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martes, 22 de marzo de 2011
LUCÍA CARAMÉS Y LA FELIZ PERSECUCIÓN DE SU VOZ Y DE SU SENSIBILIDAD
Hace un par de semanas que la voz de Lucía Caramés me persigue insistentemente, circunstancia que me está proporcionando un enorme placer dada la sensibilidad y la belleza –personalísimas– que posee el canto de esta joven creadora madrileña
Esta persecución se inició hace unos meses cuando Moncho Otero me dió el disco de Lucía, titulado “La niña de la teta”–grabado en 2008–, y me sugirió que lo escuchara. (Lucía había colaborado con Moncho y con Rafa Mora en el disco "Viento de octubre" acompañándoles en la canción "Célibe" sobre un texto del poeta Jesús Hilario Tundidor nacido en Zamora).
Aunque de este disco hablaré un poco más tarde, he de decir, de entrada, que desde la primera vez que lo escuché logró “engancharme”; sobre todo su canción “Viento de menta” –dedicada a Camarón–, canción que, de vez en cuando, me sorprendo a mismo tarareándola: «Navegaré en un viento de menta y al sur de la tormenta mi voz se quebrará; para soñar prefiero un horizonte que esté cargao de monte, que esté cargao de mar».
Poco tiempo después, tan solo hace un par de semanas, Lucía Caramés reapareció en mi universo sonoro haciéndole coros a Alejandro Martínez en su magnífico espectáculo/disco dedicado al poeta Gil de Biedma –disco que comenté el pasado día catorce–. Lucía más que coros, en esa obra, se convierte en una segunda voz extraordinaria e imprescindible que –surgida como del subconsciente poético– refuerza y subraya la sensualidad, el erotismo y la vivacidad de la música de Alejandro y de los versos del poeta.
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| Lucía Caramés, en Barnasants 2010, durante la representación del espectáculo "...Que te voy a enseñar un corazón infiel. Alejandro Martínez canta a Jaime Gil de Biedma˝. |
Pasaron unos días más, y el pasado día 16 me reencontré con Lucía Caramés en la grabación en directo del programa "Al caer el sol", de Radio Sol XXI, que realiza Víctor Afaro, todos los miércoles, en la sala Libertad 8 –magnífico programa que se emite los domingos a las 20 horas–.
El miércoles pasado el programa estaba dedicado a Luis Eduardo Aute, a quien Víctor le hizo una entrañable entrevista, y en el que intervinieron varios cantautores interpretando canciones de Luis Eduardo. Cuál sería mi sorpresa cuando Víctor anunció que Lucía iba a interpretar una de esas canciones –fue la primera vez que la he visto cantar en directo–. Lucía tomó su guitarra y se atrevió, nada más y nada menos, que a cantar "Toda una vida", canción muy característica de la obra, y de la personalidad poética y musical de Aute, que acaba de incorporar a su último álbum "Interperie".
¡Sorprendente!...; o mejor, ¡impresionante!... Lucía Caramés interpretó la canción con una voz extraordinaria y, lo que es más importante, con una pasión desbordante...; fue un lujo escuchar a Lucía... ¡os lo aseguro!...; hasta el mismo Eduardo me comentó: «Ha logrado superarme a mi mismo».
Cuando regresé a mi casa, después de la grabación del programa de radio, volví a escuchar, una vez más el disco "La niña de la teta" (2008)...; aquella noche la persecución que venía haciéndome la voz de Lucía Caramés, se transformó en uno de esos encuentros con la sensibilidad y con la belleza en los que el silencio y la soledad se convierten en cómplices o aliados... «El cielo es un manto negro / cuajado de estrellas blancas / y de gotas de rocío / que va tejiendo la luna / con hilo blanco de plata»... «Esta noche la luz del alba / no la entierra nadie».
Y la "luz del alba" esa noche se llamó Lucía Caramés... Un ser humano del que uno se enamora casi sin quererlo –por que es muy bello– y once magníficas canciones en las que, como se simboliza en la ilustración de la contracubierta, Lucía nos permite compartir y acariciar, con ella, sentimientos y latidos propios, y de apasionantes personajes como "La chica pistolera" o "La niña de a teta"... «Hoy tengo ganas de amor y de besarte»...; «déjenme soñar un poquito más...; nada, no tengo nada...; me levanté por la mañana y ya me basta».
