados de sensualidad... Versos tiernos y a la vez desgarraos... Versos latidos, esperanzas, experiencias, soledades, pasiones, sueños, caricias, insultos, ternuras y frustraciones... "Contra-rimas" y "anti-poemas" con ritmo, vuelo y alma de poeta –¡ya quisieran muchos "publicadores" de libros de poemas!... Sentimientos profundos y sinceros..., ¡con descaro!... Y una humanidad bella, seductora y desbordante... ¡Qué sé yo!... El caso es que empecé a seguir su rastro y a perseguir el vuelo de sus palabras... La Chica Metáfora se quedó conmigo; me refiero aquí dentro, donde nace y se siente la "PoÉtica".


Recuerdo que, en el itinerario de ese seguir y perseguir poético, una noche logró definitivamente engancharme; fue en la sala madrileña Dog&Roll donde nos ofreció lo que llamó un "Recital Prosaico Poético Musical"

La culpa de aquel "enganche definitivo" la tuvo, en parte, mi amigo Gonzalo Benito –también poeta– que nos recitó uno de los textos de La Chica Metáfora titulado "Sensaciones"... ¡Qué magnífico y apasionado recitado! y ¡qué hermoso poema!. Permitidme recordarlo:
«Dulce, 
como el agua de ese río que va a la deriva 
sin imaginar que acabará siendo mar.
Amargo, 
como ese café que entona la mañana con su aroma 
y da calor a mis manos con el temple de la taza.
Emocionante, 
como aquella espera que desespera y rompe las ganas por dentro.
Aterrador, 
como el vacío, como la nada, como el adiós.
Infinito, 
como las gracias, como los suspiros, como las ideas...
Cálido, 
como tu abrazo, como la manta que arropa nuestras tardes de invierno.
Inmenso, 
como el cielo que miro cada noche en el intento de contar las estrellas.
Asombroso, 
como lo imposible, como lo inexplicable, como tu silencio.


Chica Metáfora. (Fotografía Inés Poveda)

Triste, 
como lo inevitable, como lo injusto, como la pena y el dolor gratuito.
Frío, 
como algunas palabras, como la falta de gestos, 
como las miradas que no encuentran respuesta.
Amable, 
como la voluntad, 
como la generosidad del que no pregunta el porqué de las cosas.
Doloroso, 
como los momentos que se atropellan, 
como las mentiras que se desabrochan solas.
Grande, 
como la amistad, como los recuerdos, 
como la sonrisa que alegra el día que parece pintado de gris.
Frágil, 
como las lágrimas, como lo efímero.
Poderoso,
como las cosquillas que descolocan el cuerpo sereno 
y lo transforman en un saco de risas.
Caprichosa, 
como la inspiración, como la vida, como la suerte.
Feliz, 
como yo, como el presente, como el futuro... como la calma».

Después he hablado bastante con Patricia –ahora ya Mi Chica Metáfora; perdonen el posesivo, es metafórico–, y he descubierto que sobre la belleza y el atractivo de su poÉtica, le sobrepasa –con creces–, la belleza y el atractivo de su humanidad... Comprenderéis que, en consecuencia, el enganchamiento intelectual, y ahora también afectivo, ya no tenga posibilidad de ruptura –y esto no es metafórico.

Pues bien, Chica Metáfora acaba de escribir y de publicar un poemario al que ha titulado "ENTRE BALCONES Y CHIMENEAS", ilustrado por Adriana Moragues.




Poemario que va a presentarse en Madrid, mañana día 21, a las 21:30, en el café-librería "El dinosaurio todavía está allí", situado en la calle Lavapiés 8 –metro Tirso de Molina–.

Por supuesto que mañana me asomaré a los "balcones" de Patricia, y que haré mi particular exploración por sus "tejados". De momento, como ya tengo el poemario, ya he realizado una primera y pequeña exploración que quiero compartir con todos vosotros y vosotras. Es ésta:

«He vuelto a ver un castaño en el mirar de tus ojos, descubriéndome una primavera de marzo, cuando aún  el otoño tiene mucho que decir, [...]»

«He sonreído felicidad, y tú conmigo, sintiéndola a estrenar en el pecho cual baile cardíaco carnavalero entre sístoles y diástoles. [...]».



