Ayer incorporé a la WEB "CANCIÓN CON TODOS" la entrada musical y discográfica del gran compositor y cantautor sevillano BENITO MORENO. Este es el enlace:
Hoy aquí DONDE CANTAMOS COMO QUIEN RESPIRA deseo rendirle un homenaje a su obra plástica. Bellísima y mágica obra, que no requiere ningún comentario: Desborda sensibilidad y habla por sí sola.
Tras la grabación del disco monográfico dedicado a la musicalización e interpretación de la Rimas de Gustavo Adolfo Bécquer, en 1979, BENITO MORENO permaneció un tiempo viviendo en París, hasta que en 1982, regresó definitivamente a Sevilla donde instaló su taller de pintura: entrañable "rinconcillo" en el que han nacido grandes obras plásticas como sus cuadros rebosantes de realidades sureñas, como lo son sus pasteles, óleos o acuarelas con imágenes de "ropas blancas recién planchadas" –obras me siempre me remontan a mi infancia allá en el Sur–, o retratos, ya inmortales, como el que realizó de Camarón de la Isla.
Un año después de su regreso parisino, Benito grabó un inesperado y precioso disco titulado "Sevillanas" (1983), que supuso una nueva ruptura de moldes y de estereotipos; en este caso, creando e interpretando, por ejemplo, las que llamó "Sevillanas eróticas", en las que, sin duda, definitivamente influido por Bécquer, desarrolló un bello y apasionado romanticismo. Aquel disco también fue ilustrado por él con esta bellísima cubierta:
Editado aquel disco, Benito volvió a dedicarse en intensidad a la pintura, y, cinco años después, cuando pensábamos que había dejado la música, reapareció en el mercado discográfico con otro trabajo sorprendente, por lo que tuvo de inesperado y, sobre todo, por la reafirmación que supuso de la calidad y la originalidad –rabiosamente popular– de sus textos y de su música.
Recuerdo que aquel nuevo disco, titulado "Vida. En busca de una canción de barrio" (1988), me llegó a la radio, cuando dirigía y presentaba mi programa "La isla del hombre libre", en la COPE de antes, y hubo dos canciones que, durante mucho tiempo, estuvieron en antena prácticamente todas las madrugadas; una de ellas fue "El rinconcillo", dedicada a una típica y entrañable taberna sevillana; la otra, "Niña morena y ágil", canción bellísima creada por Benito a partir de del "Poema 19" de Pablo Neruda, introducido de un fragmento de su obra "Confieso que he vivido". Podemos escuchar esta canción en el siguiente enlace:
Después tuvieron que pasar, nada más y nada menos, que diez años para poder reencontrarnos de nuevo, felizmente, con sus canciones, fue en 1999, año en el que grabó su disco "Me han quitado lo bailado".
Un disco en el que recupera –nuevamente grabadas– canciones de sus anteriores discos, intercaladas con otras nuevas como "Mi barrio", "Flamenco confusión", "Cuando hace calor" o "El ordenador"... En síntesis, como el mismo dice en la presentación del CD: «lo de siempre, el dolor, el amor, el alcohol, el calor, el barrio, los ordenadores, el psiquiatra y eso, la alegría de componer, estar y volar... ».
Hace muy pocos días hablaba por teléfono con Benito Moreno y sentí una vez más su cálida amistad sureña. Nos vamos a ver pronto en Sevilla... ¡Salud Benito y abrazo inmenso!.
El mismo año en que BENITO MORENO publicó su primer disco "Romance al Lute y otras canciones" (1975) –del que hablábamos en el "cuelgue" anterior–, concretamente el 20 de diciembre –un mes después de la muerte de Franco–, Benito y Carlos Cano decidieron realizar juntos un recital en el teatro Lope de Vega de Sevilla –nunca lo olvidaré–. Histórico recital convertido en un reclamo urgente, colectivo y solidario de la amnistía y la libertad. Fue el primer recital en el que Benito y Carlos se encontraron sobre un escenario.
Al año siguiente, en 1976, Benito grabó su segundo LP, "Ellos y ellos y ellos y ... ella", disco en el que, por una parte, nos ofreció bellísimas canciones de amor como "Eso es todo", "Huele a paisaje tu pelo", o "Primavera"; y por otra, canciones de contenido finamente satírico como "Esos señores" –crítica mordaz al machismo encarnado en la generación de aquellos terratenientes andaluces que, como el mismo dice "se hicieron la paz a su medida como un traje"– y "Ra, ra, ra" –tema protagonizado por el gran negocio del fútbol y por el aborregamiento de sus aficionados–; canción que, por cierto, fue seleccionada por José Ramón de la Morena como sintonía de su programa de radio "El Larguero", en la cadena SER.
