Páginas vistas en total

lunes, 17 de enero de 2011

CANCIÓN Y LITERATURA: PABLO NERUDA

Hace unos días estuve en uno de los almacenes que tiene en Madrid la Fundación Autor –que acaba de cerrar su compañía discográfica y su editorial–, y entre los miles de libros que permanecen allí a la espera de ver que pasa con ellos, me encontré una gran caja repleta de cientos de ejemplares de un disco-libro conmemorativo del Centenario de Pablo Neruda, editado en 2004, titulado "Neruda en el corazón".

Contemplar aquellos disco-libros amontonados me produjo una extraña sensación. 


Por una parte, viendo tantos perfiles anaranjados de Neruda, unos encima de otros, volví a renovar la pasión que siento por su obra; es uno de los poetas que han sido esenciales en la construcción de mi identidad sentimental.

Por otra parte, y aunque parezca contradictorio, viendo aquel disco-libro medio abandonado, recordé la indignación que sentí cuando fue editado, ya hace seis años. Me explico:

"Neruda en el corazón" fue, y es, una obra indiscutiblemente muy hermosa en la que participaron,  interpretando poemas de Pablo, importantes cantantes como Jorge Drexler, Ana Belén, Pedro Guerra, Miguel Ríos, Adriana Varela, Joaquín Sabina, Lucho Dalla, Vicente Amigo, Montse Cortés, Antonio Vega, Joan Manuel Serrat, Julieta Venegas, Víctor Manuel, Pablo Milanés, Sole Giménez, Miguel Poveda, Miguel Ríos, Carmen París y Enrique Morente.

Al margen de la calidad de este disco –que insisto es indiscutible–, cuando se editó, en 2004 –en conmemoración del nacimiento del gran poeta chileno– me sentí profundamente indignado porque habiendo sido editado en España, se habían marginado a cuatro creadores que fueron, en realidad, los primeros que musicalizaron y cantaron a Pablo Neruda en nuestro país, precisamente en unos años en que el solo hecho de nombrarle resultaba peligro y subversivo.

En primer lugar, me refiero, a Alberto Cortez que musicalizó y cantó a Neruda en el LP "Poemas y canciones: Pablo Neruda, Atahualpa Yupanqui y Jaime Dávalos", editado en 1967.

En segundo lugar, a Paco Ibáñez que diez años más tarde –en 1977–, grabó ocho temas musicalizados del libro "Veinte poemas de amor y una canción desesperada" en un histórico disco con dos caras bien diferenciadas; la cara "A" titulada "Paco Ibáñez canta a Pablo Neruda"; y la cara "B" que contenía seis poemas de Raúl González Tuñón –poeta argentino fallecido en 1974– musicalizados e interpretados por el Cuarteto Cedrón, también de nacionalidad argentina.

Y, en tercer lugar, en la celebración de aquel centenario quedaron también ausentes Manuel Picón y Olga Manzano, que recién llegados a España –procedentes de Uruguay y Argentina–, en 1974, nos ofrecieron la obra de Pablo Neruda "Fulgor y muerte de Joaquín Murieta", y, en 1979, uno de los mas hermosos discos grabados en España en el siglo XX, me refiero a "Los Versos del Capitán"; disco en el que musicalizaron y cantaron diez poemas del libro que, con ese mismo título, escribió Neruda entre 1951 y 1952.



Con referencia al disco "Los Versos del Capitán", recuerdo una anécdota que aunque en realidad es bien triste, tiene su punto de gracia y de surrealismo; anécdota que, por otra parte, es muy significativa del final de los años setenta en nuestro país. 

En 1979, cuando salió el disco al mercado, yo hacía un programa de radio, en Radio Popular (la COPE) titulado "Donde la palabra se hace música". En aquel momento el programa era diario, tenía una duración de treinta minutos y se emitía en directo inmediatamente después del famosísimo programa de Encarna.

Pues bien, durante varios días "pinché" y comenté varias de las canciones de Olga y de Manuel, y uno de aquellos días me ocurrió algo que puede parecer increíble, pero que fue real: la dirección de la radio recibió una llamada de un familiar directísimo del Arzobispo de Madrid, denunciando que en mi programa se estaba haciendo pornografía y que, en consecuencia, me llamaran seriamente al orden.

Investigamos a que podría referirse aquella oyente, emparentada con el Arzobispo, y enseguida dimos con la pist –que efectivamente fue confirmada–; la pornografía que yo estaba exhibiendo eran estos versos de Neruda, del poema "El insecto", cantados por Olga y Manuel: «De tus caderas a tus pies quiero hacer un largo viaje. / Voy por estas colinas, son de color de avena [...] / y caigo en el vacío de tu sábana blanca / busco ciego y hambriento tu contorno quemante».