«Nos dimos cuenta que no nos importa vivirnos en el echarse de menos porque sabemos que después de las ausencias siempre nos espera lo mejor... "REQUERERSE"»

«Abrazos que violan, cosquillas que se reinventan  a sí mismas, la cucharilla de postre que relame tus tentaciones, el brindis por los bailes y las copas vacías al comer... sabidurías de insomnios y otras locuras despiertas. Camas que tiemblan, colchones que aguardan, duchas cerradas que son humedad, 100 manera de echarse de menos, saltar precipicios sin caminar [...] si todo esto no es quererse... somos humo».

«Te amé hasta quedarme sin habla, sin respiración, y tú me borraste la ropa amándome entre acordes que yo descifré en placer».



Podría seguir compartiendo mis exploraciones "Entre balcones y chimeneas", pero no, creo que merece la pena que esa exploración la hagáis vosotros y vosotras mismas, con el poemario entre vuestras manos... ASÍ PUES –pa los que puedan– NOS VEMOS MAÑANA, y para los que no puedan, no dejéis de hacerlo: seguirle el rastro, ella se llama LA CHICA METÁFORA.

miércoles, 8 de mayo de 2013

UN GRAN REGALO DE LOS QUE SE CUELGAN PARA SIEMPRE EN LA SENSIBILIDAD... ¡GRACIAS GONZALO!

Llevo un tiempo pensando que la vida –con esto del blog y de las 500.000 visitas que hemos celebrado hace unos días– me está dando un montón de abrazos y "achuchones" –o "besos en la boca", como diría Serrat– que no me esperaba; y para ello, la muy puñetera y a la vez siempre sorprendente, se está valiendo de los amigos y amigas que me estiman, que en estos días me están mandando sus cariñosos mensajes, o que me dedican alguno de sus dibujos, de sus poemas, o de sus canciones.

El pasado domingo, sin ir más lejos, GONZALO BENITO, un amigo poeta al que he conocido gracias al blog, me sorprendía con un correo en el que me hacía llegar un regalo totalmente inesperado; uno de esos regalos que te acompañan siempre porque los cuelgas en tu sensibilidad y de ahí no hay quien los mueva. Me regaló su palabra; me regaló este soneto que me apetece compartir con todos vosotros y vosotras:

Gonzalo Benito.

«Que de tanto hincharnos los dos pulmones
en el corazón el aire nos sobra
cantaremos con sueños y zozobras
la luz respiratoria de canciones.

¡Qué quinientos mil!, si son mil millones
de sentimientos: temblor que se cobra
cada entrada de tu blog. ¡Qué maniobras
exquisitas de tus admiraciones!

Que siga tu gran trabajo, tu entrega,
tu amor, tu calma, tu fe, tus suspiros,
que en el otro lado de la pantalla

seguiremos nosotros con sed ciega
bebiendo de tu fuente de respiros
de tu mar de canciones y batallas».


¡GRACIAS GONZALO!... Tu soneto me ha recordado unas palabras que un día le escuché al poeta granadino RAFAEL GUILLÉN con las que me sigo sintiendo totalmente identificado. Dice Rafael:

«POBRE DEL MUNDO CUANDO
SE CALLEN SUS POETAS».

Por mi parte, y mientras el cuerpo aguante, aquí seguiré –contando contigo– «y cantando con sueños y zozobras la luz respiratoria de canciones»... 

jueves, 22 de noviembre de 2012

CHICA METÁFORA Y GONZALO BENITO. «PoÉticas COMPARTIDAS»

Chica Metáfora.

El pasado domingo, 18 de noviembre, CHICA METÁFORA, poeta a la que admiro mucho, ofreció en la sala Dog & Roll, de Madrid, lo que ella llamó un "Recital Prosaico Poético Musical"; yo más bien diría –conociéndola un poquito– que lo que se planteó fue organizar un recital de poesía incorporándole su talante personal absolutamente innovador; aquello no podía ser un recital poético al uso –ella no es una poeta convencional–. En consecuencia, lo que Chica Metáfora nos ofreció en la noche del domingo fue un espectáculo amable, distendido, profundo y a la vez irónico –y hasta un poquito cachondo–; un recital de gran altura poética, pero con un claro y cuidadoso aterrizaje, o descendimiento, sobre la realidad cotidiana y vital de quienes decidimos compartir aquella noche con ella.