Por último, destacar la dirección musical y los arreglos de Mariano Losada, el magnífico diseño gráfico de todo el disco elaborado por Luis Orellana y la colaboración de Alejandro Martínez creador de la canción "Contigo" que cierra el disco.
El miércoles pasado el programa estaba dedicado a Luis Eduardo Aute, a quien Víctor le hizo una entrañable entrevista, y en el que intervinieron varios cantautores interpretando canciones de Luis Eduardo. Cuál sería mi sorpresa cuando Víctor anunció que Lucía iba a interpretar una de esas canciones –fue la primera vez que la he visto cantar en directo–. Lucía tomó su guitarra y se atrevió, nada más y nada menos, que a cantar "Toda una vida", canción muy característica de la obra, y de la personalidad poética y musical de Aute, que acaba de incorporar a su último álbum "Interperie".
¡Sorprendente!...; o mejor, ¡impresionante!... Lucía Caramés interpretó la canción con una voz extraordinaria y, lo que es más importante, con una pasión desbordante...; fue un lujo escuchar a Lucía... ¡os lo aseguro!...; hasta el mismo Eduardo me comentó: «Ha logrado superarme a mi mismo».
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| Lucía Caramés interpretando "Toda uns vida", de Luis Eduardo Aute. (Fotografía de Pablo González Abella) |
Y la "luz del alba" esa noche se llamó Lucía Caramés... Un ser humano del que uno se enamora casi sin quererlo –por que es muy bello– y once magníficas canciones en las que, como se simboliza en la ilustración de la contracubierta, Lucía nos permite compartir y acariciar, con ella, sentimientos y latidos propios, y de apasionantes personajes como "La chica pistolera" o "La niña de a teta"... «Hoy tengo ganas de amor y de besarte»...; «déjenme soñar un poquito más...; nada, no tengo nada...; me levanté por la mañana y ya me basta».
Por último, destacar la dirección musical y los arreglos de Mariano Losada, el magnífico diseño gráfico de todo el disco elaborado por Luis Orellana y la colaboración de Alejandro Martínez creador de la canción "Contigo" que cierra el disco.
lunes, 21 de marzo de 2011
CARÁTULAS CON HISTORIA. "PEDRO ÁVILA". "El hombre nuevo cantando"
El disco "con historia" que hoy voy a presentar se titula "El hombre nuevo cantando" y pertenece a PEDRO ÁVILA.
Disco clave, para conocer la llamada "canción española en el exilio", que fue grabado y editado en Paris, en 1970, –con el sello "Le Chant de Monde", dentro de la serie "La nouveau chansonnier international"–. Los arreglos y la dirección musical fueron realizados por Gerardo Guevara y en la grabación participó Raul Maldonado tocando la guitarra.
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| Portada de la edición francesa del disco "El hombre nuevo cantando", de Pedro Ávila. |
Pocos meses después a la edición francesa, "El hombre nuevo cantando", de Pedro Ávila, fue publicado en España, con dos canciones menos que fueron censuradas: "La soledad", de Blas de Otero, y "No soy un pueblo de bueyes", de Miguel Hernández. La edición española la realizó la compañía discográfica catalana, "Edigsa", pero, en muy poco tiempo, se convirtió en un disco frustrado, porque siguieron recayendo sobre él todo tipo de censuras y de prohibiciones, lo que provocó que fuera prácticamente retirado del mercado.
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| Portada de la edición española del disco "El hombre nuevo cantando", de Pedro Ávila. |
Aquel disco tan "escandaloso" y tan censurado contenía doce canciones compuestas por Pedro Ávila sobre textos de poetas como Rafael Alberti, Miguel Hernández, Blas de Otero o Ángel González. Concretamente las siguientes:
Cara A:
• El hombre nuevo, de Rafael Alberti.
• Aquí tenéis mi voz, de Blas de Otero.
• La soledad, de Blas de Otero.
• Proal, de Blas de Otero.
• Capital de provincia, de Ángel González.
• No soy de un pueblo de bueyes, de Miguel Hernández.
Cara B:
• Como el toro, de Miguel Hernández.
• Alga quisiera ser, de Ángel González.
• Donde pongo la vida, Ángel González.
• Mis ojos sin tus ojos, de Miguel Hernández.
• Los gallos cantar querrían, de Rafael Alberti.
• Perdido está en andaluz, de Rafael Alberti
Cara B:
• Como el toro, de Miguel Hernández.