En aquel álbum, Benito incorporó también un monólogo al que tituló "Hablando con Pepa", simulación de una conmovedora conversación telefónica mantenida, desde Francia, por un emigrante español con su compañera, a la que añora con todas sus fuerzas; tema en el que afrontó con un realismo desgarrador, lo que fue y lo que supuso para muchos andaluces, y en general, para muchos españoles, el drama de la emigración. Seguidamente os invito a escuchar ese tema a través del siguiente enlace:
Posteriormente, Benito Moreno nos ofreció un tercer disco titulado "Mis sombras completas" (1978), disco también grabado con la colaboración del grupo Triana, que el propio Benito describía con las siguientes palabras:
«“Mis sombras completas" es el relato de la madrugada del Viernes Santo sevillano y su desarrollo musical desde que se oyen los pasos racheados de los primeros costaleros llevando las imágenes más antiguas y ordenadas del centro, en silencio, acompañadas si acaso por el trío de viento famoso, hasta acabar en los alejados barrios populares, al alba, con las músicas polifónicas y rítmicas que hacen bailar las vírgenes, rodeadas de una bulla festera y agradecida. Acaba con “La Voz” que corresponde con la Resurrección. La voz como la vida y el silencio, la muerte…, y otras canciones.»
Al año siguiente Benito grabó y publicó, la que ha sido, desde mi punto de vista, una de sus mejores obras: me refiero al álbum "G. A. Bécquer - Rimas" (1979), en el que consigue captar y comunicar, con su música y con su voz, el romanticismo y la grandeza poética de su paisano Gustavo Adolfo Bécquer. Disco hermosamente ilustrado por un bellísimo cuadro pintado por él mismo.
Para concluir este cuelgue –penúltimo dedicado a BENITO MORENO– os propongo escuchar este vídeo en que nos interpreta la Rima IV de Bécquer, dedicada a la poesía:
En el "cuelgue" anterior reivindicábamos a BENITO MORENO como pintor, y contemplábamos algunas de sus creaciones como esta:
Pues bien, Benito –allá en su exilio parisino– además, sentía una gran admiración por el flamenco y una especial atracción hacia la poesía, lo que, dada su desbordante creatividad, le llevó a plantearse, a principios de los años setenta, la posibilidad de fusionar la palabra y la música en un mismo lenguaje; posibilidad que se tradujo en la composición de sus primeras canciones.
En 1975, durante una de sus estancias en Sevilla, Benito conectó con Gonzalo García Pelayo –productor discográfico que impulsó y puso en marcha el mítico sello "Gong" en Movieplay–, y grabó su primer disco en el que contó con la dirección musical del guitarrista Alain Le Bris y con los arreglos del grupo Triana.
Aquel disco titulado "Romance del Lute y otras canciones" (1975), constituyó una gran sorpresa para todos los que amábamos la "canción de autor" y nos sentíamos inmersos en su universo: Benito Moreno era una persona casi desconocida musicalmente en España, y se descolgaba, de repente, con una obra bellísima y original, tanto en lo que se refiere a su contenido poético, como a sus planteamientos musicales –pura y profundamente andaluces–, y a su interpretación radicalmente distinta de los cantantes de la época dentro y fuera de Andalucía.
Moncho Alpuente, el 11 de junio de 1975, al referirse a este disco, publicó la siguiente crítica en el periódico "Informaciones":
«Las canciones dedicadas a El Lute, junto a otras de temática distinta presentan un esfuerzo consciente de hacer regresar la canción de autor a los caminos de la tan denostada "canción española, pero enfocada desde una óptica que rechaza el tópico y se aleja de los trillados cánones del seudoflamenquismo. Benito Moreno ha querido trasladar a su universo personal su visión de España. Su distanciamiento y su toma de postura crítica ante este universo eminentemente folklórico, en la peor definición del término, le hacen huir del fácil "typical" aunque tome de esa barroca imaginería elementos verídicamente populares para darles una dimensión muy diferente de la habitual. Escuchando, por ejemplo, sus canciones de El Lute, se observa que en el tratamiento del personaje no hay ni rasgo de epopeya ni fáciles condenas, sino el retalto, según la mejor tradición del "romancero cantado", de una lucha personal por la libertad, de una huida y de una captura que a veces toma alientos de "western".»
La cara "A" de aquel LP estuvo dedicada al llamado "Romance al Lute" y se componía de cuatro temas: "Romance de la huida del Lute (Alcalá de Guadaira, agosto 1972)", "Romance de la cogida del Lute (Sevilla, junio 1973)", "Silencio en Cartagena (Celda de fumista)" y "Nana para no dormir". En la cara "B" nos ofreció canciones tan populares como "Sevillano" –que escuchábamos en el "cuelgue" anterior, o la titulada "España huele a pueblo", tema que Manolo Escobar incorporaría años después a su repertorio, en 1987, igual que hizo, también, con canciones como "Qué bonito es Badalona" de Joan Manuel Serrat.
