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miércoles, 15 de diciembre de 2010

"Movida musical" en el exilio

Antonio Piera –habitual visitante del blog que, entre sus "encantos curriculares", cuenta con haber sido miembro del grupo "Madres del Cordero" en los años setenta– anoche, comentando lo que escribí sobre  Bernardo Fuster, decía:

"Algún día, lo mismo nos da un ataque de memoria a Bernardo o a mí mismo y repasamos algunas actividades musicales en París que no tuvieron repercusión posterior, como unos ensayo para crear un grupo en el que estaba una cantante mallorquina exiliada allí desde tiempo atrás, llamada Mara. Tiempos...".

Mara
Es cierto, hay toda una historia por contar relacionada con la "movida musical" que se creó y se desarrolló en el exilio, y más concretamente en París. 

Antonio anoche, evocando aquellos años, recordaba a Mara. 

Bernardo también me ha hablado mucho de ella: «Mara, vivía en Paris; era cantante  y tenía un restaurante que se llamaba "El maravedí". Cuando aterricé por aquellas tierras ella fue mi salvadora; me acogió con una gran complicidad».

Mara cantaba en varios locales parisinos, formó un grupo musical con Bernardo Fuster y un cantante anarquista llamado Carlos Andreu. y grabó varios discos –en los años setenta– editados por la compañía discográfica "Le Chant de Monde". En uno de ellos, acompañada de Paco Ibáñez a la guitarra, interpretó seis de las canciones populares recogidas por Federico García Lorca, en concreto, "Los pelegrinitos", "Los mozos de Monleón", "Los reyes de la baraja", "Nana de Sevilla", "Las tres hojas" y "Romance de Don Boyso"; precioso disco que se publicó con esta atractiva cubierta:


Esta es solo una pincelada de lo que he llamado "movida musical en el exilio"; efectivamente, como dice Antonio Piera, es una historia que "en un ataque de memoria" tenemos que recordar y contar, entre otros motivos, porque lo que allí aconteció musicalmente forma parte de nuestro patrimonio cultural y no debería olvidarse.

JOSEP TERO. Presentación en Madrid de "Fronteres..."

El próximo día 17, viernes, a las 21,00 horas, Josep Tero, presentará en Madrid su último disco titulado "Fronteres...". El acto se realizará en el Centro Cultural Blanquerna, situado en la calle Alcálá 44. En dicho acto Josep interpretará alguna de sus nuevas canciones acompañado de Ferran Martinez, pianista y acordeonista que ha realizado los arreglos de la mayor parte de su repertorio.


Tener la oportunidad de escuchar en directo a Josep Tero el próximo viernes en Madrid creo que es uno de esos acontecimientos musicales de los que merece la pena disfrutar.

Personalmente, he vivido con él –o mejor dicho, con su obra– una experiencia que para mí ha sido realmente interesante y, a la vez, muy entrañable.

Josep Tero
(Foto: Juan Miguel Morales
La primera vez que yo le puse cara y que oí cantar a Josep Tero fue en 1987, cuando grabó y editó su primer disco "Batecs d'ocells" ("Latidos de pájaros") en el que colaboraron Lluís Llach y Marina Rossell. Recuerdo perfectamente que cuando le escuché en aquella primera ocasión me resultó ya familiar –como si le conociera de mucho tiempo atrás–, no solo por su nombre, sino por su música y por la serenidad y el roce con la belleza que sus canciones lograban transmitirme. 

El secreto de aquella complicidad radicaba en que yo admiraba mucho a Marina Rossell y él había participado en sus discos como arreglista, como autor o como adaptador, desde 1977 –es decir diez años antes de que grabara su primer LP–. Entre 1977 y 1987, a través de Marina, como mediadora musical, yo me había sentido atrapado por Josep Tero en muchas y muy hermosas de sus canciones. Recuerdo por ejemplo una bellísima adaptación que realizó –y Marina interpretó– de "Fantasía", Chico Buarque; o aquel "Pensament" adaptado del "Nabucco" de Verdi; o el impactante "Cos meu, recorda" sobre un texto de Kavafis; o "Si volieu escoltar" de Salvador Espriu. Canciones, todas ellas, que me ayudaron a vivir, a amar y a soñar en aquellos años de la llamada transición democrática; años en los que aprendí  y empecé a ejercitar y a gozar plenamente con mi derecho y mi deber a la libertad.

Después de aquel primer disco, Josep Tero continuó ofreciéndonos sucesivas obras que se fueron convirtiendo siempre en novedosas sopresas: "Raval" (1990) –con Moustaki, Marina Rossell y Maria del Mar Bonet–, "Primeres cançons" (1993), "Lladre d'amor" (1955), "Camins de tarda" (1998), "Sal" (2001), "Et deixaré la veu" (2002) y ahora "Fronteres...", disco que se presentará en Madrid el viernes que viene, día 17.


"Fronteres..." es un disco de reafirmaciones po-Éticas y músicales, o sea, un disco en el que José Tero se reafirma en sus posicionamientos solidarios y interculturales –con brisas mediterráneas–, y en el que sigue apostando –incluso esta vez más que nunca– por la creación de ámbitos poéticos y musicales de belleza y de armonía; únicos ámbitos en los que las fronteras segregacionistas se derrumban y en los que se puede respirar el aire limpio de la igualdad y del respeto a la diferencia. Posicionamiento ejemplar que Josep proclama, en el inicio de su nuevo disco, glosando, personalizando y asumiendo las más hermosos versos de Miquel Costa i Llobera.
"El meu cor, també, viu enamorat, sí,
d'un arbre molt més fort que el roure,
més verd que l'alzina, més alt que el faig,
més valent que cap més arbre nostre.
No hi ha vent que el vincli, ni llamp ni foc
que li facin mal, mai, a cap branca"


"Mi corazón, también vive enamorado, sí
de un árbol mucho más fuerte que el roble,
más verde que la encina, más alto que la haya,
más valiente que ningún otro.
No hay viento que lo encorve, ni relámpago, ni fuego
que le pueda lastimar sus ramas".


De "Fronteres..." se podría decir también que es un disco inspirado en una canción macedonia del siglo X titulada "El fill de'Andrònic" en la que un padre pide a su hijo guerrero que "deje las armas de matar y agarre las armas del amor"...se podría añadir que en "Fronteres..." hay canciones compuestas –letra y música– por Josep Tero, y musicalizaciones e interpretaciones de textos de poetas como Miquel Martí y Pol o Carles Duarte...; podría destacarse la colaboración de Maria del Mar Bonet o de Marina Rossell...; los arreglos y la dirección musical de Ferran Martinez...; o la presencia de Juan Miguel Morales con sus siempre admirables fotografías... Mucho se podrían decir de "Fronteres...", es verdad, pero al final yo me quedo con la que considero más importante: la sensibilidad, la calidad, la belleza –insisto– y la humanidad que irradian todas y cada una de sus canciones.

Pues bien, allí estaremos, en el Centro Cultural Blanquerna, el próximo día 17, escuchando a Josep Tero; él me pidió que le acompañara en la presentación y allí estaré..., sobre todo agradeciéndole que siga cantando "como quien respira".