• Alga quisiera ser, de Ángel González.
• Donde pongo la vida, Ángel González.
• Mis ojos sin tus ojos, de Miguel Hernández.
• Los gallos cantar querrían, de Rafael Alberti.
• Perdido está en andaluz, de Rafael Alberti
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| Pedro Ávila. Fotografía de Robert Prudon. |
Pedro Ávila –autor de este disco–, hombre de extraordinaria sensibilidad, a los veinte años decidió exiliarse a París para abrirse allí un camino en el ámbito de la creación que más le apasionaba: la canción de estilo juglaresco.
Recién llegado a París –como todos los exilados– trabajó en lo que pudo para sobrevivir; en su caso se colocó en el Moulin Rouge, donde llegó a convertirse en el cantante principal.
Al poco tiempo de su estancia parisina, Pedro conoció al poeta Ángel González –con el que llegó a mantener una entrañable amistad– y, animado y asesorado por el poeta, decidió emprender la aventura y el reto que suponía musicalizar y cantar a los poetas; tarea que emprendió con entusiasmo, y, sobre todo, volcando sobre ella todo su tiempo y toda su sensibilidad.
El resultado de aquel reto se tradujo en la grabación del disco que estamos comentando.
Es muy importante destacar que en aquel disco, Pedro Ávila contó con la colaboración –en el diseño y en la ilustración– del genial pintor José Hernández, que creó para la carpeta seis extraordinarios y desgarradores grabados que acompañaron a los textos poéticos.
Reproduzco, a continuación, dos de aquellos grabados:
Reproduzco, a continuación, dos de aquellos grabados:
domingo, 20 de marzo de 2011
LIBROS IMPRESCINDIBLES: "Viva voz. (Canciones)", de Jesús Munárriz - I
Antes de presentar el libro "VIVA VOZ. (CANCIONES)", vamos a hablar de Jesús Munárriz –su autor–; y vamos a hacerlo leyendo lo que él mismo escribe sobre sí mismo en un apartado del libro al que titula "Nota de Autor":
«Escribí mi primer poema a los catorce años, a sugerencia del profesor de literatura. Sólo tenía de bueno que era el primero, pero a mis condiscípulos les gustó y me sacaron a hombros de clase. Se ve que me lo creí, porque aquí sigo, casi medio siglo después, fiel a la poesía, a la edad en que mis coetáneos se andan ja jubilando [...]
En mi mi primer curso de de facultad, ya en Madrid, me hice amigo de Chicho Sánchez Ferlosio. Coincidí con él, entre otras muchas cosas, en el arte de la canción (siempre había sido yo cantarín), y él me enseñó a acompañarme con la guitarra. Me enseñó también corridos mexicanos, "stornelli" romanos, cantos de boda extremeños... Juntos descubrimos la canción francesa e italiana, las de resistencia, las de la guerra civil. Juntos compusimos, cantamos, molestamos a quienes había que molestar, divertimos y nos divertimos. La canción fue ocupando en mí el lugar de la poesía.
Esto duró diez años. Los de mi primer matrimonio. Su fin coincidió con el reencuentro con la poesía, que volvió a mi a borbotones y que ya no me ha abandonado. Peto no renuncié a las canciones [...]. Escribí unas cuantas y a la mayor parte les puse música y las canté aquí y allí. También musicaba y cantaba textos de poetas conocidos: José Agustín Goytisolo, José Ángel Valente, Gloria Fuertes, Rubén Darío, Jesús López Pacheco o Blas de Otero.
Por entonces (hablo de los primeros años sesenta) un nuevo amigo entró en mi vida: Luis Eduardo Aute. Conocí a mucha otra gente del mundo de la canción, y cantaron canciones mías Rosa León, Ana María Drack, Massiel, Ana Belén y Pepa Flores, en el último disco que usó el nombre de Marisol. Aute y yo preparamos juntos bastantes cosas como el LP "Forgesound", de feliz memoria, o "Don Juan, zarzuela modelna", bodrio lírico-cómico que, afortunadamente nunca se estrenó [...]
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| Jesús Munárriz y Teddy Bautista durante la grabación de "Forgesound". |
Al final del franquismo me ofrecieron grabar un LP con mis canciones: "Prepara una docena", me dijeron, "así, si la censura te tacha una o dos, aún quedan diez para el disco". Les hice caso, y presenté doce canciones. La censura tachó once. Ahí se acabaron para siempre mis aspiraciones a los discos de platino.