Para concluir este "cuelgue", y como pura curiosidad, os voy a proponer escuchar las dos versiones nombradas de la canción "España huele a pueblo", primero la cantada por Benito, y a continuación la interpretada por Manolo Escobar.
La disciplina de trabajo que me estoy auto-imponiendo con la elaboración de la Web «CANCIÓN CON TODOS» me está sirviendo para reencontrarme con grandísimos "cantautores" a los que admiro mucho y que, por diversas razones, corren el peligro de ser olvidados. Os aseguro que esta es una de las mayores gratificaciones que la Web me está proporcionando... Reencontrarme en sus discos, y, sobre todo, en sus canciones con cantores y amigos como BENITO MORENO.
Benito Moreno.
A él –mientras se lanza, o no, la Web– voy a dedicarle varios "cuelgues" –estoy seguro de que si no le conocéis os va a seducir y encantar–. (Ya sabéis que una de mis obsesiones irrenunciables es la "recuperación de la memoria contra el olvido").
Benito –pintor, músico y poeta– es uno de esos andaluces de "pura zepa" en los que su sensibilidad, su fina ironía, su sentido del humor, su ternura, su romanticismo y su "mala uva" crítica –cuando es necesaria– se funden en una personalidad "jonda", misteriosa, cálida, soñadora, sencilla e irresistiblemente atractiva.
«El éxito siempre me ha parecido algo que hay que dejar a los otros, a los que verdaderamente lo buscan y lo necesitan –comentaba en la presentación de su último disco "Me han quitado lo bailado" (1999)–. A mi lo que me gusta es soñar y aburrirme porque sobre el aburrimiento están esas peras exquisitas que da el olmo del alma y que al caer sobre el aburrimiento van a reglarte ideas, músicas y colores maravillosos con los que salir y volar»... ¡Fantástico!
Bueno, estoy pensando que antes de seguir hablando de Benito, ¡vamos a escucharle cantar!... ¡Seguro que os suena!
BENITO MORENO nació en Sevilla en 1940, ciudad a la que siempre amó y que siempre estuvo presente en su sensibilidad y en sus sentimientos, en especial durante el tiempo en que, por aquello de la emigración, se sintió obligado a vivir lejos de España. Querencia que él mismo expresa en una de sus primeras canciones:
Su padre fue pintor, y él –sin duda por influencias paternas– empezó a dibujar desde muy pequeño. Se matriculó en la Escuela de Artes y Oficios, y, a los quince años, ingresó en el Conservatorio para estudiar Artes Dramático.
En 1962, tuvo que marcharse a París, donde completó su formación artística en la Escuela Superior de Bellas Artes y se especializó en la técnica del grabado.
Posteriormente, obtuvo la cátedra de dibujo en la École de Beaux Arts de Lorient, en Bretaña, y durante nueve años se dedicó a impartir clases de dibujo y de grabado.
Tras aquella experiencia didáctica, Benito decidió abandonar la enseñanza para dedicarse únicamente a la pintura, especialmente en la creación de retratos.
A partir de ahí, realizó numerosas exposiciones por toda Europa y se convirtió e uno de nuestros más importantes pintores contemporáneos. Aquí os copio algunas de sus obras:
El crítico de arte Antonio M. Campoy, escribiendo sobre "Un nuevo realismo español" dijo de Benito Moreno:«Benito Moreno da un paso más en este descubrimiento de la realidad inmediata y nos conduce junto a las cosas menos enfáticas de nuestro derredor [...]. Tal vez no es fácil avanzar más en una investigación de lo nunca considerado con méritos de protagonismo para un cuadro. Benito Moreno es aquí –en su ascética de las cosas– más fraile que fray Juan Sánchez Cotán. Nos introduce en la sensualidad de las cosas intrínsecamente castas».
Y seguiremos descubriendo a este gran genio en próximo "cuelgues"...
Hasta aquí –en los tres "cuelgues" anteriores– he analizado, a partir de los contenidos desarrollados en la canción, lo que podríamos calificar como los "preámbulos" en los que se enmarca o desde los que se plantea el problema de la "emigración", vamos ahora a adentrarnos en el núcleo humano de dicho problema, es decir, en la experiencia vital de la persona que, habiendo abandonado tierra y familia, intenta reinsertarse en una nueva y desconocida realidad.
Experiencia humana de integración realmente difícil y problemática desde distintos puntos de vista:
• Necesidad de integración que supone la ruptura –si no definitiva, sí por una larga temporada– con los lazos afectivos y culturales que se dejan atrás y de los que prácticamente resulta imposible desprenderse. Difícilmente el emigrante renunciará a su pasado y alejará de su mente y de su corazón el proyecto anhelante del retorno a hogar abandonado.
• Integración, a su vez, ejercida no desde un protagonismo social, sino desde una situación de pobreza económica y con mucha frecuencia de marginación. El emigrante se siente y se percibe, a sí mismo y por los demás, como un pobre extraño que busca desesperadamente en tierra de otros, lo que su propia tierra le ha negado.
