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jueves, 28 de abril de 2011

¡MALDITAS GUERRAS! - XXXVII

Siguen queriendo vendernos la guerra como un medio necesario
para conseguir la paz, la libertad y la democracia... 
...y es ¡MENTIRA!

ENEKO, dibujante de 20minutos.es, vuelve al blog con una viñeta clarificadora.
 Creo que hoy no es necesario ningún comentario mas que el de estos 37 últimos días:
¡MALDITAS GUERRAS!

CRÓNICA FOTOGRÁFICA DE UNA FIESTA-CONCIERTO INOLVIDABLE. Segunda parte.

La primera parte de la crónica del homenaje a Gabriel Celaya –que celebramos el pasado día 25 en la Sala Galileo Galilei, de Madrid–, la finalizábamos ayer con la actuación de Tabaré Picón que, acompañado de Gonzalo Castro a la guitarra, cantó la canción "Vino turbio", tema compuesto por Manuel Picón, su padre, al que personalmente llevaré siempre atrapado en mi recuerdo; ¡amigo del alma!.

Tabaré Picón y Gonzalo Castro, a la guitarra

Con anterioridad –como también recordábamos en el "cuelgue" de ayer– había cantado Olga Manzano, con el acompañamiento de Aníbal Aveiro.

Como su fotografía –realizada, como todas las de esta crónica, por Juan Miguel Morales– ayer todavía no me había llegado, la cuelgo ahora evocando su brillante participación en la Fiesta.

Aníbal Aveiro.

Tras el canto de Tabaré, Víctor Alfaro presentó a los que llamó "los dos Pablos": Pablo Guerrero y Pablo Sciuto.

Pablo Gerrero, el gran maestro: siempre solidario, siempre amigo, siempre humilde, siempre grande, siempre poeta..., salió al escenario, se acercó al micrófono, y tomando la palabra y los sentimientos de Celaya nos dijo:

«Cuando hay en la tierra tantos hombres que sufren 
ser feliz da vergüenza.
Pero yo lo soy, casi sin querer.
¡Soy tan feliz, perdón!
Por el aire, por el mar, por la brisa, 
por mi amor, por ¿qué sé yo?,
porque la vida se ensancha y es siempre diferente».

Pablo Guerrero.

El aplauso fue rotundo..., ¡BRAVO!..., Pablo... ¡El maestro!... 

Y, a continuación, el otro Pablo: Pablo Sciuto –uruguayo entrañable–, nos ofreció su canción titulada "Casa", tema que pertenece a su último disco al que ha llamado genéricamente "Planeta casa". (Ver "cuelgue" del día 15 de enero pasado: "Pablo Sciuto. Ficciones y realidades compartidas").

Pablo Sciuto.

¡Sigue la fiesta!... y Victor Alfaro presentó a Laura Granados, a Juan Antonio Muriel y a Antonio Higuero

El primero en cantar fue Antonio Higuero, que, acompañado al piano por Laura, interpretó el poema de Celaya titulado "Las madres"; poema musicalizado por Santiago Gómez Valverde e integrado en el disco "La palabra y el tiempo". (Ver "cuelgue" del 7 de marzo: "Santiago Gómez Valverde. Dos magníficos discos imprescindibles para los amantes de la canción y la literatura").

Antonio Higuero.

Después cantó Laura Granados –que es una creadora y una pianista excepcional– interpretó, acompañándose al piano, la canción "La frivolidad"... ¡tremenda canción que posee una vigencia absoluta!... Yo la escuché, por primera vez, en el disco colectivo "Café Libertad 8" (2005), y después en el CD "Laura Granados" (2006); desde entonces estoy "enganchao" a esa canción; Laura, en broma, me dice que de ese tema debería darme la mitad de sus derechos de autor...; yo sólo le reclamo, en serio, su amistad, porque es una de esas mujeres "grandes, grandes, grandes"...

