Vistas de página en total

martes, 26 de abril de 2011

MENSAJE DE SABINA DE LA CRUZ, VIUDA DE BLAS DE OTERO, CON MOTIVO DE LA FIESTA-CONCIERTO A GABRIEL CELAYA

Con motivo de la Fiesta-Concierto que celebramos ayer, en homenaje al poeta Gabriel Celaya –que cumplió 100 años el pasado 18 de marzo–, Sabina de la Cruz –viuda de Blas de Otero– nos ha enviado en siguiene mensaje:

En el Centenario de Gabriel Celaya
   
Querido Gabriel: Te recuerdo en el Bulevard de San Sebastián, sentado en la terraza del café, junto a Blas, mientras yo subía por la empinada escalera de vuestra bohardilla de Fermín Calvetón en busca de  Amparitxu. Y las largas conversaciones sobre poesía: tú lo sabías todo sobre Bécquer, sobre las vanguardias. Y tu risa escandalosa, tu bondad insobornable, tu amor a la libertad. Hermano poeta, como llamabas a Blas, hermano tú de todos los amigos, acogedor Gabriel, “alma cargada de futuro”, como tu poesía. Así quiero recordarte en tu Centenario, rodeado de otras almas que viven hoy en un mundo mejor que el de nuestro tiempo, gracias también (así quiero creerlo) a unos versos en que pusiste tu gran corazón y tu sabiduría de buen poeta. Adiós Gabriel, adiós, Amparo. Hasta pronto.
                                                                
Sabina de la Cruz 
Bilbao, 25 de abril de 2011

Entre amigos: Gabriel Celaya, Blas de Otero, Sabina de la Cruz y Amparo Gastón.
(Foto de Garrido).

lunes, 25 de abril de 2011

¡MALDITAS GUERRAS! - XXXIV

Hace unos días, una de mis hijas estuvo rebuscando fotografías en antiguos álbumes familiares, para crear un libro-recuerdo-felicitación para su madre; entre las fotografías que rescató, y que yo hacía años que no había vuelto a ver, estaba esta:


¡Sí! Ese señor que desfila tan marcialmente con su cetme –"fisilón"– en su mano, soy yo. La foto me la hicieron el día que "juré bandera", acto que se celebraba al final de de los tres primeros meses de la "mili", y que suponía, ni más, ni menos, que realizar solemnemente la promesa de lealtad y servicio a la nación, en especial en posibles movilizaciones para la guerra y el "combate".

Al contemplar esta fotografía he dedicado un buen rato a pensar y a recordar aquella "mili" iniciada el 15 de julio de 1971 –que en aquel momento era obligatoria, sin permitir todavía lo que más tarde se llamó "objeción de conciencia"–. 

Han sido unos pensamientos y unos recuerdos muy provechosos, ¿sabéis por qué?...; muy sencillo, porque fue allí, y en particular en el momento que refleja la fotografía, donde consolidé mi odio y mi desprecio a las armas, al militarismo y a las MALDITAS GUERRAS.

Hago algunas anotaciones al respecto, evocando, como siempre, la memoria contra el olvido:

1. Para mí solamente pensar en que tenía que hacer la "mili" era un suplicio. Tenía que haberla hecho en 1967, y fui prorrogando la cosa, todo como pude, hasta que, cuatro años más tarde, no me quedó más remedio que hacerla. Era absurdo, ridículo, macabro, repugnante...; desde chico nunca me gustaron las "armas", hasta las de juguete me daban miedo... ¡Qué le vamos a hacer yo era, y tal vez sigo siendo, un cobarde!. (Poco me cuesta confesarlo).

2. Cuando llegué a lo que se llamaba "el campamento", donde nos tenían reclutados "haciendo la instrucción" –es decir el "perdiendo miserablemente el tiempo"– me pasé casi quince tardes sentado y llorando por las esquinas...; ¡lloré mucho en aquella maldita mili!... (Ya veis, además de cobarde, soy llorón)... Me sentía impotente, reprimido, "machacao"...; no podía soportar el tacto y el ruido del fusil...; me sentía ridículo marchando o desfilando en filas horas y horas...; me repugnaban las teóricas cuyo protagonista principal siempre era el enemigo...; me despertaban agresividad –mucha agresividad– algunos de los cabos y sargentos que disfrutando machacando a los gordos, a los analfabetos recién salidos de su pueblo, y no digamos a los reclutas que se manifestaban tiernos y sensibles...; ¡la palabra "maricón" era, para algunos de aquellos "mandos", una de sus expresiones prefiras!