Pero, aunque seguía con la canción, la poesía me iba siendo cada vez más necesaria, más vital [...] Así que la poesía se impuso, se me impuso. Renuncié a la canción».
LIBROS IMPRESCINDIBLES: "Viva voz. (Canciones)", de Jesús Munárriz - II
El libro "VIVA VOZ (CANCIONES)", de Jesús Munárriz se editó, en 2002, por la Diputación de Granada, dentro de la Colección "Maillot Amarillo"; la obra se estructura en cuatro capítulos, o conjunto de canciones:
I. Porque no estamos conformes. Canciones que hacen referencia a la rebeldía de los últimos años del franquismo, cuando los versos supieron convertirse en rayos, en caballos, en galopes que cortaban el viento para defender la libertad.
II. La vida a tragos
III Versiones, de Brassens, de Wolf Bierman (Cantante de protesta comunista en Alemania durante los años sesenta y setenta) y algunos fados.
IV. Canciones de amor.
Este libro de Jesús Munárriz está prologado por Luis García Montero; interesantísimo prólogo –titulado "Estoy en las palabras", del que ya hablamos en otra ocasión anterior– en el que Luis aborda el tema de la canción y de la poesía como géneros diferentes.
«Las canciones de Jesús Munárriz –escribe Luis García Montero– evocan un tiempo personal muy reconocible de la historia de España. Crónica se sentimental de lo privado y de lo público, las letras de la canción salen de los labios, se extienden por las salas de conciertos, por las alas inmensas de las grabaciones, por la cultura y las inquietudes de un país, y luego se quedan flotando en la memoria, hasta que vuelven a unos oídos o unos ojos, convertidas en asunto personal, en viva voz callada del recuerdo. La memoria vive en las huellas que deja el tiempo sobre la arena o en los estribillos que dejan las canciones sobre la historia. Por eso este cancionero de Jesús Munárriz nos ayuda a recordar una época de la historia de España, pero nos permite también conocer el tumulto íntimo de la juventud de un poeta, la escala de imaginación y realidades por las que subieron después hasta nosotros los poemas de "Viajes y estancias" (1975), "Otros labios me suenan" (1992), "De lo real y su análisis" (1994) o "Corazón independiente" (1998).
Al hablar de sus antiguas composiciones, cantadas por él o por Rosa León, Marisol y Luis Eduardo Aute pone interés en distinguir la poesía de la canción, o más exactamente, los poemas de las letras de las canciones. Hace bien, porque géneros distintos exigen recursos diferentes, y no es lo mismo el campo de juego de las páginas de un libro, pocos lectores con los ojos muy abiertos, que el aire colectivo de un acontecimiento musical, mucho público con los ojos más bien cerrados y un mechero encendido en el corazón. Son dos cosas distintas, y cada una tiene su exigencia y su importancia. Yo soy lector de los poemas de Jesús, pero también he oído mucho las canciones que incluyó Rosa León en "Al alba", "Oído por ahí" y "Cuenta conmigo". Tracionaría mi experiencia emocional si renunciase a alguna de las dos cosas».
Dice Luis García Montero que la memoria vive en los estribillos que dejan las canciones en la historia; vamos a recordar algunos estribillos de las canciones de Jesús Munárriz.
I. Porque no estamos conformes. Canciones que hacen referencia a la rebeldía de los últimos años del franquismo, cuando los versos supieron convertirse en rayos, en caballos, en galopes que cortaban el viento para defender la libertad.
II. La vida a tragos
III Versiones, de Brassens, de Wolf Bierman (Cantante de protesta comunista en Alemania durante los años sesenta y setenta) y algunos fados.
IV. Canciones de amor.
Este libro de Jesús Munárriz está prologado por Luis García Montero; interesantísimo prólogo –titulado "Estoy en las palabras", del que ya hablamos en otra ocasión anterior– en el que Luis aborda el tema de la canción y de la poesía como géneros diferentes.
