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jueves, 25 de julio de 2013

CANCIONES CON HISTORIA; «ÍÑIGO COPPEL EN EL OLYMPIA"... ¡POR SUPUESTO QUE SÍ!

En esta sección del blog a la que llamo "Canciones con Historia" cabrían, en realidad, todas las canciones, porque todas tienen una historia: la historia de la persona a la que van dedicadas o de la que se habla; la propia historia de su creador en el momento o en la circunstancia en la que la compuso; e, incluso, la historia de las canciones de "encargo", o de las compuestas en respuesta a la demanda de una "clientela fiel o de fans" –"habelas hailas"–; canciones que, en realidad, no son mas que un "mal rollo" –a veces hasta "bonito" y en otras para cortarse la venas– que a mi no me interesa para nada.

Bueno, pues hoy os traigo la historia de una canción que ¡me encanta!, ¡que me parece una genidalidad!, y que la ha compuesto uno de los mejores creadores jóvenes de los que, hoy por hoy, podemos disfrutar en nuestro país. Esta canción se llama "EN EL OLYMPIA" y la ha compuesto IÑIGO COPPEL.


Antes de entrar a narrar y a comentar la historia de esta canción, me vais a permitir que os cuente –por si alguien lo desconoce– lo qué ha sido, lo que es y lo que ha significado el TEATRO OLYMPIA, de París, para la historia de la música a nivel internacional.

Fachada del Olympia.
El Teatro Olympia de París, ubicado en el número 28 del bulevar de las Capuchinas, es un teatro que ha adquirido renombre internacional por la actuación de músicos y cantantes de muchos países y de estilos muy diferentes; e igualmente por su magnífica acústica, circunstancia que lo conviritió en un lugar muy adecuado para grabar actuaciones en directo.

A partir de los años sesenta "EL OLYMPIA" llegó a convertirse en un lugar de paso prácticamente obligado en la carrera de los grandes cantantes o grupos de la música popular. Por él pasaron, con sus conciertos, desde Édith Piaf a The Beatles o The Rolling Stones, y centenares de estrellas como Georges Brassens o Jacques Brel, Georges Moustaki, Paul McCartney, Amalia Rodríguez, Frank Sinatra, Louis Armstrong, Ray Charles, Leonard Cohen, Bob Dylan, Aretha Franklin, Céline Dion, Judy Garland, Bill Haley, Jimi Hendrix, Billie Holiday, Janis Joplin, Madonna, Liza Minnelli, Quilapayúm, Chavel Vargas, y españoles como Paco Ibáñez, Pablo Guerrero, Raimon, Ovidi Montllor, Maria del Mar Bonet, Camarón, Lluís Llach, Francesc Pi de la Serra, Luz Casal, Raphael o el mismísimo Julio Iglesias.

Seguidamente os ofrezco algunas fotografías del interior del Olympia para que os vayáis haciendo idea de lo que estamos hablando:

Interior del teatro Olympia.

Una de las cosas más características –y bastante míticas– del Teatro Olympia, son las carteleras luminosas que se colocan en su fachada para anunciar los conciertos. Aquí tenéis alguna de ellas, y debajo... ¡por supuesto que sí!, una referida a nuestro gran ÍÑIGO COOPEL.


Pues sí, IÑIGO COPPEL ha compuesto una canción cuya historia tiene mucho que ver con todo lo anterior; la canción se llama "EN EL OLYMPIA" y es él mismo quien nos cuenta su historia:

«Era verano en Madrid y yo era un desgraciado. Mi disco no iba a salir (los de la discográfica se habían dado cuenta de que no tenían dinero para publicarlo), la chica con la que vivía me había echado de su casa y, para colmo, me habían contratado en una tienda de discos en la que todos los días me esperaba la misma tarea: repasar el mueble de cantautores y canción francesa. Allí, cada mañana me hincaba de rodillas y ordenaba todos aquellos discos uno a uno. Fue entonces cuando ese título empezó a aparecer ante mí: "Pablo Guerrero en el Olympia", "Paco Ibañez en el Olympia", "Julio Iglesias en el Olympia", "Edith Piaff a l'Olympia", "En el Olympia", "En el Olympia", "En el Olympia"...

Ah, el Olympia de París, ¡la cima! ¡la cumbre de todo cantautor!

Estos son algunos de los discos que pasaron por los ojos
y por las manos de Íñigo Coppel durante su trabajo en la tienda de discos.