«Nadie dice, todos callan 
como un lobo que nos traga
nos devora y nos engulle lentamente
La frivolidad, la frivolidad
Tienes tu coche, tu casa, tu tele, tu empleo, tu móvil, 
tu nombre, tu descanso, tu recreo, tu código de barras
y tu fecha de caducidad... para no pensar».

Laura Granados.

Y le tocó el turno a Juan Antonio Muriel, malagueño que vive en Madrid desde 1975; autor de cientos de canciones, entre ellas, por ejemplo, "Princesa" –creada en colaboración con Joaquín Sabina–, "Poder andaluz", "Guadalorce", "La luna vigila", o "Plaza del Atril". En esta ocasión interpretó el tema "A la orilla" que formará parte de su próximo disco "Caminar" . (Ver "cuelgue" del 17 de febrero: "Juan Antonio Muriel o la canción del artesano").

«Pude ser un vagabundo
inspector de papeleras,
fugitivo del invierno
sentado frente a una hoguera.
Pude ser un suicida
que persigue el arcos iris,
exiliado de la vida
que aparece en las estrellas.

Un pianista mal herido
por las teclas del silencio,
un pintor que anda buscando
el color del universo.
Un mecánico enamorado
de una dulce camarera,
apretando las bujías
sueña con ella, siempre sueña.
Un oficinista tomando café
entre las nueve y las nueve y diez;
un electricista arreglando la luna,
un marinero borracho de espuma.

Pero a la orilla de una guitarra me quedé,
porque a la orilla de una guitarra me siento bien.
A la orilla de una guitarra, me quedé».


Juan Antonio Muriel.

Mientras tanto JAVIER RODRÍGUEZ DEL BARRIO, trabajando "codo a codo" conmigo en la sala, para que la Fiesta fuera eso: Una fiesta alegre, relajada y solidaria de amigos unidos en torno a Celaya.

Sigue el concierto. Y aparece en el escenario Jesús Garriga que acababa de llegar de las Islas Canarias. Jesús cantó, en primer lugar, su canción "Miradas de horizonte", y, a continuación, el tema "Te quiero", creado a partir del conocido poema de Mario Benedetti. (Este tema Jesús lo tiene grabado en su disco "Hijo de sol". Ver cuelgue del 8 de diciembre de 2010: "Jesús Garriga. Uno siempre vuelve a los sitios donde amó la vida").

Jesús interpretó el tema de Benedetti, respondiendo a una petición mía, porque la canción "Te quiero" era otra de las favoritas de Gabriel Celaya –solia escucharla en el disco "¿De qué se ríe?" (1976), de Quintín Cabrera–. En la voz y con la música de Jesús –después de más de treinta y cinco años– el poema de Benedetti adquiere nuevas dimensiones: un aire más fresco, e incluso un compromiso social mucho más dinámico y actualizado...; una bella canción de amor imprescindible en los tiempos que corren... Estoy completamente seguro de que si Celaya pudiera escuchar la versión de Jesús Garriga se emocionaría mucho y nos regalaría una de sus miradas azules de mar en calma.

Jesús Garriga.

«Tus manos son mi caricia
mis acordes cotidianos
te quiero porque tus manos
trabajan por la justicia

si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos

tus ojos son mi conjuro
contra la mala jornada
te quiero por tu mirada
que mira y siembra futuro

tu boca que es tuya y mía
tu boca no se equivoca
te quiero porque tu boca
sabe gritar rebeldía».

Y mañana seguimos con la tercera parte de esta crónica...; fue en concierto que, como podéis estar comprobando, me ha dado mucho que escribir, o, lo que es lo mismo, mucho que recordar y homenajear al Gabriel y a Amparo...; a fin de cuentas, ese es el objetivo

IMANOL LARZABAL - I. Los inicios

Acaba de publicarse el disco (CD+DVD) "Imanol. Donosti - Tombuctú"; disco homenaje a IMANOL LARZABAL, cantautor vasco fallecido el 26 de junio de 2004.

