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miércoles, 9 de mayo de 2012

CANTANDO LAS CUARENTA - «¡SINVERGÜENZAS!»

Creo sinceramente que ha llegado el momento de llamar a las cosas por su nombre y de darle a ciertas personas el tratamiento que se merecen; lo siento si daño alguna sensibilidad, pero es que no puedo más; es que me duele hasta el alma de percibir y de sentir tanta injusticia a mi alrededor... Y es que estamos rodeados de una panda de SINVERGÜENZAS en el poder político y económico a los que hay que desenmascarar sin miedo y con descaro.

Curiosamente a todos ellos les une una misma razón que le pone nombre a sus sinvergoncerías: "El dinero", la "pela"...; eso que tanto ciega y que por lo visto da tanto poder.

En medio de la tan nombrada y manipulada "crisis económica" ya estoy harto de levantarme cada mañana con noticias como éstas:

• Se dice hoy, en la prensa, que el Presidente del Tribunal Supremo es denunciado por una supuesta malvesación de fondos. Habrá que demostrarlo, pero ahí está la noticia.
• Parece ser que el señor Rato, después de su caótica gestión en Bankia, va a recibir una indemnización de más de un millón de euros.
• Y, mientras tanto, ahí tenemos a Urdangarín buscando estrategias para eludir la cárcel –que por lo visto se merece– después de haberse "forrao", parece que, indebidamente.


A todos ellos y a toda la gama de sinvergüezas en el poder les voy a dedicar estas dos canciones:

• La primera la cantó PACO IBÁNEZ allá por el año 1967 y está basada en el poema "Don Dinero" de Francisco de Quevedo (1580 - 1645).


«Poderoso caballero
es don Dinero.
Madre, yo al oro me humillo,
él es mi amante y mi amado,
pues de puro enamorado                    
de continuo anda amarillo;
que pues, doblón o sencillo,
hace todo cuanto quiero,
poderoso caballero
es don Dinero.                             

Nace en las Indias honrado
donde el mundo le acompaña;
viene a morir en España
y es en Génova enterrado;
y pues quien le trae al lado                
es hermoso aunque sea fiero,
poderoso caballero
es don Dinero.

Es galán y es como un oro;
tiene quebrado el color,                    
persona de gran valor,
tan cristiano como moro;
pues que da y quita el decoro
y quebranta cualquier fuero,
poderoso caballero                          
es don Dinero.

Son sus padres principales,
y es de noble descendiente,
porque en las venas de oriente
todas las sangres son reales;              
y pues es quien hace iguales
al duque y al ganadero,
poderoso caballero
es don Dinero.                            

Por importar en los tratos
y dar tan buenos consejos,
en las casas de los viejos
gatos le guardan de gatos;
y pues él rompe recatos                     
y ablanda al jüez más severo,
poderoso caballero
es don Dinero.

Nunca vi damas ingratas
a su gusto y afición,
que a las caras de un doblón
hacen sus caras baratas;                    
y pues hace las bravatas
desde una bolsa de cuero,
poderoso caballero
es don Dinero».

• La segunda corresponde al cantautor aragonés JOAQUÍN CARBONELL; es una canción titulada "Doña Peseta" que Joaquín incorporó a su disco "Con la ayuda de todos" (1976).


«No es de ayer, tampoco es de hoy:
que no hay belleza barata,
que el amor de flor y nata, 
con dinero es más amor.
Y es mejor para el dolor
pagar la ciencia al contado,
hace eterno al desahuciado
si en la cartera hay valor

Qué bonita, que redonda, que puñeta.
Qué pequeña es la peseta.

Al calor de su color
bulas reparte al contado,
vuelve la carne pescado
en cuaresma y abstención.
Con valor de embrujador
hace el  milagro divino
una garrafa de vino
multiplica su valor




Qué bonita, que redonda, que puñeta.
Qué pequeña es la peseta.

Sin pasión ni desazón
alza coronas y tronos
sienta en la mesa con tono
al verdugo y al ladrón.
Por el son de su canción
baila fandangos el mono,
hace crecer al enano
y santifica al pecador.

Qué bonita, que redonda, que puñeta.
Qué pequeña es la peseta.


Y al amor de su calor
nacen ministros y reyes
y hasta borricos y bueyes
reinarían con honor.
Pues no hay ley con más razón
que don dinero peseta,
al que tiene lo liberta
y el que no al paredón.




Qué bonita, que redonda, que puñeta.
Qué pequeña es la peseta.