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martes, 11 de agosto de 2015

"NUESTROS MÁS HERMOSOS SUEÑOS A LA LUZ DE LA ESPERANZA" (Segunda parte).

SEGUNDA PARTE del artículo que publiqué, en 1983, en el libro "Pueblo que canta". Es importante tener en cuenta que está escrito hace más de treinta años y que, al decidir reproducirlo aquí, he optado por copiarlo completo sin hacer ningún cambio.


B - La canción como movimiento cultural de alternativa.

Definida la "canción social y antropológica" en un contexto de encarnación vital en la realidad cotidiana de la persona y del pueblo, se la puede llegar a definir también como un movimiento de alternativa musical y cultural a la canción llamada "consumo" o de contenido superficial y evasivo. o al "nacional folklorismo" tan protegido y promocionado desde el poder en épocas muy recientes de nuestra historia.

Una canción de alternativa, que en su origen nace de una especie de impulso claramente político, es decir, en oposición radical al sistema establecido y a los valores y comportamientos por él impuestos.

Así lo encontramos expresado, por ejemplo, en estas palabras de Adolfo Celdrán referidas al nacimiento del colectivo "Canción del Pueblo": «Hablábamos en las reuniones, nos cantábamos canciones, pero en ningún momento se planteó como un grupo partidista, o algo así. Éramos un grupo de oposición, lo asumíamos pero ya esta. Yo tengo claro que en aquellos momentos, oponerse al sistema era estar vivo. Hablar de sexualidad, de política, era oponerse al sistema. Tener los ojos abiertos era oponerse al sistema. Era oponerse al sistema hacer lo que uno quería y lo que uno sentía. El grito de ser feliz era oponerse al sistema que estaba exigiendo la insatisfacción.»




Así pues, las primeras canciones nacidas en los diferentes rincones del país se definen como canciones básicamente de carácter social, en las que se perfilan, dando frecuentemente prioridad a los textos sobre la música, cuatro grandes núcleos temáticos: La crónica y denuncia de las situaciones de injusticia, la reivindicación de los derechos humanos manipulados y reprimidos por el sistema, la búsqueda y el reencuentro con la propia identidad de los pueblos, y el anuncio o la proclamación de unos proyectos de libertad en los que se espera y por los que vale la pena luchar.

Canciones todas ellas que en su conjunto vienen a expresar una opción y un compromiso de alternativa social que se dirige al pueblo para que tome una mayor conciencia de sus problemas, de su situación y de sus posibilidades.

Progresivamente, conforme el movimiento se va desarrollando, siempre haciendo frente a las múltiples y serias dificultades planteadas por la censura y a ,a total imposibilidad de acceder a los medios de comunicación de masas, la canción, sin abandonar en ningún momento su carácter y su proyección social, se va planteando la necesaria profundización en torno a la realidad de la persona a unos niveles más íntimos, más antropológicos.

La liberación soñada y esperada en un proyecto que ha de nacer del corazón de cada persona, es una opción que brota de dentro y que requiere y se hace posible sólo desde la propia liberación interior. Es un momento en que en la canción, desde el intimismo, empieza a recobrar valor el leguaje musical a la búsqueda siempre de un equilibrio armónico entre textos y calidades musicales.

Surgen así, respondiendo a esa necesidad, canciones en las que se plantea el análisis y la expresión de las grandes necesidades, aspiraciones y valores de la persona, tales como el amor, la sexualidad, la solidaridad, la esperanza, la libertad, la vida, el interrogante frente a la muerte o el profundo valor de la sensibilidad y del sentimiento.



Esta evolución expresa sin lugar a duda un signo de madurez. Una madurez alcanzada por la canción en este momento no a través de un proceso racional-teórico o sesudamente reflexivo, sino de una forma intuitiva y experimental, nacida del contacto directo con la realidad, Una madurez que se concreta en el desarrollo de la síntesis persona-sociedad-libertad como realidades inseparables que se interrelacionan dinámicamente.

