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jueves, 31 de julio de 2014

RETRATO ÍNTIMO DE «ELISA SERNA»

ELISA SERNA

Este "retrato íntimo", como los anteriores que vengo
publicando, está escrito en 1998; hoy por  hoy
la gata "Utopía" –uno de los personajes que aparecen– ya no existe, 
pero  la "UTOPÍA" sigue siendo la gran aliada y el consuelo de Elisa

ELISA SERNA "madriterránea jonda" y vanguardista, es como una "brasa viva", cálida y apasionada, que no hay quien la apague porque ella incansablemente siempre resucita. Confiesa que la utopia es su elixir, su secreto y su fortaleza; y amarrada a ella, con su temple comunero y con su persistencia infatigable –aunque sólo sea entre las cuatro paredes de su buhardilla– no deja de cantarnos: «Más allá, hay que ir más allá».

En los tiempos de la "España negra" ella apostó decididamente por la libertad: por la suya y por la de los compañeros; y lo hizo con la filosofía rebelde, arriesgada y dignamente quejumbrosa aprendida de la voz y de los sentimientos de la clase obrera –de la clase social en la que había nacido, en la que creció y de la que era "arte y parte"–.

Un buen día optó por convertir aquella filosofía en canciones, y lo hizo desde lo más grande que poseía: desde su sensibilidad; una sensibilidad musical innata, innovadora, diferente y libre, como su pensamiento... ¡y siempre apuntando al porvenir!

ELISA SERNA. (Fotografía de Juan Miguel Morales).

Su quejido en aquel tiempo fue vociferante y por muchos aplaudido; y fuimos  muchos los que nos unimos a él sin importarnos ni tonos, ni timbres, ni gaitas; y es mucho lo que le debemos, sobre todo la fuerza, la rebeldía, la solidaridad y la esperanza que ella supo contagiarnos. (¡Lástima que algunos –algunos de los que más vociferaban entonces– hoy quieran olvidarla para no reconocerse en su voz, para borrar una memoria acusatoria e intranquilizadora que, imprudentemente, siempre refleja, en el espejo de la conciencia, la esperpéntica historia del travestismo ideológico y de la incoherencia!).

Ella nunca fue una estrella, fue siempre "luna"; luna que iluminó interminables noches de impotencia –luna condenada hoy a un "cuarto menguante" como consecuencia del crimen del olvido y de la impiedad de la injusticia–; nunca obtuvo un disco de oro, y menos de platino, sólo consiguió el cobre indispensable para poder ir sobreviviendo. («Me hago vieja en la pobreza –nos cantaba ya en el 92–, eso es lo que hay conmigo, yo que quiero estar contenta y se me escapa un quejido».

Primer disco grabado por Elisa Serna
dedicado a Miguel Hernández. 1968

Pero no importa, ella, dale que dale y contra "viento y marea" –sobre todo contra su soledad– prosigue intuitivamente investigando, siempre coherente y éticamente incorruptible. Esclava de sus creencias y de sus afectos, siempre tiene un proyecto entre las manos y una canción en sus entrañas; y para colmo, en su rincón –cuarto piso de una antigua corrala madrileña– rodeada de plantas y de entrañables recuerdos, tiene una gata a la que ha decidido ponerle el nombre de "Utopía".

"Utopía" es inquieta, saltarina, indiscreta y a veces hasta un poco imprudente; y lo que menos puede soportar es que se le encierre en el diminuto "excusado" del hogar para que no resulte molesta a las visitas; cuando así ocurre, la gata se queja, grita y se hace notar, y siempre, al final, Elisa le abre la puerta y te dice, con esos ojillos suyos –siempre vivos y a veces tan tristes– : "Mi utopía es mi único consuelo".

Elisa –mujer extraordinaria–, tú que siempre nos dices que hay que reservar un tiempo para el amor y para la ternura, déjame devolverte –ahora sólo para ti– unos versos de amor que tú nos regalaste: «Como el agua te das; como ella callas... Tu siempre brotas lanzando a la luz cantos lunares y matizando, con ellos, de azul mis manantiales».

2 comentarios:

  1. Tan querida Elisa, tan ella, tan especial. Con esa ilusión y esa risa permanentes, con esa voz por la que no pasan los años ni tampoco por su alma blanca. Solo con pensar en ella me enternezco.

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    1. Comparto totalmente tus palabras y tus sentimientos. ¡Abrazo grande!

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