• Integración al mismo tiempo materialmente difícil ante el enfrentamiento con una realidad absolutamente extraña y diferente a la propia: nueva lengua, nuevos paisajes, nuevas costumbres y, a veces, hasta formas completamente distintas de concebir la existencia. Experiencia que provoca desconcierto, arrinconamiento y soledad y que, como reacción, une física y afectivamente a los emigrantes entre sí en una especie de clan defensivo y nostálgico ante la hostilidad del medio en el que se encuentran inmersos.
(Problemas de integración que se plantearon los emigrantes españoles durante los años setenta a los ochenta, pero que, en realidad, están siempre latentes cuando cualquier ser humano se siente obligado a emigrar por las razones que sean; latentes, por ejemplo, en los inmigrantes que desde hace años están llegando a nuestro país en busca de una esperanza para sus vidas y las de sus familiares).
Toda esta realidad, núcleo del drama social, la podemos encontrar totalmente reflejada en la "canción de autor", siempre en un tono profundamente afectivo y teñido de una sutil amargura. (En este momento estoy recogiendo canciones sobre la emigración española de los años setenta y ochenta. En el último "cuelgue", que dedique a este drama social, presentaré y escucharemos canciones creadas por los jóvenes cantautores dedicadas a los inmigrantes que en estos últimos años están llegando a nuestro país).
Carlos Cano, por ejemplo, nos introduce en esa experiencia de la mano de "El Salustiano", un personaje tipo y símbolo del colectivo de los emigrantes.
«Hasta un pueblo d'Alemania
ha llegao el Salustiano
con más de cuarenta años
y de profesión el campo,
pa buscarse l´habichuela
y ahorrar algunos marcos
y que pueda la parienta
comprar algunos marranos.
Yo no creo que el sombrero
les toque en la tómbola
a esos gachós trajeados
que viven de na.
Que lo roban, lo roban,
con cuatro palabritas finas lo roban.
En principio se hace dura
sobre to la soleá,
esa gente chamullando
no se le entiende ni atá.
Menos mal que algunas veces
la embajada cultura]
les manda al Julio iglesias
y a un tal Manolo Escobar.
Yo no creo que el sombrero
les toque en la tómbola
a esos gachós trajeados
que viven de na.
Que lo roban, lo roban,
con cuatro palabritas finas lo roban.
Y así s'acaba la historia
del güeno del Salustiano
de tanto apencar los güesos
otro gallo l'ha cantao.
Gallo dice que l'obrero
de cachondeo está jarto,
si no hubiera ido a Alemania,
no hubiera aprendido tanto.
Yo no creo que el sombrero
les toque en la tómbola
a esos gachós trajeados
que viven de na.
Que lo roban, lo roban,
con cuatro palabritas finas lo roban»
("El Salustiano". Carlos Cano. 1975).
Pablo Guerrero retoma la misma perspectiva pero desde una vertiente más directa y entrañable, al descrirbirnos el encuentro de un emigrante con uno de sus compatriotas; encuentro de soledades y añoranzas compartidas del que estalla una comunicación evocadora de realidades que les fueron comunes y en las que se encuentran especialmente identificados.
«Un día cambió todo:
nuevos paisajes y los mismos dolores.
Las manos tienen callos, pero no de espigas,
y el corazón sin vino que solo está y qué solo.
Si el Rin fuera el Guadiana no estaríamos aquí
borrachos de nostalgias y cerveza,
borracho de vino no bebido
de ese vino caliente que hiere la cabeza.
Al vernos nos dijimos: Chacho, ¿qué haces tú aquí?
Como si fuera una casualidad habernos encontrado.
Tú nos contaste cosas mientras con avaricia
un cigarro negro entre todos fumábamos.
Nos contaste tu vida, de piedra despedida,
de piedra golpeada, de piedra sola y dura
y entre la niebla tan sólo fue un momento
apareció de golpe el sol de Extremadura.
Allá estará el camino, allá estará el cortijo
del tío Pacorro, el alcalde del pueblo,
y un poco a la derecha seguirá la era de padre
y el río y el castillo que se verá a lo lejos.
Me hubiera gustado decirte que quizá todo cambie,
que algo pasa en el campo, en el aula y la mina,
pero no sé si mi voz fue muy convincente
y tu expresión siguió lo mismo de dormida.
Pero bueno, dejémonos de melancolías
y si no hay vino con cerveza brindamos
y porque lo pediste, sólo por eso,
una canción de Manolo Escobar tarareamos».
("Emigrante". Pablo Guerrero. 1975)
Paralelamente a estas canciones anteriores, que nos sumergen en las limitaciones y dificultades experimentadas por el emigrante de cara a su integración, podemos encontrar también otro núcleo de ellas en las que el problema es planteado a partir de la comunicación sencilla y espontánea que el trabajador establece con sus familiares quedados en el lugar de origen. Una comunicación que al desarrollarse a unos niveles profundamente afectivos resulta mucho más directa y a la vez también mucho más conmovedora.