Chica Metáfora, en esta ocasión decidió reunirse de todo un conjunto de "seres humanos" –todos varones, aunque también hubieron espectadoras–, poetas, músicos y amigos, que la acompañaron y la mimaron –los mimos, en los tiempos que corren, son cada vez más imprescindibles–. Mimos que en esta ocasión se tradujeron en compartir con ella la lectura de algunos de sus poemas, y en ofrecerle la lectura de poemas o la interpretación de canciones que ella le gustan y admira. Por allí pasaron, por ejemplo: Diego Mattarucco, Víctor Sierra, Manu Míguez, Dani Fernán, Pablo Ager, Daniel Hare, Adan Latonda o Gonzalo Benito, entre otros.

Chica Metáfora.

Por circunstancias personales e inesperadas –"sorpresillas" que de vez en cuando te da el azúcar– no pude gozar del recital completo, que –por lo contado anteriormente– prometía ser muy interesante. Estuve solamente en la primera parte, y en esa primera parte hubo un momento que me pareció especialmente hermoso tanto desde el punto de vista literario –o poético–, como desde el de la sensibilidad, o mejor, de la complicidad de sensibilidades entre dos seres humanos; Chica Metáfora y Gonzalo Benito... Desde mi punto de vista fue un momento mágico.

Chica Metáfora y Gonzalo Benito.

Primero los dos leyeron, a dos voces, este impresionante poema de Chica Metáfora titulado "Sensaciones"; poema que ya he releído no sé cuantas veces y cada vez me gusta más:

«Dulce, 
como el agua de ese río que va a la deriva sin imaginar 
que acabará siendo mar.
Amargo, 
como ese café que entona la mañana con su aroma 
y da calor a mis manos con el temple de la taza.
Emocionante, 
como aquella espera que desespera y rompe las ganas por dentro.
Aterrador, 
como el vacío, como la nada, como el adiós.
Infinito, 
como las gracias, como los suspiros, como las ideas...


Cálido, 
como tu abrazo, como la manta que arropa nuestras tardes de invierno.
Inmenso, 
como el cielo que miro cada noche en el intento de contar las estrellas.
Asombroso, 
como lo imposible, como lo inexplicable, como tu silencio.
Triste, 
como lo inevitable, como lo injusto, como la pena y el dolor gratuito.
Frío, 
como algunas palabras, como la falta de gestos, 
como las miradas que no encuentran respuesta.
Amable, 
como la voluntad, 
como la generosidad del que no pregunta el porqué de las cosas.


Doloroso, 
como los momentos que se atropellan, 
como las mentiras que se desabrochan solas.
Grande, 
como la amistad, como los recuerdos, 
como la sonrisa que alegra el día que parece pintado de gris.
Frágil, 
como las lágrimas, como lo efímero.
Poderoso,
como las cosquillas que descolocan el cuerpo sereno 
y lo transforman en un saco de risas.
Caprichosa, 
como la inspiración, como la vida, como la suerte.
Feliz, 
como yo, como el presente, como el futuro... como la calma».


Inmediatamente después Gonzalo Benito, bastante emocionado, le dedicó a Chica Metáforma su poema titulado "Si el mar y el cielo":

Gonzalo Benito.
«Si el mar y el cielo fuesen la misma cosa
             entonces
comprendería las lágrimas saladas
que recorren tus mejillas
cuando busco el viento en tu mirada.

Si el mar y el cielo fuesen óleo,
             patria  
                           quizá
tú entenderías los tsunamis
                                de mi pecho
o los naufrágios de mi boca
cuando vuelan cometas en tus párpados.

Si el mar y el cielo no tuviesen frontera
ni línea por pintar, ni horizonte
ni revuelo de barcos y pájaros
             entonces
tú comprenderías la razón
de tus ojos»


Y poco más –¡y nada menos!– puedo contar, porque en mitad de la siguiente intervención, que fue la de Diego Mattarucco me tuve que marchar. 

Esta ha sido simplemente una pequeña muestra de un gran encuentro entre personas que aman la poesía, la música y la canción...; encuentro entre seres humanos –gentes raras– a quienes nos gusta afirmar que somos así: tiernos y sensibles, y a la vez innovadores e inconformistas.

Concluyo dejando aquí los enlaces que os pueden permitir entrar directamente en los blogs poéticos de Chica Metáfora y Gonzalo Benito...; merece la pena pasearse de vez en cuando por cada uno de ellos.