«Las canciones de Jesús Munárriz –escribe Luis García Montero– evocan un tiempo personal muy reconocible de la historia de España. Crónica se sentimental de lo privado y de lo público, las letras de la canción salen de los labios, se extienden por las salas de conciertos, por las alas inmensas de las grabaciones, por la cultura y las inquietudes de un país, y luego se quedan flotando en la memoria, hasta que vuelven a unos oídos o unos ojos, convertidas en asunto personal, en viva voz callada del recuerdo. La memoria vive en las huellas que deja el tiempo sobre la arena o en los estribillos que dejan las canciones sobre la historia. Por eso este cancionero de Jesús Munárriz nos ayuda a recordar una época de la historia de España, pero nos permite también conocer el tumulto íntimo de la juventud de un poeta, la escala de imaginación y realidades por las que subieron después hasta nosotros los poemas de "Viajes y estancias" (1975), "Otros labios me suenan" (1992), "De lo real y su análisis" (1994) o "Corazón independiente" (1998).![]() |
| Jesús Munárriz. |
Dice Luis García Montero que la memoria vive en los estribillos que dejan las canciones en la historia; vamos a recordar algunos estribillos de las canciones de Jesús Munárriz.
«Porque no estamos conformes
con este mundo de sombras,
porque no queremos ir
dando tumbos por la historia...
Por eso cantamos densas,
densas palabras de tierra y piedra;
por eso cantamos altas,
altas palabras de sueño y de espera».
("Porque no estamos conformes")
«La jerarquía, la devoción,
la trapería, la soltería,
la pía arpía, la carestía,
la rebeldía, la amnistía,
la satrapía de la hidalguía,
la sodomía, la monarquía,
la minoría, la mayoría,
la epifanía, la poesía,
todo se compra, todo se vende,
todo se vende, todo se compra.
todo es dura mercancía».
("Todo se compra, todo se vende")
«Hemos viajado juntos
a toda vela,
hemos andado siempre
la misma senda [...]
Mano a mano tú y yo,
codo con codo
viajeros por iguales
pieles y poros».
("Hemos viajado juntos")
sábado, 19 de marzo de 2011
SENTIMIENTOS URGENTES, CONVICCIONES PROFUNDAS... ¡LA GUERRA NUNCA!
«Sólo le pido a Dios
que la guerra
no me sea indiferente,
es un monstruo grande
y pisa fuerte
toda la pobre inocencia
de la gente».
(“Solo le pido a Dios”. León Gieco).
¡NO!... ¡no puedo entenderlo! ¡no puedo soportarlo! ¡se me rompe el alma!...; una guerra más..., ahora es en Libia...
«La guerra que vendrá no es la primera.
Hubo otras guerras.
Al final de la última
hubo vencedores y vencidos
Entre los vencido, el pueblo llano pasaba hambre.
Entre los vencedor el pueblo llano lo pasaba también».
("La guerra que vendrá" Bertold Brecht/Aguaviva)
Para mí uno de los grandes fracasos del mundo y de la humanidad es que en pleno siglo XXI resulte imprescindible tener que acudir a la guerra para solucionar los conflictos –dicen que para construir la paz–; puede que yo sea un ingenuo, un utópico envejecido, un soñador... ¡puede!... pero no puedo, ni quiero, entenderlo.
«Aquí no se puede hoy extender la paz
si no es por guerras, si no es por asedios.
¿Pero cómo ganar la paz
proclamando guerras?
Suelos truncados,
vidas deshechas llenan la tierra.
¿Pero como crear la paz
extendiendo el odio?
La guerra nunca es el medio,
no es buen remedio.
¿Pero cómo crear futuro
deshaciendo vidas,
con esperanzas rotas,
sin curar heridas?».
("Tiempo loco". Gontzal Mendibil)
Yo soy de los que milita en el convencimiento radical y apasionado de que "otro mundo es posible"; ...soy de los que cree firmemente en que "si soñamos con volar, es que vamos a volar, es que debemos volar"; ...por eso siempre me he posicionado, me posiciono, y me seguiré posicionando, hasta mi muerte, contra la guerra...; sea la guerra que sea...: ¡todas son escalofriantemente destructoras y deshumanizantes!...
«Venid señores de la guerra,
vosotros que fabricáis todas las armas,
vosotros que fabricáis mortíferos aviones,
vosotros que fabricáis todas las bombas,
vosotros que os escondéis tras muros,
vosotros que os escondéis tras escritorios,
sólo quiero que sepáis
que veo a través de vuestras máscaras [...]
Vosotros ajustáis todos los gatillos
para que otros disparen,
luego os apartáis y esperáis
cuando las listas de muertos aumentan,
vosotros os escondéis en vuestra mansión
mientras la sangre de los jóvenes
se escapa de sus cuerpos
y se hunde en el barro».