Son canciones que al ser por si mismas lo suficientemente expresivas no es necesario introducirlas con ningún tipo de comentario. Vamos a recordar dos de ellas; la primera es una conversación telefónica creada por el "cantautor" sevillano Benito Moreno, y la segunda una carta escrita por el para siemre inolvidable Ovidi Montllor.
Benito Moreno, autor del siguiente tema –conversación telefónica– incorporado a su disco "Ellos, ellos, elllos y.... ella" (1976).
«Sí. ¿Cómo estás en estos tiempos raros?
¿Sigue todavía cantando el pájaro?
¿Los buenos siguen buenos? ¿Y los malos?...
Escucha, ¿hay muchos todavía en paro?
¿Que no viene el cartero por la casa?
Pues que no sé escribir, pero te quiero,
que si supiera te escribiría una carta
y no se quedaría en el tintero.
Si que me doy cuenta del silencio,
estar lejos, ya sabes, me encanalla,
que estar tan lejos de allí no tiene precio,
¡que mejor no hables de eso!, anda, calla.
Van a subir de nuevo los salarios...
Y los niños, ¿dan siempre tanta guerra?...
Sí, te he mandado dinero, con Rosario...
¿Aquí?, frío, no es como en nuestra tierra.
Despacio pasa el tiempo, muy despacio...
Sé que Toto está enfermo, por Consuelo...,
el parte lo escucho por la radio
de transistor, esa que mandó el abuelo,
dale las gracias y también un beso...
Yo aquí no compro nada, todo es caro,
¿al cine?, una vez, a un cine de esos,
pero ver esas cosas creo que es malo.
La cocina la hago, pero mala,
yo le echo igual que tú le pones,
no sabe como allí, sabe muy rara...
también sé ya coserme los botones.
Yo no comprendo aquí lo que me dicen,
cuando hace falta, pues, traduce el Sergio,
este idioma es lo más raro que existe,
eso, hay que aprenderlo en los colegios...
Pues todavía no lo sé seguro,
vamos por Navidad, en un Peugeot,
mil y pico francos, tres mil duros,
no la mitad Sergio y la otra yo.
Así no tenéis que ir a la estación...
Bueno Pepa, no, si yo no bebo
adios... ... ...
... Sí finí la comunicación,
ouí, ouí, ¿combien, madame... debo?
... ¡A esta gente no la entiende ni Dios!
("Hablando con Pepa". Benito Moreno, 1976).
«Querida Antonia:
Te escribo desde aquí,
lejos de casa.
La lluvia va mojando
los sucios vidrios
del bar extraño
donde ahora estoy, ahora, esperando
un vaso de vino
y un poco de engaño.
No tengo otra solución
lo sabes ya: el engaño
Me llenaré de él,
para seguir viviendo,
para seguir aguantando,
para seguir amando.
Te he mandado el dinero
como todos los meses.
Por ahora no hay aumento.
Paciencia, todo llegará.
He guardado un poco
para comprarme un abrigo.
El invierno, sin tu cuerpo
es mucho más crudo.
Se dice que van a pasarme
a una sección más descansada.
Y, si Dios quiere, muy pronto
encontraré casa.
Y vendréis aquí, tú y la niña,
Mi compañero de habitación
ha estado enfermo.
La gripe, cosas de ahora,
ya sabes...., el invierno.
Llevo más de una semana
esperando carta.
¿Estáis enfermos?
Me hacéis sufrir muchísimo
tan lejos de casa.
El próximo año, quizá
tengamos coche.
¡Quien iba a decirlo!
Y escuela para la niña
sin pagar.
Y dinero suficiente
para no llorar.
Todo ello, pero, ya sabes...
lejos de casa,
aquello que no se olvida
ni con vino,
este que tengo yo ahora
en la mesa.
Aún llueve, Antonia.
Mañana será domingo
y no pasearemos los tres juntos
por la plaza del pueblo.
Cuidaros mucho. Besos.
Escróbeme más a menudo».
("Carta a casa". Ovidi Montllor, 1973).