Posteriormente, finalizados los años de la dictadura e iniciado el proceso democrático del país, la canción social o antropológica parece entrar en un momento crítico. Algunos de sus detractores han llegado a afirmar, generalizando, que al inaugurarse el tiempo de las libertades el cantor social ya no tenía nada que decir, que la canción estaba en crisis, Quienes hicieron y hacen esta torpe afirmación manifiestan sin duda una frustrada vocación de "enterradores".

Personalmente pienso que ma que de crisis habría que hablar de un "tiempo sabático" en el que la canción, en cada cantor y en cada pueblo, camina al encuentro de su verdadera identidad bajo el impacto de la nueva situación social y política vivida en el país. Un tiempo de fecundidad purificada y creativa a niveles musicales y poéticos en el que lo que nació como una necesidad y una intuición se solidifica ahora como auténtico movimiento cultural y artístico. Momento por tanto de búsqueda y de clarificación, en el que sin duda la exigencia y la calidad artística y creadora han de ser mayores, pero del que pueden brotar, si se le abre caminos, un apasionan te campo de posibilidades.

A la vista de todo este planeamiento anterior y haciendo un análisis global de los desarrollos que la canción social y antropológica se ha venido planteando por todo el país a lo largo de los años pasados, podemos llegar a la formulación de lo que podrían ser sus metas u objetivos característicos. Concretamente podríamos sintetizarlos en cinco:

1 - Desarrollar en el presente la propia identidad perdida bajo el impacto del centralismo despersonalizante y colonizador, es decir, volverse al pueblo y a sus raíces para buscarse en ellas. Surge de aquí la aproximación a los ritmos y a los instrumentos populares; la utilización, difusión y reivindicación de las lenguas propias de cada zona, el encuentro con los poetas y el planteamiento analítico de las propias realidades, necesidades y problemas. La canción desde esta perspectiva ha realizado un apasionante acercamiento a la geografía humana y a la historia de nuestros pueblos.



2 - Hacer tomar conciencia al pueblo de la realidad en que vive, invitándole a interrogarse sobre ella y a  revitalizar su humanismo, avivando en cada persona unos valores, necesidades, posibilidades y aspiraciones latentes por las que merece la pena luchar de forma individual y solidaria.

3 - Denunciar las situaciones de injusticia y en general todos aquellos problemas sociales que se detectan en el entorno: opresión, marginación, capitalismo, violencia, miedo, represión, etc. Denuncia que siempre se acompaña de una y muy clara y directa reivindicación de los derechos humanos y de las libertades básicas. En este sentido llama la atención la abundancia de  canciones que calificaremos como de "personajes tipos", canciones en las que a partir de la descripción de un personaje concreto, de su realidad y de sus exigencias, se nos introduce en el análisis de una problemática social más amplia y genérica.

4 - Despertar apasionadamente a la esperanza y a la ilusión en algo mejor y más hermoso que es posible y que es preciso construir. Es en el fondo alimentar la sed de utopía que habita en cada persona, hacerle redescubrir el sentido de su existencia, abrirle caminos de futuro.


5 - Finalmente, en muchos casos, como nota característica acercar al pueblo a la literatura, aproximarle al lenguaje de sus grandes poetas, a la sensibilidad y al sentimiento. La lista de poetas musicalizados por los cantores sería interminable: Alberti, García Lorca, León Felipe, Celaya, Machado, Miguel Hernández, Blas de Otero, Guillén, López Pacheco, Neruda, Carlos Álvarez, Salvat Papasseit, Miquel Marti i Pol, Salvador Espriu, Gabriel Aresti, Rosalía de Castro, Celso Emilio Ferreiro, etc.

Planteadas hasta aquí, de forma genérica, las grandes líneas de contenido, características del movimiento de la canción social y antropológica surgidas en nuestras tierras a lo largo de estos veinte últimos años, vamos a detenernos en un análisis más minucioso de algunas de sus dimensiones más específicas...

... LO HAREMOS EN LA TERCERA –Y PRÓXIMA– PARTE DE ESTAS REFLEXIONES COMPARTIDAS