3. Harto ya de llorar, decidí utilizar una estrategia; como era maestro, hablé con el capitán de mi compañía y le propuse dos cosas: Enseñarle a leer a un analfabeto que tímidamente me solía dar las cartas de su novia para que se las leyera y luego le contestara. Y pintar en el frontal de la compañía –que era de un blanco-gris "desangelao"– un tanque gigante copiado de un libro, es decir, un "fresco" en toda regla...; hubiera preferido pintar a Sofia Loren enseñando "canalillo", pero no me habría dejado.

El capitán aceptó mis propuestas y me libré de muchas horas de instrucción...; por supuesto el tanque tardé en pintarlo más de dos meses...; y mi querido Antonio terminó deletreando felizmente los piropos y las provocaciones eróticas que le escribía su novia.

4. De lo que no me libré fue de ir al campo de tiro...; ¡que mal lo pasé!...; lo de tirar a un blanco con el cetme pude soportarlo, la cosa era hacerlo tan mal que no hiciera ningún impacto en la diana –el sargento no dejaba de decirme: "¡Cegato apunta!"–.

Lo del tiro de "granadas" fue mucho más surrealista, decidí demostrar que no sabía lanzarlas, que yo en mi vida no había lanzado ni una piedra, y entonces como el sargento me obligaba a hacerlo yo lanzaba la granada de tal forma que siempre caía cerca del mismísimo sargento...; no sé como me las arreglaba... Aquí el insulto de "mi sargento" era más fuerte...; total que al final me dejó por imposible... Eso sí, en mi expediente militar figura lo siguiente: "INÚTIL EN LANZAMIENTO DE GRANADAS"... ¡No podéis imaginaron los orgulloso que me siento de ello!


5. Y por último, el día de la jura de bandera, –¡miradme la cara1–. En aquel preciso momento, lo recuerdo muy bien, pensaba: «De lealtades al ejercito y a las armas nada de nada... Yo juro ante la bandera de mi nación que jamás empuñaré un arma contra nadie...; que por nada del mundo iré a una guerra; que tengo vocación de prófugo...; que todo este montaje militarista me resbala, lo desprecio y no me interesa para nada». (Fue la última vez que toqué un arma ni de verdad, ni de juguete).

Evocado y contado todo lo anterior me parece lógico, coherente, y hasta fantástico, decir, o gritar cuarenta años más tarde:

¡MALDITAS ARMAS!
¡MALDITAS GUERRAS!

domingo, 24 de abril de 2011

¡MALDITAS GUERRAS! - XXXIII

Ahora las noticias sangrientas llegan de SIRIA:
«Siria se hunde entre la represión más indiscriminada y salvaje"


Es realmente difícil despertarse por la mañana, leer el periódico, y no perder la esperanza de que otro mundo es posible: sin armas, sin guerras, sin violencia... Es difícil sí..., pero es necesario realimentar la esperanza, ¡fortalecerla!... para seguir creyendo y diciendo lo que Benedetti escribe en su poema "Gallos sueños":

«Tenemos una paciencia verde y sólida como un caimán,
una paciencia a prueba de balas y promesas....
tenemos una esperanza a prueba
de terremotos y congojas,
sabemos esperar rodeados de la muerte,
sabemos desvelarnos por la vida.
Tenemos una alegría temprana como un gallo,
una alegría convicta maniatada y rabiosa,
sabemos cómo desatarla y sabemos
que al alba cantarán los gallísimos sueños».

FIESTA-CONCIERTO CENTENARIO GABRIEL CELAYA

Yo ya tengo mi entrada, pueden sacarse por internet en:
http://gabrielcelaya.ticketea.com/

FOTOS CON HISTORIA - "A TAPAR LA CALLE"

La "fotografía con historia" que ocupa hoy esta sección del blog fue publicada en el disco "A TAPAR LA CALLE" (1978), de Pablo Guerrero. En ella aparecen los músicos que intervinieron en la grabación, menos Javier Estrella que en aquel momento se encontraba de viaje.


En la primera fila, sentados, aparecen, de derecha a izquierda, Pablo Guerrero, Miguel de Córdoba, y Nacho Sáenz de Tejada; detrás, en pie, Juan Alberto Arteche y Miguel Ángel Chastang.

Se trata de una composición fotográfica en la que el equipo de diseño gráfico "Islandia" creó una calle de aceras simétricas utilizando la fotografía de una calle de Madrid; calle que, a su vez, le sirvió de inspiración a Pelayo F. Arrizabalaga en el magnífico y festivo dibujo de la cubierta del LP.