«Estimada Antònia: / T'escric des d'ací, / molt lluny de casa. / La pluja va mullant / els vidres bruts / del bar estrany / on, ara, em trobe esperant / un got de vi / i un poc d'engany. / No tinc més solució, / ja ho saps: l'engany. / I m'ompliré tot d'ell, / per anar vivint, / per anar aguantant, / per anar estimant. / T'he enviat els diners, / com tots els mesos. / Per ara no hi ha augment. / Paciència, tot arriba. / Me n'he guardat uns quants / per a comprar-me un abric. / L'hivern, sense el teu cos / és molt més cru. / Diuen que em passaran / a una secció més descansada. / I, si Déu vol, molt prompte / trobaré casa. / I vindreu tu i la nena. / El company del meu "cuarto" / ha estat malalt. / La grip, coses molt d'ara, / ja saps... l'hivern. / Fa més d'una setmana / que espere carta. / Esteu malalts? / Em feu patir moltíssim, / tan lluny de casa. / L'any que ve, potser / tindrem cotxe. / Qui ho havia de dir! / I escola per a la nena / sense pagar. / I diners suficients / per a no plorar. / Tot això, però, ja saps... / lluny de casa, / allò que no s'oblida / ni tan sols amb vi, / aquest que tinc jo ara / posat a taula. / Encara plou, Antònia. / Demà serà diumenge / i no passejarem tots tres junts / per la plaça del poble. / Cuideu-vos molt. Besades. / Escriu-me més sovint».
Pues sí, señores y señoras, ¡hemos llegado a la final!... y al final, igual ganamos, y se consigue que un sector de la población se consuele y relativice por un momento sus problemas... ¡Yo desde luego no!... y lo siento mucho señor Rajoy... Yo formo parte de su fracaso y ¡me alegro!... ¡con perdón!
Ganemos o no el domingo, yo –que soy un "jubilao"– cada día lo voy a tener más difícil –ahora hasta voy a tener que pagar un porcentaje de mis medicinas–... Y ¡que pena!... ¡lo del "júbilo", a la mayoría de los "jubilaos", se nos hace cada día más jodido, ¡ya quisiéramos nosotros!
Por otra parte, ganemos o no, lamentablemente seguirá habiendo guerras y armas en el mundo... Ganemos o no, esta democracia nuestra se sigue yendo cada vez más a la mierda... Ganemos o no, nuestra cultura cada vez es más maltratada... Ganemos o no, la "pela" es la "pela", y lo que manda y vale seguirá siendo eso: "la pela"... Y será así, ganemos o no, hasta que a todos se nos ocurra gritar: ¡BASTA!
Pero en fin, mientras ganamos o no –¡que a mi me importa un "rabano", un "comino", un "pito", un "huevo" y un "carajo"!–...; mientras que nos decidamos todos a decir ¡BASTA!...; he pensado que lo mejor que podríamos hacer es echarnos unos buenos "cantes futboleros"....
¡Vamos con el primero!... Es de 1963 y lo cantaba en castellano una tal GELU acompañada de Los Mustang, pero en realidad quien lo hizo famoso fue Rita Pavone... ¿Te suena?...Decía así:
Gelu.
«Por qué, por qué… los domingos por el fútbol me abandonas,
no te importa que me quede en casa sola.
no te importa
por qué, por qué… no me llevas al partido alguna vez!
Quizas quizás… tu me mientes al decir que vas al fútbol
es seguro que lo empleas como escusa
es seguro
quizás quizás… yo me entero alguna vez de la verdad!
Te seguiré y comprobaré si con otra vas,
no me engañarás....».
("El partido de fútbol")
Es una cante muy antiguo y tiene mucho, o poco, que ver con la imagen siguiente... ¡según se mire!...
El segundo "cante futbolero" que nos vamos a echar me gusta más, se llama "Ra, ra, ra", es de mi buen amigo Benito Moreno y lo hemos escuchado cientos de veces –por supuesto incompleto– como sintonía del programa "El Larguero", de la Cadena SER... Es de 1976 y dice así:
«Por Dios, hombre que la liga
que se le cae a tu amiga
no es la liga de fúrbol
que se pierde con un gol.
Ra, ra, ra!
el lobito está jugando
los borreguitos mirando.
Cuando hables del partido
con algún desconocido
aclare que es de deporte
por evitar que te corte.
Ra, ra. ra!
el lobito está perdiendo
los borreguitos sufriendo.
No hay que confundir melenas,
gente rara y gente buena
los buenos son futbolistas.
los raros somos artistas.
Ra, ra, ra!
el lobito está empatando,
los borreguitos saltando.
Los que ganan el dinero
son pelucas extranjeros
en eso los españoles
no sabemos meter goles.
Ra, ra, ra,
el lobito está ganando
los borrguitos balando.
Tu afición es sentimiento
y tiene mucho alimento
hincha tú eres el mejor
escuchando el transistor.
Ra, ra, ra!
el lobito está cobrando
el borreguito pagando,
el lobito descansaba,
los borreguitos cantaban:
ra, ra, ra!».
El tercer "cante futbolero" para este fin de semana, con él que me despido por hoy, es de Martirio y ¡me encanta!... Es de 1986 y se llama "¡Méteme goles!":
«Me muerdo los labios de expectación,
por el túnel ya van a salir,
en el delirio de mi afición,
buscando goles.
Suena el pito y rueda el balón,
si te caes, el masajista te trae
un poquito de reanimación,
y a marcar goles.
Méteme goles...