«"Donosti - Tombuctú" es un proyecto musical colectivo que, partiendo de las canciones del repertorio de Imanol, las transforma en boca e instrumentación de artistas muy diversos, de su generación y de otras, de su geografía y de otras. Se trata de hacer una lectura de su legado musical, a veces desde la amistad, otras desde la admiración, y otras, sencillamente desde la creación musical». (Texto tomado de la carpeta del disco).

Imanol. (Fotografía de Juan Miguel Morales.)
Antes de presentar este formidable disco-homenaje a Imanol –al que me unió una buenísima amistad y con el que compartí muy buenos momentos– voy a intentar resumir su biografía y su obra, en, al menos, dos "cuelgues"; creo que merece la pena...; fue un gran creador; una persona muy comprometida con la defensa de la libertad y los derechos humanos; y un "hombretón" tierno, solidario y rebosante de la más sana y bella humanidad.

Imanol nació en el barrio donostiarra del Antiguo, en 1945, de padre y madre euskaldunes: él, de Donosti; y ella, de Hernani.

A los dieciséis años se incorporó al grupo de danza vasca Argia que tenía como objetivo la recuperación del folclore vasco, y en el que llegó a convertirse en un magnífico dantzari.

En 1969, Imanol decidió abandonar Argia como consecuencia de las tensiones internas que se produjeron entre los componentes del grupo; por un lado estaban los llamados folcloristas, partidarios de seguir investigando sobre las danzas y las canciones populares, pero manteniéndose al margen de la política; por otro, estaban los calificados como luchadores que, sin dejar de valorar los trabajos de recuperación del folclore, reivindicaban la necesidad de crear danzas y espectáculos que respondieran a la vida cotidiana de la ciudadanía y de sus problemas, y que, en consecuencia, implicaran un compromiso social y político contra la represión y la dictadura; posición de la que Imanol era partidario y uno de sus defensores.

Tras su salida de Argia decidió dedicarse a la canción y a poner en marcha lo que él mismo calificó como una "guerrilla cultural", consistente en la formación de un grupo de artistas que ofrecían y organizaban, en las fiestas de los pueblos, diversos actos culturales de teatro, poesía y canción reivindicando la libertad y la democracia para Euskadi.

Ese mismo año –1969– Imanol grabó su primer disco clandestino –o pirata– utilizando como seudónimo el nombre de Michel Etxegaray; disco del que se vendieron más de diez mil copias.


Tras el proceso de Burgos –diciembre de 1970– acusado y detenido por una supuesta colaboración con ETA, Imanol tuvo que exiliarse en Francia y trasladó su residencia al País Vasco Francés, en concreto, a Bayona.

En 1971, conoció a Paco Ibáñez en un festival que se celebró en Boucau, un municipio cercano a Bayona, lo que supuso el inicio de una gran amistad que se consolidó poco tiempo después en París.

En 1972, ya en París, grabó un nuevo single: "Askatasunaren pausoak" ("Los pasos de la libertad"), disco en el que le acompañó Paco Ibáñez a la guitarra, y que reproducía, en su cubierta, una obra que Tapies había creado para ayudar a los refugiados y en la que, evocando el bombardeo de Guernica, aparecía la huella de una pisadas ensangrentadas sobre el cemento.


Al año siguiente, Imanol grabó su primer LP: "Orain borrokarenean", editado por la compañía discográfica francesa Le Chant du Monde. En él, acompañado nuevamente por Paco Ibáñez a la guitarra y por Francois Rabbaath al contrabajo, cantaba poemas de Bertolt Brech, Txano Aguirre y Mikel Azurmendi.


En el "cuelgue" de mañana iré completando el recorrido biográfico que hoy he iniciado en torno a Imanol Larzabal y su obra. Ahora, para concluir, creo que merece la pena evocar una imagen verdaderamente entrañable en la que tres grandes de la canción le muestran su cariño y admiración a Amparo Gatón, compañera de Gabriel Celaya.

Imanol, Raimon, Paco Ibáñez y Amparo Gastón.