Alguien me contó que Borges dijo una vez: «Es una suerte que los poetas siguieran escribiendo después de la Divina Comedia». Estoy seguro de que esa frase rondaba por mi cabeza cuando soñé todo esto en una de esas noches de verano en Madrid en las que me encontraba tan solo y era tan desgraciado».

Fue a partir de aquella noche como empezó a surgir esta canción de la que en este momento solamente o voy a ofrecer la letra. Me ha prometido Íñigo que cuando la tenga grabada –¡bien grabada!– seremos los primeros en escucharla.

Íñigo Coppel. (Fotografía de Guillermo Asián).

«En un tiempo ya lejano de mi vida
canté en el Olympia de París,
la Gracia me fue concedida,
escuchadme, "mes amis",
me perdí por sus pasillos,
oi a las sombras gemir,
cuando vi un fuerte brillo
Y él se apareció ante mí,
reconocí su sonrisa,
su porte y su esplendor,
lloré y me arrodillé deprisa,
era Gardel, el gran cantor.

"Oh, maestro, estoy vencido,
–así le empecé a hablar–
por eso he venido
a morir a este lugar,
dediqué mi vida entera
a escribir una canción
tan hermosa y verdadera
que causara admiración
y ahora es tal mi desencanto,
pues jamás lo conseguí,
que hace tiempo que no canto
y así no quiero vivir".

Y él dijo: "Che, vení,
yo te guiaré hasta el cielo,
sígueme
y podrás entrar con una condición:
aún te queda mucha vida,
luego al mundo tendrás que volver".

"No quiero volver ahí fuera,
–le grité en la oscuridad–
allí nadie me espera
y no puedo con mi soledad,
los hombres son extraños,
jamás  les comprendí,
solo les he hecho daño,
tanto como ellos a mí"
Ahí Gardel, ante mi asombro,
a los ojos me miró,
puso su mano en mi hombro
y, con bondad, así me habló:

Dijo: "Che, che,
tienes que volver al mundo,
sal ahí
y canta pero olvida tu ambición,
no busques gloria en vano
y verás que hay muchos hermanos
que te querrán escuchar"

Entonces vi a los juglares,
se empezaron a acercar,
me abrazaron con cantares
que me hicieron sollozar,
allí vi a Violeta Parra
y vi a Jacques Brel,
me dio esta guitarra,
me dejó tocar con él,
pude ver a tantos otros,
decían con ilusión:
"Ven y canta con nosotros"
"Ven y canta esta canción"
su canto era tan bello
que yo dejé de pensar,
mi voz se unió a la de ellos
y así... ¡Volví a cantar!
Oh, amigos, ¡Volví a cantar!
Oh, hermanos, ¡Volví a cantar!
La, la ,la, la, la, la...».

Fue un sueño del que nació una canción...; un sueño que ojalá algún día se haga realidad...; puede que sí, los sueños son posibles e ÍÑIGO COPPEL es un gran cantor popular.... ¡de los grandes!. 

5 comentarios:

  1. Muy bonito cuelgue. Como es habitual, por otra parte.

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  2. Empecé a ver las películas de Woody Allen por culpa de Coppel. Me acuerdo de Coppel cada vez que escucho, con todos los respetos, a cualquier grupo indie español cantar en inglés y canturreo eso de "para decir que te quiero no me hace falta hablar en inglés". Cuando hago cuentas de cuánto tiempo llevo viviendo en Madrid me viene la canción de "Madrid para cuerdos y bienhechores". Me gusta cantar a voz en grito el inicio de "El tiempo lo cura todo". Y pienso "yo te quiero y no me importa nada más" y de fondo oígo la armónica de Coppel. La primera vez que ví a Coppel en concierto aluciné. Cada vez que lo he vuelto a ver me acuerdo de unas palabras en este blog que decían que Coppel era como un caledoscopio... tres elementos simples (canica, cristal, cuerda) te hacen ver la fantasía más inimaginable. Así es Coppel...
    ... Cuando escuché la nueva canción del viaje a la Edad Media y salvarse por el rockandroll pensé, y lo sigo pensando, que Iñigo Coppel es un genio...
    ... Y podría seguir con un largo etcétera sobre Iñigo Coppel y su música...
    Sé que el mundo gira en un sentido absurdo... pero las canciones de Coppel me dan el punto de gravedad y sensatez necesario para vivir.

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  3. Y por supuesto muero de ganas de escuchar esta canción del Olimpia. Me parece brutal la historia y la letra. Ya me estoy imaginando a Coppel en unos de sus talking-blues hablando del Olimpia y de Gardel y de los juglares...... ¡ains! ¡qué ganas de escuchar esta canción!

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