Que bonito toque de balón,
muy elaborada la jugada,
pero no tiene culminación,
le faltan los goles.
Tú ya sabes que si quieres marcar
me tienes que abrir el juego por las alas,
y al primer toque en profundidad,
llegan los goles.
Méteme goles...».
... Y hay muchos más "cantes futboleros"...; pero no los vamos a agotar en un fin de semana..., ¡dejáré algunos, por ejemplo, para el final de la liga!...
Y ahora, si te apetece, busca y escucha...; por cierto, el video de la canción de Martirio no lo he encontrado.
Y empezamos una nueva semana..., y vamos a iniciarla con alegría, con esperanza y con un BESO...; con un beso como éste:
Contemplando esta imagen me vienen a la memoria los versos de la «Rima XXIII» de Gustavo Adolfo Bécquer:
«Por una mirada, un mundo;
por una sonrisa, un cielo;
por un beso... yo no sé
qué te daría por un beso».
Hoy quiero reivindicar los BESOS como proyectiles para la PAZ...; ¡tendríamos que besarnos más!...; a mi me pasa con frecuencia: «yo no sé que daría por un beso»...
Por cierto la «Rima XXIII» la canta maravillosamente BENITO MORENO, cantor sevillano, que dedicó todo un disco a Bécquer en 1980.
En 1975, el cantautor sevillano BENITO MORENO grabó y editó su primer disco titulado "Romance del Lute y otras canciones". Hoy vamos a hablar de los tres temas –dos romances y un instrumental– que Benito compuso y dedicó –en ese disco– a Eleuterio Sánchez "El Lute".
Previamente, por si alguna persona desconoce, o no tiene la información suficiente, sobre quien es "El Lute", permitidme ofrecer, como pórtico, una breve introducción sobre el personaje; introducción en la que voy a reproducir varios fragmentos de un texto biográfico escrito por Marco Antonio Martín García en su interesantísimo blog "Senderos de la historia".
Esta información, por otra parte, servirá para poder captar con detalle y con más profundidad los textos que Benito Moreno escribió y que copiaré en el segundo "cuelgue"..
«El Lute es uno de los más famosos delincuentes de nuestra época reciente, pero no es famoso por sus actos criminales, sino por ser un rebelde, un hombre que se jugó el todo por el todo por recuperar la libertad que le habían arrebatado injustamente, un hombre famoso por sus fugas y por escapar de la eficaz Guardia Civil. Un hombre que se enfrentó a la justicia del régimen franquista en tiempos en que nadie se atrevía a hacerlo.
Fotografía de archivo tomada
el 14 de junio de 1966 de Eleuterio Sánchez, 'El Lute',
detenido tras su fuga de un tren en marcha.
Eleuterio Sánchez nació en una chabola en los suburbios de Salamanca en 1942, en el seno de una familia de mercheros que llevaban una vida nómada. En 1961, con 20 años de edad estaba acampado con su mujer, su hijo y otros miembros a orillas de un rió en Extremadura. El hambre y la gran necesidad de alimentar a su familia le obligan a robar dos gallinas. Pero es sorprendido, detenido y encarcelado. El código penal reconocía la existencia de atenuantes por “delito famélico”, o sea, por ser un delito originado por el grave estado de necesidad. Pero el juez Ricardo Álvarez no tuvo en consideración ningún atenuante y decidió descargar todo el peso de la ley sobre Eleuterio para dar un escarmiento. Le aplicó la “Ley de Vagos y Maleantes” y le condenó a 2 años de prisión. Eleuterio era en aquellos años un joven analfabeto que no concebía que por dos gallinas recibiera semejante castigo. La Justicia creó “al Lute”. En 1965, participó en el atraco a una joyería de Madrid, durante el atraco se disparó un arma –que él no empuñaba– y murió un vigilante. En el juicio no tuvo abogado y fue condenado a muerte, pero mas adelante se le conmutó la pena por 30 años de prisión».
Estando en la cárcel, Eleuterio aprendió a leer y escribir, e inició todo un proceso de búsqueda de su libertad, que se tradujo en la realización de varias fugas, una de ellas la protagonizó en Agosto de 1972; fuga que finalizó el 3 de junio en Sevilla siendo detenido por la policía. (Fuga y detención sobre las que giran, en concreto, las canciones o romances compuestos por Benito Moreno.
Para concluir este primer "cuelgue" informativo hay que decir que Eleuterio Sánchez fue definitivamente puesto en libertad en 1981 y que a partir de entonces se dedicó a ejercer como abogado aprovechando la licenciatura en Derecho que obtuvo con sus estudios en prisión.
Eleuterio Sánchez. (Fotografía de Alejandro Ruesga).