La verdad es que no me extraña que aquella señora, con su moral represiva que consideraba un pecado tener "malos pensamientos" referidos a la sexualidad, se escandalizara al escuchar a Neruda... A mi esos "malos pensamientos", por el contrario, siempre me parecieron, y me siguen pareciendo, maravillosos y deseables... ¡Que bello y que hermoso es realizar ese "largo viaje" con la pasión, con la ternura y con el amor que Pablo lo describe!

A partir de todos estos recuerdos surgidos al contemplar el libro-disco "Neruda en el corazón" voy a dedicar, en días sucesivos, nuevos "cuelgues" sobre Neruda... Por cierto, ¿sabías que otra de las primeras cantantes que interpretó a Neruda, en España, fue Sarita Montiel? Pues si, así fue, en el año 1973 cantó y grabó los poema 6 y el 15 de "Veinte poemas de amor y una canción desesperada"... Pero bueno, esto lo dejo para más adelante... Neruda es tan grande que nos queda pendiente hablar mucho de él.

¡VOLAD, CANCIONES, VOLAD!

En el "cuelgue" del pasado 20 de diciembre hablaba de un proyecto de exposición titulado "¡Volad, canciones, volad!" que puse en marcha hace nueve años y que, aunque lo tengo prácticamente terminado, todavía no ha podido hacerse realidad. Es uno de esos proyectos en los que merece la pena trabajar aunque al final no pueda realizarse. A mí, por lo menos, me ha merecido la pena.

Logotipo de la exposición

Si me lo permitís voy a recordarlo:

Seleccioné veinte canciones –mis canciones preferidas– y veinte pintores amigos. A cada uno de esos pintores les di una de las canciones y les propuse que hicieran un cuadro en el que quedara reflejado lo que esa canción les sugería.

El horizonte final de aquel proyecto era, por una parte, publicar una caja-libro –tamaño LP– con la grabación de las veinte canciones y las reproducciones de los cuadros correspondientes. Por otra parte acaricié la posibilidad de montar una exposición itinerante con las obras plásticas originales.

Al final, con casi todos los cuadros terminados, no encontré a nadie que colaborara en la edición del disco y en el montaje de la exposición... Tal vez algún día puede que salga adelante.

En el "cuelgue" del día 20 de diciembre os presentaba el cuadro que creó Jesús Gabán tomando como referencia la canción "Unicornio", de Silvio Rodríguez. Hoy voy a presentaros otra obra de aquel proyecto, es el cuadro creado por ALFREDO GONZÁLEZ inspirándose en la canción "Balada de Tolito" de JOAQUÍN SABINA.


La "Balada de Tolito" es una de las canciones de Joaquín Sabina que, aunque no es de las más recordadas y conocidas, es claramente una de mis preferidas; creo que es una auténtica maravilla tanto desde el punto musical, como poético. Esta canción Joaquín la grabó en su disco "Juez y parte" (1985). Vamos a recordar su letra y si tienes la oportunidad escúchala en el disco.

«Tolito tiene un dado y una paloma,
una tos y una copa llena de vino,
y unas ropas con polvo de los caminos,
caminos que jamás llevaban a Roma.

Mago de las barajas y la sonrisa,
malabarista errante de las plazuelas,
corazón que le sale por la camisa,
botas de andar sin prisa ni mediasuela.

Empieza la función, pongan atención,
el circo cabe en un asiento del vagón.
Empieza la función, pongan atención,
billete de segunda, próxima estación.

A no ser por el alma y por la melena,
de sus vecinos no se distinguiría.
Su oficio es retorcerle el cuello a la pena
y abrir una ventana a la fantasía.

Para dormir a pierna suelta le basta
con tener para vino, pan y tabaco.
Igual te rifa un peine que echa las cartas
y saca el rey de bastos de tu sobaco.

Si quieres verlo, ven, busca en el andén,
Tolito siempre está bajando de algún tren.
Si quieres verlo, ven, busca en el andén,
Tolito siempre está subiendo al primer tren.

Cada vez que se encuentran dos caminantes,
se cuentan sus andanzas y sus querellas,
le cuelgan a la noche un interrogante
y llegan hasta el fondo de las botellas.

Luego, entre cuatro muros y dos escuetos
colchones, rescatados de la miseria,
se intercambian los trucos y los secretos
del arte de ir rodando de feria en feria.

Ponnos dos copas más antes de cerrar,
morirse debe ser dejar de caminar.
Ponnos dos copas más antes de cerrar,
hoy bebo a tu salud, mañana Dios dirá.»

Indiscutiblemente, ¡Sabina es un genio!... Un buen músico, un cantor peculiar y, sobre todo, un extraordinario poeta.