Refiriéndonos a este disco –que fue clave en el proceso de transición democrática que vivimos en la España posfranquista–, vamos a recordar la letra de la canción de Pablo Guerrero que daba nombre al LP: "A tapar la calle", canción inspirada en un canto popular: 

«A tapar la calle. 
A tapar la calle 
que no pase nadie 
que pase mi abuela 
comiendo cachuelas». 
(Popular) 

«A tapar la calle 
que no pase nadie 
que vista de negro 
que lleve pistola 
que hable de la guerra 
y beba Coca-Cola 
a tapar la calle. 

A abrir la calle  
que pase la gente 
que vista de flores 
que beba aguardiente 
que va hablando sola 
y pinta en las paredes  
a abrir la calle. 

A tapar la calle  
que no pase nadie 
que no tenga dudas 
que vaya con prisas 
y tenga señora 
que le lava y le guisa 
a tapar la calle. 

A abrir la calle  
a las abuelitas 
jugando a canicas 
y a los niños malos 
que cambian un duro 
por dos perras chicas 
a abrir la calle. 


A tapar la calle 
que no pase nadie 
de los que han ganado 
y nos han legislado 
y nos han controlado 
y nos han sermoneado 
a tapar la calle. 

A abrir la calle 
que pase la gente 
que nunca ha pasado 
y los mal peinados 
y el Señor Obispo 
con su novia de triciclo 
a abrir la calle. 

A tapar la calle  
que no pase nadie 
que viva de alguien 
con casa de loro 
que vaya montado 
sobre el as de oros 
a tapar la calle 

A abrir la calle 
a tapar la calle 
a vivir la calle 
a soñar la calle 
a tomar la calle». 

sábado, 23 de abril de 2011

¡MALDITAS GUERRAS! - XXXII

GUERRA = DESTRUCCIÓN = HORROR = CRUELDAD SIN LÍMITES


¡MALDITAS GUERRAS!

¡CHAPÓ A LA TRAYECTORIA MUSICAL Y POÉTICA DE ELENA BUGEDO! La calidad y los sentimientos como único objetivo.

No recuerdo muy bien la fecha –pudo ser en el 2003 o 2004...; después de todo, ¡qué más da!– lo que nunca se me olvidará fue el impacto que me produjo aquella voz...; se me quedó muy grabada...; una voz bellísima.... Fue la primera vez que escuché cantar a ELENA BUGEDO.

Elena Bugedo.

Aquel día, Antonio Peña presentaba en la Sala Clamores, de Madrid, su nueva línea de producciones musicales en la que contaba, inicialmente, con Enrique Moratalla, el dúo Desacordes (Rubén Buren / Pedro Herrero), y Elena Bugedo. Cantaron todos ellos, pero en realidad, como antes decía, a mi quien me "prendió", dejándome –desde aquel día– "calentito el corazón", fue Elena... Escucharla cantar resultó muy impactante, no sólo para mí, sino para la gran mayoría de las personas que estábamos en la sala y con las que pude intercambiar impresiones sobre ella...; "¡magnífica!", era la palabra que aquella noche mas repetidamente se escuchaba en Clamores.

Pasaron varios meses y Elena Bugedo quedó ahí, en mi memoria musical y sentimental, como un referente difícilmente olvidable... Supe que formó parte del colectivo granadino "Núcleo de nuevos autores", y un montón más de detalles y piropos que me contaba y le otorgaba Esteban Valdivieso cuando nos encontrábamos en Granada... También hablé de ella muchas veces con Juan de Loxa –que en esto de la canción es sabio– y siempre coincidimos en que Elena era una de las mejores voces que teníamos en el Sur.

Por fin un buen día, a finales del 2004, pude hacerme con el primer disco de Elena Bugedo: "Que así sea", editado por Sony-BMG; disco que recomiendo y que habría que recuperar porque es una de esas obras, que por su calidad, difícilmente pueden envejecer.


La audición de aquel disco supuso mi segundo encuentro con la voz de Elena; un segundo encuentro más íntimo y relajado que me permitió no solo disfrutar de su voz –insisto: magnífica– sino a la vez escuchar sus confidencias, su forma de ser y de entender la vida, su apasionada visión del amor y del desamor, su sensibilidad para disfrutar de las pequeñas cosas y de los pequeños momentos, y, en particular, su gran lucidez y su extraordinaria capacidad crítica a la hora de afrontar y de analizar la realidad y el tiempo en que vivimos

«Ahogamos peces con fuel, vestimos de temporal
bebemos copas de hiel, amamos lo artificial.
Sintetico es el amor, de plástico la verdad
compramos sueños de oferta, vendemos la dignidad.
No nos gusta lo que somos, siempre hay algo que nos falta
criticamos al vecino, olvidamos dar las gracias,
la honradez pasó de moda, hoy premiamos la ignorancia
y por la parte que me toca, el triunfo es una mafia».