En este segundo cuelgue, dedicado a BENITO MORENO, vamos a centrarnos sobre su LP titulado "Romances del Lute y otras canciones" (1975), y más concretamente sobre los temas que dedicó a Eleuterio Sánchez "El Lute": "Romance de la huida del Lute. (Alcalá de Guadaira. Agosto, 1972)" y "Romance de la cogida del Lute. (Sevilla. Junio, 1973)"; canciones que se completaban en el disco con un tema instrumental titulado "Silencio en Cartagena". (Cartagena era el lugar donde estaba situada la prisión de máxima seguridad de San Antón en la que estuvo prisionero Eleuterio Sánchez "El Lute").
De entrada, es preciso decir que nos encontramos ante uno de los discos fundamentales –por su calidad y por su contenido– editados en España durante la década de los años 70; disco que, como era normal en aquel tiempo, sufrió el impacto de la censura, al ser prohibidos, precisamente, los dos romances dedicados al Lute.
Como punto de partida, antes de entrar en otros comentarios sobre este disco, voy a copiar los textos de las dos canciones que constituyen lo que Benito llama "Romances del Lute".
"Romance de la huida del Lute. (Alcalá de Guadaira. Agosto, 1972)"
«El campo estaba desierto
no podía moverse el viento
ni la lechuga volar
sóla la luna miraba
los pasos que el hombre daba
sin siquiera respirar
no tiene más compañía
que la sangre que perdía
y un no dejarse atrapar.
Los guardias calladamente
en los coches relucientes
rodean el olivar
huele a pistola y albahaca,
a tabaco de petaca
y allá a lo lejos el mar
brinda aquel hombre la danza
de la huida y la esperanza
de encontrar su libertad.
Brillan las botas de guerra
se ven pasos en la tierra
y fusiles avanzar,
la ley esta respaldada
por gente muy preparada
que se decide a atacar,
hay tantas encrucijadas,
tantas flores deshojadas
que la caza va a empezar.
Tantas armas apuntaron
que las ramas se quebraron
como se rompe el dolor,
dispararon de uno a uno
los fusiles y entre el humo
algo de golpe saltó
y en un mar lleno de olas
por las playas españolas
Eleuterio se escapó».
Benito Moreno. (Foto de Beatriz para la cubierta del disco titulado "La vida").
"Romance de la cogida del Lute. (Sevilla. Junio, 1973)"
«Estabas ya cansado de caminos
pero en Sevilla no podías vivir
la siguen custodiando arqueros finos
que vigilan sus torres sin dormir.
Eleuterio.
Pusiste tu pistola en el bolsillo,
le acariciaste a tu mujer el pelo,
quizás pensabas en algún chiquillo
a quien querías llevar dos caramelos.
Eleuterio.
Dónde querías ir aquella noche
quizá solo a tomar el aire un rato
tú el ratón más audaz vas por un coche
sin ver que todo está lleno de gatos.
Eleuterio.
Ojos fosforecentes te han mirado
sonríes al calor y vas sin prisa
y te sientes tranquilo, demasiado,
pronto van a borrarte la sonrisa.
Eleuterio.
Piensas que tú querías ser torero
y te sientes mecido por los soles
hoy hay terribles sombras en tu ruedo
disfrazadas de horribles caracoles.
Eleuterio.
No pudiste ni dar la vuelta al ruedo
pero saliste en las fotografías,
no sé si esa cogida te dio miedo,
ni si esa es la fama que querías.
Eleuterio.
Estabas ya cansado de caminos
pero en Sevilla no podías vivir
la siguen custodiando arqueros finos
que vigilan sus torres sin dormir.
Eleuterio».
Benito Moreno, en uno de los singles que se editaron sobre este LP, en 1979, escribió el siguiente comentario: «Dedicar un disco al Lute en aquellos momentos no era utilizarlo, era rendirle un homenaje, era cantar el valor y la integridad de un hombre que sólo vivía para el mantenimiento de una libertad cada vez más peligrosa para él y para los suyos [...]. Era simplemente esperar desesperadamente que al menos algunos españoles se dieran cuenta que un español se planteaba el problema el Lute».
Decía anteriormente que el álbum de Benito: "Romances del Lute y otras canciones" fue uno de los discos más importantes de la década de los setenta; lo fue, no solamente por su contenido, sino, también, por los músicos que participaron en la grabación, entre ellos los componentes del grupo "Triana" que todavía no habían publicado su primer LP. En concreto en este disco intervinieron Jesús de la Rosa –teclados–, Eduardo Rodríguez Rodway –guitarra–, Juan José Palacios –percusión–, Manolo Rosa –bajo– y Fernando Ordóñez –flauta–- El disco fue producido por Gonzalo García Pelayo y diseñado por Máximo Moreno –hermano de Benito–. Se editó en el sello GONG, de la discográfica Movieplay.
El repertorio de Benito recogido en su primer LP se completaba con las siguientes canciones: "Nana par no dormir", "España huele a pueblo", "Mis ojos", "Sevillano" y "Canción de luto"... En síntesis, un disco que hay que buscar, encontrar y escuchar, ¡merece la pena!.