("Masters of wat" –"Señores de la guerra". Bob Dylan)
Sé que me esperan, que nos esperan días de dolor... En este momento me gustaría convertirme en un BARREDOR DE TRISTEZAS...; si fuéramos capaces de unirnos muchos, lo seríamos...; por lo menos vamos a unirnos aquí donde CANTAMOS COMO QUIEN RESPIRA para cantarle mas fuerte que nunca a la PAZ:
«Paz para la pluma y para el aire.
Paz para el papel y para el fuego.
Paz para la palabra y para la tierra.
Paz para el pan y para el agua.
Paz para el amor y para la causa.
Paz para el pensamiento y para el camino.
Paz para la semilla y para el átomo.
Paz para la obra y para el hombre».
(Blas de Otero)
CHIQUI CALDERÓN... Pequeña crónica de un gran concierto... «Los "Chiquis" extraordinarios»... Pura música, pura canción.
Jueves, 17 de marzo de 2011, llego a LA ESTACIÓN DE SEVILLA...
... la sala se va llenando...; son las diez menos cuarto...; es escenario esta vacío...
Todo está a punto...; la sala está llena..., ¡a reventar!...
Diez y cuarto..., se apagan las luces de la sala..., se ilumina el escenario...
y ahí están Chiqui Calderón y Chiqui Cienfuegos –que se sienta al piano–
...suena el piano....
...suena el piano....
... Y EMPIEZA EL CONCIERTO...
Son incalculables las horas de música en directo que llevo en el cuerpo a lo largo de mi vida –muchas de ellas guardadas en la memoria, y en el alma, como momentos imborrables–...; pues bien, de todas ellas, anoche, escuchando a Chiqui Calderón, viví una de las más hermosas, de las más mágicas, de las que dejan huella, de las que difícilmente podré olvidar...; cuando acabó el concierto lo primero que se me ocurrió decir fue: "¡Un derroche de belleza en plan salvaje..., como pa'levitar de gusto y de sensibilidad!».
... El canto desnudo de Chiqui –con el acompañamiento al piano del otro Chiqui, de Chiqui Cienfuegos– es un conjunto armónico de sensaciones y de sentimientos inclasificables: "jondo"..., "quejío"..., "pasión"...., "desgarro"..., "deseo"... –¡Camarón, como me gustaría que lo escucharas!–; "cancióndeautor-flamenco-jazz-rocksureño", ¡qué se yo!... –te lo juro Armstrong–...; "latidos incontenibles"..., "belleza"..., "la Andalucía que me pierde"..., "identidad"..., "desbordamiento" –cómo "me'acordao" de Smash, Triana, Agujetas y Gualberto...¡innovación y ruptura!–; ... música..., música..., música..., cante..., canto..., canción; ..."un corazón que se arranca en latidos vociferantes y que por momentos parece que puede estallar de sensibilidad"... ¡Chiqui Calderón!
¡Y las manos!...; unas manos que acarician..., que vuelan..., que golpean..., que subrayan..., que denuncian..., que hablan..., que cantan..., que ponen el dedo en la llaga...; "jondas, ...manos jondas"...; manos que se retuercen..., que se juntan..., que imploran...; manos –y cuerpo entero– hechas canto popular... ¡Chiqui Calderón!
Fin del concierto...
¡MERECIÓ LA PENA VIAJAR A SEVILLA!
¡MERECIÓ LA PENA VIAJAR A SEVILLA!
¡Que gran proyecto el de Chiqui Calderón!
¡Qué gran pianista Chiqui Cienfuegos!
¡Qué gran pianista Chiqui Cienfuegos!
¡Qué buen trabajo el de Milagros, Macarena y Alfonso en "LA ESTACIÓN DE SEVILLA"!
Ahora me pide el cuerpo hablar de las canciones de Chiqui Calderón, de su disco "Ni frío ni calor"... pero no, lo dejo para dentro de unos días..., cuando me pase esta borrachera musical del jueves pasado que todavía hoy, dos días después, me sigue durando.
Y para concluir, una cosita, si queréis ver algo de lo que pasó en "La estación de Sevilla" el pasado viernes os recomiendo que visitéis el blog de Ende García, amiga del alma que he conocido estos días:
puzzlesonoro.blogspot.com
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