«Cultivamos el desprecio, despreciamos el saber,
llamamos artista al necio, y necio al que tiene fé
liquidamos enemigos, hablamos de libertad
escasean los amigos, abunda la mediocridad.
Fomentamos los rencores, enlatamos la comida
nos sentimos superiores, y tomamos aspirinas
El café descafeinado, descafeinada la vida
y para endulzar el alma ,¡tenemos la sacarina!».
("Disfraz de nube")

Frente a la realidad expresada en esta canción –canción grabada en 2004 y que, siete años más tarde, sigue teniendo plena vigencia– Elena Bugedo sintió la tentación de hacerse con un "disfraz de nube" y "volar a otro planeta"; pero no, aunque corrían –y siguen corriendo– malos tiempos ("tiempos impredecibles"),  ella no estuvo dispuesta a someterse a la rendición: "tras la tormenta seguiré aquí" –nos dijo– "teniendo cosas que decir"... Y es que a Elena "no le falta ni una pizca de coraje" y "no le sobra ni una pizca de buena fe".


Elena Bugedo en el Teatro Hogar Virgen de los Reyes, Sevilla.
Encuentros: "Cantautando... y ¡eso es lo que hay!"

Tras aquella primera grabación, sé, y soy testigo en la distancia, de que Elena vivió una intensa experiencia de recitales, premios, luchas, esfuerzos, generosas solidaridades y frustraciones...; ¡sí! la frustración que produce constatar, y tener que asumir, lo duro y lo difícil que resulta en nuestro país abrirse camino y vida en el mundo de la cultura, y, en particular, en el de la canción que se toma en serio la calidad y la autenticidad de los sentimientos, lo que Montalbán llamaba: "los suspiros del alma".

Frente a esa realidad Elena decidió abrir un paréntesis, en su vida y en su trayectoria artística, para reencontrarse y realimentarse poética y musicalmente; y, sobre todo, para plantearse su futuro... (aquello que se preguntaba tantas veces su paisano Carlos Cano en los años sesenta y setenta: «¿Qué va a ser de mi vida?»); paréntesis que decidió cerrar tras su encuentro artístico con el cantautor argentino Fede Comin –magnífico creador y, como Elena, gran luchador, al que le debo un extenso "cuelgue" bien merecido–.

Fede Comin y Elena Bugedo.
De aquel encuentro artístico, surgido del entendimiento y de la no rendición de ambos –recordemos: «tras la tormenta seguiré aquí teniendo cosas que decir»–, Elena y Fede montaron un espectáculo al que le pusieron el nombre de "MIRA COMO TIEMBLO", todo un magnífico montaje multidisciplinar presentado en el Teatro Alhambra, de Granada, y con el que realizaron una importante y exitosa gira internacional que les permitió sentirse felices y realizados: por fin la sensibilidad, la honestidad, la lucha persistente, la fe en lo que hacían, la buena música y el bien cantar habían ganado la partida.

Fede Comin y Elena Bugedo en Buenos Aires,
Argentina, 2008.
Del espectáculo "Mira como tiemblo", surgió, en 2008, la grabación y la edición de un CD con ese mismo título, obra en la que se alternan temas creados por Fede y por Elena –más un tema compuesto en común, precisamente el titulado "Mira como tiemblo"–; y en el que se funden ritmos y sentimientos, en una especie de abrazo "musico-intercultural" verdaderamente hermoso, y desbordante de optimismo, de "buena marcha" y de auténticos temblores de sensibilidad y de ternura.


Debo ir terminando este "cuelgue"; se está haciendo, tal vez, demasiado largo...; pero es que Elena Bugedo, tras sus incansables luchas y esfuerzos por la música sureña de calidad, se lo merece.

Ahora vuelve a cantar en solitario, la escuché hace unos días en Sevilla, en el encuentro "Cantautando... y ¡eso es lo que hay!", primero cantando sola, y luego con Kiko Veneno, Luis Pastor Alfonso del Valle y Ángela Biedma...; y contemplándola –primero en el escenario, y luego tomándonos unas "cañas"– tan llena de vida, de alegría, de fuerza, de ilusiones... pensé –y lo sigo pendando–: «¡Canta Elena, ¡canta! porque a pesar de todo lo que pueda pasar por el mundo tú consigues ponerme  calentito el corazón!... ¡Gracias Elena!».

Kiko Veneno, Elena Bugedo y Luis Pastor, en Sevilla.

ARTE Y CANCIÓN: "BALADA DE TOLITO" CON JOAQUÍN SABINA Y ALFREDO GONZÁLEZ

Una de mis actividades que más añoro y que me gustaría retomar algún día es el diseño y la realización de exposiciones relacionadas con la ...